Acta de Unión Inglaterra-Escocia 1707

Comparte historia...Tweet about this on TwitterShare on Facebook

La existente relación constitucional Inglaterra-Escocia no funcionaba de manera correcta y la única alternativa para evitar la separación era una unión más cercana entre ambos reinos dentro de lo institucionalmente hablando. Inglaterra avanzaba a pasos agigantados hacia un progreso económico y hacia su estabilidad. Pero no lo hacía de forma tranquila. Irlanda era prácticamente Inglaterra, estando su Parlamento bajo la autoridad y las órdenes llegadas desde Westminster. Sin embargo, Escocia dirigía sus pasos de forma propia e independiente y así lo demostraban políticos suyos en contra de la unión como Andrew Fletcher. Escocia e Inglaterra eran tan incompatibles que la situación antes de la muerte de Guillermo de Orange (1702) era la de que o bien se llegaba a una unión política y comercial más estrecha o se separarían nuevamente las coronas sobreviniendo probablemente una nueva guerra civil. En definitiva: unión estrecha o ruptura definitiva. Por tanto la situación de Inglaterra era estrepitosa como escribía Daniel Defoe (espía inglés al servicio de Westminster) en 1701:
“ya discutamos de diferencias de opinión ya de diferencias de interés, debemos de reconocer que somos la nación más dividida y pendenciera bajo el sol” (Asa Briggs, 1994)
La opinión política inglesa nunca vaciló en su opinión de que por motivos de seguridad, un grado de unión con Escocia era necesario. Guillermo era consciente de la debilidad de los lazos de unión entre ambos reinos, por tanto recomendó la unión en 1689 y 1690 “para la felicidad común de ambos reinos” . A los pocos días de morir Guillermo, repitió la llamada a la unión, algo que fue considerado por la nueva reina Ana.
Entre 1702 y 1704 los diferentes comisarios (comissioners) de ambos países quedaron el Londres para intentar encontrar bases para una unión más completa a la de entonces. A pesar de que las discusiones se desarrollaron bastante bien, no bastaron para que las llamadas a la independencia no aumentaran. El comité continuaría conversando en la ciudad del Támesis entre abril y julio de 1706. Los resultados los plasmaron en papel y no en un cara a cara .
Las dos partes condujeron sus negociaciones hasta la realización del Acta de Unión. Éste quedaba plasmado en un total de 25 artículos que fueron ratificados en enero de 1707 por el Parlamento escocés y el 6 de marzo por el inglés. Desde la torre de Londres, ese mismo día se dispararon tiros al cielo en señal de celebración.
La Cámara de los Comunes aprobaría todos los artículo sin debate alguno, al contrario que la de los Lords, la cual si encontró una minoritaria oposición por ejemplo en el obispo de Bath y Walls. El susodicho mantenía:
“estaban juntando dos licores completamente diferentes, no comparables, de naturaleza contraria, en un mismo envase, el cual explotaría por su furiosa fermentación” (Julian Hoppit, 2004)
Las características más importantes de la unión eran: la creación del único reino de “Gran Bretaña”; la aceptación por parte de Escocia de la autoridad Hannoviana; y la existencia de un único Parlamento (el de Westminster). Eso sí los escoceses entraron en ambas cámaras. Escocia recibió 45 de los 558 asientos de la Cámara de los Comunes y 16 entraron en la de los Lores . A todo esto hay que añadir el establecimiento de una zona de libre comercio británico y el uso común de las unidades de medida: moneda, peso, etc. La igualdad del status en lo referente al comercio colonial en los dos países también fue un hecho así como la igualdad de impuestos.
Los beneficios económicos por ello permitieron la recuperación de las finanzas escocesas tras lo provocado por el desastre de Darién. Todo era positivo para el pueblo escocés ya que durante la década anterior a 1707 las cosechas se habían tambaleado. A partir de ahora se le permitía exportar su lino y ganado.
El sistema legal escocés no cambió, tampoco sus universidades, ni el presbiterianismo que practicaban (aunque más tarde algunas leyes extendieron su tolerancia hacia otras religiones cristianas), así como las jurisdicciones heredadas que permanecieron como siempre. En cuanto a las armadas y milicias de ambos países se fundirían.
Edimburgo continuó siendo la capital legal de Escocia, pero ahora la política era Londres. El Parlamento escocés fue disuelto en Abril y no recuperó su uso original hasta 1999.
El día 1 de mayo de 1707 el Acta de Unión se hizo efectiva finalmente con la unión de las banderas de Saint Andrews (Escocia) y Saint George (Inglaterra) dando paso a la creación de la Union Jack (nombre común de la bandera de Gran Bretaña).
A pesar de la aparente buena sintonía, la unión al fin y al cabo fue un acto de necesidad de ambos países. Para nada fue una elección, permaneciendo en Acta como algo impopular ante un importante número de escoceses, no necesariamente jacobitas, durante los tiempos venideros. La opinión escocesa se encontraba dividida considerando que la Unión nunca iba a funcionar al ver que la dura realidad que representaba el nuevo estado de Gran Bretaña, constituyendo Escocia en él sólo una tercera parte de la isla, poseyendo menos de 1⁄6 de la población, y sólo un 39% de su riqueza. Surgió un vivo debate entre la sociedad, con la impresión de 530 panfletos, sermones, poemas, y tratados sobre la cuestión . El sentimiento nacional permaneció siendo fuerte y muchos escoceses fueron los que se estremecieron debido a “la muerte de la madre Caledonia”.
Podemos determinar que la unión fue el resultado de las fuerzas que habían estado forzando la unión de ambos países desde hacía dos siglos. La unión que tanto anhelaba Jacobo I cuando accedió al trono en 1603 se había materializado.

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>