De las Casas contra Ginés de Sepúlveda: conquista, indígena y explotación

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La llegada de los españoles al continente americano traerá una serie de debates a nivel jurídico y religioso sobre cómo abarcar la expansión en el Nuevo Mundo, y cómo tratar los diversos aspectos que en dicha expansión vayan surgiendo tanto en las esferas religiosas, cómo administrativas, cómo de cara al resto de la sociedad del momento.
En la medida en que esto tiene lugar en los diversos niveles de la sociedad y las instituciones estatales, habrá que destacar uno de los debates más importantes de los que allí tuvieron lugar, que no es otro que el debate sobre la caracterización y el trato que se le daba a la población indígena por parte de los encomenderos en las encomiendas, las cuales recordemos que eran concesiones de la Corona a ciertos señores de un determinado número de indígenas para que trabajaran sus tierras en América.

La necesidad de mano de obra en las primeras explotaciones coloniales españolas (plantaciones, minas, etc.), lleva a los encomenderos a utilizar a las diversas poblaciones indígenas de las Antillas y el continente para desempeñar esas duras labores, a las que no estaban acostumbrados, por lo que a la dureza del trabajo en sí se le ha de sumar el trato que se le daba por parte de los señores que aplicaban ese método de le encomienda.
Los abusos cometidos por dichos señores ya habían sido denunciados previamente a la disputa de la que comentamos, y las tensiones en referencia a estos actos habían incrementado con la entrada en vigor de las Leyes Nuevas de 1542, pero será en este momento y con la figura de Fray Bartolomé de las Casas, que la encomienda recibe un duro golpe crítico, a lo que se suma el avivamiento de la discusión social y política (en lo que a las esferas de instituciones y justicia real se refiere), sobre el trato y consideración que habrían de tener los indígenas americanos.

Bartolomé de las Casas plasma esa crítica sobre el trato al indígena en su obra Brevísima relación de la destrucción de las Indias, que supuso por así decirlo, la chispa que avivó el fuego de la disputa sobre ese trato al indigena, el cual llevaba tiempo encendido, y que generó una separación entre detractores y seguidores de la línea de fray Bartolomé, generando ya no sólo un debate judicial, sino un debate teológico, en la medida en que no se discutió sólo cómo legislar sobre los indígenas, sino que previamente, se plantearon las características del indígena en cuanto a su calificación: ¿eran herejes o infieles?, ¿representaban algún mal?, ¿merecían lo que les ocurría?. Incluso se llegó a plantear en esta disputa la legitimidad de la conquista española de los nuevos territorios, recurriendo a la visión desde la perspectiva de la bula papal y la labor evangelizadora que habían de desempeñar los españoles en los nuevos territorios cómo justificación cuasi única sobre el porqué estaban allí.

Las preguntas anteriores resumirían de alguna manera los temas que el debate planteó, y que llegó a esferas oficiales, convocando en 1550 Carlos V en Valladolid una junta a la que acudieron juristas y teólogos para debatir sobre este tema.
El debate por lo tanto situó a De las Casas cómo máximo defensor del indígena, mientras que el detractor que estuvo a la cabeza de la oposición a fray Bartolomé fue Ginés de Sepúlveda, jurista cordobés, que defendió la encomienda desde la perspectiva de que estaba justificada en la medida en que España era un estado avanzado que requería de mano de obra inferior, catalogándola en función de la superioridad que para él tenía España. De la misma manera Ginés de Sepúlveda presenta al indígena americano cómo un ser inferior que debe ser tratado cómo una bestia dada su condición caníbal, sus conductas heréticas, etc., y que era necesario para el conquistador impedir esas conductas para desarrollar a su vez la labor evangelizadora entre los indígenas.

Por su parte fray Bartolomé plantea al indígena cómo un ser que tiene el derecho de ser evangelizado, pero no de imponérsele la religión, por lo que la labor evangelizadora no era una obligación para los españoles. De la misma manera plantea desde una perspectiva humana al indígena, alejando la imagen de bestias, y diciendo que ha de haber un acercamiento a los mismos, algo que respalda con la conclusión de que poco difiere la “bestialidad y costumbres malas” de los indígenas, frente a algunas situaciones del Viejo Mundo. Por ello, mientras Sepúlveda justificaba la guerra contra los indios cómo medio para paliar esas malas costumbres y poder dejar pista libre a la labor predicadora, De las Casas veía el proceso de una manera más compleja, dado que planteaba a los indígenas debían de ser súbditos, y dado que la mayoría no estaba en el marco social que abarcaba la Corona, no podían ser juzgados sus actos cómo si de herejes se tratara, debiendo dar primero una educación y una evangelización, que no habría de ser forzosa, puesto que deslegitimaría la conversión de la persona interesada.

Por otra parte y tal como mencionábamos anteriormente, el tema del trato al indígena queda compartiendo primera plana con otro importante, que es el de la legitimidad y derechos de conquista, recurriendo Ginés de Sepúlveda y sus partidarios a las bulas papales de 1537 y las anteriores de Alejandro VI, las cuales pondrá en duda Bartolomé de las Casas y los suyos diciendo que el papa no tiene legitimidad en sí para otorgar derechos de expropiación de los bienes que los indios tienen en propiedad. En resumen, se plantea también en esta junta la polémica sobre los Justos títulos, que habrían de justificar el proceso de conquista.

Abarcando el tema mucho más, podemos dejar así planteadas, a modo de breve resumen las ideas de cada uno de los “contendientes” de ese enfrentamiento, en la cual se dejaron ver las influencias tanto de De las Casas cómo de Sepúlveda, blandiendo ambos cómo armas sus obras principales: La Breve relación de la destrucción de las Indias por parte de fray Bartolome, y su Demócrates alter Ginés de Sepúlveda, así cómo otras obras más de diversos autores y de ellos mismos que planteaban las tesis que cada uno defendía (el Demócrates secundus o De justi causis belli apud indios de Ginés frente a las Treinta proposiciones muy jurídicas o Apologética historia summaria de fray Bartolomé).

En términos generales, la disputa se saldó con el claro posicionamiento de especialistas, puesto que los teólogos apoyaron la condena a la encomienda de fray Bartolomé, mientras que los juristas respaldaban las tesis de Ginés de Sepúlveda.
El alcance de esta disputa bien queda reflejado en el fin de la encomienda años más tarde, a pesar de que el emperador permitió que estas siguieran teniendo lugar hasta finales del siglo XVI. De la misma manera, la defensa de De las Casas de la causa indígena permitió enfocar las necesidades de mano de obra hacia otro punto del planeta, dando carta libre a la introducción de esclavos negros en las colonias españolas en América cómo medio de suplantar la fuerza de trabajo y suplantar a los indígenas liberándoles del maltrato y el abuso, así cómo de los trabajos más duros a los que no estaban acostumbrados.

Sin embargo, lo que planteamos brevemente aquí no es otra cosa que el cambio en los esquemas hispánicos (y mundiales) que produjo la llegada a América y la explotación de las tierras y gentes, causando profundas divisiones en las que no sólo quedaba patente la incapacidad de unir puntos en cuanto al porqué y cómo de la explotación americana en términos jurídico-administrativos, si no también dejaba de manifiesto el inicio de la ruptura del esquema mental de la sociedad y la religión de ese momento de principios-mediados del siglo XVI, sobre si la sociedad cristiana era suprema por encima de culturas distintas, viendo las primeras muestras de respeto de ciertos personajes hacia esas culturas, a las que lejos de presentarlas cómo el mal o “inferiores”, se les da un voto de confianza y se plantea el acercamiento y con ello la evangelización de motu propio, sin pasar por la obligación ni el maltrato.

También es destacable el hecho de cómo se plantea la caracterización de los indígenas de cara a los europeos, y cómo en este debate y en los años y décadas posteriores va cambiando y adaptándose muy poco a poco, producto quizás de la continua convivencia de las nuevas sociedades coloniales. Pasará de ser visto por la mayoría cómo el mal que debe tratarse cómo lo que es, a ver sus costumbres cómo algo que puede ir modificándose sin tener que recurrir al exterminio (bien por la guerra o bien por el trabajo forzado representado por la encomienda), aunque tenemos que seguir remarcando que todo esto se da muy poco a poco, y con muchas comillas por la enorme variedad de aplicaciones en función de personas, momentos, lugares, condiciones, etc.

Por supuesto, que este debate es sólo una parte en el principio de esos cambios de esquema, viendo cómo a pesar de los avances, esa separación de la que aquí hablamos valió que luego las realidades fueran otras, tanto en el trato al indígena cómo en los procedimientos de evangelización, pero bien nos sirve de testimonio para ver cual era el planteamiento de las distintas esferas sobre cómo abarcar el proceso de conquista y asentamiento en el Nuevo Mundo, algo que con el paso de los años fue adaptándose hasta lograr ya en el siglo XVIII, que a nivel colonial se nos mostrase una sociedad única, mestiza en una parte, respetuosa en otra con los nativos y otras gentes, conviviendo con la cada vez menos prominente sombra del “europeo superior”, y dando lugar a otros tipos de explotación e injusticias más unidas a los nuevos esquemas socioeconómicos que a la visión ancestral del indígena diabólico.
Bibliografía:

PÉREZ CANTÓ, P. y MÓ ROMERO, E., Las sociedades originarias y la América hispana. Una aproximación histórica. Madrid, Ediciones UAM, 2010

DE LAS CASAS, B. Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Madrid, Cátedra, 1989

FLORISTÁN, A. (coord.). Historia Moderna Universal. Barcelona, Ariel, 2009

FLORISTÁN, A. (coord.). Historia de España en la Edad Moderna. Barcelona, Ariel, 2004

CORTES LÓPEZ, J.L. Los orígenes de la esclavitud negra en España. Salamanca, Universidad de Salamanca. 1986

CASTILLA URBANO, F. El pensamiento de Juan Ginés de Sepúlveda: vida activa, humanismo, y guerra en el Renacimiento. Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2013

DE SOTO, D. Controversias entre Bartolomé de las Casas (obispo que fué de Chiapas) y Ginés de Sepúlveda (cronista del Emperador). Valladolid, Maxtor, 2006

Author: Francisco Cabezos

Estudiante de Historia por la Universidad de Salamanca, cofundador de la plataforma de publicación "Mundo Histórico" (mhistorico.com) y redactor del equipo de historia de QAH.com (queaprendemoshoy.com). Futuro historiador colonial y naval.

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