Cultura y sociedad de los nativos norteamericanos del sudeste

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RESUMEN:

La llegada de los europeos al continente norteamericano supuso el inicio del fin de sus pueblos originarios. La transmisión de nuevas enfermedades, como la gripe o la viruela, unida a la expansión hacia el oeste de los colonos norteamericanos significaron el paulatino descenso demográfico de estas culturas, llegando hasta su práctica extinción. Este trabajo pretende esbozar el modo de vida de los nativos norteamericanos del sudeste del continente. Pese a que se tratan de gran variedad de tribus con costumbres propias, podemos ahondar un poco en los rasgos genéricos socio-culturales y políticos para comprender mejor cómo vivían estas sociedades, sus costumbres, sus creencias y su organización social.

PALABRAS CLAVE: indios, nativos, norteamerica, sudeste.

ABSTRACT:

The arrival of the Europeans on the North American continent meant the beginning of the end of its original peoples. The transmission of new diseases such as influenza and smallpox, combined with the westward expansion of the American colonists largely contributed to the gradual population decline of these cultures, becoming almost extinct. This paper aims to outline the way of life of South-eastern Native Americans . Although  these populations represent a wide variety of tribes; each with its particular traditions, we can explore some of the more generic socio-cultural and political traits to get a  better understanding of how these societies lived: their customs, beliefs and social organization.

KEYWORDS: indians, native, Northamerica, southeast.

1. Introducción

Cuando nos referimos a la “historia de Estados Unidos”a menudo se ignora la realidad de la existencia de unas culturas previas que fueron prácticamente eliminadas de sus lugares de origen. La concepción de “propiedad” tan marcada en la economía de mercado, nos lleva a considerar que la tierra pertenece a alguien, y, siguiendo este planteamiento, que el continente norteamericano pertenece a México, Estados Unidos y Canadá. Mucho antes de que los colonos europeos llegaran a este continente, existían unas culturas independientes que a menudo son ignoradas por el mundo occidental y la historia. De este modo, este trabajo pretende analizar la cultura y la sociedad de una pequeña parte de los nativos norteamericanos para intentar ofrecer una visión menos marcada por el centralismo occidental de la historia.

Hoy en día es difícil llegar a comprender por completo las culturas nativas norteamericanas del sudeste. La llegada de los europeos en torno al siglo XVI supuso una interferencia fatal para el desarrollo de estas culturas. Los yacimientos arqueológicos de los que hoy disponemos tampoco terminan de esclarecer por completo el modo de vida de estas sociedades del sudeste del continente norteamericano, especialmente las que tienen que ver con sus tradiciones. No obstante, es la misma arqueología la que nos ayuda a descifrar nuevos datos que nos acercan un poco a más a la realidad tan fascinante que supusieron estos nativos.

La llegada de los europeos trajo consigo la paulatina destrucción de estas culturas. En un primer lugar, el contagio que sufrieron los indios de enfermedades europeas, como la gripe o la viruela, diezmó la población de forma más que considerable. Tenemos constancia de algunos poblados en los que, literalmente, la población se redujo a la mitad en cuestión de semanas. En segundo y último lugar, una vez adaptados a estas nuevas enfermedades, los indios supervivientes debieron enfrentarse a un enemigo aún peor: el comercio, las esclavitud y la ambición de expansión de los europeos. El comercio trajo consigo una serie de consecuencias que impulsó a muchos a la búsqueda de nuevas tierras que explotar, así como esclavos para dicho proceso. El desarrollo de los monocultivos como fuente de enriquecimiento y de producción masiva llevó a los recién llegados europeos a “empujar” a los nativos hacia el oeste para adquirir sus tierras (pues no olvidemos que, en muchos casos, se encontraban en zonas fértiles que ofrecían mayores recursos). El desarrollo de una mayor industria armamentística por parte de los europeos situaba en clara desventaja a los indígenas, por lo que esta forma de “apartar” a los indios de sus tierras fue realmente obligada y siempre presionada por el inminente uso de la violencia para conseguir dicho fin.

Puesto que no tenemos documentación que nos relaten la historia de los nativos norteamericanos, tenemos que aferrarnos a la arqueología y a las descripciones realizadas por los primeros europeos en visitar el continente. Los datos más completos los obtenemos ya a mediados del siglo XIX. Así pues, la primera visita de la que tenemos constancia es la realizada por Juan Ponce de León (1460-1521), descubridor de Florida cuando llegó en 1513. Tras su llegada nos relata el hostil recibimiento que le dieron los indios, por lo que hay autores que opinan que pudieron conocer previamente a los europeos en un contacto anterior que desconocemos1. Posteriormente se realizaron nuevas expediciones de las que tampoco tenemos especial información acerca de los nativos. Sería en estos repetidos contactos entre europeos e indios cuando se contagiarían las enfermedades europeas, causa primera de la reducción de la población nativa americana.

Entre 1539 y 1543 una expedición se adentraría más en el continente, la dirigida por Hernando de Soto. Esta expedición sería la primera de la que tendremos constancia de la hostilidad que trajeron los europeos consigo, pues durante su largo trayecto, que le llevaría hasta Georgia, y de ahí a Louisiana, aniquilaron a todos los indios con los que se encontraron. Esta expedición contó con 700 hombres, 200 de los cuales iban a caballo. Pese a que significó un duro viaje para Hernando de Soto y sus seguidores, la beligerancia entre ambas culturas quedó más que de manifiesto. Contamos con bastante bibliografía de los contemporáneos a Soto, que nos relatan lo acontecido en esta expedición, de los cuales podemos obtener valiosa información sobre estos nativos. No obstante, la despreocupación del momento por el comportamiento y la cultura de los indios ofrecen como resultado que hoy en día obtenemos más información sobre ellos mediante la arqueología que con estos relatos.

2. Contexto Geográfico

El entorno que vamos a estudiar comprende desde el actual estado de Louisiana hasta el estado de Virginia, rodeando la costa, tocando regiones de interior como el estado de Kentucky, Tennessee o Alabama. Dentro de lo que consideraríamos “clima templado” del continente norteamericano, esta región es especialmente cálida. Las zonas cercanas al mar, tanto al Golfo de México como al océano Atlántico, están constituidas por amplias llanuras que se extienden a lo largo de miles de kilómetros cuadrados. Los diversos ríos que fluyen por estos territorios generan una serie de meandros que crean depósitos de agua que traen a su vez depósitos de aluvión que generan una tierra tremendamente fértil. Con respecto a la vegetación nos encontramos con grandes bosques de cipreses o cañaverales. No es de extrañar que en estas tierras cercanas a los ríos muchas de estas culturas realizaran actividades agrícolas y ganaderas. No obstante, la caza y la pesca eran actividades muy importantes que realizaban estos grupos. Los cultivos principales que se realizaban eran el maíz, los frijoles o calabazas; con respecto a la caza, todos los mamíferos comestibles pasaron a formar parte de su dieta, aunque especialmente podríamos hablar del ciervo de cola blanca. La recolección, por su parte, de otros frutos regionales como las nueces o las bayas también estaba muy extendida. En definitiva, hablamos de un contexto que ofrece recursos suficientes como para poder asentarse y crear una comunidad próspera.

Si continuamos más al norte, nos encontramos con los Apalaches que nos ofrecen un entorno mucho más abrupto e irregular, sin embargo, las tierras eran tremendamente fértiles también. En esta región la pesca obtenía un papel algo más importante que en las llanuras.

Para comprender este contexto debemos olvidarnos de su situación actual, obviamente, puesto que mucha de su riqueza natural ha desaparecido en beneficio de la acción del hombre (la utilización de amplios terrenos para el monocultivo primero, como el maíz, el algodón o el tabaco, y la construcción de ciudades y pueblos después).

3. Arqueología y sociedad

La poca información que se obtiene a partir de dicha bibliografía nos dice que se trataban de sociedades patriarcales, asentadas tanto en zonas de costa como en zonas de interior, con un sistema urbano construido en torno a un centro, que probablemente fuera el templo, rodeados de canales de agua y provisiones. Los poblados estaban jerarquizados, había muchos más pequeños, secundarios, subordinados a uno general. Un ejemplo de estas ciudades principales sería la ciudad de Cahokia, situada donde actualmente se encuentra Illinois. Por otro lado, debemos tener en cuenta una curiosa realidad, muchos de los poblados fueron desplazados a zonas más seguras tras el contacto con los europeos, por lo que el estudio arqueológico de estas sociedades se complica por este motivo. Esta gran ciudad se estima que, a mediados del siglo XIII, contaría con una población de mas de 10,000 habitantes y una superficie de más de 13,000 kilómetros cuadrados. En el centro de la ciudad encontraríamos un túmulo de unos 30m de altura y una base de 7 hectáreas (aterrazado en cuatro partes) sobre el que descansaría el templo. Se estima que en esta plataforma se encontraría, además, la vivienda de los líderes de la sociedad, así como otros edificios públicos que hoy día desconocemos. Todo el poblado estaría rodeado por una empalizada formada por troncos clavados de forma vertical en profundos hoyos en el suelo y contaría con torres para vigilar. Esta gran ciudad ocupaba un espacio de casi 81 hectáreas.

Cahokia no sería la única gran ciudad con las que nos encontraremos. Moundville fue lugar de establecimiento de la capital de otra cultura o sociedad (entendiendo por ellas diferentes aldeas subordinadas a una ciudad principal). En esta ciudad se han hallado 20 túmulos de gran tamaño, cada uno de ellos con sus respectivas estructuras urbanísticas en su cima. Las más altas no llegaban a los 18 metros de altura. Se piensa que las estructuras halladas en su cima correspondían a templos y viviendas de familias acomodadas. La ciudad también estaba rodeada por una empalizada. El terreno que comprendía Moundville oscilaba en torno a las 120 hectáreas. En la mitad de los túmulos se han encontrado enterramientos de adultos y de niños. De hecho, se han encontrado cráneos sin cuerpo, gesto que nos indica una actividad ritual frecuente en la prehistoria europea (el culto al cráneo). Esta ciudad tenía subordinados alrededor de 20 asentamientos situados a unos 75 km a la redonda.

Tenemos muchos más ejemplo arqueológicos, como Toqua, situada cerca de Knoxville, en donde se encontraron túmulos de 7 metros de altura con sus construcciones respectivas. Lo cierto es que este tipo de poblados y sus características arquitectónicas requirieron unas habilidades y una organización impropio de sociedades más primitivas. Cada ciudad contaba con un líder, de este modo, las ciudades principales contarían con un líder y las subordinadas también, por lo que la estructura de liderazgo también estaría organizada.

Las familias principales, es decir, los líderes, tenían un gran poder que se manifestaba en forma de privilegios, lujos y capacidad de decisión. Según la mitología nativa, descendían del sol. Tenían gran cantidad de sirvientes y podían delegar sus mandatos a sublíderes quienes hacían cumplirlos. Del mismo modo que en la Europa Medieval, podríamos diferenciar entre estamentos. La historiografía divide estas sociedades entre: familias acomodadas o “nobles” (dentro de las cuales encontraríamos a las que se relacionan más con el mundo espiritual y el mundo de la guerra) y plebeyos o el pueblo restante2 (Kasprycki, 2000). Los diferentes pueblos eran expansionistas; tenemos constancia de numerosos enfrentamientos entre ellos por este motivo. De hecho, muchas de las diferentes tribus colindantes guerreaban por la “posesión” o el dominio de determinadas tierras fronterizas.

Su religión era totémica, es decir, que cada familia o clan contaba con un espíritu protector, normalmente asociado a un animal, que aportaba las cualidades de dicho animal a sus protegidos. Estos clanes se formaban por línea materna, es decir, que desde el momento que se nacía en un clan, se pertenecía a ese clan. El matrimonio nunca se celebraba entre miembros del mismo clan, la unión entre muchas de las familias se celebraba de esta manera. Aunque es cierto que hemos establecido un patrón social diferenciador, lo cierto es que dentro de lo que consideraríamos el estamento bajo existía cierta organización. Las funciones que se realizaban dentro del clan se heredaban por línea materna también, tanto las de alto rango como las de bajo rango. Desde que nacías ya estaba marcada tu función dentro de la familia. Si un noble se casaba con una plebeya (algo a lo que estaban obligados), con alguien perteneciente al bajo estamento, la función del hijo no sería la del padre, sino que con el paso de las generaciones terminaría la descendencia de dicho noble en convertirse en plebeya. El hecho de que los rangos se heredaran generalmente de la madre daban lugar a situaciones algo esperpénticas, como la narrada por un jesuita en la década de 1560, donde uno de los líderes de un clan se debía casar con su hermana, porque si se les aplicara a los líderes la misma política que a los nobles sus hijos nunca heredarían la función de patriarca.

La tribu de los natchez, por ejemplo, situada cerca de la actual Arkansas, en torno al río Mississippi contaba con dos grandes grupos o estamentos sociales: la nobleza y el pueblo llano. La nobleza se dividía, a su vez, en otros tres rangos: los soles, los nobles y los hombres honorables, por orden de importancia. Todos ellos sólo se podían casar con miembros del pueblo llano. Así pues, teniendo en cuenta que el rango se heredaba por línea materna, sólo serían nobles, o bien aquellos cuyas madres pertenecieran a la nobleza (cualquiera de los tres rangos nombrados), o bien aquellos cuyos padres fueran o soles o nobles, porque en este caso el hijo heredaría el rango inmediatamente inferior (en lugar de heredar el rango plebeyo de la madre). No obstante, nos preguntamos ¿cómo se adquiría la posición de “hombre honorable”? Pues mediante herencia de una madre honorable, un padre noble, o por méritos especiales, a través de los cuales un plebeyo podía adquirir esta posición social.

El líder de los natchez3 era conocido como el Gran Sol y su sucesor era el hijo de la hermana del mismo, no su hijo. Cuando este fallecía, su esposo o esposa se sacrificaba voluntariamente, para acompañar su espíritu.

4. Economía

Muchos de los poblados del sudeste del continente norteamericano conocían bien la agricultura. La tribu de los choktaw, por ejemplo, tenía una producción de maíz lo suficientemente amplia como para generar excedente y utilizarlo para su comercialización. Durante el invierno se dedicaban a preparar los campos para la siembra (distinguían bien las diferentes estaciones). Para ello se realizaba un ritual concreto; primero, los miembros de la tribu danzaban, para atraer las buenas cosechas, después quitaban las malas yerbas y cortaban los árboles demasiado grandes. Tras esto, quemaban las yerbas y ramajes secos para extender las cenizas y utilizarlas como fertilizantes. La siembra comenzaba con la primavera. Araban la tierra y con un palo mediano hacían agujeros en la tierra donde introducían las semillas. Los trabajos que requerían mayor esfuerzo físico (la roza) los realizaban los hombres, pero los demás eran compartidos por ambos sexos. Generalmente, tras la roza, eran las mujeres las que estaban mas pendientes del mantenimiento de los campos, aunque como hemos dicho, a veces compartían las actividades.

Los cultivos más destacados eran el maíz, la calabaza y los frijoles. También tenemos constancia de otros menos frecuentes como los girasoles, el saúco, guisantes o batatas. No obstante, estos pueblos no vivían únicamente de la agricultura, lo cierto es que la caza, la pesca y la recolección también eran importantes. Existían muchas zonas aledañas con ríos y lagos donde los hombres iban a pescar o cazar tortugas. Del mismo modo, las actividades de recolección de frutos, como ciruelas, castañas o nueces eran muy frecuentes. Para la pesca se utilizaban trampas, se pescaba en grupo con una red cosida enganchada a una especie de tubos sólidos. A veces enlodaban o envenenaban el agua para aglutinar a los peces en un lugar concreto y dispararles con sus flechas.

Los nativos realizaban numerosas fiestas relacionadas con las estaciones y las cosechas. Una de las más conocidas dentro de los choktaw era la denominada “Fiesta del Maíz Verde, a principios del verano, donde realizaban danzas y otro tipo de celebraciones. Durante su maduramiento, la caza, recolección y pesca, eran actividades importantes dentro del sustento de la tribu. La caza era realizada por los hombres. Las presas eran todas aquellas comestibles, aunque igual habría que hacer especial mención a los venados y a las aves acuáticas. Para esta actividad, antes del contacto con los europeos, utilizaban los arcos y las flechas. A veces dejaban señuelos con la piel y la cornamenta del macho para atraer a otras hembras. Curiosamente los niños también contribuían activamente en la caza, con la captura de piezas de menor tamaño como pueden ser los lagartos, las tortugas o los mapaches. Una de las armas utilizadas para este tipo de caza por parte de los niños era la cerbatana, que llegaba a medir más de 2 metros de longitud. Una vez obtenida la pieza, la carne se cocinaba, o bien ahumándola, o bien con el mismo sol, o bien con el fuego. El maíz también se cocinaba al fuego o se molía en morteros para obtener una pasta. Este elemento era uno de los principales en la alimentación de los choktaw y tenían muchas formas de cocinarlos en las que no vamos a entrar. Hoy en día, la vida económica de los nativos americanos son utilizadas como paralelos etnográficos para interpretar numerosas formas de vida de la prehistoria europea.

5. El mundo funerario

En el año 1725 falleció el hermano del líder de una tribu natchez, conocido como Serpiente Tatuada, aclamado por sus dotes en la batalla. El cuerpo se colocó dentro de su casa, sobre un lecho de cañas (se estima que su vivienda estaría sobre el túmulo central de la ciudad), se le vistió con unos ropajes determinados, probablemente sus galas más representativas, y se le pintó la cara completamente de rojo. Junto a él ataron gran parte de un ajuar extenso, que comprendía desde todo tipo de armas de batalla a calumets (pipas de la paz), así como objetos personales hallados dentro de su vivienda. Colocaron también un objeto simbólico: una estaca pintada también completamente de rojo con 46 anillos realizados con caña representativos de los enemigos que había abatido.

El primer día se ayunaba. Esta práctica era muy común entre los nativos norteamericanos del sudeste del continente, pues consideraban que era una forma de fortalecer el espíritu. A su vez, se iban preparando todos aquellos que iban a acompañar a Serpiente Tatuada durante su viaje espiritual, incluido el Gran Sol, su hermano (solo que finalmente los franceses que asistieron a este evento, y lo relataron, consiguieron convencer al líder de que no lo hiciera). El número de personas que se sacrificarían para acompañar al fallecido en el mundo espiritual variaba según el momento, la persona y el lugar; en este caso concreto se estuvieron preparando 8 personas, que eran: la primera esposa del guerrero, 5 de sus oficiales, una mujer que finalmente no se sacrificó por ser prisionera de los franceses y otro individuo que huyó antes del sacrificio (aunque fue recuperado, la mujer de Serpiente Tatuada se negó a que se sacrificara por ser indigno). Los dos o tres días posteriores se realizaban danzas recreando el sacrificio, que tendría lugar el cuarto día .

Aquellos que se preparaban para morir vestían sus galas más elegantes, se teñían el pelo de rojo y utilizaban decoraciones de conchas. En este caso, además, iban escoltados por 8 parientes: uno de ellos llevaba una maza, otro una esterilla donde se tumbaba el sacrificado, otro una piel para vendar los ojos, otro una cuerda usada para el estrangulamiento, otro un recipiente cargado de tres bolas de material probablemente alucinógeno, otro una vasija con agua y los dos últimos se dedicaban a estirar la cuerda.

Los sacrificados comenzaban su desfile, e primer días, desde la vivienda de Serpiente Tatuada hasta la puerta del templo (probablemente todo esto aconteciera sobre el túmulo central). El Sacerdote Principal emitía un mensaje, los grupos se dividían en dos filas lideradas por las dos esposas del guerrero y aquellos que iban a ser sacrificados se tumbaban sobre las esterillas emitiendo un grito. Tras esto, comenzaban una serie de danzas entre las que encontramos la Danza del Guerrero.

El segundo día se repetían las danzas. En este caso, los que iban a acompañar al fallecido en el mundo de los espíritus portaban una maza y un manojo de cuerdas rojas. En este caso concreto, dos mujeres, parientes de aquel que huyó y fue rechazado por la primera mujer de Serpiente Tatuada, se ofrecieron para acompañar al guerrero en su viaje y fueron estranguladas. De este modo, el que huyó fue elevado a la categoría de noble y liberado de la necesidad de acompañar al fallecido.

El tercer y último día antes del sacrificio se dedicaban a ayunar y a fumar tabaco, para fortalecer el espíritu en vista al viaje que les esperaba. Finalmente, el sacerdote llegaría a la vivienda de Serpiente Tatuada y emitiría un grito de muerte, señal de que había llegado la hora; grito imitado por todo el poblado, situado ante este acontecimiento en la plaza. El maestro llevaba el torso entero desnudo y pintado de color rojo, una pluma en la cabeza y un cinturón decorado con plumas rojas o negras, indistintamente. A su vez sostenía una vara con plumas, también rojas y negras. Primero levantaron una litera entre 6 hombres en la que se encontraban los calumnets y los 46 anillos del guerrero, y comenzaron a desfilar, precedidos por el sacerdote y escoltados por el guerrero más antiguo. A su vez, los destinados al sacrificio siguieron a dicho guerrero. Desde aquí, esta procesión se dirigió hacia la plaza del poblado.

Durante el camino, ocurrió un acontecimiento curioso, unos padres sacrificaron a su hijo para librarse de la obligación de tenerse que sacrificarse ellos en caso de la muerte de un Gran Sol, y del mismo modo, pasaban al estamento de los nobles. Así, el desfile tuvo que pasar por encima del niño sacrificado.

Una vez llegados al templo, primero se introdujeron los cofres con los bienes personales de Serpiente Tatuada. Los sacrificados tomaron posiciones sobre sus esterillas en forma de semicírculo y mirando hacia el templo. Se tragaron las bolas de droga (o tabaco), probablemente peyote, para adormecer los sentidos, les vendaron los ojos y les ataron las cuerdas al cuello. Finalmente, los parientes tiraban de la cuerda para estrangularlos.

No obstante, este caso concreto no terminaba aquí. 5 personas más fueron sacrificadas en la plaza durante este proceso, como, por ejemplo, la mujer que cuidaba de Serpiente Tatuada, además de tres ancianas y el curandero.

Serpiente Tatuada y sus dos esposas fueron enterrados en una zanja dentro del templo y el resto fuera del templo y la casa del fallecido quemada4.

6. Las confederaciones

Existe un vacío bibliográfico sobre los nativos norteamericanos del sur en general desde mediados del siglo XVI hasta mediados del siglo XVII. Fue entonces cuando tuvieron lugar una serie de cambios de disputas y divisiones entre las diferentes tribus. A todo esto debemos añadirle las enfermedades traídas por los europeos, que diezmaron la población acabando con todos los poblados. Los ingleses capturaban a los indios y los vendían como esclavos.

Por otro lado, se inició la exportación de pieles de cérvidos hacia Europa, lo que reducía también las especies cinegéticas de las que se alimentaban los nativos. Ante el exagerado descenso de la población y la amenaza que suponían los europeos, nacería la primera confederación, conocida como la confederación creek, con vistas a defender los intereses nativos frente a las amenazas exteriores.

El proceso de presión y expulsión fue constante. Los nativos de La Florida española fueron completamente erradicados. Del mismo modo, un siglo después, prácticamente todos los asentamientos indios del sur del continente norteamericano eran deportados a lo que conocemos como “territorio indio” (actual Oklahoma). Cierto es que existieron algunas tribus5 capaces de evitar el “gran traslado”, pero la gran mayoría fueron obligados a moverse (muchos murieron durante el proceso migratorio).

Cuando estas diferentes tribus llegaron al territorio que actualmente conocemos como Oklahoma, comenzaron a construir una estructura de gobierno nueva. Así nacieron las Cinco Tribus Civilizadas: chickasaw, choktaw, cherokee, creek y seminolas. No obstante, las guerras civiles y la insaciable expansión de los colonos norteamericanos fueron poco a poco desmembrando aún más estas sociedades. Perderían su soberanía sobre estas nuevas tierras en 1907, con la proclamación oficial del estado de Oklahoma.

La confederación creek estaba formada por la suma de diferentes tibus o unidades sociales. Cada tribu vivía en una ciudad apartada, con una plaza cuadrada o centro ceremonial, que era el símbolo de ser una unidad social. En torno a principios del siglo XX existían algo más de 25 ciudades creek. Prácticamente todos los miembros de la confederación hablaban muskogi (aunque pervivían gran número de dialectos). Las ciudades podían ser de dos tipos, o “blancas” o “rojas”. Las blancas se centraban en asuntos civiles y las rojas en asuntos de guerra, es decir, que las blancas contaban con el poder legislativo y las rojas con el ejecutivo y el judicial. Con la expansión de los colonos estadounidenses las ciudades rojas obtuvieron un papel protagonista, ya que la presión los avocaba constantemente a la guerra. En el siguiente cuadro se presentan algunos ejemplos de ambas ciudades, tanto las rojas como las blancas:

Cuadro 1. Ciudades blancas y rojas.

Ciudades Blancas

Ciudades rojas

Okfuskee

Coweta

Okchai

Laplako

Wiogufki

Chiaha

Asilanapi

Hilabi

Yuchi

Hothliwahali

Pakana

Talmuschasi

El ser una ciudad roja o blanca dependía de unos juegos que se realizaban de pelota (llamado vilorta6). Si una de estas ciudades era derrotada 4 veces seguidas en estos juegos, cambiaba de “color”. Este juego era entendido como una especie de sucedáneo de la guerra y se lo tomaban de tal forma. Gracias a la celebración de estos juegos, se supone, se mantenía la paz en la confederación.

Los miembros de las ciudades tenían nombres de animales, plantas u otros conceptos como viento o lluvia. Su religión era totémica, por lo que el nombre venía heredado del espíritu protector de la familia, el cual otorgaba las habilidades concretas, similares al animal, planta etc. Existían 50 clanes musgoki.

El asesinato dentro de la confederación era especialmente castigado. Los miembros de la familia de la víctima tenían derecho a vengarse del asesino por ley. No obstante, no existía una organización confederal, es decir, que salvo algunas excepciones, las normas de cada clan se establecían de forma independiente y en base a la costumbre. Por ello, cuando hablamos de confederación hablamos de unidades tribales completamente independientes unas de otras, con su propio líder y normas. Solía haber también un segundo líder, así como una especie de “aristocracia”. Las labores como la construcción, la defensa, la legislación etc se dividían y tenían su propia estructura jerarquizada. También existía un consejo de ancianos llamado los hombres amados”. En las ciudades rojas, existían tres grados de oficiales de guerra, determinados por méritos bélicos.

La confederación trataba asuntos defensivos de cara al exterior, estaba gobernada por un consejo compuesto por los líderes de las diferentes tribus. Se reunían de forma irregular. Tenían una serie de fiestas “confederales” o generales como la afamada Fiesta del Maíz Verde, que consistía en una gran celebración en la plaza cuadrada del año nuevo, coincidente con la maduración del grano7. Esta fiesta duraba 8 días.

7. Mundo religioso

Probablemente debido al desastre demográfico acaecido por las enfermedades europeas influenció en gran medida en las creencias religiosas de estos nativos. Por ello, no se tiene una diferencia clara entre las creencias religiosas y los curanderos. Quizás los rituales de sanación más conocidos eran los cherokee, puesto que dejaron testimonios escritos en lo que conocemos como Sequoyah (una especie de cartilla). Su escritura consistía en unos 85 signos, con cinco vocales, un sonido “s” y el resto sílabas compuestas.

Para los cherokees los males provenían de los espíritus de animales, que habían inventado la enfermedad para vengarse de los humanos por asesinarlos. También los fantasmas humanos provocaban estos males, así como duendes, brujos, enanos y otras criaturas mitológicas. Para la curación se buscaba los orígenes, la causa que los creaba, por lo que lo primero que le preguntaba el chamán era que si había incumplido algún tabú o tradición. Luego que si había tenido algún sueño concreto, ya que los consideraban una especie de presagios o advertencias. Si no se averiguaba la causa, comenzaban los rituales de adivinación con diferentes abalorios que sujetaba con el dedo pulgar y el índice.

Los remedios que se utilizaban era el canto, las hierbas y otra serie de fórmulas “mágicas”.

Una vez averiguada la causa se llegaba a amenazar al mal espíritu con otro espíritu invocado. Los cherokees conocían gran cantidad de plantas curativas y las utilizaban a menudo. Según el tipo de espíritu se aplicaba una u otra planta.

Sin entrar en pruebas científicas que se hayan realizado sobre estas plantas, lo cierto es que este tipo de medicina era igual de efectiva, aparentemente, que la europea. Sin embargo, la progresiva violación de los derechos de los nativos norteamericanos ha llevado a su práctica extinción, dificultando aún más su comprensión y estudio.

8. Conclusiones

El desarrollo independiente de los nativos norteamericanos de la visión eurocéntrica tan marcada del mundo occidental dio lugar a unas culturas fascinantes y dignas de estudio, tanto antropológico como historiográfico. Muchas de las pocas realidades sociales que conocemos de estos nativos han servido para comprender mejor nuestro pasado, estableciendo paralelos etnográficos dentro de la prehistoria europea.

La invasiva y expansionista llegada de los europeos a nuevas tierras supuso la práctica destrucción de estas sociedades, con unas políticas muy alejadas del respeto y la conservación. El derecho de “propiedad” tan heredado del mundo liberal, y fundamento principal de la política estadounidense llevó a la progresiva desaparición a unos pueblos muy desiguales a nivel industrial, pero igual de ricos a nivel cultural.

La política imperialista tanto de Europa como de EEUU de los siglos XIX y XX tuvo como consecuencias la desaparición de muchas etnias y tribus olvidadas a las que sólo la historia puede darles voz, recuerdo, y una relativa justicia, puesto que fueron erradicadas de forma más que cuestionable y hoy en día es prácticamente imposible revisar responsabilidades. La importancia, pues, del estudio, no radica sólo en las aportaciones que este pueda darnos a la ciencia, sino que considero importante la labor de dar voz a unas culturas injustamente tratadas y sin capacidad para defenderse. La fuerte expansión del imperialismo, entendido como fase evolutiva del capitalismo, supuso el fin de no sólo las culturas norteamericanas, sino asiáticas, africanas y suramericanas, cuyo estudio enriquecerá la historia. Es un deber inesperado del historiador el juzgar el pasado y señalar responsabilidades de forma objetiva, así pues, el estudio de estas culturas no es más que un pequeño avance para esta labor.

Bibliografía:

- N. T. CAMPBELL: Notas etnográficas sobre la subsistencia de los choctaw, tomadas del manuscrito Licecum, Florida. Florida Anthropologist, 1959.

- Brian FAGAN: Ancient North America: The Archeology of a Continent, New York. Thames and Hudson, 1991.

- Christian F. FEEST et al. (Coords): Culturas de los indios norteamericanos, Barcelona, Könemann Verlagsgesellschaft mbH, 2000.

- John HOWARD PAYNE: La danza del Maíz Verde, Oklahoma. Chronicles of Oklahoma, 1932.

- Charles HUDSON: The Southeastern Indians, Knoxville.University of Tennessee press, 1976.

- Duane KING (ed): The Cherokee indian nation. A Troubled History, Knoxville. 1979.

- John SWANTON: Tribus indias del valle del curso bajo del Mississippi y las costas del Golfo de Méxic, Washington. The Secretary of the Smithsonian Institution, 1911.

- íd: The Indians of the Southeastern United States, Washington D.C. Bureau of American Ethnology Bulletin 137. 1946 (reeditado en 1979 por Smithsonian institution press).

- íd: Source Material of the History and Ethnology of the Caddo Indians”. Norman-London.The Secretary of the Smithsonian Institution, 1996.

- Colin F. TAYLOR et al. (Coords): Los Nativos Americanos. Washington D.C. Editorial Libsa. 1994.

1William C. STURTEVANT: “El Sudeste”, en Colin F. TAYLOR et al.(Coords): Los Nativos Americanos. Washington D.C. Editorial Libsa. 1994.

2Sylvia S. KASPRYCKI: “Sudeste”, en Christian F. FEEST et al. (Coords): Culturas de los indios norteamericanos, Barcelona, Könemann Verlagsgesellschaft mbH, 2000.

3Esta tribu, tras atacar a los franceses, fue aniquilada por los mismos. Los pocos supervivientes se unieron a los creek y a los cherokee. Su sistema social tan característico fue, con el tiempo, desapareciendo abriendo paso al de los creek.

4William C. STURTEVANT: “El Sudeste”, en Colin F. TAYLOR et al.(Coords): Los Nativos Americanos. Washington D.C. Editorial Libsa. 1994.

5Algunos Cherokee al oeste de Carolina del Norte, algunos seminolas en La Florida, unos pocos creek en el extremo sur de Alabama, en torno al Mississippi varios choktaw…

6Cada jugador tenía dos especie de raquetas. El objetivo era pasar una pelota por la parte superior de un palo. Cada vez que se lograba, se borraba una marca de carboncillo que tenía pintada el mismo palo. Las mujeres tiraban con las manos, mientras que los hombres sólo podían utilizar raquetas.

7John HOWARD PAYNE: La danza del Maíz Verde, Oklahoma. Chronicles of Oklahoma, 1932.

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