El cuarto poder

Comparte historia...Tweet about this on TwitterShare on Facebook

Muchas veces escuchamos que la prensa es el “cuarto poder”. Podríamos decir que su desarrollo la convirtió en una herramienta capaz de controlar los otros tres poderes acuñados por Montesquieu.
Poder ejecutivo, legislativo y judicial. Este último autor fue el responsable de establecer la idea de que su separación evita la corrupción. Imaginemos que en una misma institución reside el poder de crear las leyes y obligar a su cumplimiento… no es de extrañar que terminara por establecer una tiranía en la que se obligara a cumplir todo aquello que uno mismo dicta.
El desarrollo de la prensa significó la existencia de un nuevo agente encargado de señalar y publicar todas las noticias que atañen o interesen al conjunto de los ciudadanos. Esto incluye la corrupción o la mala praxis de los poderes anteriormente mencionados. Así pues, de la mano de la soberanía nacional, la opinión pública se tornó de gran importancia, ya que si la soberanía reside en el pueblo, son ellos los encargados de decidir si cualquiera de esos tres poderes deben permanecer en manos de unos individuos u otros.

Es indiscutible el hecho de que la prensa significó la creación de un nuevo elemento que ayudaba a controlar a los otros tres poderes, pues prácticamente generaba la opinión pública, es decir, la opinión del pueblo soberano.
Ahora bien, el problema surge cuando detrás de la prensa existen más intereses aparte del mero hecho de informar a la ciudadanía. Voy a exponer los dos ejemplos más claros de nuestro mundo actual:

- En primer lugar, la prensa en manos del Estado. Cuando la prensa se encuentra nacionalizada, es decir, en manos del Estado, responderá, lógicamente, a los intereses del mismo; por lo tanto, en ningún caso será prensa libre, pues pretenderá que la opinión pública sea favorable a los intereses de aquellos que componen el poder ejecutivo. Esta situación se da en todas las dictaduras. Un sistema totalitario carece de elecciones, por lo que sus esfuerzos con respecto a la ciudadanía se centrarán únicamente en evitar que se rebelen. La prensa será el instrumento mediante el cual el gobierno central informará a sus ciudadanos de lo “bien” que va el país. Los esfuerzos periodísticos se centrarán en informar aquello que perjudique menos al Estado. En nuestro país tenemos la prueba de ello en tve. Los periodistas que allí trabajan han denunciado manipulación informativa impuesta por el gobierno central (http://postdigital.es/2014/07/02/trabajadores-tve-denuncian-manipulacion-politica-informativos-exigen-dimision-director-p10209/). No es de extrañar que si el gobierno central decide el director de esta cadena nacional, los esfuerzos de la misma se centren en exaltar las virtudes del ejecutivo.
- En segundo lugar, la prensa en el mundo capitalista. En un mundo en el que de todo se puede sacar dinero, la prensa se convierte en una herramienta lucrativa. No es ningún secreto que un periódico es un negocio. El objetivo último de la empresa periodística es lucrarse, no informar, por lo que el contenido irá enfocado a lucrarse y no a informar. Es por ello que toda prensa tiende al sensacionalismo, es por ello que personalidades como Belén Esteban son consideradas periodistas. Detrás de los dos periódicos más influyentes, El País y El Mundo, existen inversores cuyo último fin es enriquecerse. La información de estos periódicos va dirigida a vender, no informar. Es por ello que si un periódico tiene deudas con el Estado, será este quien mediante presión financiera decida destituir a un Director que perjudique al mismo.

Lo cierto es que una labor tan importante como la prensa, que ayuda a acotar y controlar a los otros poderes por parte de la ciudadanía, no puede verse influenciada por otros objetivos cuyo último fin no sea informar. En caso contrario, la alienación de la prensa es evidente.

Nuestra labor como ciudadanos es ejercer una responsabilidad política. No debemos escandalizarnos cuando un dirigente político propone que la prensa no debe estar controlada por entidades financieras, sino comprender la razón por la cual lo dice. Obviamente si alguien propone tal cosa, todos los periódicos y medios informativos se rebelarán diciendo que es una auténtica locura, pero no debemos olvidar que lo dicen porque ponen en riesgo su medio lucrativo. Detrás de este desacuerdo no hay ideología, sino intereses económicos.

Ahora bien, la prensa debe pertenecer a los ciudadanos, y su fin último debe ser informar de todo aquello que atañe a los mismos. No debe haber mayor interés que el de controlar a los otros poderes para establecer una democracia más sana. Existen bienes que deben ser públicos e imprivatizables, como la sanidad, la educación o la prensa; porque hay cosas tan importantes en un sistema democrático que no deben verse influenciadas por otros intereses porque terminan por pervertirlas.

Nuestra labor como soberanos es decidir que queremos hacer con nuestro futuro, y como tal, evitar que nuestros bienes más preciados sean objeto de lucro de grandes empresas que manipularán todo aquello manipulable para enriquecerse. La información es un derecho de toda democracia, es un derecho del pueblo, y no debemos permitir ni que el Estado ni que las grandes empresas lo controlen, porque detrás de su sustento encontraremos unos intereses poco éticos.

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>