Imperio Seléucida

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El Imperio Seléucida era el más extenso de los reinos diadocos, comprendía una gran cantidad de países y culturas diferentes. Su amplitud geográfica comprendía un marco heterogéneo de culturas. Debido a su gran tamaño presentaba dificultades a la hora de gobernar. Es donde mejor podemos apreciar el proceso de helenización. Los sistemas de comunicación y de administración territorial establecidos por los persas no fueron destruidos por Alejandro tras su conquista, por los seléucidas no tuvieron que partir desde cero para organizar el reino.

Encontramos cientos de inscripciones griegas en Asia Menor que nos sirven de fuentes. En cambio, en la zona oriental, nos basamos en documentos de lengua no griega. Tenemos textos cuneiformes y diarios astronómicos babilonios que nos ayudan a reconstruir su historia. Tenemos también las últimas narraciones de Alejandro durante sus expediciones en estas zonas.

Los territorios seléucidas se caracterizaban por su gran riqueza y diversidad, así como la cantidad de recursos económicos de los que disponía. El Imperio , según Graham Shipley, puede ser dividido en 4 unidades topográficas: En primer lugar, la Anatolia occidental; en segundo lugar, el Levante, también conocido como creciente fértil; en tercero, la Anatolia oriental; y por último, las satrapías orientales.

Tras la muerte de Alejandro, Seleuco I (305-281 a.C.) fue elegido para gobernar Babilonia. Expulsado por Antígono, lograría instalarse de nuevo en el trono en el 312 a.C.gracias a la ayuda de Ptolomeo. Seleuco llegaría a adueñarse de las tierras de Media y Susiana. Ante tal proeza llegaría a escribir orgulloso a Ptolomeo narrando sus logros. Las conquistas de Seleuco se extenderían hasta la India. Fruto de la unión con Lisímaco, conseguirían derrotar a Antígono en la batalla de Ipsos, en el 301a.C. Gracias a esta victoria tomaría el control sobre Anatolia oriental. En el norte de Siria establecería una capital denominada Antioquía. Más adelante se alzaría en armas con quien entonces fue su aliado, Lisímaco. La victoria seléucida en Corupedio (281 a.C.) terminaría por ampliar su control sobre Anatolia occidental. Toda la península de Anatolia quedaba, entonces, bajo el control de Seleuco. Cuando tenía intención de ampliar su dominio hacia Macedonia y Tracia sería asesinado por Ptolomeo Cerauno. Sería su hijo, Antíoco I quien heredaría un imperio de grandes dimensiones.

Como he dicho anteriormente, Seleuco llegaría a invadir la India. Aquí se enfrentaría a Chandragupta Mauria. Ante este encuentro se firmaría un acuerdo por el cual Seléuco cedía una serie de tierras conquistadas a cambio de 500 elefantes (una importante aportación para su ejército). A cambio cedía tierras circundantes al río Indo y parte de la actual Afganistán. [Conservamos como fuente las descripciones realizadas sobre la India de un embajador seléucida].  No obstante, las conquistas de Seléuco ofrecieron, en algunos casos, réplica, pues perdió más territorios antes de su muerte, como por ejemplo Gedrosia o Aracosia.

Antíoco I, cuando llegó al trono, ya había sido rey correinante, razón por la que no se desató ninguna crisis. De hecho, una forma de Seléuco de legitimar la posición y sucesión de su hijo fue cederle su esposa, Estratonice. Antíoco se encontraba en el lejano oriente cuando murió su padre. Ante esta situación varias partes del imperio se sublevaron, como la ciudad de Siria. Se especula que los problemas pudieron ser provocados por Ptolomeo II (285-243 a.C.) (II faraón de Egipto de la dinastía ptolemaica). No obstante, las campañas realizadas por Antíoco I los siguientes años sirvieron para reafirmar las conquistas de su padre y mitigar las revueltas del reino. En el año 370 a.C. derrotaría a los gálatas, reafirmando su hegemonía en Asia Menor. Las pretensiones territoriales del nuevo monarca eran amplias, pues pretendía derrotar al faraón de Egipto, Ptolomeo II, y colocar en su lugar a su hermano, Magas, gobernador de Cirene. No se llegarían a establecer dichos cambios, las posesiones conquistadas por Seleuco se mantuvieron.

Ambos reinados, tanto el del padre como el del hijo, se caracterizaron por la fuerte edificación de la zona de Irán y Asia Menor. Establecieron estructuras urbanas que garantizarían el control administrativo de esta zona. Ciudades como Ícaro o Ai Janum cobrarían importancia. La zona de Siria era conocida por los griegos como un gran centro mercantil, pero tras su conquista padecería un proceso de militarización. Se producirían sucesivas guerras y enfrentamientos, especialmente contra Egipto (aunque también tendrían que hacer frente a una invasión celta en Asia Menor).

Al igual que su padre, Antíoco recurriría al “reinado compartido”, para asegurar su sucesión. No obstante, ejecutaría a su hijo mayor, para ceder el trono a su hijo menor, el futuro Antíoco II.

Tras la muerte de Antíoco II la historiografía ha identificado que comenzaría un periodo de crisis. La dificultad de mantener el control sobre un gran imperio, que comprendía culturas tan heterogéneas, con zonas de alta fricción como Siria terminaría por generar problemas. Algunos historiadores atribuyen el hecho de que los monarcas seléucidas no visitaran las diferentes ciudades de Irán, entre los años 260 y 230 a.C., como síntoma de dicha crisis y de escisión del territorio. No obstante, otros historiadores afirman que este hecho era símbolo de confianza más que de escisión. En cualquier caso, durante estos años, Bactriana, por ejemplo, se independizaría, se dice que cayeron en manos de invasores nómadas.

Al comienzo del reinado de Antíoco II tendría lugar una guerra contra Ptolomeo II, conocida como la II guerra Siria. El monarca egipcio pretendía ganar territorios en Asia Menor (zona de constantes conflictos entre el reino seléucida y Egipto) y el territorio del Egeo. Fruto de estas pretensiones, Ptolomeo perdió a favor de Antíoco II numerosos territorios, como por ejemplo ciudades griegas en Jonia, en la isla de Samos… Tras esto, el rey seléucida obtendría un triunfo diplomático, pues se casaría con la hija de Ptolomeo II (Llamada Berenice). Los monarcas enfrentados durante la II guerra Siria fallecerían en el año 246 a.C.; hecho que supuso otra pugna por el poder y, con ella, la II guerra Siria, que enfrentaría al sucesor de Ptolomeo II, Ptolomeo III y al sucesor de Antíoco II, Seléuco II. El rey de Egipto invadiría gran parte de Asia Menor, con intenciones de asegurar que dicho imperio fuera heredado por el hijo de Antíoco y Berenice. Sus aspiraciones no tuvieron mayor trascendencia, la segunda esposa de Antíoco y su hijo fueron asesinados, dejando vía libre al trono al hijo de Antíoco y su anterior esposa, Laodicea. Será entonces cuando llegue al trono seléucida Seléuco II.

Para conseguir mayor estabilidad dentro del reino, correinó con su hermano Antíoco (También conocido como “Hiérax”). No obstante, lo que debió ser un sistema que generaría estabilidad política, se convertiría en una guerra que enfrentaría a los dos hermanos. Por su parte, “hiérax” se enfrentaría con el rey de Pérgamo, Átalo I y sería derrotado, perdiendo así este territorio. En definitiva, los 35 años de reinado de Antíoco II y Seléuco II se tradujeron en constantes pérdidas territoriales; Esta crisis proseguiría tras la muerte de Seleuco II.

Tras la muerte del monarca llegaría su breve sucesor, Seléuco III, que sería asesinado durante una campaña contra Átalo. Seguidamente, su hermano, Antíoco III, accedería al trono con aproximadamente 20 años de edad. Su reinado sería de los más exitoso, comparado con sus predecesores. Junto a su ascenso se produjeron la llegada al trono egipcio de Ptolomeo IV y de Filipo V en Macedonia. Fruto de estos cambios, el Mediterráneo Oriental se vería seriamente reorganizado políticamente.

En un principio, el ejército seléucida eligió a Acayo como rey (nieto de Seléuco III), pero éste cedería el trono a Antíoco III. La primera actuación del nuevo monarca sería reactivar la ofensiva contra Átalo. Polibio atribuye el control real del nuevo imperio al primer ministro de Antíoco III, Hermias. Por otro lado, uno de los comandantes de las satrapías orientales, llamado Molón, se sublevaría, en el año 222 a.C., por miedo al creciente poder de Hermias, quien terminaría por ser asesinado. Molón sería derrotado, pero su revuelta llegaría hasta el imperio occidental. Casi inmediatamente después de este hecho, Acayo se atribuiría el título real de Asia Menor (zona con fuertes tendencias separatistas). En un principio el rey seléucida se conformó con dejarlo actuar, hasta que en el año 313 a.C. sería apresado, mutilado y empalado, castigo que los persas aplicaban a los traidores.

Por otro lado, Antíoco pretendió la invasión de Egipto, donde sería derrotado en Rafia. No obstante, tomaría Comagene y el norte de Armenia, consiguiendo que el rey del sur de Armenia le pagara tributos atrasados. Además, se embarcó en otra serie de campañas al este, conocidas como anabasis, en las cuales restableció el señorío en las satrapías orientales. Por otro lado, atacó a Eutidemo de Bactriana, aunque terminaría por reconocer su título real. Eutidemo aludiría a la necesidad de ambos de protegerse de los invasores nómadas para poner fin al conflicto. Fruto de esto, se le concedería la realeza. La anabasis era una reafirmación periódica del señorío, no algo puntual. Además, renovaría vínculos con la India maurya. Finalmente, el hecho por el que Antíoco III es más conocido es su enfrentamiento con Roma, entre el 192 y 189 a.C. Sería derrotado en Asia Menor, en Magnesia. Con la paz de Apamea (188 a.C.) perdería sus territorios en Asia Menor, que fue dividida entre Rodas y Pérgamo. Estos hechos se han calificado como “el principio del fin”. Los historiadores, de hecho, suelen centrarse en la historia Seléucida hasta el 188 a.C. pero la época posterior es importante y está muy bien documentada.

La política de desestabilización romana sería uno de los factores principales para la caída del imperio Seléucida. Después de Magnesia, es muy probable que influyeran en numerosos acontecimientos del viejo imperio.

Tras esto, llegaría al poder Seléuco IV, un rey presentado como débil por las fuentes. No obstante, la situación del imperio no daba opción a realizar una política activa y enérgica. Mantuvo el mínimo contacto diplomático con Roma. Arregló alianzas matrimoniales con Prusias de Bitinia y Perseo, rey de Macedonia. Su distanciamiento de Roma sería, quizás, la causa de su asesinato; Influirían para que su hermano menor, Antíoco, llegara al trono. Este nuevo monarca tenía fama de excéntrico pero eficaz. Un hecho importante sería la cancelación de compensaciones a los romanos. Por otro lado, y en contraposición, terminó con sus pretensiones territoriales de invadir Egipto por imposición romana durante la sexta guerra Siria. (en la cual estaba obteniendo buenos resultados). Tendría lugar una anécdota curiosa en la cual el general romano Gayo Popilio Lenas llegó con la orden dictada por el senado e hizo un redondel en la tierra alrededor del monarca y le dijo que diera una respuesta antes de salir de él. Antíoco se dirigiría a Oriente, donde restablecería el control de Armenia, así como de otras satrapías orientales. Trató de hacer lo mismo en otras zonas de Irán pero caería, a causa de una enfermedad mortal.

La gran extensión de su imperio, y la heterogeneidad del mismo hacía relativamente difícil su dominio. No obstante, el método de gobierno y control no requirió el empleo excesivo de la fuerza. Alejandro, cuando invadió estos territorios, asumió el sistema de gobierno de los sátrapas. Los persas sólo presionaban por conseguir tanto los tributos como el ejército, si fuera necesario, de las diferentes satrapías. Este sistema lo mantendría el Imperio Seléucida. El sátrapa, ciertamente, disponía de cierta libertad de gobierno, siempre y cuando cumpliera los puntos básicos impuestos por el rey. Sólo llegarían a la intervención militar en el caso de reclamación de independencia.

 

 

Bibliografía:

 

-       García Moreno, L. “Los Seléucidas”.

 -       Shipley, G. “El mundo griego después de Alejandro”

 -       Lozano Velilla, A. “La figura del heredero al trono en la dinastía Seléucida”.

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