Estudios de la frontera en la Reconquista

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Diferentes investigadores han tratado de analizar la reconquista española por los reinos cristianos como un fenómeno digno de estudios profundos. Infinitos historiadores se han enfrentado a esta investigación esencialmente en los siglos XX y XXI desde el enfoque fronterizo. Llegando a correr ríos de tinta tanto en libros como proyectos universitarios o seminarios, hoy en día la frontera en la Edad Media de la península Ibérica sigue siendo un elemento muy importante como corriente historiográfica para comprender el avance cristiano a costa del declive musulmán. 

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La frontera será un espacio de vasto conocimiento histórico, sin embargo las contradicciones y la neblina en torno al concepto fronterizo siempre estarán presentes. Cabe destacar algunos estudios prestigiosos sobre esta noción fronteriza como son los de Emilio Sola, Carlos de Ayala, Angus Mackay o Francisco García Fitz conjuntamente con otros muchos historiadores.

El historiador Angus Mackay profundiza en la historia de la península ibérica pasando de un reino conquistado a un reino conquistador según finalicen los esfuerzos en acabar con el reino granadino en 1492. La frontera para él no es solo un lugar relativamente vacío donde los cristianos se asentaban y colonizaban desde el siglo XI en adelante, sino que según comienza el avance cristiano, los musulmanes se resisten en espacios poblados e incluso fortificados, lo que da lugar a problemas de asimilación así como rechazo a minorías religiosas y culturales.

Sus estudios apuntan a un intenso contacto entre cristianos, musulmanes y judíos, siendo la frontera un espacio de fructíferos contactos culturales, hablando incluso de una aculturación inconsciente, culpando a los historiadores de dejar de lado la decadencia bajomedieval por las numerosas guerras civiles desde el siglo XIII a 1492 y enfatizando en la llegada de los Reyes Católicos, apostando él por una continuidad entre la Edad Media y la Moderna.

Para Angus Mackay la falta de mano de obra actuó a veces como freno de expansión en la frontera, sin embargo la movilidad de la misma va a interactuar entre cristianos que sobrevivieron en tierras musulmanas y musulmanes que sobrevivirían en tierras cristianas.

Con Miguel Ángel Ladero Quesada se van precisando las fronteras incluso entre reinos cristianos según se llega al último gran límite: Granada. Desde el siglo XIII argumenta que las fronteras se van clarificando para delimitar la jurisdicción que los reyes imponían sobre el territorio.

Carlos de Ayala Martínez registra el protagonismo de las órdenes militares en un mapa de territorialización del espacio político que es donde surge la frontera, un área para señalar de forma radical las diferencias culturales, religiosas y políticas.

Las órdenes militares se ocuparán de la acción en la frontera con la edificación de fortalezas, el combate al islam y la ocupación de villas de castillos. Por otra parte, las tareas defensivas y de colonización constituyen el binomio indispensable para crear la frontera. Hasta el siglo XIV los reinos peninsulares actuarán como auténticos reinos-frontera cuya existencia está necesariamente ligada a la defensa del territorio y a su expansión como mecanismo de supervivencia.

El mundo medieval de la reconquista, inmerso en una esencia religiosa de confrontación en la península va a llegar a tener connotaciones de cruzada, emulando las luchas en Jerusalén por la peregrinación armada de Tierra Santaen un contexto de combates entre el bloque del occidente cristiano y el oriente musulmán.

Francisco García Fitz recupera el concepto de frontera caliente atendiendo a las realidades militares en la frontera que obedecían lógicamente a enfrentamientos entre ejércitos con batallas y escaramuzas.

A pesar de ello, el historiador apunta la preponderancia de paces y treguas que van a fomentar las relaciones pacíficas entre comunidades vecinas, registrando que el tiempo de guerra abarcaría[1] el 15% de las relaciones entre musulmanes y cristianos, mientras que el 85% restante pertenecería a un periodo de convivencia siendo una costumbre los periodos ausentes de campañas. En cualquier caso la guerra siempre estaba presente como una sombra planeando en la península, de tal modo que la frontera caliente hace alusión a cómo  el impacto de las confrontaciones acaba influyendo de forma determinante en las instituciones y las organizaciones sociales, económicas y religiosas en cuanto a la manera de concebir el acercamiento con sus vecinos musulmanes o llegar a imaginar  el carácter de la frontera frente al islam.

José Rodríguez Molina escribe sobre la prolongada estancia en la península de dos culturas diferentes, que se desarrollaron en un momento donde la frontera se va desplazando lenta pero inexorablemente hacia el sur, haciendo hincapié en las tradiciones y leyendas que se desarrollaron alrededor de este universo, propiciándose especialmente en la frontera de Granada numerosos romances y creaciones literarias, donde a menudo se fomenta la fantasía escrita a partir de insignificantes episodios guerreros, magnificados para exaltar valores culturales. La reconquista por tanto será un momento donde una gran cultura literaria recogerá esta situación. Toda esta literatura se refleja también en curiosas apariciones de multitudinarios santos que guerrean a los árabes en una incansable batalla por la unidad del territorio y de la fe cristiana, motivados por la búsqueda de identidad y autoafirmación.

Hay que tener en cuenta también el análisis histórico del terreno geográfico como hace María J. Latorre Rodríguez para darnos cuenta del papel protagonista del agua como frontera y los espacios naturales como barrera que protegen poblaciones de ambos lados.

Por otra parte hay que vislumbrar que el concepto de frontera trasciende lo medieval, siendo Emilio Sola un gran investigador acerca del tema de las relaciones entre los dos bloques que dividían prácticamente el mundo,recogiendo en sus profundos estudios cuestiones tales como el espionaje y tráfico de información donde los peregrinos, mercaderes, misioneros o militares jugarán un importantísimo papel a favor de los servicios de información más o menos estructurado al servicio de los monarcas. Argumentando cómo hay un importante espionaje entre los que van y vienen dejando de lado esa visión de confrontación continua entre los cristianos y musulmanes, recuperando ese mundo de embajadas[2], comercio, flujo de personas y relaciones entre dos mundos que se observaban con cierta desconfianza el uno al otro.

La frontera supondrá una realidad concreta de naturaleza variable para Marisa Bueno Sánchez, desde la linealidad dellimes romano, cuya función es la de su propia superación, siendo las áreas fronterizas marcas de control formal como un elemento militar concreto especialmente en el terreno nazarí que daría lugar a la consolidación de las fronteras modernas. Esta división tiene para ella una faceta en el imaginario colectivo y en la clara formación de identidades políticas de ambas sociedades. El dibujo de división entre las dos esencias que comparten la península la van a fomentar los polemistas cristianos, tal y como analiza Maribel Fierro, ya que estaban interesados en crear una figura del adversario, la imagen del otro, del diferente, fomentando la difusión de un islam aborrecible, enfatizando temas como la poligamia, el divorcio o la sensualidad del paraíso musulmán. Esta creación del terrible enemigo islámico, así como la idea de la yihad menor de combatir al infiel cristiano formaban parte de una tensión continua que sin embargo en numerosas ocasiones se dejaban de lado para abrir las puertas del comercio y la relación pacífica entre las sociedades fronterizas. De este modo José Vicente Cabezuelo Pliego así como Juan Leonardo Soler Milla destacan una frontera espacial: terrestre y marítima, siendo la última más dinámica para el intercambio de productos. Las dos vías se articulan orbitando en una política fiscal de aduanas que genera beneficios y fortalezas que defienden territorios. Además hacen constar el aspecto político, que en varias ocasiones propicia el negocio del comercio entre las fronteras de forma tanto legal como ilegal con un marcado contrabando que era aceptado por las poblaciones como vía de abastecimiento o dinamismo económico.

La población y repoblación de regiones van a ser elementos muy a tener en cuenta en el estudio fronterizo. Carmen Díez Herrera enseña cómo la frontera va a impactar de forma profunda a los súbditos de los grandes señores que abanderan las guerras; de entrada, los espacios fronterizos son focos de atracción para gentes de muy distinta procedencia, con motivaciones tanto individuales como colectivas, en una lógica donde el poder promueve colonizaciones para fortalecer territorios.

Por otra parte, la historiadora explica de forma pormenorizada el referente de la frontera como elemento de jerarquización de la sociedad en función de la consolidación del ejercicio de diversas funciones que eran necesarias para mantener el espacio fronterizo, teniendo los militares, especialmente la caballería, el lugar de honor en la cúspide de estos territorios que se veían en considerables ocasiones amenazados por estrategias militares.

La reconquista será una franja de relaciones, guerra, comercio, paz y pactos que ha sido encauzada por numerosos historiadores desde el estudio de frontera como elemento vital para explicar este momento de la Edad Media.La corriente historiográfica de la frontera sigue y seguirá dando estudios y análisis esenciales para comprender la iniciativa cristiana de expulsar al mundo musulmán. La reconquista ya no puede entenderse sin el concepto de frontera y forma parte de un reconocido valor entre las grandes autoridades de la historia.

 

 

@hectorbraojos

 


 

Bibliografía

Angus Mackay. La España de la Edad Media. Desde la frontera hasta el imperio. 1000 – 1500. Madrid Ed. Cátedra S. A. 1985. Págs 11 – 22 y 92 – 118

Actas reunidas y presentadas por Carlos de Ayala Martínez, Pascal Buresi y Philippe Josserand. Identidad y representación de la frontera en la España medieval (siglos XI – XIV) Madrid Ed. Casa Velázquez. Universidad Autónoma de Madrid. 2001. Págs. 5 – 51 y 123 – 181.

IV Estudios de la frontera. Historia, tradiciones y leyendas en la Frontera. Jaén Ed. Diputación Provincial de Jaén. Soproagra S. A. 2002. Págs. 11- 17, 311 – 325, 447 – 471.

Emilio Sola. Los que van y vienen. Información y fronteras en el Mediterráneo clásico del siglo XVI. Alcalá de Henares. Ed. Universidad de Alcalá. 2005. Págs. 130 – 157 y 216 – 222

VI Estudios de la frontera. Población y poblamiento. Jaén. Ed. Diputación Provincial de Jaén. Soproagra 2005. Págs. 133 – 151 y 209 – 225.

Directora: Cristina Segura Graiño. Fronteras en Discusión. La Península Ibérica en el siglo XII. Colección Laya nº 39. Ed. Almudayna. 2012. Págs. 7 – 75 y 143 – 165

Vivir y sentir en la Edad Media. El mundo visto con ojos medievales. Flocel Sabaté. Madrid. Ed. Anaya. 2011. Págs. 41 – 51

La Edad Media. Historia Universal. Madrid. Número 10. Ed. Salvat. 2004. Págs. 227 – 278

Ríos Saloma, Martín F. La Reconquista en la historiografía contemporánea. Serie Historia medieval, 2013. Págs. 15 – 23

Hermann Kinder, Werner Hilgemann y Manfred Hergt. Atlas Histórico Mundial. De los orígenes a nuestros días. Madrid. Ed. Akal. 2007. Págs. 192 – 196

 


 

[1] Cálculos que señala Francisco García Fitz a partir de estudios realizados para la frontera castellano-granadina en los siglos bajomedievales.

[2] Especialmente en la Edad Moderna, terreno donde Emilio Sola se explaya para el estudio de la frontera.

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