Colombia. Los inicios de la independencia

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Desde fines del siglo XV y comienzos XVI, los comerciantes europeos comenzaron a tener cada vez más prosperidad económica en Inglaterra, Holanda y lo que luego seria Alemania. Estaba formándose la burguesía. La Corona española seguía viviendo en la Edad Media y, por lo tanto, se estaba estancando.

En el siglo XVIII, España y Portugal ya no eran los ricos imperios de la época del descubrimiento. Habían dilapidado todas sus reservas de oro y plata en pos del mercantilismo antecedente del capitalismo. Mientras tanto, en la América Hispana, no todo lo que brillaba era oro. Empezaba la decadencia en “el imperio donde nunca se ponía el sol”, como decía Felipe II de Austria.

La rivalidad entre criollos y españoles tuvo, en los fines del ciclo de los Austrias menores, caracteres no poco ásperos, pero no fue una amenaza seria para el orden público metropolitano.

El descontento de los acomodados segundones americanos contra las autoridades fue abundantemente compensado por el entusiasmo y lealtad que otorgaba la población nativa a la Corona.

En reconocimiento a esta situación, y contra los abusos de la poderosa oligarquía criolla dueña de la riqueza, estas poblaciones adeptas recibían: estudios en España y ocupación de cargos menores, pero a la larga todo era un maquillaje acomodaticios a los designios de España, porque los criollos y comuneros no eran tontos, sabían que de su trabajo surgían las riquezas para la metrópolis.

Ya en época de los Borbones, las colonias ibéricas seguían produciendo una inmensa riqueza que acrecentaba el poder de los criollos, pero no el de los comuneros. Los criollos seguían comprando los puestos gubernamentales como si fueran una mercancía más. Al mismo tiempo, las ideas liberales venidas de Inglaterra y los Estados Unidos iban haciendo mella en las colonias a pesar de la represión imperial.

Las reformas Borbónicas de Carlos III en los dominios españoles buscaron fortalecer la autoridad desde la Península. Ejemplo de esto es la implantación del sistema del monopolio que produjo gran inconformismo entre los criollos y comuneros, que ahora tenían mayores impuestos y menor participación en el Gobierno. Los jesuitas, por el peligro que suponía su intelectualidad. habían sido expulsados de América en 1767. Habían realizado una oposición abierta al régimen absolutista.

Desde 1736 se había implantado en el virreinato de la Nueva Granada el monopolio del aguardiente de caña. Amediados del siglo XVIII se estableció el monopolio de la venta del tabaco. Dentro del programa de presentación de reformas borbónicas llevadas a cabo en América, el Gobierno del reino español había procurado mejorar el sistema de recolección de impuestos.

Dichos monopolios fueron reforzados entre 1776 y 1780.Resultado una mayor presión fiscal a los criollos y comuneros. La palabra comunero deriva del vocablo común que significa “todo el pueblo de cualquier villa, ciudad o lugar”. Esta definición es más amplia que la de criollos ya que también estaban incluidos los pueblos originarios. Por lo tanto los colonizados ya no necesitaban la guía y sapiencia de la madre patria, era hora de buscar la mayoría de edad de España.

La situación socioeconómica y política en la actual Colombia, (Virreinato de Nueva Granada) aproximadamente en el siglo XVIII era la siguiente: la mayoría de los habitantes eran blancos criollos o amerindios; y los comuneros y criollos ya no sentían ese apego por España lo que marcaba una gran diferencia entre la Nueva Granada y España, que a la larga sería un problema.

A España no le importaba crear una “corona” donde hubiera igualdad, solo le interesaba sacar provecho de lo que le pudieran proporcionar los dos nuevos virreinatos creados de Buenos Aires y Nueva Granada. Estos aspectos poco a poco fueron fecundando el sentimiento de inconformidad hasta que, finalmente, este desconcierto desató la insurrección en Nueva Granada.

Aprovechando que Inglaterra se encontraba en lucha con sus colonias en América, el rey español Carlos III le declara la guerra tratando de recuperar La Florida y Gibraltar. Ante la escasez de fondos para costear esta guerra envió al visitador Francisco Gutiérrez de Piñeres a Nueva Granada para buscar recursos mediante la declaración de nuevos impuestos, lo que desencadenó serios levantamientos en 1780 en la provincia de El Socorro, importante centro manufacturero, y en las poblaciones de Charalá, Mogotes y Simacota (pertenecientes a los dominios político-administrativos de Tunja).

La mecha que encendió la idea de una revolución comunera se expandió rápidamente por todo el territorio, que estaba caracterizado por una gran densidad demográfica y con caracteres económicos de ser pueblos comerciantes, artesanos o agrícolas y así la rebelión tomó forma apoyada por caciques de la zona.

Las revueltas se intensificaron cuando fueron dirigidas por personas con más representación social, por lo que esta presión logró que algunos hombres de prestigio se comprometieran en ella. Los indígenas fueron liderados por Ambrosio Pisco, un cacique rico. Ellos agregaron al pliego de demandas la devolución de tierras tomadas a las comunidades amerindias.

Germán Arciniegas afirma lo siguiente: “En la Nueva Granada la guerra de independencia, comenzó a germinar en el Socorro” y tiene toda la razón. Por los excesivos tributos, el pueblo socorrano se sublevó contra las autoridades virreinales, en los inicio de la revolución de los comuneros. La consigna de los comuneros fue “viva el Rey, abajo el mal gobierno”, con lo cual aceptaban la legitimidad de la dominación española.

Revolución es cambio, crisis, y las cosas por estos lados cambiaron parcialmente, porque querían que se les tratara en forma digna por lo tanto, en parte, hubo cambios políticos y económicos pero sociales no.

Los monopolios traen siempre inequidad a la aplicación de las leyes, abusos y excesos de funcionarios, la expropiación, la explotación, la presión impositiva, las demandas librecambistas, el trabajo sin una retribución justa, la ausencia de garantías y de justicia ante sus reclamos y la represión, entre otros muchos factores que generaban constante humillación y no pocos sinsabores.

 

Francisco Medina, uno de los principales comuneros

Muchos cambios revolucionarios llevan en su embrión reclamos comerciales, como por ejemplo la independencia de los Estados Unidos de América con el té, el hambre de la Revolución Francesa o Rusa, pero es todo un desafío para construir un nuevo orden político. En Colombia se buscó un Gobierno plural pero se fracasó, no era una tarea sencilla. Al cortar los lazos con la metrópoli comienzan los problemas para mantener la unidad política.

El derecho a resistir y a proteger la comunidad no sólo se encuentra en Santo Tomás de Aquino, sino también en la llamada Escuela de Salamanca.

Esa sed por la justicia y el buen gobierno tan castellanas también se encuentra en la historia de los pueblos de América Latina. Se encuentra en la gente común, porque la libertad y la independencia son derechos inherentes e inalienables a cualquier ser humano. Por ende, la revolución comunera no fue solo para salvar las ropas económicas, fue el germen de las ideas independentistas de estas colonias de España, que también estarían presentes en la revolución de los comuneros paraguayos.

Fuentes bibliográficas

  • Gómez Latorre, Armando (1973). Enfoque social de la revolución comunera. Colcultura, Bogotá.
  • Phelan, John Leddy (1981). El pueblo y el Rey: la revolución comunera en Colombia 1781. Carlos Valencia editor, Bogotá.

Author: Daniela Leiva Seisdedos

Profesora de Historia. Especializada en el uso de las Nuevas Tecnologías en Educación. Ganadora del Premio UBA 2013 y II Mención del Premio UBA 2012 en Divulgación de Contenidos Educativos. Profesora en los Colegios Nuestra Señora de Lourdes y San Cayetano de La Plata. Argentina. Publicaciones en Diario Clarín, Hacer la Comunidad y Papel de Periodico de España. Distinguida entre los 13 docentes del 2013. Diario Clarín de Argentina. Lema: “La educación como meta” Pagina de recursos educativos El Arcón de Clio. www.elarcondeclio.com.ar

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