Israel y el mundo árabe

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La significación espiritual y estratégica de los territorios de Oriente Próximo lo convertirían en uno de los puntos centrales de la política de posguerra. De este modo, el 14 de Mayo de 1948, se fundaría el Estado de Israel (Su extensión inicial sería de unos catorce mil kilómetros cuadrados, en los que habitarían 650,000). La ONU, tras el Holocausto, aprobó la idea de dividir Palestina en dos estados; uno judío y otro árabe, con la ciudad de Jerusalén como “ciudad internacional” . En 1947, la partición realizada por la ONU, estableció que los territorios de Gaza (administrado por Egipto), Cisjordania (administrado por Jordania) y Jerusalén este pertenecían a Palestina. Este acto, como hoy es conocido, marcará la vida política y social de Palestina. Horas después de la proclamación del nuevo Estado, los países árabes optarían por la guerra y por una Palestina unificada con capital en Jerusalén. La significación espiritual de esta ciudad se apreciaba en ambas religiones monoteístas, aunque, lógicamente, no sería comparable a la Meca o Medina.

Fruto de la Guerra Fría, en el conflicto intervendrían tanto Estados Unidos como la Unión Soviética. Por un lado, los EEUU pretenderían garantizar la seguridad israelí, mientras que la URSS, por otro, apoyaría a Palestina (Aunque, en un principio, apoyaría la creación del nuevo Estado de Israel). La idea de que el pueblo judío volvería a Tierra Santa tras dos mil años de diáspora no fue lo que se esperaba. El autor Amos Oz escribió lo siguiente: “Israel era un campo de refugiados construido a toda prisa”.

La mayoría de la población israelí la conformaron las diferentes migraciones. Muchos de ellos llegaron del este de Europa. El jefe de gobierno israelí sería a líder del Partido de los Trabajadores de Palestina (Mapaï), David Ben Gurion (1886-1973). Nació en Polonia y emigraría en 1903 a Palestina; una vez aquí sería nombrado secretario de la organización de obreros judíos de Palestina (1920). En 1930 sería nombrado secretario del Mapaï. El carácter idealista de este personaje lo llevaría a trasladarse al desierto del Neguev, donde viviría en una pequeña vivienda carente de comodidades, por la obsesión de hacer de Israel el “pueblo elegido”.

Israel nacería como un estado parlamentario, unicameral, con 120 diputados. El multipartidismo existente dificultaba la obtención de mayoría absoluta, por lo que todos los gobiernos existentes serían de coalición. El nuevo Estado nació sin constitución; los judíos entendían que toda “constitución” se hallaba en La Torah (Primera parte de la Biblia). El fundamentalismo llegaría a las escuelas y la vida social. Los rabinos y líderes religiosos pasarían, automáticamente, a formar parte del Estado y sus instituciones, pues si la ley se somete a las creencias religiosas, los “líderes religiosos” pasan a “interpretar” la ley.

El multipartidismo y la carencia de partidos mayoritarios podía interpretarse como cierta inestabilidad política, pero esto no fue así; la cohesión nacional fue un hecho. Más de un millón y medio de inmigrantes llegarían entre 1948 y 1980. Se llegaría a generar un tejido industrial diverso y competitivo, una agricultura más que rentable, incluso numerosas instituciones culturales, universidades, investigación científica… Todo esto a pesar de las grandes inversiones militares, destinadas a la defensa del territorio.

Es probable que los países árabes no contaran con estos impulsos ideológicos nacionalistas tan fuertes como la motivación hebrea de la creación de un nuevo Estado. Sus economías rurales y su agricultura atrasada dificultarían aún más el hacer frente a Israel. Quizás, la falta de evolución del concepto tradicionalista árabe religioso de comunidad a un concepto nacionalista moderno, que ayudara a la construcción de un nuevo Estado vanguardista y eficaz fuese un problema de base; De hecho, la creación de la Liga Árabe en 1945 (compuesta por Egipto, Líbano, Irak, Siria, Jordania, Arabia Saudí y Yemen) sería una confederación de estados carente de cualquier idea nacionalista colectiva. Por ejemplo, Irak tendría una tradición dinástica y casi estamental, muy alejada de las sociedades contemporáneas. El carácter comercial de Líbano lo llevaría a convertirse en un estado multicultural, a caballo entre oriente y occidente. Siria sería una sociedad tremendamente heterogénea con numerosas rivalidades internas… Por otro lado, los palestinos optaron por emigrar a países árabes vecinos, así como establecerse en Cisjordania o Gaza. La principal organización nacionalista palestina (la Organización para la Liberación de Palestina) se creó en 1964. A pesar de que existieron numerosos actos terroristas palestinos contra Israel, previos a la creación de dicho partido, el conflicto no se recrudecería hasta 3 años después de la creación de la nueva organización, cuando, tras la guerra de los 6 días, Cisjordania y Gaza quedarían bajo control israelí. Por lo que a partir de 1967, Palestina comenzaría la lucha por “la creación de un Estado Palestino”. Por lo que podríamos decir que sería la creación del estado israelí la que motivó el nuevo nacionalismo árabe. La derrota palestina en la guerra de 1948-1949 afectó notablemente al mundo árabe; De hecho, culpabilizarían a las monarquías y oligarquías del desastre, gesto que generó una nueva conciencia de unidad. Unidad del pueblo musulmán frente a un enemigo común. La respuesta sería una auténtica revolución, cuyo punto neurálgico sería Egipto; Se daría un golpe de estado militar que derrocaría al rey Faruk y proclamaría la república. El país será encabezado por el coronel Gamal Abd al-Nasser (1918-1970). Por otro lado, el centro ideológico de esta nueva conciencia nacionalista musulmana será Siria. Numerosos intelectuales vinculados al partido Baaz (como Michel Aflaq o Sami al-Jundi) y al Partido Socialista crearían un conjunto de ideas novedosas que contribuirían a la unión moral de la sociedad árabe. Ideas como panarabismo, misión eterna, socialismo árabe… Estos dos partidos políticos, de hecho, terminarán por unirse en el Partido Socialista Baasista Árabe. Esta nueva unión moral tenía más trascendencia de lo meramente ideológico, pues apostaba por una sociedad socialista y modernizada.

Nasser será quien domine la política árabe los veinte años posteriores. Estableció un régimen presidencialista, con partido único y uso del referéndum como consulta popular. Inició grandes obras de infraestructura (Como la presa de Asuán), reformó la agricultura, industrializó el país, negoció la retirada de tropas británicas de su territorio… Su política le acercaría a la URSS. De hecho, propuso el “desafío final” a los poderes coloniales (como Francia e Inglaterra) nacionalizando el canal de Súez. Este acto provocaría la ofensiva militar franco-británica, a la que se unió a un ataque preventivo israelí al Sinaí y la posterior intervención de la ONU exigiendo la retirada de las tropas británicas y francesas del territorio. Esta victoria diplomática consolidaría indiscutiblemente la figura de Nasser a la presidencia.

Fruto del “nasserismo”, Siria y Egipto formarían en 1958 la República Árabe Unida (abandonada por Siria tres años después por miedo al creciente poder egipcio). En Jordania, el rey Hussein pondría al frente del gobierno al nacionalista Nabulsi. En Libano estallaría una guerra civil impulsada por los nacionalistas nasseristas. En Irak, una revolución militar derrocaría al monarca y proclamaría la república, que posteriormente dirigirían Hassan al Bakr y Sadam Hussein. En Yemen estallaría otra guerra civil. Gaddafi protagonizaría la revolución en Libia, mientras que Numeyri la protagonizaría en Sudán. La revolución de Egipto desencadenaría una serie de revueltas y revoluciones por todo el mundo árabe, que cambiarían el panorama por completo, otorgándole un carácter nacionalista y vanguardista en muchos aspectos.

Nasser terminaría por proclamar la neutralidad internacional de los países árabes, gesto que propiciará la intervención de la URSS en Oriente, ganándose el favor de países como Irak o Siria (una unión basada únicamente en el interés común, pues los partidos comunistas fueron reprimidos en estos dos países). Irak se distanciará considerablemente de Egipto tras estos acontecimientos. La guerra civil acaecida en Yemen terminaría por enfrentar a Egipto con Arabia Saudí. Hechos como estos romperían la “unidad” de la Liga Árabe.

A pesar de ello, el nasserismo y el panarabismo cambiarían por completo el panorama internacional del mundo musulmán. La imposición de la creación del Estado de Israel supuso el detonante para la cohesión de la ideología nacionalista árabe, aunque hoy en día no se vea superado el conflicto entre fundamentalismo religiosos y nacionalismo moderno.

 

Bibliografía:

-       Gellner, E. “Naciones y Nacionalismo”.

-       Blás  Guerrero, A. “Enciclopedia del Nacionalismo”.

-       Fusi, J.P. “La Patria Lejana. El Nacionalismo en el siglo XX”.

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