LA BATALLA DE CORONEA – 394 A.C.

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La batalla de Coronea es uno de los conflictos que tuvieron lugar dentro de la Guerra de Corinto (395 – 387/6 a.C.). En esta guerra se aliaron Atenas, Tebas, Argos y Corinto (apoyados y financiados por Persia) con el objetivo de frenar la intervención de Esparta en la zona de Asia Menor. Al comienzo de la guerra, el rey espartano Agesilao II se encontraba en una campaña en Persia.

Tras la batalla de Nemea, de la que salieron victoriosos los espartanos, Agesilao se encontraba volviendo a Grecia desde Asia Menor. En su camino de vuelta, varios contingentes de focidios y orcomenios se le unieron, además de algunas moras que estaban situadas como guarniciones en la ruta. En total Agesilao contaba con un ejército consistente en una mora y media de espartiatas, lo que hacía un total de 1680 hoplitas. Además contaba con los neonamodeis que comandó en Asia, que en origen eran unos 2000, parte de los Diez Mil mercenarios griegos reclutados por Ciro el Joven (incluyendo al propio Jenofonte) comandados por el espartiata Herípidas, algunos contingentes de ciudades griegas de Asia Menor que se le unieron mientras volvía y otros de Orcómeno y Focia. Esto hacía un total de aproximadamente 15.000 hoplitas. Jenofonte además señala que tenían bastantes más unidades de peltastas que el enemigo pero el mismo número de unidades de caballería.

El ejército contrario estaba formado por una coalición de beocios, atenienses, argivos, corintios, eubeos y locrios. Contaban con 6.000 beocios, 6.000 atenienses, 3.000 eubeos, 7.000 argivos y 3.000 corintios. Lo que hacía un total aproximado de 25.000 hoplitas.

Jenofonte describe cómo se dispusieron ambos contingentes. En la derecha del ejército lacedemonio se situó el rey Agesilao junto con las moras de espartiatas, seguido de los veteranos de los Diez Mil, luego los griegos de Asia Menor, luego los focidios y finalmente los orcomenios en el extremo izquierdo. En el bando contrario, los tebanos ocuparon el ala derecha, directamente enfrentados contra los orcomenios, y los argivos el lado izquierdo, enfrentados directamente contra los espartiatas. El encuentro tuvo lugar en la llanura de Coronea, con el contingente lacedemonio marchando desde el río Kephisos y sus oponentes desde el monte Helikon, es decir, Agesilao marchaba desde el sur y sus oponentes desde el norte .

Según la descripción de Jenofonte, en el campo de batalla reinaba un silencio total hasta que, cuando ambos contingentes se hallaban a unas 200 yardas de distancia, los tebanos elevaron sus gritos de guerra y se lanzaron a la carga contra los orcomenios. A continuación se lanzaron a la carga todos los contingentes de los lacedemonios contra el rival que tenían en la línea de enfrente salvo los propios espartanos, que antes de chocar contra la línea de argivos, estos huyeron presa del pánico.

Los tebanos derrotaron a la línea de Orcómeno, pero el resto de sus aliados fueron derrotados por el contingente lacedemonio. Cuando el ala derecha del contingente lacedemonio estaba celebrando la victoria les llegó la noticia de que los tebanos habían roto las filas de los orcomenios y estaban saqueando los carros con los botines que Agesilao traía de Asia Menor. Así, Agesilao dio la orden de que el contingente espartano se girase sobre sí mismo y cargase contra los tebanos, lo que hizo con increíble rapidez y sin perder la cohesión de la falange. Cargaron y derrotaron a los beocios, que se dieron a la fuga.

Según Diodoro, más de 600 beocios y sus aliados cayeron, mientras que en el bando espartano solo cayeron 350 soldados. Tras la batalla, Agesilao II ordenó erigir un monumento a modo de trofeo al día siguiente y realizar un desfile de tropas. Los tebanos enviaron emisarios pidiendo enterrar sus muertos bajo tregua, a lo que los lacedemonios accedieron. Según Plutarco (de origen beocio), los tebanos estaban eufóricos tras la batalla ya que habían llegado a la retaguardia del ejército espartano y habían logrado pasar de nuevo a través de su contingente y huir. Agesilao regresó a Esparta pasando por Delfos y dejó un contingente tras él dirigido por el polemarca Gylis. Este intentó invadir la Lócride, pero fracasó y fue muerto en batalla.

Bibliografía:

• ANDERSON, J. K. (1970): Military Theory and Practice in the Age of Xenophon. University of California Press, California.

• CAMPBELL, D. B.; NOON, S. (2012): Spartan Warrior, 735-331 BC. Warrior, 163, Osprey Publishing.

• ECHEVARRÍA REY, F. (2012): “El ejército espartano en su periodo de apogeo (490-362 a.C.). Organización y táctica”. Desperta Ferro Antigua y Medieval, 14. Págs. 24-30.

• JENOFONTE (1989): Helénicas. Alianza, Madrid.

• LAZENBY, J. F. (1985): The Spartan Army. Aris & Phillips Ltd., Wiltshire.

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