El Egipto Ptolemaico

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Ptolomeo I Sóter, compañero de Alejandro, consiguió hacerse con el trono de Egipto, tratando de acercar este reino al Mediterráneo. Realizó varias innovaciones, tales como introducir la moneda, atraer a gentes griegas o mantener el grupo de mercenarios contratados convirtiéndoles en propietarios. Inauguró una política de colaboración entre griegos e indígenas fundando el culto a un nuevo dios, Serapis. Además, ya que él mismo era escritor y amigo del filósofo Demetrio de Falero, fundó un museo y una biblioteca.[1]

Ptolomeo, en su intento de acercar el reino al Mediterráneo, se anexionó una serie de territorios logrando formar un imperio bastante extendido fuera de las fronteras naturales de Egipto. Logró arrebatar la zona meridional de Siria a los Seleúcidas, convirtiéndose este territorio en objeto de una serie de conflictos sucedidos entre ambos reinos y denominados Guerras Sirias. Además realizó una expansión marítima, para lo que fue necesario la creación de una flota, logrando así el poder en la isla de Chipre y algunas islas del Egeo en el año 295. Así, la Confederación de los Nesiotas[2] pasó a estar bajo protectorado de Ptolomeo. Este cambio fue bien recibido por dichas islas ya que estaban sometidas a una fuerte presión fiscal por parte de Demetrio.

En el año 285, Ptolomeo I Sóter abdicó en favor de su hijo Ptolomeo II Filadelfo y murió dos años después, en el año 283.

Filadelfo continuó con la política que practicó su padre. Intentó aumentar la influencia de Egipto en la zona de Asia Menor, ya que Antíoco I, heredero de Seleuco, estaba en este momento dedicándose casi exclusivamente a las regiones orientales del Imperio Seleúcida. En el año 279 firmó una alianza con Mileto e instaló guarniciones en Samos, Halicarnaso, Mindos y Caunos. En 271 firmó la paz con Antíoco I terminando la Primera Guerra Siria, ya que Magas, medio hermano de Filadelfo, se erigió como monarca independiente en Cirene. Este pretendía hacerse con el trono egipcio ya que contaba con el apoyo de su suegro, Antíoco I. Finalmente no pudo realizar la expedición debido a unas revueltas ocurridas en Cirene, pero aun así Magas conservó el trono.

Tras la muerte de Antíoco I en el año 261, Ptolomeo II aprovechó el cambio en el trono para hacerse con los territorios del litoral anatolio, es decir, el territorio comprendido desde la ciudad de Éfeso hasta Halicarnaso. Pero una vez Antíoco II se asentó en el trono seleúcida, arrebató a Filadelfo los territorios conquistados, recuperando la soberanía en Jonia y en la costa de Cilicia y Panfilia. La recuperación de estos territorios fue posible gracias a la contraofensiva realizada por Antíoco II aprovechando la sublevación del hijo de Ptolomeo II, que fue nombrado gobernador de esta zona por su padre. De este modo, en 253 terminó la Segunda Guerra Siria con la firma de un tratado de paz, logrando los Seleúcidas ventajas territoriales.

También realizó intervenciones en Grecia en contra de Antígono Gónatas. Filadelfo forjó una coalición antimacedónica de estados griegos, a cuya cabeza se situaron Atenas y Esparta. Esta colación no pudo hacer nada contra el poder militar macedonio, por lo que Ptolomeo II se vio obligado a firmar un tratado de paz con Antígono que confirmaba la soberanía macedonia sobre la mayor parte de Grecia.

En estos momentos, Egipto perdió la hegemonía que estableció en el koinón de los nesiotas, por lo que perdió la autoridad en esas aguas en favor de la isla de Rodas.

En Cirene consiguió arreglar la situación de independencia provocada por Magas. Se realizó una alianza matrimonial entre Ptolomeo III, hijo de Filadelfo y heredero al trono lágida, y Berenice, hija de Magas. Poco después, en el año 246, fallecía Ptolomeo II Filadelfo.

La política exterior de Ptolomeo III Evérgetes estuvo marcada por la Tercera Guerra Siria. Al morir Antíoco II, Berenice, hermana de Evérgetes, reclamaba colocar en el trono seleúcida a su hijo en lugar del sucesor decretado por el monarca fallecido. En esta campaña, Evérgetes consiguió realizar acciones enormemente exitosas ya que, además del botín conseguido, con la firma del tratado de paz en el año 241 el monarca egipcio reconocía como rey a Seleuco II[3] y  asentó la hegemonía lágida en territorios como el puerto de Antioquía, Seleucia de Pieria y enclaves en la costa de Jonia, Panfilia y Cilicia.

En cuanto a la política interior se refiere, el rasgo más notable fue la preocupación del monarca por consolidar el elemento griego de la población frente a la población indígena, ya que era lo que le aseguraba la posición en el trono. Para ello asentó a multitud de colonos en la zona del Fayum, siendo en su mayoría veteranos de las campañas asiáticas. Para conseguir el pleno apoyo de la población indígena desarrolló el culto real a modo de los faraones de la tradición egipcia y mantuvo estrechas relaciones con los sacerdotes, ya que tenían enorme poder e influencia en la población.

Tras su muerte en el año 221 accedió al trono su hijo Ptolomeo IV Filopátor, quien dejó las tareas de gobierno en manos de sus consejeros Agatocles y Sosibio. Filopátor delegó las tareas de gobierno en estos consejeros para entregarse a estudios de diversas materias. Esta actitud del monarca hizo que Antíoco III se decidiese a arrebatar a Egipto Seleucia de Pieria en el año 219 y realizar campañas enfocadas hacia el sur para recuperar Celesiria. Esta actuación de los Seleúcidas cogió por sorpresa a los gobernantes egipcios, por lo que Sosibio recurrió al reclutamiento de indígenas, actuación jamás realizada antes en el Periodo Helenístico de Egipto.

Esta nueva forma de reclutamiento de tropas no se debió solo a la inesperada actuación de Antíoco III, tuvo mucho que ver la falta de dinero de Egipto para poder llevar a cabo el pago de tropas mercenarias. La falta de dinero pudo deberse a la pérdida de poder de Egipto en el Egeo, lo que hizo que el rey obtuviese una cantidad menor de tributos que en momentos anteriores.

En el año 217 se produjo el choque entre los dos ejércitos en la batalla de Rafia, de la que salió vencedor el bando egipcio, por lo que no prosperó el intento de Antíoco III de recuperar Celesiria, saliendo de este modo el rey lágida de la Cuarta Guerra Siria. El monarca seleúcida se retiró para sofocar los movimientos rebeldes que surgieron por el país.

La victoria del ejército egipcio hizo que los sectores indígenas de la población reclamasen una mayor participación en la vida política. Así, comenzaron surgir agitaciones populares a lo largo del país del Nilo. Estos sectores de la población estaban sometidos a una enorme presión fiscal y reivindicaban los elementos egipcios frente a los elementos griegos que se propagaban desde el gobierno. Es seguro que el sacerdocio egipcio alentaba estos levantamientos.[4]

Los indígenas comenzaron a realizar acciones violentas con la formación de una guerrilla de carácter rural. Este hecho dio lugar a una escisión del reino entre el Bajo y el Alto Egipto, que se mantuvo durante dos décadas. La zona del Alto Egipto estuvo gobernada por dos faraones diferentes de origen nubio, Harmakhis y Ankhmakhis. Este hecho hizo que se interrumpiesen las relaciones comerciales con Nubia, lo cual fue catastrófico para la economía del reino lágida.

Tras la muerte de Ptolomeo IV Filopátor en el año 204, accedió al trono su hijo Ptolomeo V Epifanes, quien solo contaba con seis años de edad. El gobierno cayó en el consejero de su padre Agatocles, ya que tanto Sosibio como la madre del niño, Arsínoe, habían fallecido. Este hecho fue aprovechado por Antíoco III y Filipo V de Macedonia, quienes firmaron un acuerdo de colaboración para repartirse el reino lágida.

Durante este reinado Egipto perdió la mayoría de sus territorios exteriores al no salir victorioso en la Quinta Guerra Siria. Antíoco III realizó una rápida campaña contra Celesiria, cayendo por fin en sus manos tras derrotar al etolio Escopas en la batalla de Panion en el año 200. Filipo V arrebató también a Egipto los territorios que conservaba en el Egeo, perdiendo este el imperio en dicho mar.

En el año 195 Antíoco III y Ptolomeo V firmaron la paz, estableciendo que la hija del seleúcida, Cleopatra, se casaría con el monarca egipcio. Lo único que conservaba Egipto de su antiguo imperio era Chipre y la Cirenaica.

En la política interior se produjo una cierta recuperación debido al abandono de empresas exteriores por parte del monarca. En el año 186 finalizó la secesión del Alto Egipto gracias a diferentes concesiones que disminuirían los ingresos de los reyes.

En el año 181 moría Ptolomeo V Epifanes, accediendo al trono Ptolomeo VI Filométor, quien se convirtió en rey en plena niñez. Fue su madre, Cleopatra, hija de Antíoco III, quien actuó como regente. Mientras ella se mantuvo en el poder las relaciones con el Imperio Seleúcida fueron buenas, pero tras su muerte en el año 175 accedieron a la regencia Euleo y Leneo, dos eunucos tutores del rey. Estos declararon la guerra a Antíoco IV con el objetivo de recuperar Celesiria. Además, Ptolomeo VI fue declarado mayor de edad y se le asociaron al trono dos hermanos, Ptolomeo Fiscón y Cleopatra II.[5]

Esta Sexta Guerra Siria, ocurrida entre los años 170 y 168, fue respondida rápidamente por Antíoco IV, quien llegó a entrar en territorio egipcio conquistando Pelusion. Así, se entrevistó con Ptolomeo VI estableciendo una especie de protectorado seleúcida sobre Egipto. Una revuelta en Alejandría, que estaba disconforme con este acuerdo, propició el nombramiento como monarca del hermano de Epifanes, Ptolomeo VIII Fiscón[6], por lo que Antíoco decidió retirarse para reabastecerse a finales del año 169. Volvió en el 168 conquistando la isla de Chipre y llegando hasta Menfis pero, tras una entrevista con Cayo Popilio Laenas celebrada en Eleusis, cedió a las presiones romanas y abandonó Egipto y Chipre. Esta entrevista se hizo famosa debido a la anécdota que cuenta que el cónsul romano encerró al monarca seleúcida en un círculo dibujado en la arena y no le permitió salir hasta que no cediese a aceptar sus condiciones.

Tras el nombramiento de Fiscón como monarca en la revuelta que tuvo lugar en Alejandría y tras un intento de este de lograr el apoyo del Senado Romano para hacerse con el trono, en el año 163 ambos hermanos acordaron repartirse el reino. A Filométor le correspondían Egipto y Chipre, y a Fiscón la Cirenaica. Fiscón, inconforme con el acuerdo, intentó tomar la isla de Chipre en el año 161, pero fue rechazado por el monarca egipcio.

Alrededor del año 155 Ptolomeo VI intentó asesinar a Fiscón, pero el golpe fracasó. Así, el hermano del monarca viajó a Roma y obtuvo el poyo del Senado y recursos para realizar un segundo intento de tomar Chipre, fracasando de nuevo en el año 154. Aun así, Filométor perdonó a Fiscón y le entregó la mano de su hija, Cleopatra Tea, y se comprometió a enviar apoyos a la Cirenaica.

En el año 145 Ptolomeo VI Filométor falleció tras el enfrentamiento con Alejandro Balas en Oinoparas. El trono recayó sobre Ptolomeo VII Neo Filopátor, quien todavía era un niño, por lo que su madre, Cleopatra II, actuó como regente. Sin embargo, un levantamiento en la ciudad de Alejandría dio el apoyo a la regencia de Ptolomeo VIII, por lo que este, tras conseguir apoderarse de Chipre, llegó a Egipto y se casó con Cleopatra II, su hermana, y asesinó a Ptolomeo VII.

Los conflictos familiares continuaron al casarse Fiscón con su sobrina, Cleopatra III, hija además de Cleopatra II. En el año 142 los conflictos alcanzaron tales dimensiones que tomaron parte en ellos la población indígena dirigida por la clase sacerdotal, quienes pretendían lograr mejores condiciones de vida. Tuvo que intervenir una embajada a cuya cabeza iba Escipión el Africano en el año 140 para lograr una reconciliación.

Gracias a la ayuda de los judíos y griegos residentes en Alejandría, Cleopatra II logró nombrarse reina única en el año 139 junto a su hijo, nacido a partir del matrimonio con su hermano Ptolomeo Menfites. De este modo, Ptolomeo VIII y Cleopatra III se vieron obligados a huir a Chipre. Estos lograron conseguir la ayuda de los indígenas, por lo que retornaron a Egipto en el año 130. Cleopatra II, que se encontraba encerrada en Alejandría, se vio obligada a huir a Asia en el año 129 y Fiscón consiguió reconquistar la ciudad en el año 126.

Ya que ninguno de los contendientes de la disputa conseguía acabar con el contrario, en el año 124 firmaron la paz y para evitar que la guerra civil tuviese repercusiones en el país, en el año 118 se decretaron medidas de amnistía y se perdonaron las deudas a los campesinos indígenas para que pudiesen volver con normalidad al trabajo.

La paz en el reino duró hasta el año 116 que, con la muerte de Fiscón, se reanudaron las disputas dinásticas. Sus hijos y sucesores eran Ptolomeo IX Filométor, Sóter II Lathyros y Ptolomeo X Alejandro, siendo este último en quien debía recaer el trono lágida. A esta decisión se opuso Ptolomeo IX, quien fue nombrado gobernador de Chipre. Ptolomeo X Alejandro huyó en el año 103 debido a una disputa que tuvo con su madre, Cleopatra III, regresando en el año 101 tras el asesinato de la misma. De este modo, se mantuvo en el trono hasta el año 88, cuando su hermano, Ptolomeo IX, entró por la fuerza en Egipto acabando con su vida y quedando como único rey. Durante su reinado estalló de nuevo una revuelta en el Alto Egipto con similares características a la ocurrida tiempo atrás. Fue sofocada tras tres años de luchas y murió a continuación, en el año 81.

En este periodo Egipto perdió el gobierno de la Cirenaica. Esta era gobernada por un hijo ilegítimo de Ptolomeo VIII, Ptolomeo Apión. Al morir este en el año 96 legó a Roma el territorio declarando libres a las ciudades griegas.

Al morir Ptolomeo IX comenzaron a producirse intervenciones romanas en las luchas dinásticas de Egipto. El único miembro de la familia real presente en Alejandría era Cleopatra Berenice, hija de Ptolomeo IX y viuda de Ptolomeo X Alejandro. Para reinar junto a ella fue enviado desde Roma Ptolomeo XI Alejandro II, que fue asesinado a las tres semanas de acceder al trono. En su testamento legaba a Roma la soberanía sobre Chipre y Egipto, pero no se efectuó debido a la existencia de dudas sobre la autenticidad del testamento. Así, subió al trono egipcio en el año 80 Ptolomeo XII Auletes, hijo de Ptolomeo XI, y entregó el gobierno de Chipre a su hermano Ptolomeo. Auletes no fue reconocido rey por Roma hasta veinte años después. Además, en el año 58 los romanos se anexionaron la isla de Chipre quedando unida a la provincia de Cilicia. Tras este hecho Ptolomeo, hermano del rey, se suicidó.

Los ciudadanos de Alejandría, tras la toma de Chipre por los romanos, se sublevaron contra Auletes siendo expulsado de la ciudad y volviendo tres años más tarde, en el 55, gracias a la ayuda militar del gobernador Aulio Gabinio. Auletes, como castigo, llevó a cabo una fuerte presión fiscal sobre los indígenas.

En el año 51 murió Ptolomeo XII Auletes, por lo que subieron al trono sus dos hijos, Ptolomeo XIII y Cleopatra VII. Desavenencias ocurridas entre ambos hermanos hicieron que Cleopatra abandonase Alejandría para conseguir tropas en la frontera oriental de Egipto y hacerse de este modo con el trono.

Es en estos momentos cuando Pompeyo, derrotado por Julio César, llegó a Egipto. Este fue asesinado por Ptolomeo XIII, quien entregó su cabeza al vencedor intentando lograr su apoyo frente a su hermana. César viajó a Alejandría pocos días después logrando la reconciliación entre ambos hermanos, pero una revuelta en Alejandría acabó con la vida de Ptolomeo XIII. De este modo, aunque su relación con Julio César era conocida, Cleopatra VII se casó con su hermano Ptolomeo XIV en el año 47, quien contaba con doce años de edad. Así, una vez resuelta la disputa, César volvió a Roma, naciendo en el año 46 Cesarión, el hijo que tuvo con Cleopatra.

La reina viajó a Roma, donde residió hasta el asesinato de César en el año 44. Regresó a Egipto y mandó envenenar a su hermano para nombrar rey a su hijo Ptolomeo XV Cesarión, pero debido a su corta edad quedaba ella como única reina. Llevó a cabo políticas de apoyo a los sectores indígenas de la población así como de fortalecimiento de las tradiciones egipcias, lo que permitió al país vivir unos años de recuperación.

En el año 41 llegó a Egipto Marco Antonio, solicitando la ayuda de Cleopatra para la Guerra Civil entre los partidarios del Segundo Triunvirato y los partidarios de la república, entre los que se encontraba el general romano. En la reunión que mantuvieron se enamoraron y Marco Antonio decidió quedarse en Egipto. Pero en el año 40 se vio obligado a volver a Roma para casarse con la hermana de Octavio. En el año 37 regresó a Egipto y contrajo matrimonio con Cleopatra a quien cedió los territorios de Chipre, Fenicia y Creta. Pero la relación ente Octavio y Marco Antonio se truncó de manera que el primero nombró enemigo de Roma al segundo y declaró la guerra a Egipto. Así, tras la batalla de Accio en el año 31, con la victoria de Octavio, Egipto fue anexionado a Roma, pero no como provincia, sino como propiedad personal del princeps. Tras la batalla Cleopatra se suicidó, terminando de este modo el gobierno de la Dinastía Lágida en Egipto.

-Bibliografía:

  • HÖLBL, G. (2000): A History of the Ptolemaic Empire. Routledge, Nueva York.
  • LÉVÊQUE, P. (2005): El Mundo Helenístico. Paidós, Barcelona.
  • LOZANO VELILLA, A. (1992): El Mundo Helenístico. Síntesis, Madrid.
  • PRÉAUX, C. (1984): El Mundo Helenístico. Grecia y Oriente (323-146 a.C.). Labor, Barcelona.

 


[1] LÉVÊQUE, P. (2005): El Mundo Helenístico. Paidós, Barcelona. Págs. 42-43

[2] Confederación de los estados insulares del Egeo cuya creación fue impulsada por Antígono. También era llamada “koinón de los nesiotas”.

[3] Evérgetes accedió a la firma de este tratado ya que habían muerto Berenice y su hijo.

[4] LOZANO VELILLA, A. (1992): El Mundo Helenístico. Síntesis, Madrid. Pág. 150.

[5] LOZANO VELILLA, A. (1992): El Mundo Helenístico. Síntesis, Madrid. Pág. 152.

[6] Ptolomeo VII era el hijo de Ptolomeo VI y su hermana Cleopatra II.

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