La Armada Invencible. El intento de catolización del Atlántico

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La Empresa de Inglaterra fue un proyecto orquestada por Felipe II en 1588 para destronar a Isabel I e invadir Inglaterra. El ataque tuvo lugar en el contexto de la Guerra anglo-española de 1585-1604.

El 25 de julio de 1554 Felipe se casó con la reina María I de Inglaterra. Las cláusulas matrimoniales garantizaban la total independencia del Reino de Inglaterra. Felipe tenía que respetar las leyes y los derechos y privilegios del pueblo inglés. España no podía pedir a Inglaterra ayuda bélica o económica. Además, se pedía expresamente que se intentara mantener la paz con Francia. Si el matrimonio tenía un hijo, se convertiría en heredero de Inglaterra, los Países Bajos y Borgoña. Si María fuera la primera en morir, Felipe debía abandonar Inglaterra renunciando a todos sus derechos sobre el trono, cosa que ocurriría mas tarde.

Felipe actuó conforme a lo estipulado en el contrato matrimonial, encontrándose con una fuerte resistencia por parte de los cortesanos y los parlamentarios ingleses. Sin embargo, ejerció una notoria influencia en el gobierno del reino actuando en la reintegración de Inglaterra en la Iglesia Católica Romana. Tras su partida a los Países Bajos, un Consejo Escogido de ingleses enviaba misivas a Felipe demandando su opinión y recomendaciones sobre los distintos asuntos de gobierno que debatía, llegando a seguir fielmente las directrices que el rey les hacía llegar posteriormente. Durante una parte importante de su reinado estuvo ausente, especialmente a partir de 1556, cuando su padre abdicó en él en las Coronas de España, Sicilia y Cerdeña. El 17 de noviembre de 1558 encontrándose el rey en los Países Bajos, la reina María I Tudor falleció sin haber tenido descendencia. Su hermana ascendió al trono como Isabel I de Inglaterra, dejando fuera de la corona a Felipe. Se produjo un periodo de paz con Inglaterra que se vería frustrada en 1585 ante las diferencias religiosas, el apoyo de Inglaterra a los rebeldes holandeses y al robo de mercancías españolas por parte de los corsarios ingleses en el Caribe.

Isabel I, de religión protestante, se sentía amenazada por Felipe II por la dura represión que ejerció contra los protestantes en Holanda. Al mismo tiempo, en 1569 se sucedieron unas revueltas nobiliarias católicas en contra de la reina, estos levantamientos esperaban ser apoyado por Felipe II, pero este se negaba a cualquier intervención en Inglaterra. Finalmente, Isabel hizo frente a estas rebeliones, pero fue excomulgada.En 1571, se urdió una trama para asesinar a Isabel y colocar a María de Estuardo, siguiente en la línea sucesoria, como reina y restaurar el catolicismo, contando con el apoyo de España. Finalmente se descubrió la trama y los conspiradores fueron ejecutados.Tras esto, Inglaterra se alía con la Francia católica para recibir apoyo contra España. La presión del Parlamento para que Isabel apoyara a los rebeldes protestantes holandeses surtió efecto en 1577, pero abandonaría ese plan poco después. En 1579, surge una nueva rebelión apoyada por el Papa y por Felipe II, el cual aceptaría ser coronado, pero nuevamente la rebelión fracasa en 1583.

En 1585 la situación inglesa era crítica, los rebeldes protestantes holandeses estaban al borde de la derrota, Felipe era ahora rey de Portugal y en Francia los católicos habían conseguido imponerse a Enrique III y a los hugonotes. Por lo que este mismo año envió una fuerza de apoyo a Holanda, la cual fue derrotada en varias ocasiones, y financió las actividades del pirata Francis Drake contra la marina mercante española. Todas estas acciones de Isabel, hicieron que Felipe II esperara un pretexto para declarar la guerra abierta contra Isabel. Una nueva rebelión católica contra Isabel, marca el inicio de la guerra. La conspiración incluye a María, la cual es ejecutada, en su testamento cede los derechos al trono inglés a Felipe II.En este momento, Felipe empieza a preparar su plan para invadir Inglaterra, apoyándose en los tercios holandeses y en una fuerza naval, la llamada Grande y Felicísima Armada. El envió de la Armada con la intención de conquistar Inglaterra, simbolizaba una empresa de carácter religioso, una lucha definitiva entre “el bien y el mal”. Pero la idea de esta empresa proviene de don Álvaro de Bazán, Capitán General del Mar Océano, que tras vencer en las islas Terceras, propone al rey invadir Inglaterra, con lo que se conseguiría dominar la rebelión de los Países Bajos y la protección de la navegación y el comercio. El rey acepta y don Álvaro entrega el 22 de marzo de 1586 una carpeta con todo lo que consideraba necesario para dicha expedición. En ella aparecen todo lo necesario para la expedición y un presupuesto de la misma. Por lo que se sabe, don Álvaro pidió 556 barcos, cinco  veces más de los que finalmente formarían la Armada, unos 20.530 marineros, criados, ingenieros, artilleros, personas, 1200 caballos y unas 55.000 unidades de infantería formadas por tropas castellanas, portuguesas, alemanas e italianas en su mayoría. La duración de la campaña se estimo en ocho meses.

Alejandro Farnesio propuso que el peso principal de la empresa lo ostentasen las 30.000  veteranas unidades del ejército español desplegadas en Holanda. La flota de transporte y desembarco se construiría en Flandes. Para llevar a cabo este plan se requería la neutralidad de Francia, reclutar nuevas tropas para sostener el frente holandés y que el grueso de la Armada defendiese a los transportes y mantuvieses a raya a los buques ingleses y holandeses. Esta propuesta convenció a Felipe, el cual según pasaba el tiempo estaba más sembrado de dudas.

El plan de Farnesio suponía prácticamente inviable debido a que no se contaba en los Países Bajos con una base naval segura y sin poder ser bloqueada por los holandeses. El 20 de abril de 1587, Drake penetra en la bahía de Cádiz donde quema y captura varias naves, causando un retraso en la Empresa. Felipe empieza a ser presionado y apura a don Álvaro, el cual se resiste muy prudentemente. El 9 de febrero de 1588 se produce un contratiempo importante, don Álvaro fallece en Lisboa y la flota queda “huérfana”, poco después, Felipe elige a don Alonso de Guzmán el Bueno como sucesor, el cual intentó declinar dicho cargo argumentando su poca experiencia y delicado estado de salud, sin embargo debe acatar el mandato regio. Don Alonso continuó con diligencia el abastecimiento de la Armada que en mayo quedaba concentrada en Lisboa. Los vientos contrarios en el trayecto hasta la Coruña y la tempestad causaron daños que retrasaron más aún la salida hacia Inglaterra. El 4 de junio, Drake intentó sorprender a la Armada en La Coruña, pero una tormenta frustró su plan. Tras años de preparación, la Armada parte hacia Inglaterra el 22 de julio de 1588. Tenían que marchar hacia Dunquerque, base de las fuerzas de Farnesio.

El día 30 la Armada avistaba las costas Inglesas, los ingleses esperaban a la entrada del Canal de la Mancha. La falta de iniciativa e inexperiencia de don Alonso, hizo que se perdiera una oportunidad favorable de atacar a los ingleses, los cuales aprovecharon para cañonear la retaguardia de la Armada. El día 1 de agosto, de los 127 barcos iniciales, ya se habían perdido 8. Las escaramuzas y combates continuaron el día 2,3 y 4. La flota inglesa estaba poco organizada y carecía ya de munición.

El día 4 ambos contendientes se alejaron uno del otro, la Armada se dirigió a Calais ante el bloqueo holandés y se ordenó a Farnesio acudir allí para embarcar pero el bloqueo holandés impedía llevar los transportes. El día 7 y 8 los ingleses atacaron a la Armada causando algunas pérdidas y la dispersión de algunos barcos de la Armada, pero sin munición los ingleses se retiran. El día 12 ambas flotas pierden el contacto.

El día 9, don Álvaro ante la imposibilidad de la conquista de Inglaterra, ante la falta de víveres y munición, decide el regreso a casa por el norte de las Islas Británicas, bordeando la costa oeste irlandesa. El largo trayecto, los temporales y el frío, hicieron que el desastre se produjera. Al final, de los 122 buques que entraron en el Canal de la Mancha, solo regresaron unos 80. Las tempestades multiplicaron por cuatro las bajas o accidentes. En cuanto a las bajas humanas, fueron cuantiosas pero no tantas como las resultantes de la campaña de Flandes o la propia batalla de Lepanto.

La derrota fue casi segura desde el principio ante la incompetencia del Almirante en jefe, la inferioridad  de los barcos españoles frente a los ingleses, la menor cantidad de cañones de medio y, sobre todo, largo alcance, la inexperiencia de los marinos españoles en el Canal de la Mancha, unido a las inclemencias del tiempo y a la imposibilidad de embarcar el ejercito de Flandes.

Pese a esto, vemos en los datos como la derrota española no fue tan desproporcionada y decisiva como la historiografía, sobre todo inglesa, y la propaganda protestante del momento quiso figurar. Para España, supuso un gasto económico importante, así como una pérdida de gran parte de su flota, pero que conseguiría recuperar a finalísimos del siglo XVI. La gran beneficiada sin duda  fue Holanda que consiguió capturar dos de los mejores galeones españoles, imponer su supremacía naval y hacer retroceder a las tropas españolas en Países Bajos.

No debemos olvidar la importancia  e influencia religiosa que tiene esta Empresa, estamos en pleno contexto de las guerras de religión, Felipe es el rey cristiano por excelencia y el monarca más poderoso de la Tierra, enfrentarse a los protestantes en Inglaterra supondría acabar casi con seguridad con los rebeldes protestantes holandeses. Por tanto, había una reputación y una cuestión religiosa como condicionantes de esta Empresa.

Al año siguiente Inglaterra intentó aprovechar la ventaja obtenida tras este fracaso de ataque español y realizó su propia flota, la Contraarmada o Invencible inglesa, con una flota de unos 150 barcos y 22.000 hombres al mando de Drake y Norris. Los objetivos eran destruir el grueso de la Grande y Felicísima Armada, que se encontraba en reparación en los puertos de la costa cantábrica principalmente en Santander. El segundo tomar Lisboa y entronizar al prior de Crato, Antonio de Crato pretendiente a la Corona portuguesa, y primo de Felipe II, que viajaba con la expedición. Crato había firmado con Isabel I unas cláusulas secretas por las que, a cambio de la ayuda inglesa, le ofrecía suculentas concesiones. Estas cláusulas, convertían a Portugal en un satélite de Inglaterra y le brindaban a Isabel I la posibilidad de tener su propio imperio. Finalmente, como tercer objetivo, se tomarían las Azores y capturaría la flota de Indias. Esto último permitiría a Inglaterra tener una base permanente en el Atlántico, desde ella, se podrían atacar los convoyes españoles procedentes de América, lo que supondría un avance significativo hacia el objetivo más a largo plazo de arrebatar a España el control de las rutas comerciales hacia el Nuevo Mundo.

La flota inglesa partió de Plymouth el 13 de abril de 1589. Desde el primer momento, la indisciplina de las tripulaciones inglesas se hizo notar. Antes de llegar a divisar la costa española, ya habían desertado una veintena de pequeñas embarcaciones. A ello se sumó la negación del propio Drake, quien se negó a atacar Santander como se ordenó en un principio, alegando vientos desfavorables y el temor a verse cercado por la flota española en el Golfo de Vizcaya o a embarrancar en el Cantábrico. En su lugar, Drake decidió atacar La Coruña porque poseía grandes reservas de víveres necesarios para la expedición al ser base de partida de numerosas flotas españolas.

Durante el ataque los ingleses se vieron obligados a abandonar la pretensión de tomar la ciudad y se retiraron para reembarcar el 18 de mayo ante la feroz resistencia y ante la noticia de la llegada de refuerzos españoles. Los ingleses, a pesar de no haber conseguido aprovisionarse en La Coruña, prosiguieron con el plan establecido y pusieron rumbo a Lisboa.

El Prior de Crato, no habiendo sido capaz de establecer un gobierno en el exilio, había pedido ayuda a Inglaterra para tratar de hacerse con la corona portuguesa. Isabel aceptó ayudarle con el objetivo de disminuir el poder de España en Europa, obtener una base permanente en las Islas Azores desde la que atacar a los mercantes españoles y finalmente, arrebatar a España el control de las rutas comerciales a las Indias.

La flota inglesa fondeó en la ciudad portuguesa de Peniche el 26 de mayo de 1589 e inmediatamente comenzó el desembarco de las tropas expedicionarias comandadas por Norreys. El ejército partió rumbo a Lisboa, defendida mayormente por una guardia teóricamente poco afecta a Felipe. Paralelamente, la flota comandada por Drake también puso rumbo a la capital portuguesa. El plan consistía en que Drake forzaría la boca del Tajo y atacaría Lisboa por mar, mientras Norreys, que iría reuniendo adeptos y pertrechos por el camino, atacaría la capital por tierra para finalmente tomarla.

El ejército inglés fue diezmado por los constantes ataques de las partidas hispano-portuguesas, que les causaron cientos de bajas, y por las epidemias que ya traían de los barcos. Además, las autoridades españolas habían vaciado de materiales y pertrechos utilizables por los ingleses todos los pueblos entre Peniche y Lisboa. Por otro lado, la esperada adhesión de la población portuguesa no se produjo nunca. Más bien al contrario, la población civil lusa hizo el completo vacío a las tropas inglesas. La situación era dramática porque carecían de medios para forzar su entrada en la capital. Sorprendentemente para los ingleses, la ciudad no solo no daba muestras de pretender rendirse, sino que se aprestaba a la defensa. Por otra parte, en el puerto fondeaba una flota de barcos, que atacaron a las fuerzas terrestres inglesas desde la ribera del Tajo causando numerosas bajas.

Durante los combates, Drake  no se decidió a entrar En cualquier caso, el 11 de junio entraban en Lisboa 8 naves españolas, que trasportaban 1.000 soldados de refuerzo. Esto supuso el punto de inflexión definitivo en la batalla, y el 16 de junio, siendo ya insostenible la situación del ejército inglés, Norreys ordenó la retirada. Inmediatamente se ordenó a las tropas hispano-lusas salir en persecución de los ingleses.

Esta expedición inglesa también sería un rotundo fracaso que formaría parte de una guerra que se extendió hasta el Tratado de Londres de 1604, el cual resultaría favorable a España. Tras el fracaso de la “Armada Invencible”, que no supuso ni mucho menos el fin de la hegemonía española, pero sí un gran esfuerzo económico, que termino de agravar mas la crisis de los 90, el florecimiento de la flota holandesa y supervivencia de estos y el mantenimiento del protestantismo de Isabel de Inglaterra. Felipe II terminará por auto convencerse de que las guerras de religión, aparte de costosas, serán un tema casi imposible de sofocar, por lo que años más tarde, dichas guerras llegaran a su fin para dar paso a un periodo de paz que se quebrantará ya con el reinado de Felipe IV.

BIBLIOGRAFÍA

  

·Lovett, A.W: La España de los primeros Habsburgo. Barcelona. 1989.

·Lynch, J. Los Austrias. Editorial Crítica

· Garrett, M. La Armada Invencible. Ed. Grijalbo Española, S.L. 1961

· Alcalá-Zamora, J. y De Llano, Q. La Empresa de Inglaterra. (La <<Armada Invencible>>: fabulación y realidad). Real Academia de la Historia. 2004

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