Análisis histórico del discurso ‘Patria o Muerte’ del ‘Che’ Guevara ante las Naciones Unidas.

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El 11 de diciembre del 2014 sale publicado en un medio de comunicación[1] los 50 años de este emblemático discurso. La noticia subraya los 50 años del célebre discurso ‘Patria o Muerte’, pronunciado por Ernesto ‘Che’ Guevara en el marco de la XIX sesión de la Asamblea General de la ONU en 1964, recordando la gran expectación que generó su presencia entre la prensa estadounidense. Y como el discurso de ‘Patria o Muerte’ pasó a convertirse en una de las consignas más conocidas del revolucionario argentino y uno de sus discursos más aclamados y de actualidad. Esto me hizo ponerme a analizar las palabras, transcendencia y significado de aquél discurso

Desarrollo, contexto y análisis del discurso

En pleno contexto de la Guerra Fría y tras el triunfo de la Revolución Cubana, el 11 de diciembre de 1964, Ernesto Guevara acude al Congreso de las Naciones Unidas como ministro de Industria y representante de la delegación cubana. En dicho congreso recitó un discurso de aproximadamente una hora de duración en la que: denunció el bloqueo y las agresiones de Estados Unidos contra Cuba, defendió el derecho de los pueblos latinoamericanos a luchar por su definitiva independencia y a luchar contra la injerencia de EEUU en América Latina, África y Asia. El ‘Che’ abogó en la ONU por el respeto a la soberanía y la integridad de todas las naciones; el desarme general, así como la destrucción de las armas nucleares. Denunció también la existencia del apartheid y el colonialismo en el tercer mundo.

El discurso del ‘Che’ comienza dando la bienvenida a los tres nuevos integrantes de las Naciones Unidas: Zambia, Malawi y Malta, tres países que acababan por aquél entonces de independizarse de Gran Bretaña, es por ello que Guevara les invita a incorporarse al grupo de naciones no alineadas.A continuación, Guevara señala el que considera uno de los problemas principales a tratar en la Asamblea:

“la coexistencia pacífica entre estados de diferentes regímenes económico-sociales (…) el imperialismo, norteamericano sobre todo, ha pretendido hacer creer que la coexistencia pacífica es de uso exclusivo de las grandes potencias de la tierra. Nosotros expresamos aquí lo mismo que nuestro presidente expresara en El Cairo y lo que después quedara plasmado en la declaración de la Segunda Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno de Países no Alineados: que no puede haber coexistencia pacífica entre poderosos solamente, si se pretende asegurar la paz del mundo”.[2]

Los orígenes del Movimiento de países no Alineados los encontramos en la Conferencia de Bandung, Indonesia (1995), donde se reunieron 29 representantes de naciones asiáticas y africanas recientemente independizadas de las potencias coloniales. Bandung sirvió para comprometer a estos países en la lucha contra las fuerzas del imperialismo y el colonialismo, las diferencias sociales y el racismo, pero siempre con la clara intención de mantener la estabilidad y la paz en el mundo. No será hasta la cumbre de Belgrado de 1961, cuando se forme el Movimiento de Países No Alineados, integrado por 29 países de Asia, África, Europa y América Latina, entre ellos Cuba. En dicha cumbre uno de los términos más usados fue el de coexistencia pacífica, entendido como concepto aplicable a aquellos países que no deseaban integrarse en ninguno de los dos bloques. [3]

Los objetivos primarios de estos países no alineados se pueden resumir en el apoyo a la autodeterminación, la oposición al Apartheid, la no-adhesión a pactos multilaterales militares, la lucha contra el imperialismo, el desarme, a no injerencia en los asuntos internos de los Estados, el fortalecimiento de la ONU, la democratización de las relaciones internacionales, el desarrollo socioeconómico y la reestructuración del sistema económico internacional. Estos objetivos son usados y defendidos por Guevara en el discurso. Pero pese a estas intenciones, la debilidad de los países del Tercer Mundo hace que muchos países no pueden escapar de la dinámica Este- Oeste y sigan siendo campo de batalla entre los dos bloques como es el caso de la crisis de los misiles de Cuba. [4]

Durante el discurso se critica las acciones de la Organización de Estados Americanos (OEA), una organización nacida en 1948 que pretendía ser un foro de diálogo, integración y toma de decisiones multilaterales entre los países Americanos, pero que en estos momentos, acaba siendo EEUU el que consigue el control de la organización con el objetivo fundamental de luchar contra el comunismo:

“La Organización de Estados Americanos nos condenó enérgicamente, aun cuando ya antes nos había excluido de su seno, ordenando a los países miembros que rompieran relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba. La OEA autorizó la agresión a nuestro país.” [5]

Guevara continua denunciando la situación de varios pueblos y países como el control estadounidense sobre Puerto Rico, también muestra su apoyo a la independencia de la Guayana Británica y alerta sobre la política sudafricana del Apartheid, llamando a las Naciones Unidas a intervenir. Por último, carga contra el imperialismo y la supremacía blanca en África, criticando especialmente la vergonzosa situación del Congo, donde considera que se está produciendo una masacre del pueblo congoleño, tras el asesinato del líder independentista Patrice Lumumba por los intereses mineros de belgas y estadounidenses, pese a contar con la teórica protección de las fuerzas militares de la ONU:

“Las ingentes riquezas que tiene el Congo y que las naciones imperialistas quieren mantener bajo su control son los motivos directos de todo esto (…) Fidel Castro advertía que todo el problema de la coexistencia entre naciones se reducía al problema de la apropiación indebida de riquezas ajenas.” [6]

Cambiando a otro de los temas fundamentales, Guevara señala su conformidad con la propuesta del desarme general y completo, en especial de los artefactos termonucleares. Pero solo se puede llegar a un acuerdo si Estados Unidos desmantelar sus bases de los territorios latinoamericanos. También invita a que se acepta el ingreso de la República Popular China y pone el punto de mira sobre a las élites latinoamericanas como conspiradoras contra la Revolución cubana:

“En algunos casos es una ceguera provocada por el odio de las clases dominantes de países latino americanos sobre nuestra revolución; en otros, más tristes aún es producto de los deslumbrantes resplandores de Mamón[7] .”

También habla de otros importantes sucesos históricos relacionados con la historia cubana y el contexto de la Guerra Fría:

“Después de la tremenda conmoción llamada crisis del Caribe, los Estados Unidos contrajeron con Unión Soviética determinados compromisos que culminaron en la retirada de cierto tipo de armas que las continuas agresiones de aquel país, como el ataque mercenario de Playa Girón y las amenazas de invadir nuestra patria, nos obligaron a emplazar en Cuba en acto de legítima e irrenunciable defensa. Pretendieron los norteamericanos además que las Naciones Unidas inspeccionaran nuestro territorio a lo que nos negamos enfáticamente ya que Cuba no reconoce el derecho de los Estados Unidos ni de nadie en el mundo a determinar qué tipo de armas pueda tener dentro de sus fronteras En este sentido sólo acataríamos acuerdos multilaterales con iguales obligaciones para todas las Partes.” [8]

Al poco tiempo de la muerte de Stalin en 1953, fue envestido Dwight D. Eisenhower como presidente de los EEUU. Mientras, en la URSS, Nikita Kruschev se hacía con las riendas políticas. Ambos dirigentes compartieron gestos conciliatorios en un principio, pero Kruschev mantuvo una política de coexistencia competitiva que se materializó en 1957 con el lanzamiento del Sputnik, creándose una falsa idea de la superioridad de la URSS sobre EEUU, lo que golpeó fuertemente en la moral estadounidense. Este hecho hizo reaccionar de nuevo a los EEUU, aumentando la tensión de una guerra nuclear.

Mientras, tras el triunfo de la Revolución Cubana, las pretensiones y objetivos de los rebeldes que se plasman en el manifiesto de Sierra Maestra no se cumplen y el gobierno provisional no acaba de dar el paso de celebrar las prometidas elecciones democráticas. Esta situación puede entenderse desde la visión  de Samuel Faber, académico marxista cubano que señaló:

“durante 1959 hubo una lucha ideológica dentro del Gobierno revolucionario entre los liberales como Roberto Agramonte y Elena Mederos, los antiimperialistas radicales como David Salvador, Faustino Pérez y Marcelo Fernández, y el ala procomunista encabezada por Ernesto ‘Che’ Guevara y Raúl Castro, aliados en aquel momento con el PSP de los viejos estalinistas cubanos”.[9]

En un principio, tras el triunfo de la revolución se podía apreciar en las declaraciones públicas de Fidel, un cierto distanciamiento de la etiqueta de comunista que los estadounidenses le intentaban colgar. Mientras, la dirección del PSP intentaba empujar el proceso revolucionario hacia la izquierda. El 21 de mayo, en una entrevista televisada, Fidel explicó que su objetivo era una revolución distinta a la del capitalismo y del comunismo, ni de derechas ni de izquierdas. El 22 de mayo volvió a hacer una comparecencia televisiva en la que afirmó que en la Revolución Cubana, no había lugar para extremistas. [10]

El caso es que poco a poco, el sabotaje y la hostilidad estadounidense fueron acercando la Revolución al campo socialista, además las tensiones políticas acabaron en un enfrentamiento público de Fidel con Urrutia, el presidente de la república, que dimitió el 17 de julio del 1959. Fidel y los dirigentes guerrilleros basaron su fuerza en un enorme respaldo popular, en el ejército revolucionario y en el INRA (Instituto Nacional para la Reforma Agraria). La revolución agraria supuso la expropiación de propiedades que afectaron enormemente a las clases altas, y la nacionalización de empresas que en su mayoría eran estadounidenses.

Este ataque a los intereses estadounidenses, provocó que el presidente Eisenhower tomara medidas, algunas de ellas encubiertas, en contra del gobierno cubano y es que ya dejó claras sus intenciones cuando el presidente de los EEUU manifestó que:

“no permitiría el asentamiento de un régimen dominado por el comunismo internacional en el hemisferio occidental.”

Se empezó por eliminar la compra de azúcar a Cuba que asfixió la economía cubana. Aprovechando la coyuntura, la URSS fija su mirada hacia los países del Tercer Mundo, con especial ímpetu con América Latina donde ve posibilidades de extender el comunismo tras el triunfo cubano. Es por ello que se ofreció rápidamente a comprar el azúcar cubano y suministrar petróleo, además de brindar protección militar frente a la amenaza estadounidense que se manifestó tras el fallido intento de invasión de Bahía de Cochinos. Toda esta sucesión de acontecimientos hará que Fidel se vea guiado a acercarse irreversiblemente hacia el comunismo, manifestando públicamente en 1961 el carácter socialista de la revolución.[11]

El plan de invasión de Bahía de Cochinos comenzó a principios de 1960, Eisenhower mandó a la CIA formar una unidad paramilitar integrada por exiliados cubanos con el propósito de coordinar el derrocamiento de Fidel Castro. Con la llegada a la presidencia de J.F. Kennedy, este plan continuó hacia adelante materializándose en abril de 1961. Finalmente este intento de invasión fue reprimido por las fuerzas revolucionarias cubanas y tuvo importantes consecuencias para la marcha de los acontecimientos que podemos entender gracias a una nota escrita en agosto de 1961, en una reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Punta del Este, Uruguay, el Che Guevara se aproximó del Secretario de la Casa Blanca, Richard N. Goodwin y le entregó una nota para Kennedy que decía:

“Gracias por Playa Girón. Antes de la invasión la revolución era débil. Ahora es más fuerte que nunca”.[12]

Efectivamente, la victoria generó un enorme respaldo político a Fidel Castro entre las masas cubanas y permitió a su régimen profundizar en el carácter socialista de la Revolución Cubana, proclamado tiempo antes, mientras que la oposición interna quedaba neutralizada por la alarma generada durante la invasión.

El fracaso de la invasión hace que los EEUU se planteen una invasión directa mediante el ejército estadounidense. Pero la URSS se adelantó enviando misiles con capacidad de alcanzar territorio estadounidense y apoyando militarmente a Cuba, la detección de estos misiles por los estadounidenses en octubre de 1962, hace que se abra un periodo de máxima tensión conocido como la Crisis de los Misiles. Finalmente, Kennedy y Kruschev llegaron a un acuerdo por el cual, los misiles rusos serian retirados de Cuba, a cambio de que EEUU retirase sus misiles de Turquía y no realizase o apoyase ninguna invasión a Cuba.

Continuando con la denuncia de la agresión y sabotaje estadounidense a la soberanía e independencia cubana, Guevara afirma:

“El señor Secretario General de las Naciones Unidas, U Thant,[13] entendió nuestras razones. Sin embargo los Estados Unidos pretendieron establecer una nueva prerrogativa arbitraria e ilegal: la de violar el espacio aéreo de cualquier país pequeño así han estado surcando el aire de nuestra patria aviones U2 y otro tipo de aparatos espías que, con toda impunidad navegan en nuestro espacio aéreo. Hemos hecho todas las advertencias necesarias para que cesen las violaciones aéreas, así como las provocaciones pero marino yanquis hacen contra nuestras postas de vigilancia en la zona de Guantánamo. Los vuelos rasantes de aviones sobre buques nuestros o de otras nacionalidades en aguas internacionales, los ataques piratas a barcos de distintas banderas y las infiltraciones de espías, saboteadores y armas en nuestra isla.” [14]

También quiere dejar clara la posición e intenciones cubanas al mundo:

“Nosotros queremos construir el socialismo; nos hemos declarado partidarios de los que luchan por la paz, nos hemos declarado dentro del grupo de países no alineados, a pesar de ser marxistas-leninistas, porque los no alineados, como nosotros, luchan contra el imperialismo. Queremos paz, queremos construir una vida mejor para nuestro pueblo (…) Cuba reafirma, una vez más el derecho a tener en su territorio las armas que le conviniere y su negativa a reconocer el derecho de ninguna potencia en la tierra, por potente que sea, a violar nuestro suelo, aguas jurisdiccionales o espacio aéreo”

Prosigue manifestando y repitiendo las cinco exigencias que planteó Fidel para la existencia de una paz solida: cese del bloqueo económico, cese de todas las actividades subversivas, cese de los ataque piratas, cese de las violaciones del espacio aéreo y naval y, por último, la retirada de la base naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por EEUU.

Sigue arremetiendo contra el intervencionismo histórico de los EEUU, que ha apoyado rebeliones o intervenido directamente en países latinoamericanos desde la Guerra hispano-estadounidense de 1898, en favor de sus intereses políticos y económicos:

“Los Estados Unidos sí intervienen; lo han hecho históricamente en América. Cuba conoce desde finales del siglo pasado esta verdad, pero la conocen también Colombia, Venezuela, Nicaragua y la América Central en general, México, Haití, Santo Domingo.”[15]

Como bien manifiesta Ernesto:

“Nuestro ejemplo fructificará en el continente como lo hace ya, en cierta medida, en Guatemala, Colombia y Venezuela”

El triunfo de la Revolución cubana sedujo a los sectores progresistas de América Latina, donde se llamaba a una acción política que implicaba el sacrificio de entrega a una causa; por otro lado ofrecía una solución a la asfixiada economía continental: el socialismo; y por último, extendió la convicción de la debilidad cultura del capitalismo en los países periféricos. [16]

La victoria castrista demostró la acción guerrillera como única alternativa de lucha popular en América Latina a excepción del Chile de Allende. En la Segunda Declaración de La Habana (1962),  Fidel deja claro que América Latina no solo vivía en condiciones objetivas para la revolución, si no que ésta es inevitable, afirmado:

“el proceso revolucionario está determinado por las espantosas condiciones de explotación en que vive el hombre americano, el desarrollo de la conciencia de las masas, la crisis mundial del imperialismo y el movimiento universal de la lucha de los pueblos subyugados”

Estados Unidos vivió estos años con cierta preocupación al ver que en el marco de la Guerra Fría, surgían movimientos de izquierda y antiimperialistas en su propio continente motivados por el triunfo castrista, es por ello que no tardó en reaccionar interviniendo militarmente o financiando a los sectores más conservadores y a la oposición en contra de estos movimientos y gobiernos de izquierda.

Para acabar su discurso, Guevara, habla de la fuerza de América Latina, de cómo los explotados y oprimidos, junto a los intelectuales honestos y brillantes lucharan y se levantaran contra el imperialismo y el capitalismo yanqui. Ahora la historia la escribe la masa con su propia sangre y sufrimiento en conquista de sus derechos:

“Porque esta gran humanidad ha dicho ‘¡Basta!’ y ha echado a andar. Y su marcha de gigante, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. (…) Esta disposición nueva de un continente, de América está plasmada y resumida en el grito que, día a día, nuestras masas proclaman como expresión irrefutable de su decisión de lucha, paralizando la mano armada del invasor. Proclama que cuenta con la comprensión y el apoyo de todos los pueblos del mundo y especialmente, del campo socialista, encabezado por la Unión Soviética. Esa proclama es patria o muerte.”[17]

Lo cierto es que bajo las inspiraciones ideológicas del ‘Che’, surgieron multitud de movimientos guerrilleros revolucionarios en Perú, Colombia, Chile y Bolivia. Las circunstancias políticas, económicas y sociales de subdesarrollo de América Latina la hacían propicia a la extensión del comunismo. Es por ello que la administración de Kennedy contestó con el programa de “Alianza para el progreso”, que pretendía el desarrollo de América Latina y favorecer así el desarrollo de la democracia, frenando el avance comunista. Pero para Noam Chomsky el resultado fue muy diferente:

“El programa estaba pensado para los intereses de los inversionistas de Estados Unidos. Afianzó y ensanchó el sistema existente en el cual los latinoamericanos están hechos para producir cultivos para la exportación y disminuir los cultivos de subsistencia como maíz y frijol plantados para el consumo local. Este modelo de exportación agraria de desarrollo produce un ‘milagro económico’ en el cual el PNB (producto nacional bruto) sube mientras pasa hambre la mayoría de la población. Cuando se sigue tal clase de políticas, la oposición popular se desarrolla inevitablemente, se suprime entonces con terror y tortura.” [18]

Como sabemos los años inmediatamente posteriores no se caracterizaron por un desarrollo democrático si no por una sucesión de golpes militares y dictaduras que fueron apoyadas con tal de impedir el avance comunista. [19]

En los años sesenta, junto a Cuba, hubo otros países que preocuparon enormemente a los EEUU. En Brasil, accedió al poder Joao Goulart, quien llevó a cabo una política nacionalista antiimperialista y de izquierdas, finalmente fue depuesto por un golpe de Estado apoyado por los EEUU en 1964.

Venezuela, Guatemala, Ecuador y Haití fueron motivo también de preocupación. En Venezuela actuó una organización guerrillera, las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), finalmente las autoridades lograron que dejaran la lucha armada y se dedicasen a la lucha política legal. En Guatemala, la existencia de una guerrilla procubana, fue contestada con una dura represión por parte de los gobiernos dictatoriales y el gobierno democrático de Montenegro.

En Ecuador la reelección del caudillo Velasco Ibarra en 1961, junto a un sector procubano, hizo que los EEUU apoyasen movimientos contrarios al caudillo ante su acercamiento al Movimiento de Países no Alineados, finalmente se consiguió acabar con el régimen. En Haití, el dictador Duvalier instauró un régimen de terror y represión con el visto bueno estadounidense, ya que así se impedía cualquier posibilidad de consolidarse una oposición procubana.

Con la muerte del ‘Che’ y la invasión de República Dominicana se puede decir que finalizaba el sueño de una revolución por toda América Latina. A pesar de esto, el ejemplo cubano siguió influenciando el ideario Latinoamericano de izquierdas.[20]

Durante el turno de réplica en las Naciones Unidas, el ‘Che’ afirmó:

“Me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie.”

 

Efectivamente, el pensamiento internacionalista que defendía el ‘Che’, le hace promover y participar en las revoluciones que se estaban produciendo en América Latina y África. A finales de 1964, Guevara abandonó su puesto en el gobierno cubano y se lanzó a participar y apoyar el movimiento revolucionario que se estaba gestando en la República Democrática del Congo, que demostró ser un completo fracaso, y a finales de 1965 se vio obligado a huir del Congo. En 1966, se trasladó a Bolivia donde formó el Ejército de Liberación Nacional, finalmente la CIA y las tropas gubernamentales acabarían con su vida el 9 de Octubre de 1967. Pero como bien señalo José Saramago, el asesinato del ‘Che’ no hizo más que alimentar su mito:

“Pretendieron, con este asesinato, destruir el pensamiento libertario que simboliza el Che; pero no han comprendido que el “Che Guevara, si tal se puede decir ya existía antes de haber nacido, Che Guevara, si tal se puede afirmar, continuó existiendo después de muerto. Porque Che Guevara es sólo el otro nombre de lo que hay de más justo y digno en el espíritu humano. Lo que tantas veces vive adormecido dentro de nosotros. Lo que debemos despertar para conocer y conocernos, para agregar el paso humilde de cada uno al camino de todos.”[21]

Sin duda la figura del ‘Che’ se convirtió en todo un símbolo al no aceptar los tutelajes estadounidenses, pero tampoco los del bloque autoritario socialista, e incluso tuvo importantes desavenencias con Fidel. Para Guevara el “socialismo construido en los otros países no correspondía con los ideales de Marx y Engels[22], de hecho, hizo pública numerosas veces sus críticas a la URSS. El economista francés, René Dumont, resume muy bien esta posición del ‘Che’:

“Era muy crítico hacia el éxito industrial de la URSS, donde decía que todo el mundo trabajaba para ganar más dinero. No pensaba que el soviético fuera un nuevo tipo de hombre, y no le encontraba mayores diferencias con un yanqui. Rehusaba participar conscientemente en la creación en Cuba de una segunda sociedad estadounidense, aunque todo pertenezca al Estado.”[23]

Pese a los 50 años que cumple este discurso, el periodista subraya la importancia  y actualidad del mismo, y es que si analizamos la historia mundial reciente, y particularmente en América Latina, observamos como en muchos países la injerencia de Estados Unidos ha sido continúa y sigue estando presente. A inicios del siglo XXI, América Latina volvió a ser uno de los centros de la atención política mundial. El surgimiento de una nueva “ola de izquierda” en el continente se entiende gracias al fracaso, económico y político, de los gobiernos neoliberales, y expresa también la crisis del dominio imperialista de los EEUU. Según Niall Ferguson:

“Desde la elección de Hugo Chávez como presidente de Venezuela, en 1998, hubo una drástica erosión de la influencia de los EEUU al sur del Río Grande (…) Los nuevos regímenes en América Latina son retrocesos a los viejos tiempos de la economía anti-global.”[24]

Mientras diferentes personajes conservadores y neoliberales se encargaban de alertar sobre la “onda populista” que se estaba viviendo en América Latina, en lo que sería un retorno a un pasado de nacionalismo extremo, de populismo y de caudillismo; Osvaldo Coggiola ve el origen de esta radicalización política en América en la crisis revolucionaria desatada en Argentina a partir de diciembre del 2001, que combinaba la crisis capitalista con la reacción organizada de las masas.

Entre los hechos más relevantes que afectaban a los intereses estadounidenses se hallan la victoria electoral de Lula en Brasil a finales del 2002; las insurrecciones populares de Bolivia y la elección de Evo Morales; la radicalización del Venezuela de gran importancia para EEUU por su actividad petrolera y proyección continental que alcanzó este proceso; la lucha guerrillera en Colombia. Lo que vemos es que estas movilizaciones populares no se enfrentaban a dictaduras militares sino a los regímenes “democráticos” diseñados por el imperialismo estadounidense y las élites locales.[25]

En el 2001, Chávez impulsó una Reforma agraria, una nueva Ley de Hidrocarburos y la Ley de Pesca, estas nuevas reformas afectaron a la elite capitalista del país y a los intereses estadounidenses. Es entonces cuando los EEUU se ponen en el centro de los preparativos para deponer al presidente Chávez, con declaraciones mediáticas, acusaciones y reuniones de altos cargos de la Administración Bush con dirigentes venezolanos que preparaban el golpe de estado, que finalmente se produjo en abril del 2002. Como bien señaló el historiador Kenneth Maxwell:

“Después del 11 de septiembre la actitud americana se endureció y nadie en Washinton se declararía infeliz si Chávez dejase el gobierno, no sólo, por cierto, porque él se aproximara a Fidel Castro y a los jefes de gobierno de Irak, Saddam Hussein y de Libia, Muammar Gaddafi, sino también porque Venezuela, dentro del Bloque Andino, pasara a constituir el contrapunto de Brasil, en la resistencia a la implantación del ALCA y se oponía a la intervención multilateral en Colombia.”[26]

Lo cierto es que durante el siglo XXI, el dominio estadounidense ha ido erosionándose hasta quedar imposibilitada de instaurar su gran proyecto neoliberal en la región, el denominado Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA). El surgimiento de gobiernos críticos de Estados Unidos y sus políticas no se  ha debido solo a la crisis neoliberal en la región. La expansión económica china, junto a otros factores, aumentó el precio internacional de las materias primas, fuente principal de riqueza en América Latina, posibilitando una mayor independencia respecto a EE.UU. También las alianzas regionales han ayudado a esto, como la creación de UNASUR. [27]

Desde mediados de los años noventa, Estados Unidos diseñó un plan regional político económico para la integración y liberalización de las economías dependientes bajo su influencia, conocido como Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), este plan estuvo en el centro de las preocupaciones estadounidenses para la región. Durante el 2004, la IV Cumbre de las Américas fue un momento decisivo ya que el ALCA, como proyecto hegemónico estadounidense. Es rechazado por la totalidad de los participantes en la cumbre. Paralelamente a ello se fue formando la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR); integrada en la actualidad por Venezuela, Uruguay, Argentina, Surinam, Perú, Paraguay, República Cooperativa de Guyana, Ecuador, Colombia, Chile, Brasil y Bolivia, ha servido como vehículo para cuestionar la presencia militar estadounidense Latinoamérica. [28]

Sin embargo, la presión internacional de Occidente contra estos nuevos regímenes antiimperialistas se ha hecho notar mediante un boicot financiero, económico y mediático, Noam Chomsky describe a la perfección uno de estos casos:

“Los acontecimientos bolivianos constituyen un llamativo ejemplo. Ahí sucede que la elite europea, principalmente blanca y minoritaria está firmemente asentada sobre la mayor parte de las reservas del subsuelo. Por vez primera Bolivia está en situación de democratizarse. Es por eso por lo que Occidente la detesta, un Occidente que desprecia la democracia porque ésta es realmente peligrosa. Pero como la mayoría indígena ha tomado el poder por mediante unas elecciones tan democráticas que nos dejaría perplejos imaginarlas aquí, la reacción de Occidente fue muy hostil. Por ejemplo me acuerdo de un artículo, creo que en el Financial Times, que condenaba a Morales acusándolo de pretender dirigirse hacia una dictadura porque quería nacionalizar el petróleo. Olvidaron precisar que a él lo apoyaba alrededor del 90% de la población. Pero te pongas como te pongas, era una tiranía. ‘Tiranía’ consiste en que tú no hagas lo que los Estados Unidos te dicen que hagas. Igualmente ‘moderado’ quiere decir ‘como Arabia Saudita’ y que hagas lo que te dicen que hagas. Ahora, en los sectores dominadores de Bolivia, se habla de autonomía, e incluso de secesión, una demanda que probablemente será apoyada por los Estados Unidos, que intentarán socavar el desarrollo de un sistema democrático en el que una mayoría, que resulta ser india, será dueña de su destino y controlará los recursos, la política y la economía, etc. El mismo fenómeno se produce también en otros lugares, pero es en Bolivia dónde se ha manifestado con mayor intensidad.”[29]

Efectivamente, vemos como en pleno siglo XXI, la lucha contra el imperialismo y neocolonialismo, 50 años después sigue vigente, es por ello que Guevara se convirtió en un símbolo latinoamericano, un personaje que dio su vida por sus ideales, los de extender la revolución socialista y lograr la independencia y soberanía propia de todos los pueblos en su lucha contra el subdesarrollo y el control de las potencias mundiales sobre los países del llamado Tercer Mundo.

 

Conclusión

Aunque la noticia conmemore los 50 años de un discurso, a priori lejano de la actualidad, me he esforzado en mostrar, que nada más lejos de la realidad, este discurso nos hace comprender la situación que ha vivido América Latina durante los últimos 50 años. Como bien manifestará Eduardo Galeano:

“La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder.”[30]

Esto no quiere decir otra cosa que el capitalismo y el imperialismo de las grandes potencias extranjeras se han dedicado a explotar las enormes riquezas de América Latina condenándola al subdesarrollo en favor de sus intereses. Pero como bien hemos visto ese ‘¡Basta!’ que dijo Guevara en su discurso ante las Naciones Unidas, se ha vuelto a oír durante este siglo XXI en América Latina con el surgimiento de nuevos personajes que lideran los movimientos sociales descontentos con la desigualdad, subdesarrollo y explotación al servicio de las élites e intereses extranjeros. Occidente a contestados con un sabotaje económico, financiero y mediático tremendo, que pretende ahogar y acabar con estos movimientos, pero cada vez más voces hartas de la influencia y poder de las élites y  de los países extranjeros en Latinoamérica, se levantan contra esta realidad.

Conociendo la realidad histórica Latinoamericana, creo que hay que ser un poco más crítico con las noticias e informaciones suministradas por los medios occidentales, que se han convertido en puros actores políticos, en la mayoría de casos carecen de imparcialidad puesto que andan sujetas a la línea editorial que marcan los estados o dueños de los medios privados. Un ejemplo lo tenemos en España, como es sabido, tras el golpe de estado a Chávez del 2002, el periódico El País, perteneciente al Grupo PRISA, manifestó su claro apoyo al golpe de estado; esto no nos debe extrañar cuando sabemos que entre los principales accionistas del Grupo PRISA se encuentran el BBVA y el Banco Central Hispano, instalados fuertemente en Venezuela y relacionados con el empresario Lorenzo Mendoza, junto a este último se encuentra el magnate venezolano Gustavo Cisneros, propietario de los principales medios de comunicación privados venezolanos y accionista de empresas españolas, se cree que ambos personajes estuvieron implicados en el golpe de estado a Chávez.[31]

Debemos ser capaces de entender los intereses, las realidades políticas y fenómenos que se enfrentan en América Latina. El problema, al igual que décadas atrás sigue siendo el “desangramiento” de América Latina por los intereses neocoloniales y la permisividad de las élites económicas y políticas del país. También tenemos el deber de analizar, si de verdad estos nuevos líderes y partidos que canalizan el malestar popular, son en la práctica verdaderos luchadores por el bien nacional, o si más bien, solo quieren ganar votos y llenarse los bolsillos. En cualquier caso estamos en una disyuntiva, pues donde en el Occidente pro-capitalista tratan de mostrarnos dictadores “populistas”, otros tratan de mostrar a líderes elegidos democráticamente, dispuestos a enfrentarse al neocolonialismo, pues lo cierto es que pese a sus enormes riquezas naturales, la pobreza y desigualdad son tremendas. Concluyo con estas palabras de Eva Perón que bien puede hacernos entender la situación de mediados del siglo XX como la situación actual:

“El arma de los imperialismos es el hambre. Nosotros, los pueblos sabemos lo que es morir de hambre. El talón de Aquiles del imperialismo son sus intereses. Donde esos intereses del imperialismo se llamen “petróleo” basta, para vencerlos, con echar una piedra en cada pozo. Donde se llame cobre o estaño basta con que se rompan las máquinas que los extraen de la tierra o que se crucen de brazos los trabajadores explotados.”[32]

 

 

Bibliografía

- BENEDETTI, D. (2013): El intervencionismo militar estadounidense en América Latina, Onteaiken, 16.

- CHOMSKY, N. (1997): Lo que realmente quiere el tío Sam, México, Siglo XXI editores.

- COGGIOLA, O. (2013): América Latina siglo XXI ¿una revolución en marcha?

- DEL ALCÀZAR, J. (coord.) (2007): Historia contemporánea de América, Valencia, Universitat de Valencia.

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- GUEVARA. E (1976): Obra revolucionaria, Méjico, ERA.

- LOZANO, A. (2007): La Guerra Fría, España, Melusina.

- PINTO SORIA, J.C. (1999): <<Orígenes y destino de las revoluciones latinoamericanas: Ernesto ‘Che’ Guevara, Mario Payeras y Guatemala>> Mesoamérica, vol. 20, 38.

- PRASHAD, V. (2012): Las Naciones Oscuras. Una historia del Tercer Mundo, Barcelona, Península.

- QUESADA, C. (1972): <<LA REVOLUCION, TÚ SABES, ES DIFICIL” A propósito del libro “Cuba ¿es socialista?” de Rene Dumont>>, Revista de Ciencias Sociales, Universidad de Puerto Rico, vol. 26,  2.

- SARAMAGO, J. (1997): <<Breve meditación sobre un retrato de Che Guevara>>, Revista Casa de las Américas.

- SHANK, M. (2008): Banco del Sur. Cómo escapar a la dominación de EEUU. Entrevista con Noam Chomsky,  El Viejo topo, 244.

- THOMAS, H. (1974): Cuba. La lucha por la libertad, Barcelona, Grijalbo.

 

 

Citas

[1] http://actualidad.rt.com/ultima_hora/view/150392-patria-muerte-emblematico-discurso-onu-che-guevara

[2] GUEVARA. E (1976): Obra revolucionaria, Méjico, ERA, 467

[3] PRASHAD, V. (2012): Las Naciones Oscuras. Una historia del Tercer Mundo, Barcelona, Península, pp. 69-73 y 169-171

[4] LOZANO, A. (2007): La Guerra Fría, España, Melusina, 113

[5] GUEVARA. E (1976): Obra revolucionaria, Méjico, ERA, 476

[6] Ibíd., 469

[7] Mamón es un término utilizado en el Antiguo Testamento para describir la abundancia material o la avaricia, de este  término deriva mammonismo, que el político nacionalsocialista Gottfried Feder describirá en su “Manifiesto contra la Usura” (1918) como << la grave enfermedad que todo lo alcanza e invade, es  el imperio Invisible y siniestro de las grandes fuerzas internacionales del dinero. Es una epidemia devastadora que padece nuestra actual humanidad, como un veneno Corrosivo, que ha hecho presa de todas las Naciones (…) La principal fuente de energía del mammonismo es la que proviene, sin esfuerzo y sin creación de bienes, del Interés. De la idea del préstamo a interés, totalmente inmoral>>.

[8] GUEVARA. E (1976): Obra revolucionaria, Méjico, ERA, 473.

[9] http://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/samuel-farber-y-la-critica-socialista-de-la-realidad-cubana-273037.

[10] THOMAS, H. (1974): Cuba. La lucha por la libertad, Barcelona, Grijalbo, pp. 1.562-3.

[11] LOZANO, A. (2007): La Guerra Fría, España, Melusina, pp. 81-82

[12] http://www.elmundo.es/america/2011/04/16/cuba/1302977527.html

[13] U Thant, fue secretario del Primer Ministro independentista Birmano, U Nu, quien lograría independizar el país de los británicos. Thant fue secretario la Conferencia de Bandung (1955) por lo que se entiende porque comprende la postura cubana. Como Secretario  General de las Naciones Unidas, se centró en neutralizar la crisis de los Misiles y finalizar la crisis del Congo. También fue muy crítico con el Apartheid de Sudáfrica.

[14] GUEVARA. E (1976): Obra revolucionaria, Méjico, ERA, 474

[15] Ibíd., 477

[16] DEL ALCÀZAR, J. (coord.) (2007): Historia contemporánea de América, Valencia, Universitat de Valencia, 281.

[17] La frase de ‘Patria o muerte’ fue usada anteriormente por Fidel Castro al finalizar el discurso pronunciado el 5 de marzo de 1960, en honor a las víctimas de la explosión del barco ‘La Coubre’, las autoridades cubanas señalaron a la CIA como culpables de la explosión.

[18] CHOMSKY, N. (1997): Lo que realmente quiere el tío Sam, México, Siglo XXI editores, 35

[19] LOZANO, A. (2007): La Guerra Fría, España, Melusina, pp.114-155

[20] DEL ALCÀZAR, J. (coord.) (2007): Historia contemporánea de América, Valencia, Universitat de Valencia, pp. 282-283

[21] SARAMAGO, J. (1997): <<Breve meditación sobre un retrato de Che Guevara>>, Revista Casa de las Américas, 206, 68

[22] PINTO SORIA, J.C. (1999): <<Orígenes y destino de las revoluciones latinoamericanas: Ernesto ‘Che’ Guevara, Mario Payeras y Guatemala>> Mesoamérica, vol. 20, 38, pp. 123-124

[23] Quesada, C. (1972): <<LA REVOLUCION, TÚ SABES, ES DIFICIL” A propósito del libro “Cuba ¿es socialista?” de Rene Dumont>>, Revista de Ciencias Sociales, Universidad de Puerto Rico, vol. 26,  2, pp. 302-304

[24] COGGIOLA, O. (2013): América Latina siglo XXI ¿una revolución en marcha?, 3

[25] Ibíd., 4

[26] Ibíd., 123

[27] BENEDETTI, D. (2013): El intervencionismo militar estadounidense en América Latina, Onteaiken, 16, pág. 17.

[28] Ibíd., 22

[29] SHANK, M. (2008): Banco del Sur. Cómo escapar a la dominación de EEUU. Entrevista con Noam Chomsky,  El Viejo topo, 244, pp. 59-60

[30]GALEANO, E. (1971) Las venas abiertas de América Latina, Uruguay, Monthly Review, 1

[31] . Investigación realizada por José Manuel Fernández  de IU sobre la participación de España Y EE.UU. en el golpe de estado en Venezuela

[32] Perón, E. (1952) Mi mensaje, 9

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