El ejército del Egipto Antiguo

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-El Reino Antiguo:

Las evidencias que nos han llegado de la organización y composición del ejército egipcio durante Reino Antiguo son conocidas por las descripciones de batallas escritas en los muros de los templos y por las listas de los títulos hallados en los muros de las tumbas de los soldados.

Durante este periodo el ejército estaba formado por pocos efectivos, quienes se incorporaban a la milicia únicamente durante el tiempo que duraba la campaña, es decir, la recluta del ejército solo se realizaba cuando era necesario disponer del mismo. Si el conflicto era menor o muy localizado, la recluta se hacía de entre la población masculina de los poblados que se encontraban en torno a la zona donde se situaba el conflicto. El número de efectivos variaba según la situación; normalmente se trataba de pequeños contingentes de entre 80 y 300 efectivos, aunque se sabe de algunos casos en los que este era mucho mayor, como el ejército de 2350 efectivos para la expedición enviada al wadi Hammamat durante la Dinastía IV. El comandante en jefe era denominado “supervisor de los soldados”.

Aunque no existía un ejército permanente, sí existía una pequeña fuerza profesional militarizada destinada a la protección del faraón. Estaba formada por un pequeño grupo de mercenarios libios, que serían la fuerza de choque, y un grupo algo mayor de soldados egipcios. Los oficiales de esta tropa sería cortesanos de la máxima confianza del faraón, cuyo título era el de “director de los empleados del gran palacio” (Parra Ortiz, 2003).

-El Reino Medio:

Las campañas en Nubia fueron inicialmente reforzadas por las tropas de los gobernadores provinciales. Al establecer un cordón de fortalezas en la frontera para el control de Nubia necesitaron el establecimiento de guarniciones permanentes de soldados y una red de mando. Las excavaciones de las fortalezas de Nubia han dado gran información sobre el día a día de los soldados de estas guarniciones. Por ejemplo, en unas tallas de madera halladas en Uronarti se ha podido averiguar cómo se realizaba el reparto de barras de pan entre los soldados para almorzar (Shaw, 1991).

Más información sobre la organización del ejército ha llegado gracias al hallazgo de un almacén de papiros en una tumba de pozo bajos los graneros del templo funerario de Ramsés II en Tebas. En estos papiros se puede observar que la atención que empiezan a prestarle los burócratas a la organización militar y cómo comienza a crearse una red de mando cada vez más compleja.

Nubia necesitaba tener una presencia militar más fuerte y con una mayor organización. En Egipto había menos influencia militar, ya que esta era menos necesaria. Aun así, en la etapa final de este periodo se otorgaron varios títulos militares a diferentes personajes, como “comandante del regimiento del pueblo”, “soldado del regimiento del pueblo”, “comandante de la patrulla de los guías de perros” o “escriba del ejército”.

-El Reino Nuevo:

El comienzo de la Dinastía XVIII hizo necesaria la presencia de un ejército profesional permanente debido a la política imperialista que se estaba llevando a cabo. Esto hizo necesario el desarrollo de una estructura de mando más definida y la profesionalización de un ejército permanente. El más alto mando del ejército era el faraón, quien en muchas ocasiones se ponía al frente de sus tropas. El segundo al mando era el visir, que contaba con un consejo militar de apoyo. Bajo su mando se hallaban los dos cuerpos del ejército: el del Alto Egipto y el del Bajo Egipto, dirigidos ambos por su propio “capitán de corbeta del ejército”. El siguiente escalón en la jerarquía del ejército lo ocupaba un “general”, un “escriba de infantería”, un “comandante de ejército”, un “portaestandarte” y un “ayudante”. La infantería contaba con un “jefe de pelotón”, un “jefe de las tropas de la guarnición” y un “jefe de escuadra”. Los hombres que conformaban la infantería se dividían en tres grupos: “novatos”, “veteranos” y el cuerpo de élite llamado los “bravos del rey”.

El ejército quedaba formado de este modo por cuatro divisiones, de unos 5.000 soldados cada una y bautizadas con el nombre de un dios. Cada división estaba formada por al menos dos brigadas de 500 soldados divididos en regimientos de 250 infantes. Cada regimiento constaba de cinco pelotones de 50 soldados cada uno y cada pelotón, comandado por un “jefe de los cincuenta”, estaba formado por escuadra de diez infantes, cada una de ellas bautizada con un nombre evocador: “Amenhotep ilumina como el disco” o “Poderoso es el brazo de Ramsés”. Además el ejército egipcio contaba con un número cada vez más creciente de soldados extranjeros, algunos reclutados voluntariamente y otros incorporados al ejército tras ser hechos prisioneros de guerra.

Los soldados debían pasar un entrenamiento militar. Este se realizaba en campos de entrenamiento en los que se realizaban prácticas de ejercicio militar y se castigaban físicamente los errores cometidos. En la decoración de la tumba tebana de Userhat, un oficial de la época de Amenofis II, aparecen escenas que representan el reclutamiento de nuevos soldados, el corte de pelo que se les hacía a estos o la repartición de las raciones de comida. La tumba de Tjanuny, un escriba del ejército del reinado de Tutmosis IV, contiene escenas similares, además de una en la que aparecen representados cinco mercenarios nubios que visten faldellines reforzados con cuero y decorados con colas de leopardo. Uno de ellos porta un estandarte militar en el que aparecen representados dos luchadores.

Unos relieves de la tumba de Ramsés II de la Batalla de Qadesh que representan la organización de los campamentos militares en campaña. Aparecen las tiendas de los soldados así como los establos para los caballos rodeados de un muro de escudos. En el centro del campamento se sitúa la tienda del monarca rodeada de las de los mandos militares.

-Mercenarios:

Desde comienzos del Periodo Dinástico, el ejército egipcio ha incluido mercenarios nubios. Un ejemplo, popularizado por el cine, es el de los Medjay, un grupo nómada originario de los desiertos del este de Nubia. Eran normalmente utilizados como exploradores o infantería ligera durante el Segundo Periodo Intermedio en adelante. En la época de Amenophis III soldados de muy distintas nacionalidades (sirios, libios, shirdana, o hititas) fueron reclutados entre las filas del ejército egipcio. Muchas veces estos eran prisioneros de guerra a los que se les ofrecía la libertad a cambio de combatir en las filas del ejército egipcio.

 

-Bibliografía:

  • BULL, P. y FIELDS, N. (2007): “Soldier of the Pharaoh. Middle Kingdom Egypt 2055-1650 BC” Warrior (121). Osprey Publishing.
  • MARTÍNEZ BABÓN, J. (2003): Historia Militar de Egipto durante la Dinastía XVIII. Museu Egipci de Barcelona, Fundación Arqueológica CLOS. Barcelona.
  • PARRA ORTIZ, J. M. (2003): Gentes de Valle del Nilo. Editorial Complutense. Madrid.
  • SHAW, I. (1991): Egyptian Warfare and Weapons. Shire Egyptology. Shire Publications LTD. Buckinghamshire.
  • SPALINGER, A.J. (2005): War in ancient Egypt . Blackwell Publishing. Oxford.
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