Ensayo comparativo sobre la narrativa y la iconografía: Superman: Hijo Rojo y El Hombre de Acero

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Superman es una figura que nace, como icono del cómic, íntimamente ligado a la realidad socioeconómica de los años treinta en Estados Unidos. Es, pues, un producto de la Gran Depresión. En un contexto en el que se dejó notar la inestabilidad del sistema económico, así como la del país, la idea de un hombre indestructible, con valores inalterables, caló profundamente en la sociedad norteamericana. El concepto de proteger al débil de las inclemencias de la sociedad se asoció al New Deal de Roosevelt y, de alguna manera, Superman encarna dichos valores. Los colores del traje, símbolo de la patria (y también por ser colores primarios, mas baratos a la hora de imprimir) relatan un nacionalismo humanitario, filántropo, que tiene como único objetivo el bienestar de aquellos que conforman la sociedad. Este nacionalismo es el que vemos, tanto en el cómic como en la película, como piedra angular de la ideología del superhéroe. Al ser una figura íntimamente relacionada con el sistema económico, resulta interesante comparar el Superman capitalista y el comunista. Ambos defienden los mismos valores, pero desde puntos de vista distintos. En el mundo capitalista defiende al pobre y al indefenso de la corrupción con la intención de construir una democracia ideal y donde todos se encuentren integrados en el sistema. En el mundo comunista Superman persigue, del mismo modo, la sociedad ideal, integrada, pero con un principio nuevo: la igualdad. En este supuesto entramos en un conflicto que analizaremos más adelante: Superman representa los valores marxistas, la intención de construir una utopía fundamentada en la igualdad siendo él precisamente lo antagónico a dicho principio. Así pues, entramos en el análisis de la misma figura desarrollada en dos contextos diferentes, contrapuestos y enfrentados durante la Guerra Fría.

La película de Zack Snyder, o lo que es lo mismo, la versión de Superman criado en Kansas comienza haciendo hincapié en las razones de la destrucción del mundo del que proviene, Krypton. Resulta interesante analizar esta escena porque está íntimamente ligada a una visión del sistema económico capitalista. Krypton atravesó tres fases que se pueden apreciar brevemente: nacimiento, expansión y declive. La expansión que se nos relata en la película, nos habla de un imperialismo claro, donde se establecían puestos de avanzada coloniales con la intención doble de encontrar recursos nuevos y dar salida al exceso de población. El carácter expansivo de la población llevaría a la extinción de los recursos y a la necesidad de explotar su entorno hasta el punto de acabar con el.

Se trata de una visión a largo plazo de la dinámica capitalista (aunque más adelante veremos que es más una dinámica humana). La representación del final de una civilización por la extinción de sus recursos hace referencia al capitalismo salvaje y su necesidad de explotar su entorno de forma irracionalmente masiva con el único objetivo de enriquecer a unos pocos.

Cuando se envía a Superman a la Tierra se dice que guíe a la civilización humana para que no cometan sus mismos errores, es decir, que observamos cierto componente mesiánico. Parece clara la relación entre los principios del imperialismo y la avaricia que vemos en la película con la dinámica económica de libre mercado.

El imperialismo sería otro principio a tener en cuenta. Cuando los kriptonianos liderados por Zod llegan a la Tierra pretenden emplear esta práctica, es decir, que quieren colonizar la Tierra como “raza superior” y se sienten legitimados para ello. La expansión territorial unida al Destino Manifiesto fue algo inherente a los Estados Unidos a lo largo de los siglos XIX y XX. La idea de colonizar un país inferior en el que implantar los valores democráticos y capitalistas la vemos reflejada en este supuesto. Krypton es a Estados Unidos lo que Estados Unidos fue y es para países como Panamá, Puerto Rico, Filipinas, Hawaii, Nicaragua… El sentirse legitimado para invadir un país u otra región e imponer tu cultura por considerarla superior es la mentalidad que vemos reflejada en el general Zod. Debido a esto, el hecho de que Superman se oponga a la invasión de la Tierra representa unos valores antiimperialistas claros.

Nuestro protagonista procede de un planeta destruido por la avaricia, por el imperialismo desmesurado, por la utilización de los recursos a extremos inviables, y, como tal, ha aprendido dichos errores y pretende formar una nueva civilización y guiarla para que no los cometa. No resulta descabellado que Superman sea un alterego de los principios del New Deal, pues representa el aprendizaje, la toma de conciencia y la rectificación comprendida por los errores del pasado. Cuando Superman niega a Zod su colaboración lo que está negando son los errores del pasado; apuesta por la creación de una sociedad nueva basada en unos nuevos principios, de ahí la frase “Krypton ya tuvo su oportunidad”.

Más interesante, si cabe, resulta el análisis de la novela gráfica Superman: Hijo Rojo. Superman es criado en una granja colectiva de Ucrania, y al descubrir sus poderes se convierte en un elemento importante de la Unión Soviética. Stalin “adopta” a Superman debido a la utilidad del mismo (el pragmatismo extremo de Stalin queda bien reflejado). La presencia de otros personajes importantes como Batman, Wonder Woman o Lex Luthor y su relativa complejidad política enriquecen la novela de forma considerable.

Superman es criado bajo los valores marxistas, bajo los principios de la igualdad, de camaradería… y bajo la idea de la utopía como fin último de la política. La discusión con Pyotr ya deja de manifiesto una contradicción fatal para el superhéroe: el mismo representa lo contrario a los valores marxistas, pues la igualdad entre seres humanos nunca se dará con su existencia. Será este el dilema que perseguirá a Superman durante toda la novela hasta el extremo de romper sus ideales.

Lo que se nos representa es un contexto distinto, donde la Unión Soviética ha resultado clara vencedora de la Guerra Fría y sólo quedan pequeños reductos capitalistas (Estados Unidos y Chile). La llegada a la presidencia de Superman es impulsada por el convencimiento del mismo de que sería capaz de llevar a cabo la utopía. La unión al Pacto de Varsovia de prácticamente el resto de los países del mundo es consecuencia de la victoria incontestable de la URSS frente a los EEUU.

Estados Unidos se convierte en un país aislado, donde la crisis económica campa a sus anchas. Del mismo modo que actualmente existen países como Cuba, que mantienen políticas comunistas, aislados del resto del bloque, en el hipotético caso de una victoria soviética, lo países aislados serían los capitalistas.

La pretensión del superhéroe de crear una utopía en la tierra, donde todos los integrantes de la sociedad sean iguales, sean felices y no tengan ninguna necesidad llega a conseguirse en cierto modo. La concepción maniquea de la realidad del nuevo presidente, es decir, el convencimiento de la existencia clara del bien y del mal, atraerán a otros personajes como Diana a la causa comunista. Será el personaje de Batman el que ofrezca una nueva visión, algo más compleja de la realidad, rompiendo ese maniqueísmo de Superman. Fruto de las purgas, los padres de Batman fueron asesinados por la KGB, como consecuencia, la idea de utopía quedó sesgada para la mentalidad del caballero oscuro. Batman es un personaje interesante e importante a la hora de comprender la visión alternativa al maniqueísmo de Superman y al pragmatismo extremo y egoísta de Lex Luthor. Se podría decir que representa una visión algo anarquista, pero su verdadera ideología es humanista en el sentido más estricto de la palabra, es decir, que rompe con el paternalismo del comunismo, considerando que la sociedad humana es “mayor de edad” para gestionar sus propios asuntos. Aboga por la libertad individual, libertad de errar, de fallar y de autogestionarse (de ahí el pacto con Pyotr y la alianza entre diferentes fuerzas políticas). El cambio de rumbo ideológico de Diana nace del sacrificio que realizó para evitar el fin del mandato de Superman; este sacrificio hace que las tesis individualistas y antipaternalistas calen fuertemente en ella, hasta el punto de convertirse en enemiga del régimen comunista.

El deseo de autogestión, la desafección por el paternalismo del estado es un principio que se podía considerar tanto anarquista como capitalista. En un punto en el que dicho paternalismo, dicha “dictadura” está implantada coinciden los intereses capitalistas y anarquistas (a pesar de sus claras diferencias), es este el punto representado en la novela, por el cual Batman accede a “aliarse” para un motivo concreto con Lex Luthor.

Lex Luthor representa el capitalismo, el interés individual, el pragmatismo más absoluto con fines concretos (generalmente relacionados con el bien personal). La razón por la que Lex hace de Estados Unidos una economía sostenible no es la filantropía u otra ideología, sino el interés personal, la búsqueda de retos personales que le hagan sentirse mejor (sean económicos o de otra índole). La obsesión de Lex por acabar con Superman es algo personal, que contesta a la dinámica maniquea del mundo de los superhéroes. La no ideología, el pragmatismo más absoluto, la carencia de valores es lo que podíamos decir que representa la mentalidad capitalista. Los fines sociales son consecuencia de los económicos, los fines políticos exactamente lo mismo. El capitalismo podría denominarse en este puto “economismo” en el sentido de que exalta la economía por encima de los demás fines.

La búsqueda de la utopía lleva una deshumanización de la misma, representada por Braniac. La utopía llega un punto en que se representa por estadísticas, datos matematicos que ofrece este personaje. La presencia de los “batmans”, los adversos al régimen, no buscan una ideología concreta, sino la rehumanización de la sociedad, la capacidad de decidir, tanto para bien como para mal. Por muy bien que se viviera en la utopía de Superman, nadie podía decidir equivocarse, y este es el verdadero principio irracional que lleva a la destrucción de la misma utopía. La sociedad ideal no era una elección, pues no podían decidir sustituirla por una menos efectiva. Es esta la idea que Lex Luthor deja entrever a Superman y que rompe su imaginario. Superman había impuesto una sociedad ideal, negando el derecho de los integrantes a equivocarse y, por tanto, negando el principio de igualdad, pues él era el único con capacidad de decisión sobre el mundo llegando a negar el principio propio del comunismo. Los soviets primarios permitían la decisión conjunta, es decir, que se trataba de una democracia directa participativa. Aunque los fines de los soviets y de Superman fueran los mismos, los protagonistas del cambio no eran ellos. La dictadura del proletariado es una fase temporal y, como dice Trotsky, el objetivo del estado desde el momento que se implanta dicha dictadura es preparar su propia abolición. Mientras Superman existiera esa dinámica nunca se dejaría ver.

La decisión de invadir Estados Unidos es impulsada por Braniac, por la estadística, por las matemáticas y, a pesar de las reservas de Superman a realizarla, acaba por ceder a las mismas, es decir, que la destrucción del humanismo, de lo subjetivo, se ve materializada en ese punto. Es en este punto de inflexión cuando Superman se da cuenta de la contradicción que supone la utopía impuesta. Tras esta toma de conciencia, finge su fallecimiento y se integra en la sociedad como uno más para observar desde la inactividad política como se desarrolla, entregándole a la humanidad la llave de su propio destino.

Cuando decíamos al principio del ensayo que la destrucción de los recursos y de la civilización representaba una dinámica capitalista; en el cómic, sin embargo, se nos muestra otra visión que quizás induce a la temporalidad de todas las civilizaciones o a la necesidad de dicho paternalismo. Con el paso del tiempo observamos como cuando la civilización (sin Superman como presidente) se guía por sí misma terminan por agotar los recursos de la Tierra, es en este extremo cuando Jor-El (descendiente de Lex Luthor) envía a su hijo a un nuevo planeta antes de la destrucción del suyo. Kal-El, su hijo, llegaría aterrizando su nave en un campo de Ucrania mostrándonos así el carácter interminable y circular del tiempo, es decir, que la historia se repite una y otra vez en un círculo temporal perfecto.

Personalmente creo brillante esta caracterización de los personajes pero con un error destacable, la interpretación de la doctrina comunista. Cierto es que tenemos diferentes variables ideológicas y que Superman representa los valores stalinistas humanizados, alejándose del enfoque macroeconómico y militar de la nacionalización de los medios de producción realizada por Stalin (prueba de ello es la utilización de prácticamente la totalidad del excedente agrario con fines macroeconómicos y militares); no obstante, resulta evidente que la dictadura del proletariado, tan criticada como analizada, es una fase temporal. La utopía se logra cuando desaparece la necesidad de que una institución posea el monopolio de la violencia (en este caso sería Superman), es decir, que la utopía se logra cuando la sociedad es capaz de articularse sin ningún estado fuerte. La permanente presencia de Superman es la permanente presencia de la dictadura del proletariado, algo innecesario. La dictadura se implanta como medio para lograr el triunfo de la revolución, es decir, como instrumento para evitar la sublevación de aquellos privilegiados previos. El paternalismo del estado, tan representado por Superman, no es una idea comunista en su finalidad (o quizás más en los valores trotskistas); tanto los capitalistas como los comunistas creen en la “mayoría de edad” de la sociedad para gestionar sus propios asuntos, la diferencia entre estos radica en la jerarquización (en base al dinero) o la igualdad. Cuando Superman dice que sigue los valores marxistas no llega a comprender este principio, el de la autogestión; algo que quizás hace referencia a la manipulación tan intensa que realizó Stalin de la doctrina marxista (razón por la que quizás se muestra afinidad entre Superman y Stalin).

Con respecto a Batman, creo que es un personaje fantástico que representa una realidad presente en todas las sociedades, la necesidad de rebelarse sin motivo aparente, el espíritu siempre crítico de parte de la población que completa el abanico de ideologías. La complejidad y la ambigüedad del personaje es notable, así como los motivos de su lucha. Puede representar todos y cada uno de los valores, desde el punto de vista liberal, hasta el punto de vista trotskista. Lo cierto es que no pretenden catalogarlo como algo concreto, sino que simplemente representa el lado crítico que siempre habrá en toda sociedad como algo inherente. No podemos hablar de anarquismo debido a que acepta formas de gobierno; la única forma de definirlo es como crítico al sistema (algo necesario para el revisionismo y la búsqueda de la constante mejora).

La película y el cómic nos muestran a un superhéroe con una mentalidad tremendamente maniquea influenciado por do ideologías. En ambos casos siempre luchará por lo que el considera el bien, un bien universal e incontestable que en la Tierra encuentra ojos críticos. En la película vemos representados los valores imperialistas y destructivos del capitalismo salvaje en los invasores (de tal forma que los Estados Unidos son objeto de sus propias políticas); en la novela gráfica vemos representados valores stalinistas humanizados e idealizados aplicados a todo el mundo en el hipotético caso de una victoria soviética durante la Guerra Fría. En ambos casos podemos analizar las consecuencias de los dos pensamientos e intentar rectificar el imaginario político aprendiendo de los errores del pasado; algo que, como decíamos anteriormente, representaría Superman, es decir, el alterego del New Deal.

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