El Ejército Zapatista de Liberación Nacional

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  1. EL INDIGENISMO EN MÉXICO

 

            En México son reconocidos 56 grupos étnicos. La marginación, la pobreza y en numerables ocasiones la tiranía les ha llevado a tener que buscar refugio en los lugares más salvajes de la geografía del país.

POBREZA INDÍGENA EN AMÉRICA LATINA en 1994 (porcentaje de la población por debajo de la línea de la pobreza)

Países

Indígenas

No indígenas

México

80,6

17.9

Guatemala

86,6

53,9

Perú

79,0

49,7

Bolivia

63,3

48,1

 

            Las creencias que tienen en la actualidad son una mezcla de la cultura impuesta por el cristianismo y las tradiciones ancestrales que aún hoy en día perviven.

            La sustitución de sus principales valores ha conducido a la destrucción de su cultura y en ocasiones a la de su bien más preciado y la base de su verticalidad: la tierra.  La tierra para las comunidades indígenas no es sólo un asunto de productividad y competitividad sino que es la razón prácticamente de su vida. El sujeto de la tierra es el suelo que las ata a la vida. La tierra es el lazo que les une con sus ancestros y dioses  y a su vez contiene unos valores éticos y familiares que son el soporte a su rica cultura. Por ella siempre han estado dispuestos a luchar y a dar la vida. Por ella son capaces de apoyar, encubrir o sumarse a un movimiento armado a pesar de que ello les conlleve a un enfrentamiento tanto con el gobierno como con el propio ejército.

            La identidad étnica se fundamenta principalmente por su reconocimiento como grupo y la importancia de mantener su identidad como tal. En muchos de los pueblos indígenas se tiene la costumbre de decidir en asambleas comunitarias todos los problemas que les conciernen y se nombra como autoridades a un Consejo formado por los hombres más respetados moralmente en la comunidad. Los cargos ocupados son rotativos, con duración por lo general de un año. La mayoría debe de ofrecer su servicio a la comunidad como parte de la penitencia al pueblo y la importancia de mantener las tradiciones

  1. EL CORAZÓN DE LA REBELIÓN, CHIAPAS

            La construcción de represas, la sobrepoblación de las comunidades, las invasiones de tierras comunales por parte de terratenientes fueron algunos de los factores por los que multitud de comunidades tuvieron que movilizarse por todo México.

            En la primavera de 1960 veintiséis familias, la mayor parte indígenas desarraigados de sus comunidades natales, salieron de sus zonas de origen hacia la selva para fundar el ejido La Sultana. La selva en la que se asentaron fue la de Lacandona, en el estado de Chiapas. En la margen izquierda del río Jataté fundaron estas familias una nueva comunidad donde empezaron a sembrar maíz. De esta forma, y como rezaban sus tradiciones, daban orden a los ciclos de su vida. Los campesinos de la comunidad trabajaban por familia entre 3 y 4 hectáreas de maíz. Producían en torno a 6 toneladas al año de lo que consumían sólo su tercera parte siendo dedicado el resto para alimentar a sus puercos (aspiraban a ser una comunidad de ganaderos).

            Con el paso de los años las familias asentadas en el lugar solicitaron al gobierno chiapaneco  títulos de dominio sobre sus las tierras. Años después y haciendo uso de una enorme paciencia, los indígenas consiguieron ver como el gobernador confirmaba la tenencia de tierras a la comunidad así como el 4 de marzo de 1965 el presidente de la República mexicana, Gustavo Díaz Ordaz firmaba una resolución por la que el ejido de La Sultana se dotaba de “634 hectáreas que se tomarán íntegramente de terrenos de propiedad de la Nación”.

            Para que el ejido de La Sultana consiguiera obtener cierto contacto exterior fue fundamental el papel de los misioneros. Estos eran el único vínculo más allá de la comunidad. Los indígenas no tenían más ayuda que las que les brindaban los sacerdotes de la diócesis de la región, San Cristóbal de las Casas, y sobre todo la de su obispo Samuel Ruiz, determinante para el futuro de la región ejerciendo como mediador entre el gobierno y el EZLN hasta su muerte. La ayuda que prestaban los sacerdotes a la comunidad les llevó a enfrentarse en ocasiones con el propio gobierno de la República.

            Uno de los numerosos enfrentamientos a los que se vieron sujetos fue al surgido tras la publicación bajo la firma de Luis Echevarría del Decreto de la Comunidad Lacandona (6 de marzo de 1972), el cual sirvió para aglutinar a los habitantes de la comunidad en contra del gobierno (un elemento que favorecerá enormemente el éxito del EZLN). No era para menos el enfado de la comunidad, ya que dicho Decreto negaba el derecho sobre la tierra que tenían en ese momento 4000 familias. Más de treinta familias fueron amenazadas de repente con ser desalojadas a pesar de tener la posesión legal de las tierras. En este momento la lucha guerrillera en Chiapas comenzó no a aflorar, sino a llegar desde las distintas partes del país como por ejemplo las FLN (Fuerzas de Liberación Nacional).

            Este grupo insurgente influenciado por el triunfo de la revolución en Cuba, llegó a Chiapas en su momento más débil, ya que se encontraban sumidos en continuos enfrentamientos con las autoridades. Tenían como objetivo principal el instaurar en México un gobierno socialista por la vía armada. Aún así nunca mantuvieron contactos con el PCM (Partido Comunista de México). La llegada de algunos de los integrantes del FLN estaba vinculada al deseo de coordinar en la región el Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata (núcleo del futuro EZLN).

            Los ataques realizados por las autoridades en contra del FLN coincidieron con la preparación del Primer Congreso Indígena de Chiapas en 1974. Este Congreso marcaría un antes y un después en los aspectos indigenismo y estado. El presidente Echevarría quiso movilizar a las masas a favor del Estado y para ello pidió al obispo de San Cristóbal, Samuel Ruiz, que acudiera como representante de las ideas del estado entorno a la cuestión indígenas. Este rechazó la proposición y el sólo asistiría al congreso con la condición de que sus asistentes sólo fueran indígenas, sin ninguna presencia del estado ni nada parecido. De esta forma, el congreso salió del control gubernamental. Los representantes de las 4 comunidades que lo integraron elaboraron 4 ponencias en relación a los temas de educación, tierra, comercio y salud. Los representantes privilegiaron entre todos ellos el tema de la lucha por la tierra a través de un objetivo a corto plazo (despertar la conciencia proletaria en las 4 comunidades) y otro a largo plazo (cambio del actual sistema hacia una sociedad en que no haya propiedad privada de los medios de producción). El elemento más importante surgido durante la celebración del Congreso fue el fundar una organización para representar los intereses de las comunidades de la selva. Así el FLN volvía a entrar en contacto con la selva. Fruto de aquella relación FLN-comunidades el grupo insurgente se propuso como objetivos el integrar las luchas del proletariado urbano con la de las comunidades indígenas y campesinas explotadas para formar el EZLN. De esta forma el Ejército Zapatista de Liberación Nacional ya se podía poner en marcha 15 años antes de su insurrección. En el momento de su creación, no era más que uno de los organismos que constituían el FLN. Definitivamente el EZLN dio a luz en otoño de 1983.

 

  1. IDEOLOGÍA

            Sin lugar a dudas, es francamente difícil colocar una ideología concreta al movimiento del EZLN. El porqué de ello lo encontramos en que se asume revolucionaria y contiene un conjunto de ideas que en primer lugar contemplan un estado de cosas adversos y segundo, anima un tipo de quehacer tendiente a cambiarlo ; estos es, a la acción político militar.

            La ideología del EZLN aparece así como opuesta a la ideología sustentada desde el poder, constituye un sistema de ideas innovadoras que se oponen a las ideas dominantes que tienen como objetivo perpetuar el estado de las cosas.

            Muchos autores han rechazado el encuadrar al EZLN bajo ninguna ideología, otros en cambio como el reputado Octavio Paz los ha llegado a tachar de maoístas siguiendo la estela de Sendero Luminosos. Sin embargo, podemos esclarecer la ideología del movimiento en dos términos: cristianismo y zapatismo. La importancia de la diócesis de San Cristóbal de las Casas en Chiapas siempre ha sido un hecho desde la llegada de las primeras comunidades indígenas a la selva como hemos visto anteriormente. Samuel Ruiz, obispo de San Cristóbal, nunca ocultó su apoyo al desarrollo e insurgencia del EZLN así como siempre fueron palpables las buenas relaciones de las bases progresistas de la Iglesia mexicana con la organización

            La denominada Teología de la Liberación es un importante factor en la definición de la ideología del EZLN. Sus principios éticos han influido sin dudas en la moral de los indígenas chiapanecos y en las aspiraciones libertarias del EZLN. Según uno de sus especialistas, “la Teoría de la Liberación se caracteriza por configurar una síntesis de los catolicismos étnicos con la teología de la liberación americana”

            En cuanto a la ideología zapatista, el ideario del zapatismo histórico es el conjunto de ideas reformistas y revolucionarias de Emiliano Zapata. En una carta dirigida a Francisco Vázquez Gómez (ministros de Madero durante la Revolución), Emiliano expresa: “la revolución que nació… ha propagado sus ideales contenidos en estas palabras: tierra y libertad; ha luchado desesperadamente para implantar sus programa de ideas y continuara luchando…”.

            El plan de Ayala (noviembre de 1911) planteaba la necesidad de la “expropiación de tierras por causa de utilidad pública, confiscación de bienes a los enemigos del pueblo y restitución de sus terrenos a los individuos y comunidades despojadas”. Aunque Zapata siempre reivindicaría las cuestiones agrarias, posteriormente agregaría a su ideario algunos puntos propios de una Reforma política.

            La organización indígenas siempre ha asumido la herencia del zapatismo histórico como se puede ver en cada una de sus Declaraciones, como por ejemplo en la introducción a la segunda (junio de 1994), tomando la voz del general en su intervención durante la  Convención Revolucionaria de Aguascalientes en 1914: “no son únicamente los que portan espadas que chorrean sangre los escogidos a designar el personal del gobierno; ese derecho lo tienen también los ciudadanos que están identificados con los ideales de la Revolución”.

            Así podemos afirmar que el EZLN retoma las ideas zapatistas y se nutre de la corriente religiosa progresista de la Teoría de la Liberación aunque también conceptos como autonomía o dignidad hicieron que el movimiento adquiriese todos los perfiles de una nueva democracia.

 

  1. CAUSAS DE LA INSURRECIÓN DEL 1 DE ENERO DE 1994

            Sobra decir que las causas del levantamiento se pueden encontrar en las innumerables injusticias que se han dado por parte de las clases dirigentes tanto estatales como gubernamentales desde los años 70 hasta la fecha señalada. Sin embargo vamos a tratar de fijarlas sólo en algunos factores que hicieron encender la chispa en Chiapas aquella mañana de año nuevo de 1994.

            Primero tenemos que señalar el factor del nuevo orden mundial. Con el fin de la Guerra Fría, toda América Latina consiguió romper con los ejes políticos y sociales que habían prevalecido en el continente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Anteriormente todos los conflictos se leían dentro de los ejes comunistas o capitalistas. Desde el programa de Jacobo Arbenzs en Guatemala hasta el sandinismo fueron procesos tratados como casos más de confrontación soviética y estadounidense. En un contexto así resultaba difícil el hecho de que las comunidades indígenas pudieran reivindicar militar o políticamente sus derechos e identidades.

            Así, el fin de la Guerra Fría posibilitó que los indígenas expresaran sus antiguas demandas sin que fueran contaminadas por la vieja confrontación ideológica. La cuestión indígena podía emerger de forma independiente como podemos observar en una de las entrevistas al subcomandante Marcos tras el levantamiento de Chiapas:

P: ¿No teme que los EEUU puedan intervenir como lo han hecho en otros países de la zona?

R: Antes EEUU tenía la coartada de la URSS, temían la infiltración soviética en México, o al menos en Chiapas. Pero, ¿qué pueden pensar ahora de un movimiento que sólo reclama justicia social? No pueden seguir pensando que estamos siendo manipulados desde el extranjero o que nos financia el oro de Moscú, visto que Moscú, no existe ya”.

            A pesar de que el periodismo de medio mundo ha intentado atribuir al movimiento zapatista influencias, infiltrados, colaboradores internacionales, el EZLN siempre ha hecho gala de su independencia respecto a movimientos extranjeros e ideológicos ya que los zapatistas nunca han mirado más allá de sus raíces locales. Ejemplo de ello es la redacción de una carta del Subcomandante Marcos a la organización terrorista ETA en 2002 tras criticar abiertamente la ilegalización de Batasuna: “Consideramos justa y legítima la lucha del pueblo vasco por su soberanía, pero esa noble causa, ni ninguna, justifica que se sacrifique la vida de civiles. No sólo no produce ganancia política alguna, y aunque la produjera, el costo humano es impagable”.

            Otro factor que podemos indicar como causante de la rebelión es la crisis política que vivió México a finales de los años 80. En mayo de 1989, por primera vez desde la fundación del Partido Revolucionario Institucional (PRI), los miembros de susodicho partido tuvieron que hacer frente a graves acusaciones de fraude electoral por la victoria de Carlos Salinas sobre su opositor del Partido Revolucionario Democrático, Cuauhtémoc Cárdenas. La posibilidad de que este llevara a cabo políticas como las llevadas por su padre 60 años atrás (recordamos que fue Lázaro Cárdenas el cual llevó a cabo la reforma agraria promovida por Zapata), atormentó a los dirigentes del PRI. A esta situación hay que sumar la impunidad de los órganos dirigentes frente a las violaciones de los derechos humanos y frente a la corrupción reinante en el país  asó como el asesinato de políticos periodistas, opositores, candidatos, etc.

            Un tercer factor fue el de las políticas neoliberales de Carlos Salinas (1988-1994). Con esa ideología que reclama la comercialización de todo y que solo promulga contrarreformas agrícolas (orientadas al mercado), la globalización presiona contra la tierra de los pobres no solamente para fines agrícolas sino también para la explotación de madera y de la minería. Ello ha agravado las precarias condiciones de existencia de campesinos e indígenas y ha conducido a la muerte de muchos de los grupos, esto es, prácticas de etnocidio. De 1977 a 1987 se cuentan 982 líderes indígenas asesinados tan sólo en una parte de la región indígena de Chiapas; 1084 campesinos detenidos ilegalmente; 379 heridos de gravedad; 505 secuestrados; 334 desaparecidos; 38 mujeres violadas; miles de expulsados de sus casas y tierras; 89 poblados quemados incluido sus cultivos de alrededor[8].

            La situación se fue agravando por la desaparición de las formas comunales de la propiedad (ejidos) institucionalizadas por Lázaro Cárdenas (1934-1940) como resultado de las sublevaciones de Zapata y Villa a principios de siglo.  A esto hay que agregar la competencia desleal que le impone a la producción mexicana de maíz (base de alimentación ya no sólo de las comunidades, sino de toda la población mexicana) las importaciones de ese producto que realiza México a EEUU al amparo del Tratado de Libre Comercio. A causa de ellas se estima que cerca de 800000 campesinos e indígenas ven amenazadas sus condiciones de existencia.

            Sin embargo, hubo un hecho ante todos que verdaderamente fue un insulto y una tiranía hacia indígenas y campesinos. Un hecho ocurrido que en un momento en el que las comunidades estuvieron tan aisladas, explotadas y en condiciones tales de miseria que provocó la entrada masiva de campesinos e indígenas a formar parte del EZLN. Este hecho fue la reforma del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en el que se establecía la obligación del gobierno de transmitir el dominio de tierras a la propiedad privada, esto es, dar tierra a todo el que la solicitara. El 7 de noviembre de 1991 el Ejecutivo Federal de Carlos Salinas (en cumplimiento de la política neoliberal y siguiendo los intereses de los grandes latifundistas mexicanos y extranjeros) envío el proyecto de reforma del artículo. El texto legalizaba los latifundios y no sólo legitimaba las declaraciones de que no hay más tierras que repartir, sino que facilitaba la privatización de las tierras ejidales y comunales por los latifundistas. Esto se promulgó bajo la teoría de la sobrepoblación en las zonas rurales. La reforma entro en práctica el 7 de enero de 1992. A partir de ese momento los latifundistas expulsaron a los indios que no les eran útiles en sus haciendas, pero cuando también intentaron expulsarles de la selva la cosa cambió.

            La radicalización del movimiento indígena en vista de los hechos no se hizo de esperar. Más y más campesinos entraron a formar parte del EZLN cuando sus expectativas de tener al menos cierta mejoría económica como era la de tener un pedazo de tierra mediante la vía legal se cerró. La cuestión era la de esperar a ser despojados de sus tierras y tener que emigrar, o permanecer en el lugar y luchar por ellas. Confiaban ya plenamente en que el EZLN era su ejército.

            Estos acontecimientos aparecieron en la misma fecha en la que se cumplían 500 del descubrimiento de América, 500 años de resistencia indígena. En propias palabras del Subcomandante Indígena: “no sé hasta qué punto influyó este hecho en lo que fue el 1 de enero de 1994. Eso despertó en las comunidades indígenas un orgullo sobre su pasado, pero también una rebelión frente l manejo que el poder hacia de esos 500 años, cuando festejaba el encuentro de dos mundos”. Tras la marcha de las organizaciones indígenas de Chiapas a Ciudad de México en 1992 para conmemorar  todas las atrocidades cometidas contra los pueblos originarios durante medio milenio, comenzó a discutirse en la selva la necesidad de una insurrección armada.

            El 1 de enero de 1994, se producía el levantamiento zapatista en el Estado de Chiapas (con más de mil efectivos), una rebelión que duró doce días y en la que se tomaron 12 cabeceras municipales. En ese momento emitieron la Declaración de la selva, en la que se llama  al Ejército federal a restaurar la legalidad y estabilidad de la nación deponiendo la dictadura del PRI confirmando su intención de llegar a la capital liberando a la población civil.

 

 

  1. PROCESOS DE DIÁLOGO

            Sólo un día después del levantamiento en Chiapas los tres obispos del estado, conscientes de la importancia que había tenido la diócesis chiapaneca en el movimiento, se ofrecieron en la disposición de brindar un servicio de intermediación si gobierno y movimiento lo aceptan. El obispo Samuel Ruiz explicó respecto a las consecuencias del levantamiento que se podía presentar por todas partes del país algo parecido a lo ocurrido en a Chiapas: “si no existe una atención a las demandas que el EZLN plantea, el país estará en una situación irresponsable”.

            La primera reacción del presidente Salinas fue la de referirse al EZLN como un conjunto manipulador negando el  carácter indígena de la rebelión. Sin lugar a dudas la aparición del EZLN fue el comienzo de la caída de Salinas. A partir del 1 de enero de 1994, la imagen de estabilidad social se derrumba y la miseria extrema  que el EZLN denuncia en Chiapas rompe la imagen de modernización mexicana que Salinas siempre defendió.

            Tras varios días de luchas en los alrededores de Chiapas en los que se llegó a aprisionar al ex gobernador del estado, intensas reuniones por parte del gabinete de Salinas tomaron la decisión de nombrar un comisionado para la paz de la región.         Definitivamente el 12 de enero de 1994 se declaró un Alto el Fuego por el EZLN aceptando como intermediarios para el diálogo al obispo Samuel Ruiz, a la premio Nobel Paz Rigoberta Menchú y al periodista Julio Sherer. El diálogo con el gobierno se extendió durante tres años, hasta los Acuerdos de San Andrés de 1996. Durante todo ese tiempo los zapatistas sacaron a la luz la II y III Declaración de la selva Laconda, en las que la organización rebelde invitó a toda la sociedad civil mexicana a entrar a integrar sus demandas y propuestas en las mesas de diálogo para lograr “la instauración de un gobierno de transición, un nuevo constituyente, una nueva carta magna y la destrucción del sistema del partido de Estado”. En ellas también se avisa de que no se aceptará ninguna paz que no contenga un verdadero sentido de justicia y de igualdad a pesar de sentirse presionados bajo amenaza de exterminio para la firma de una paz indigna.

            Entre mayo y septiembre de 1995 se produjeron diferentes asambleas (promovidas por el EZLN) integradas por organizaciones indígenas nacionales, representantes de las comunidades e intelectuales especializados. El tema a debatir era la situación de los pueblos indígenas y sacar propuestas sobre ello. Básicamente la propuesta por parte de los zapatistas fue la de la libre determinación de los pueblos indígenas.

            En febrero de 1996 se firmán los acuerdos de San Andrés. Los asesores de Zedillo recortaron abiertamente las propuestas de las comunidades incluyendo el rechazo a la libre autodeterminación. En los acuerdos se señalan una serie de puntos en torno al “reconocimiento de los pueblos indígenas”, de sus derechos y de ciertos niveles de autonomía regional. El gobierno federal se había comprometido mediante los acuerdos también ha respetar la naturaleza del EZLN como un grupo de ciudadanos mexicanos, mayoritariamente indígena y a no considerarlos terroristas o criminales aunque a día de hoy  señales del gobierno mexicano siguen opinando lo contrario.

            Todo lo acordado en San Andrés se empezó a venir abajo en los últimos meses de 1996. El gobierno de Zedillo fue modificando su estrategia respecto al conflicto de Chiapas y empezó a tomar decisiones contradictorias al no reconocer los acuerdos de San Andrés, no reanudar el diálogo de paz, no levantar el cerco a las cañadas y no frenar el surgimiento del paramilitarismo en los altos de Chiapas. Esto último fue lo que más se pudo contemplar durante su mandato. Desencadenó una ofensiva político-militar destinada a la desarticulación de las bases de sustentación social y ocupar militarmente las zonas donde se presumía que estaba establecida la comandancia del EZLN (visto de los incumplimientos de los acuerdos, volvió a las montañas). Para ello se acudió a la tortura, a las ejecuciones y a las desapariciones forzosas. El ejemplo más claro de todos estos hechos fue la Matanza de Acteal de 1997, donde un grupo paramilitar vinculado al PRI asesinó a 45 indígenas.

            El 3 de septiembre de 1996 el EZLN dio su negativa a continuar en la segunda mesa de diálogos con el gobierno federal alegando que a pesar de la apariencia del gobierno en modificar la relación entre la nación y los indígenas, los acuerdos en Derechos y cultura indígena no se han cumplido. El diálogo quedó así suspendido de manera indefinida. La ocasión de dialogar y llegar a un acuerdo final quedó así postergada.

            En las sucesivas declaraciones (V y VI) el EZLN hizo de nuevo un llamamiento al gobierno para el reconocimiento de los derechos de los pueblos indios y por el fin de la guerra de exterminio proponiendo llevar a cabo una Consulta Nacional sobre la Iniciativa de ley Indígena en todos los municipios del país para que todos los mexicanos manifiesten su opinión.

            En el año 2001, la Cámara de los diputados aprobó una ley indígena (con el rechazo exterior de la población mexicana) que incumplía los Acuerdos de San Andrés y reducía derechos legítimos y prácticas de los pueblos indígenas. Alegaba que cualquier brote de rebeldía por parte de estos sería considerado como atentado contra la unidad nacional (recordemos que una de las principales demandas presentadas por los zapatistas en San Andrés era la autodeterminación). La obsesión de acotar derechos a los indígenas produjo un texto confuso reduciendo la autonomía que de hecho siguen ejerciendo los pueblos indígenas. En la reforma indígena también se negó el derecho a reconocerles sus territorios.

            La respuesta por parte de las comunidades, las organizaciones y del propio EZLN fue la de interponer alteraciones constitucionales ante la corte suprema. Sin embargo, se consideraron improcedentes cerrando así cualquier posibilidad de diálogo. 

            En definitiva, la resolución creó un panorama duro, manteniéndose un sentimiento de  confrontación. El clima de tensión a pesar de la opinión de muchos considerándolo estancado va en aumento. El conflicto iniciado desde 1994 se mantiene en una especie de paz cansina.

 

  1. EL ICONO DEL EZLN

            En torno a 1984 empezó a destacar sobre los dirigentes del zapatismo uno de sus guerrilleros mejor formados, el cual pasará a la historia del movimiento como una leyenda: el subcomandante Subcomandante Marcos. Su verdadero nombre era Rafael Guillén y por aquel entonces tenía 27 años. Era un ladino natural del estado de Tamaulipas que tras estudiar en la Universidad Autónoma de México y recibir diferentes distintivos por los insuperables resultados facultativos, tuvo la ocasión de conocer en la misma universidad a Silvia Fernández, famosa militante del FLN. Este encuentro marcaría la vida del joven Rafael, recién licenciado en filosofía. A partir de ese momento el futuro Subcomandante harían suya la consigna del líder independentista mexicano Vicente Guerrero: “Vivir por  la Patria o morir por la Libertad”. Junto con otros compañeros del FLN se instruyó durante un tiempo con el Frente Sandinista de Liberación Nacional nicaragüense. A su regreso a México inició junto algunos de sus compañeros la guerrilla en Chiapas, en la que se estableció junto a su compañera Gabriela.

            El que sería alma del EZLN  afirmó durante muchas reuniones con las comunidades que era necesaria la implantación de un Comisariado Político como base para de protección a las comunidades. Con propuestas como estas comenzó a involucrarse en tareas de enseñanza y aprendizaje propias de las distintas etapas del proceso de formación de la organización zapatista: sobrevivencia y adaptación al terreno(19883-1986), contacto e interacción con comunidades indígenas (la más importante, 1991-1992), promoción de la consulta acerca de la guerra (1992) y preparación de la insurrección (1993).

            Su participación lo iría colocando en un destacado lugar dentro de la organización ostentando al poco de su ingreso en la organización el grado de Teniente pasando posteriormente a Capitán Segundo y finalmente a vocero oficial del ejército indígena, es decir Subcomandante. El Comité Clandestino Revolucionario (la base del ordenamiento del EZLN) se compone por 22 Comandantes y un Subcomandante, el cual es el portavoz del movimiento.

        La figura del subcomandante Marcos siempre ha estado valorada de manera positiva tanto por integrantes de la organización como por la opinión pública nacional e internacional. El dedicar todo su esfuerzo, tiempo y recursos le permite gozar de la entera confianza de los indígenas de las comunidades como podemos ver: “cuando el Subcomandante Marcos dice que apoya la lucha política de los pueblos, lo decimos todos los hombres. Mujeres y niños zapatistas”. A pesar de proceder de una muy distinta capa social, el Subcomandante Marcos ha sabido ganarse en un tiempo relativamente corto un hermanamiento firme con los habitantes de la comunidad, pero todo ello no quiere decir que se le imponga la figura líder. Nunca ha pretendido dirigir el movimiento y mucho menos a costa de la ignorancia indígena, sino únicamente ser parte del él. Marcos es todas las minorías aplastadas, oprimidas, resistentes o explotadas. En definitiva, es todo lo que incomoda al poder y a las “buenas consciencias” porque encarna la voluntad de cualquier persona que se opone al actual modelo de Estado y decide hacer algo para cambiarlo. Este personaje es ya parte esencial de la identidad de la organización rebelde.

            En la revista El Proceso de febrero de 2013, la labor del Subcomandante Marcos fue sustituida por de otra persona. En un comunicado en el que se hace un llamamiento al pueblo de México y a todos los pueblos de América para que tomen la palabra, podemos contemplar lo que podría ser el relevo del Subcomandante Marcos por el Subcomandante Moisés: “Y así es como nos organizamos nosotros, pues unos hacen unas cosas y otros hacen otras. Por ejemplo ahora le toca al supmarcos la ventana y  a mí la puerta, y a otros les tocan otras cosas”. En todo caso, Marcos es ya parte esencial de la identidad de la organización rebelde.


-Fuente: CEPAL ( Comisión económica para América Latina y el Caribe), Madre América, un siglo de violencia y dolor (1898-1998)

-Diario Oficial, 30 de abril de 1965.

-Jesús Morales, “El Congreso Indígena de Chiapas” Anuario 1991, Instituto Chiapaneco de Cultura, Tuxla Gutierrez, 1992

-FLN, Estatutos. México 1980

-Abelardo Hernández Millán, EZLN. Revolución para la Revolución (1994-2005) Editorial Popular. Madrid 2007

-Carlos Montemayor, Chiapas, La Rebelión Indígena de México, Editorial: Espasa. Madrid 1998, pág. 158

-Subcomandante Marcos, 7 de diciembre de 2003

-Suárez Salazar, Luis. Madre América, un siglo de violencia y dolor (1898-1998). Editorial: Ciencias Sociales. La Habana. 2006. Pág.: 394

-Carlos Montemayor, Chiapas, La Rebelión Indígena de México, Editorial: Espasa. Madrid 1998,

pág.: 163

-Montemayor, Carlos. Chiapas, la Rebelión Indígena de México. Editorial: Espasa. Madrid 1998. Pág.: 57

-III Declaración de la Selva Laconda. Enero de 1995.

-“Había que aprender a vivir de la montaña, hacer que la montaña nos aceptara”. Palabras del Subcomandante citadas por el periódico La Jornada el 6 de abril de 1996

-Palabras de uno de los Comandantes del Comité Clandestino Revolucionario indígena del EZLN, el Comandante Míster

-Comunicado del EZLN con fecha 14 de febrero de 2013. Publicado por la revista el Proceso el 15 de febrero de 2013.

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