ACTUACIÓN DE EE.UU. EN GUATEMALA EN EL CONTEXTO DE GUERRA FRÍA

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La intolerancia de Estados Unidos frente al avance de los regímenes cercanos a los gobiernos de izquierdas quedó patente por primera vez en Guatemala. En este país, el coronel Jacobo Arbénz ganó las elecciones libres de 1950. Tras su victoria en las elecciones, su gobierno comenzó tres planes de acción: transformar la estructura económica del país para pasar de ser una nación con un sistema económico semicolonial a ser un país independiente a nivel económico. Pasar de ser un país con un sistema económico predominantemente feudal a tener un sistema capitalista moderno y por último, estas transformaciones se harían de tal forma que el pueblo de Guatemala viera incrementado su nivel de vida. La clave de su programa residía en la reforma agraria, en base a esto, en 1952 se promulgó una ley que daba plenos derechos al gobierno para expropiar terrenos de grandes explotaciones que no estuvieran puestos en cultivos. Esta ley incluía una ley de expropiaciones e indemnizaciones con bajos intereses que distribuyó 1,5 millones de Acres entre 100.000 familias1. Pero la reforma de Arbenz se topó con la oposición de la compañía frutera United Fruit Company (UFCO) y del gobierno de Estados Unidos. Esta empresa tenía en Guatemala grandes extensiones de tierra dedicadas a la producción bananera. Pero la ley actuaba contra las posesiones de dicha empresa ya que esta tenía un 85% de sus tierras sin explotar. El conflicto diplomático se vio agravado por las presiones de EE.UU. hacia Guatemala; hay que destacar que la compañía tenía relaciones cercanas con miembros de la Casa Blanca que optaban a puestos directivos dentro de ella. Por estos motivos, frente al ofrecimiento en bonos por valor de 627.572 dólares que ofrecía el gobierno guatemalteco, la administración de Eisenhower  rechazó dicha oferta y exigió una cifra cercana a los 16 millones2. Esta es señalada como una de las razones de peso sobre la intervención de EE.UU. en Guatemala, pero más allá de los vínculos con la empresa, lo que realmente fue decisivo a la hora de actuar. Los publicistas de la “UFCO” y los hermanos Dulles acusaron al régimen de Arbenz de ser demasiado blando con el comunismo, una postura que calificaban de peligrosa para la seguridad estadounidense y para la libertad de los demás países. Desde la administración estadounidense se empleó una campaña de propaganda acerca de los peligros que un sistema comunista traería a la región de Centroamérica. Entre estos peligros había un claro referente, el canal de Panamá. Desde Estados Unidos se apuntaba a la reforma agraria de Guatemala como toma de contacto de los comunistas con el continente americano. Autores como Daniel James en El nuevo líder vaticinaba un futuro en el que habría una lucha a nivel hemisférico entre EEUU y el comunismo si no se frenaba su avance en Guatemala.

La administración de Eisenhower puso en marcha su protocolo de actuación. El mismo presidente de EE.UU. se puso en contacto con el ministro de exteriores guatemalteco, Guillermo Toreillo, para comunicarle que no apoyaría un régimen que estaba tan cercano al comunismo debido a la “cruzada anticomunista” llevada a cabo por EE.UU. Al mismo tiempo se convocaba a los miembros de la OEA en Caracas en 1954, John Foster Dulles presionó a los miembros representantes de otros países para que respaldaran la decisión de actuación de EE.UU. en Guatemala ante la amenaza comunista. La actuación se respaldaba en el tratado de Rio de 1947, según el cual, si 2/3 de los miembros de OEA coincidían en que existía una amenaza para la independencia de un país sin que hubiera una agresión armada se podía actuar. El representante de EE.UU. Dulles planteaba la idea de aumentar el espectro de la doctrina Monroe a todas las repúblicas americanas, para que ninguna ideología foránea entrase en las repúblicas americanas.3

Ante esta declaración de intenciones el presidente Arbenz se centró en dirigir una oposición a la presión estadounidense. Tomó contacto con la Europa del Este a la que comprará armas y dirigió su mirada a la oposición en su país. Mientras todo esto sucedía, Estado Unidos ya había obtenido el consentimiento de la OEA y comienzó unas acciones encubiertas para actuar en el país. La CIA organizó un contingente de militares formada por exiliados guatemaltecos y dirigida por el coronel, contrario al gobierno, Carlos Castillo Armas. Esta columna militar estaba dirigida y bien pertrechada por la CIA que incluso llego a darles aviones de la II Guerra Mundial para que bombardeasen la capital. El ataque a Guatemala por este ejército fue total, Arbenz acabó cediendo y dimitió de la presidencia. Las fuerzas de Castillo Armas entraron sin oposición a la ciudad y tomaron el control del país. Se ponía de manifiesto el éxito de la administración Eisenhower, que celebró su victoria en la cruzada anticomunista. Por otra parte, Guatemala quedaba sumida en una profunda guerra civil que duraría más de treinta años, bajo un gobierno autoritario que eliminó los derechos sociales y las libertades.

Ante esta actuación se sucedieron las protestas estudiantiles y de trabajadores en diferentes puntos de Latinoamérica, este fue el caso de Mexico donde los estudiantes y trabajadores desfilaron en contra de EEUU, el caso de Honduras donde los estudiantes denunciaban que la intervención se debía a los interés estadounidenses, en Panamá los estudiantes organizaron una huelga de 24 horas para mostrar su rechazo a la actuación en Guatemala, en Cuba se atacaron compañías yanquis, en Argentina se aprobaba una resolución a favor de Arbenz, en Chile la cámara de diputados denuncio la actuación de la administración Eisenhower. En resumen era una oleada de protestas por todo el continente que tenían un carácter nacionalista y antiimperialista. Por su parte desde Estados Unidos, se centró en calificar a las protestas como: “manifestaciones rojas que apoyan a gritos a Guatemala y ondean la ensangrentada camisa del imperialismo Yanqui desde Cuidad de México hasta Santiago”.4 Su apoyo al gobierno de carácter autoritario introducido por la fuerza en Guatemala no tenía otro fin que el de justificar su actuación en Guatemala como necesaria para el continente americano.

1 Smith C., “Guatemalan Indians and the State: 1540-1988”, University of Texas Press, pp.163-183, Austin, 1990.

2 Smith P., Estados Unidos y América Latina: hegemonía y resistencia, Valencia, Publicacions de la Universitat de València, 2010.

3 Hahn W. F., Central America and the Reagan Doctrine, Boston, The center for international relations at Boston University, 1987.

4 Opp. Cit. Smith P., pp. 230-237.

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