Filosofía en el mundo árabe

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Hablar de filosofía en el mundo islámico es algo complicado, pues hay que entender que una sociedad en la que la religión había calado tan hondo, hasta el punto de condicionar el modo de vida de cada persona, limita considerablemente el desarrollo de la filosofía, o por lo menos lo condiciona y lo convierte en una manera de armonizar la fe con la razón. Al igual que en la mayoría de las religiones, la filosofía no es más que una manera de dar el mayor sentido lógico a la religión. Tanto pasó con el cristianismo como con el islam, de hecho veremos que numerosos argumentos filosóficos tomados por los musulmanes para defender la lógica y la verdad de su fe fueron tomados por los mismos cristianos, pues ambos defienden la unicidad de Dios y mediante dos grandes filósofos de la Grecia clásica, Platón y Aristóteles, es posible armonizar razón y fe.

De la misma manera que grandes pensadores y filósofos occidentales como Santo Tomás de Aquino, San Agustín… utilizaron las doctrinas platónicas y aristotélicas para defender la lógica y veracidad del cristianismo, veremos que, a pesar de ser menos conocidos, en el mundo árabe y más concretamente en la península ibérica ya existieron numerosos pensadores que tradujeron las obras de la Grecia clásica e intentaron armonizarlas con el islam, y muchas de sus doctrinas fueron tomadas por los mismos cristianos.

Lo cierto es que al margen de armonizar la filosofía con la religión, en el mundo árabe numerosos pensadores como Al-Farabi, Avicena, Algacel, Averroes… estudiaron otros campos del saber. Un dato a resaltar es la división de las ciencias llevada a cabo por Al-Farabi, algo que heredó el mundo occidental. No obstante a continuación nos centraremos en analizar a los diferentes filósofos del mundo islámico, y más concretamente aquellos que se encontraban en la Península Ibérica.

Por último querría destacar la influencia tanto de Platón como Aristóteles y de todos aquellos filósofos que siguieron e interpretaron sus doctrinas como Plotino. La relación de estos filósofos clásicos con las religiones monoteístas es más que notable, y no es de extrañar que los diferentes filósofos creyentes de una u otra religión interpretaran sus doctrinas filosóficas como una manera de “racionalizar” sus creencias religiosas. Ya Platón en sus obras nos hablaba de un mundo “ideal” o perfecto del cual somos reflejo, es decir, que somos el reflejo imperfecto de un mundo perfecto, y en este mundo perfecto podemos interpretar una estructura piramidal en la que el Bien es la gran virtud de la que procede todo. Plotino, un filósofo platónico, nos habla y nos relaciona la unicidad con el Bien y la perfección, es decir, con Dios, y el mal con la materia y la multiplicidad. Por otro lado Aristóteles, nos habla de un “primer motor” que dio ese movimiento constante al mundo. Como vemos ampliando estas teorías no es difícil aplicarlas a religiones monoteístas, y veremos como muchos pensadores árabes aplicarían dichas teorías al islam.

En el propio Corán observamos cómo tanto a los judíos como a los cristianos son considerados como “gentes de libro” que en definitiva significa que han malinterpretado el mensaje de Dios pero están bien encaminados al considerar uno de sus aspectos fundamentales, la unicidad del mismo. La convivencia en la península ibérica entre judíos, cristianos y musulmanes provocó, sin lugar a dudas, un desarrollo intenso en la filosofía árabe como forma de imponer la superioridad lógica e intelectual del islam sobre las otras religiones; y como nos explica Juan Vernet en su libro: “Y a este fin responden las sucesivas traducciones del Corán”. Quizá uno de los aspectos más importantes sea el considerar que la filosofía se centraba en defender la unicidad de Dios, además de otros aspectos menos significativos, lo cual no es incompatible ni con el cristianismo ni con el judaísmo, por lo que debemos entender que los mismos argumentos filosóficos tomados por importantes filósofos y pensadores árabes podían, en esencia, servir para defender dichas religiones. Este es uno de los aspectos fundamentales de la herencia filosófica del mundo islámico a Occidente.

Por otro lado hay que destacar aportaciones filosóficas algo más desentendidas del mundo religioso como la antes mencionada división de las ciencias, traducciones…

En definitiva, a continuación analizaremos con más detalle los pensamientos y razonamientos filosóficos llevados a cabo por los árabes situados en la península ibérica más significativos y así interpretar la influencia que tuvieron sobre la cultura occidental. De la misma manera, intentaremos realizar una comparación bibliográfica de los diferentes autores que se dedicaron a analizar este tema. Creo importante puntualizar la dificultad de encontrar diversidad de opiniones o discusión dentro de la filosofía árabe, pues una doctrina de pensamiento completamente sometida a las creencias religiosas está enfocada en una única vía.

Quizá la característica más significativa del islam sea el fundamentalismo. La política ejercida por todo estado islamista estaba completamente sometida a la religión y, por tanto, a las directrices de Mahoma. No es de extrañar que todo filósofo o pensador musulmán viniera de la escuela fundamentalista. Mohammed Bilal Achmal en su obra “Los verdaderos filósofos del Islam” defiende la originalidad de dichos filósofos y recalca ese carácter fundamentalista. Realiza una distinción muy interesante entre los filósofos islamistas seguidores de las doctrinas aristotélicas y los verdaderos representantes del espíritu musulmán. Durante la Edad Media, la educación del mundo occidental se baso en la escolástica, y este sistema educativo a su vez estaba basado en la doctrina Aristotélica. La religión cristiana se encontró en la tesitura de otorgar una explicación racional al mundo que nos rodea, para ello se apoyó en los saberes más “avanzados” del momento. En este caso se trata de los saberes clásicos, de la filosofía griega y la lógica aristotélica. El hecho de que muchos de estos filósofos musulmanes basaran sus teorías en los saberes clásicos sería una admitir un origen común dentro de la explicación racional de los orígenes del mundo. Así mismo, la distinción de estos pensadores “originales” del islam les otorga esa “independencia” respecto a los saberes clásicos y .por tanto, del cristianismo. Por otra parte, el autor recalca que la centralidad del mundo occidental en los estudios ha hecho mella en el conocimiento de la filosofía islámica, y que el hecho de ser más conocida no le otorga la originalidad. De hecho, hoy en día, en la historiografía contamos con una rama conocida como orientalismo que se dedica al estudio de las civilizaciones más orientales rompiendo ese supuesto de la centralidad del mundo occidental en la historia.

Rafael  Ramón Guerrero en su obra “Los estudios de la filosofía árabe en España” recalca que el hecho de la llegada a la península ibérica, y por tanto, a lo que ellos consideran como “Europa” (No hay que olvidar que la conciencia europea llegaría con Carlomagno, tras vencer en la batalla de Poitiers el avance musulmán) significaría el desarrollo en occidente del interés por la filosofía musulmana. El occidentalismo tan marcado presente en la historiografía se refleja en el material de estudio desde la Edad Media. Esa conciencia de protagonismo europea reflejará la escolástica llegando a influir hoy en día. No obstante habría que esperar hasta los siglos XIX y XX para el desarrollo del estudio de dicha materia.

Volviendo a las esencias de la filosofía musulmana llegamos al autor Santiago Escobar Gómez, quien trata de definirnos en qué consiste la esencia de la filosofía musulmana. Lógicamente, el trabajo de la filosofía al servicio de la religión consiste en darle una explicación racional a la misma. Dicho esto, lo primero trata de buscar una serie de argumentos lógicos e irrebatibles que expliquen la esencia de Dios. Lo que el autor explica es lo siguiente: La expansión musulmana a lo largo de Asia y el Norte de África, llegando a la península ibérica, otorgó a la propia religión unos argumentos cuanto menos motivadores. Atribuían una conquista tan impresionante a la voluntad de Dios. Una de las formas de cohesionar una sociedad es a través de una ideología y una conciencia común, el contexto que ofrece una religión es perfecto para esta empresa, por lo tanto, tenemos un hecho cuanto menos complicado de realizar, que podríamos calificarlo de extraordinario en el sentido más estricto de la palabra. Este hecho impulsado por la propaganda adecuada da una conciencia de protagonismo que llega a traducirse en fanatismo. Una vez conseguida la motivación y la cohesión con una serie de hechos históricos que la sustenten, el tener una doctrina filosófica que la fundamente con argumentos racionales completa el objetivo. Toda religión con el desarrollo de la complejidad social y la jerarquización en las sociedades se convierte en un elemento de cohesión. Las guerras necesitan un aparato ideológico que las justifique, y el calificar la expansión musulmana como la “voluntad de Dios” sin duda llegará a motivar a la sociedad. Por lo tanto contamos con una sociedad en constante expansión con una necesidad de cohesión social más que notable, no es de extrañar que una serie de filósofos del régimen se dedicaran a dar un carácter racional a las creencias. La defensa de dicha filosofía debía centrarse en la unicidad de Dios en primer lugar. A pesar de lo que muchos autores opinan, la influencia platónica y aristotélica, generalmente en este aspecto, es más que notable. Pues los saberes clásicos, aplicados correctamente otorgan una plantilla ideal para defender este supuesto. No es de extrañar que tanto el cristianismo como el judaísmo fueran considerados por el Corán como personas desviadas del camino correcto, pero no mal encaminadas. Toda religión monoteísta puede aplicar fácilmente autores clásicos como Platón o Aristóteles. Las doctrinas de los filósofos herederos de la sabiduría clásica serán cuanto menos similares entre sí, por lo menos en los puntos más esenciales de la propia religión. Uno puede leer a Plotino y aplicar sus principios filosóficos al Islam con relativa facilidad, esto quiere decir que la influencia de unos sobre otros no está clara. De la misma manera que Aristóteles sirvió de base para Santo Tomás de Aquino para explicar de forma racional el cristianismo o Platón sirvió a Plotino para explicar esa división entre materia y espíritu, entre multiplicidad y unidad, asociando la unidad a Dios y la multiplicidad al mal, y por lo tanto, a la materia los filósofos musulmanes pudieron influir en la filosofía cristiana en su llegada a la península ibérica. Otro dato que respalda esta teoría es la convivencia durante cientos de años entre las dos culturas, y la mezcolanza de la misma. Es difícil cuantificar lo que el islam aportó a la sociedad europea con su llegada a la península, lo que debemos cuanto menos cuestionar es si la filosofía musulmana influyó en pensadores cristianos, pues sus principios son fácilmente aplicables entre las dos religiones. Y por otro lado, me gustaría poner en cuestión la supuesta “originalidad” musulmana en su filosofía fundamentalista, pues la influencia de los pensadores clásicos es notable. Rafael Ramón Guerrero en su obra “La tradición griega en la filosofía árabe” nos habla de este tema. Nos explica como la “Metafísica” de Aristóteles significó uno de los pilares fundamentales de la filosofía árabe. Dio lugar a una hermenéutica de sus principales doctrinas, en especial la propia consideración de la metafísica como ciencia. Su influencia se deja notar en uno de los pensadores más reconocidos del Islam, Averroes. Así mismo el neoplatonismo sería otro pilar fundamental de la defensa del Islam. Insistiendo en Plotino y su asociación de la unicidad con el bien máximo y con Dios. No hay que olvidar que en el Corán se distinguen entre musulmanes, gentes de libro y asociadores. Los asociadores son aquellos que asocian la divinidad a objetos o seres vivos. Esto es asociar a Dios con la materia, y la materia es el mal, conclusión similar a la doctrina de Plotino, en la que asocia bien con unidad y mal con multiplicidad, y por lo tanto con materia.

Resumiendo, uno de los debates, quizás más notorios en este campo de estudio sería el planteado por Mohammed Bilal Achmal y Rafael Ramón Guerrero, que trata la influencia del mundo clásico y sus saberes en el Islam. Uno alude a la originalidad del propio mundo árabe y se distancia de aquellos filósofos aristotélicos que dicen ser musulmanes, el otro trata la influencia del aristotelismo y neoplatonismo en el Islam. Cierto es que ellos condenaron el uso de la filosofía griega, aludiendo a que toda verdad puede ser conocida a través de El Corán, pero es innegable la fácil aplicación de determinadas doctrinas. Lo que de verdad condenaban del mundo Griego Clásico es esa libertad de interrogar los secretos de la naturaleza. El verdadero problema que supone aceptar los saberes clásicos no reside tanto en las doctrinas tomadas sino en la diversidad de las mismas, es decir, el hecho de aceptar la influencia aristotélica o platónica no sería un problema en sí, el verdadero problema es que aceptar esas doctrinas filosófica implica aceptar esa libertad de pensamiento del mundo clásico, algo completamente incompatible con un estado fundamentalista, pues amenaza directamente la cohesión de la sociedad y el propio soporte del Estado. Un hecho histórico es el surgimiento de escuelas neoplatónicas en Siria y Persia, así como la traducción al árabe de obras como “La República” o el “Timaeus”. También se tradujeron obras de Plotino. Otro problema que surge al aceptar la influencia del pensamiento clásico en el islam es reconocer una misma influencia y, casi, un mismo origen con el cristianismo. No hay que olvidar que tanto Santo Tomás de Aquino como San Agustín fueron grandes pensadores del cristianismo, y para dar una explicación racional a sus creencias se basaron en Aristóteles y Platón respectivamente. Lo que está claro es que la aplicación de estos saberes clásicos sirvió para otorgar mayor solidez a las teorías religiosas y, a su vez, al Estado. Más de un autor considera la filosofía árabe de carente de originalidad. De hecho consideran que se limitan exclusivamente a interpretar y adaptar la filosofía griega. Muchos pensadores influyentes en el mundo islámico fueron persas, que a su vez entrarían en contacto con Grecia y su cultura. Farabi se basó en el aristotelismo para realizar su doctrina. Avicena considera, influenciado también por Aristóteles, que Dios es el único ser necesario, y que en él coinciden la esencia y la existencia: Dios es y existe. Otro patrón claro de la influencia del mundo griego en el islam es la terminología. Si uno estudia los términos de las diferentes doctrinas filosóficas musulmanas se da cuenta de que los diferentes conceptos provienen de Aristóteles generalmente, y más concretamente de su obra “Metafísica”.

Averroes, por otra parte, relaciona ese “Primer Motor” del que nos habla Aristóteles atribuyéndole los orígenes del movimiento que rige nuestro mundo, con la unicidad de Dios. Sería pues Dios ese primer motor.

Durante la dominación musulmana en España la filosofía propia del Islam se tradujo al hebreo y al latín. Esto quiere decir que influiría tanto en el judaísmo y el cristianismo. La interpretación de estos colectivos como gentes de libro quiere decir que consideran que en esencia sus creencias no están mal encaminadas, pues las tres son religiones que proclaman la unicidad de Dios y son salvacionistas. El traducir este tipo de textos pudo estar destinado a intentar adoctrinar a las diferentes gentes de libro residentes en Al- Ándalus. No debemos olvidar que la ocupación musulmana de la península ibérica significó la creación de una sociedad heterogénea en la que convivían tanto cristianos, como musulmanes, como judíos. La influencia de la filosofía árabe en estos colectivos religiosos no es de extrañar. Por lo tanto me gustaría entender las influencias como una cadena. El punto de partida básico para consolidar el pensamiento dogmático con un tinte de racionalismo sería la Grecia Clásica. De aquí su influencia se expandiría por las diversas sociedades, tanto en occidente como en oriente, y la mezcolanza posterior de las mismas, con la llegada de los musulmanes a la península ibérica crearía un choque de culturas y doctrinas filosóficas que es muy difícil de cuantificar. La traducción de estos textos de Averroes al hebreo y al latín es muy reveladora. En el momento que lo traduces das acceso a ello a una gran diversidad de pensadores de otras religiones, acto que no debemos considerar como unilateral, pues tanto influiría el pensador musulmán en el cristiano como viceversa. Por otro lado, en Egipto, Maimónides aplicaría la teoría aristotélica para acercarse al colectivo judío, tratando de consolidar filosofía y religión. La religión aporta una ideología al estado que da cierta cohesión social, y la filosofía da sentido y racionalidad a la religión. Esto en un estado tan fundamentalista como el islámico convierte a la religión y la filosofía en herramientas del estado, volcadas en conseguir esa cohesión. La constante expansión amplía el marco social heterogéneo aportándole mayor importancia a dicha cohesión, y por lo tanto, a la filosofía.

Realmente los filósofos más reconocidos del mundo islámico expresaron abiertamente su influencia aristotélica. Mohammed Bilal Achmal llega en su artículo a otorgar el descubrimiento del método científico al islam, o por lo menos un método propio. Para ello culpa al occidentalismo de las ciencias sociales. Su filosofía y la riqueza de la misma ha sido eclipsada por este occidentalismo, es ahora con el paulatino pero lento desarrollo del orientalismo cuando empiezan a salir a la luz los diferentes descubrimientos. En cualquier caso, el autor nos aporta una serie de texto para darle el beneficio de la duda a esta “originalidad filosófica” del Islam. En esos textos, según el autor, se aprecia un atrevimiento intelectual considerable y acreditan el elevado espíritu crítico existente. En ningún momento niega la influencia del mundo griego en algunos filósofos del islam, lo que defiende es la originalidad de muchos de sus pensadores, de hecho llega a no considerar filósofos a pensadores tan reconocidos como Farabi o Avicena. Lógicamente, como he explicado anteriormente, no se puede negar la influencia de la Grecia Clásica en estos filósofos, la única manera de sostener esta teoría es desmarcarse de los mismos. En la página 64 contamos con una sección de su artículo llamada, “Los verdaderos representantes del espíritu de Islam”. En el habla de un autor concreto como estandarte de la originalidad de la filosofía islámica: Al-Gazali, de origen persa. En su obra “Prueba del Islam” se dedica a la defensa del islam. Además cuenta con un tratado cuya finalidad era antifilosófica. Este tratado consta de dos partes, una primera parte expositiva, conocida como “Las intenciones de los filósofos”, y una parte crítica conocida como “La incoherencia de los filósofos”. Averroes llegará a criticar esta obra publicando un escrito titulado “La incoherencia de la incoherencia”. Así pues Mohammed Bilal considera esta crítica a la filosofía como la propia filosofía original árabe. El punto en cuestión es si considerar o no filosofía aquella influenciada por los saberes clásicos. La discusión historiográfica se centraría pues en la originalidad o en la filosofía creada en sí. ¿Acaso la influencia de la filosofía clásica en determinados filósofos de islam los invalida como tal?; Es decir, que según este autor, no deben ser considerados filósofos del islam aquellos cuyas doctrinas están influenciadas por estos saberes clásicos, sino burdas copias.

En cualquier caso, el debate historiográfico en este campo concreto no se centra en la filosofía en sí, pues en una sociedad tan fundamentalista el dogmatismo religioso rige por completo la vida de los ciudadanos y permite pocas desviaciones. Toda la filosofía del momento se centra en el mismo aspecto y no hay debate ninguno, al igual que en los inicios del cristianismo. El debate se centra en la influencia de dicha filosofía. Hemos realizado un análisis genérico sobre lo que significa una influencia común en los saberes clásicos de las diferentes religiones, y es por ello que la originalidad filosófica puede ocupar un aspecto relativamente central. Una religión tan impositiva no puede basarse en principios que rijan otras religiones, por la sencilla razón de que no son comparables pues sólo una es verdadera e incuestionable ni debatible. “Todas las verdades pueden ser halladas a través de El Corán”, esta afirmación no deja lugar a dudas, y el basarse en otras doctrinas filosóficas rompe esta afirmación pues ya las verdades podrían ser halladas a través de otras vías. Es por ello que el hecho de que la filosofía, que otorga un armazón racional a la religión, se base en la Grecia Clásica no hace más que someter de alguna forma las verdades musulmanas al racionalismo griego, cuando la única verdad es El Corán. Es por ello que dicha originalidad filosófica es relativamente importante, y en lo que se centra este debate historiográfico.

Bibliografía:

-         Bilal Achmal, Mohammed. “Los verdaderos filósofos del Islam”.

-         Escobar Gómez, Santiago. “El mejor de los mundos en la teología racionalista musulmana clásica”.

 -         Ramón Guerrero, Rafael. “Los estudios de la filosofía árabe en España”.

-         Ramón Guerrero, Rafael; Gómez Nogales, Salvador. “El pensamiento filosófico árabe”.

-         Abid Al-Jaribi, Muhammad; Feria García, Manuel. “El legado filosófico árabe”.

 

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