La cultura del Argar

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Durante la Edad del Bronce (2,200- 1,200 a.C. aproximadamente) la Península Ibérica era un mosaico cultural con diferentes sociedades. Una de las más desarrolladas y de mayor interés fue la cultura del Argar, situada en el sureste de la Península. La cronología de esta cultura la establecemos en torno al 2,200- 1,450 a.C. Su expansión geográfica comprende regiones como la actual Almería, Murcia, Jaén, Alicante o Granada. Su etapa de plenitud y mayor desarrollo sería del 1900 al 1650 aproximadamente.

Los poblados en los que se establecían estas sociedades se encontraban en cerros amesetados, en altura, estaban escalinados. Estos lugares ofrecían muchas facilidades para la defensa frente a otras sociedades hostiles y ayudaba a controlar los campos y el ganado, ofreciendo mucha visibilidad. El germen de esta cultura sería la cultura de los Millares, durante el Calcolítico. Tenemos constancia de más de 200 pueblos. Lo más seguro es que los poblados de los Millares experimentaran un crecimiento demográfico importante, que llevaran a la fundación de nuevos poblados. Si ya teníamos en los Millares evidencias de jerarquización, aquí son ahora más evidentes, sobretodo desde un punto de vista funerario.

Muchos de los poblados se crearon exnovo. Sin embargo, los más grandes y desarrollados eran aquellos que tuvieron sus inicios en el Calcolítico. Uno de los poblados más destacados sería el de Peñalosa. Estaban amurallados; Contaban con un torreado irregular, en el que también encontramos bastiones macizos situados al lado de las puertas. La muralla tenía postes de madera empalmados en el caso de Peñalosa. En la parte más alta del poblado había un edificio de mayor categoría. Era mucho mayor, con los muros más gruesos, con un patio interior… Lo más probable es que este edificio fuera público y perteneciese a la élite gobernante. Hay autores que incluso los denominan protopalacios. Además de todo esto, encontramos cisternas de agua. Estas estaban destinadas a acumular agua y cuando cesaban las lluvias se cubrían con tablas de madera posiblemente; Además, el interior estaba forrado de piedras.

Las viviendas se solían adaptar a la topografía, muchas veces se adosaban a la propia pendiente del cerro amesetado. A veces se realizaba un corte en la pendiente de la montaña para dejar una superficie llana y construir la vivienda, adosada a la propia piedra del cerro. La parte de atrás estaba cubierta de piedra, incluso se embutían postes de madera (tanto en vertical como en horizontal) para evitar los derrumbes. Estas viviendas se hacían de piedra, barro y madera y la techumbre eran ramajes. La casa se dividía en espacios funcionales, es decir, que en cada uno de estos espacios se realizaba una tarea concreta, relacionada con el ámbito económico. La metalurgia sí que la dejaríamos algo más destinada a las élites.

La economía de la cultura del Argar se basaba en la agricultura y la ganadería. Cultivaban cebada, trigo e incluso leguminosas. En cuanto a la ganadería predominaban las ovejas y las cabras (Aunque había poblados especializados: Se encontró un poblado cuyos restos animales eran de caballo en su mayoría). La metalurgia estaba destinada para las élites, eran elementos de prestigio. Generalmente armas como puñales, puntas de flecha… También podríamos hacer mención de la alfarería. Su cerámica era bruñida, hecha a mano y acharoladas.

Esta cultura tiene un mundo funerario llamativo. Predomina la inhumación individual. Los cadáveres se colocaban flexionados, hasta tal punto que se piensa que estaban atados, ya que las posturas y las lesiones lo indicaban. En el Argar encontramos varios tipos de enterramiento: En fosa, en cista, en tinaja o pithos, en urnas grande incinerados o en covacha. Este último enterramiento es muy curioso; Se embutían en la parte trasera de la vivienda y luego se sellaba. Existe un caso en el que se encontró un cadáver en un alto grado de conservación, ya que las condiciones que generó el sellar la cámara conservó muchas partes, como el pelo o parte de los ropajes. Se creó un efecto similar a las momias. Todos los enterramientos contaban con unos ajuares relativamente estandarizados que consistían en cerámicas, armas y, en caso de élites, oro. Uno de los historiadores que más a estudiado esta cultura es Vicente Llul. Este autor estableció una división de clases en función de los ajuares funerarios; Así llegó a distinguir entre: Una élite o clase dirigente (con ajuares como espadas, oro y cerámica), unas familias acomodadas (que tienen puñales, punzones, algo de bronce…), campesinos libres (cuyos ajuares consisten en cerámicas y, a veces, metal) y por último, esclavos (estos no presentan ajuar). Así mismo, se discute la denominación de los poblados. Vicente Llul las considera ciudades preestatales o protoestados; Sin embargo, Molina y Cámara consideran que se tratan ya de estados propiamente dichos (opinan que ya cobran tributos). Esto no dejan de ser más que hipótesis.

Un estudio financiado por la revista Muy Interesante facilitó gran documentacion sobre esta cultura y sus individuos. Así podemos imaginarnos como serían las personas que habitaban estas ciudades gracias al enterramiento en covacha hallado. Tenían el pelo muy largo, una espinillera en una pierna realizada con cuerdas, que probablemente simbolizaría algo religioso/cultural…

Esta cultura, fruto de su gran desarrollo social y económico, experimentó un notable crecimiento demográfico, que llevó a numerosos grupos humanos a emigrar a zonas como el peís valenciano o la meseta (El Bronce Manchego), dando lugar a nuevas culturas y sociedades de corte argárico. En cuanto al final de esta cultura se sabe muy poco. Similar a las cultura del bronce manchego, se fue poco a poco desvaneciendo,no tenemos constancia de un hecho traumático como la guerra o cataclismos naturales que terminaran con estas gentes. Desde el 1650 al 1450 comprendería su periodo de declive.

 

hombre

 

argar hombre y poblado

 

BIBLIOGRAFÍA:

LLUL SANTIAGO, V; MICO PÉREZ, R; RISCH, R: RIHUETE HERRADA, C. 2009. ” El Argar”.

LLUL SANTIAGO, V. 1997. “El Argar”.

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