La esclavitud en las colonias portuguesas y británicas en la Edad Moderna. La legislación.

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Para poder comprender la esclavitud de la época moderna hay que entender la política desarrollada con respecto a la esclavitud y, más concretamente hay que fijarse en la legislación de la época promulgada por la corona de ambas potencias marítimas que aquí tratamos. Por un lado, Portugal, el primer gran imperio europeo que emprende la expansión ultramarina y, por otro lado, Gran Bretaña, que a comienzos del siglo XVII iniciará su gran imperio, con el primer establecimiento permanente en 1607 situado en Jamestown, aunque habrá que esperar hasta la década de los años ’20 del siglo XVII para encontrar el primer establecimiento inglés en la zona del Caribe, conquistando, alrededor de 1627-1628, la isla de Barbados, perteneciente a las denominadas Pequeñas Antillas.

Hay que remarcar, antes de entrar en el desarrollo propio del tema, la gran diferencia existente con respecto a las fuentes de ambas coronas. La legislación con respecto a la esclavitud desarrollada por la corona británica es mucho más abundante que la desarrollada por la corona portuguesa. En el plano británico, cada colonia genera una serie de documentos legislativos, cada cual con su propia definición del esclavo y de los derechos, o más bien, deberes que tenía dicho individuo, siempre dentro de las leyes de la corona británica. Por otro lado, el caso de Portugal es totalmente opuesto a la situación inglesa, a pesar de ser la gran precursora del comercio de esclavos en la Edad Moderna[1], la legislación oficial creada para tratar asuntos concernientes a este tema se reduce casi única y exclusivamente a las Ordenações filipinas de 1603, promulgadas por Felipe II, intitulado como Filipe I en Portugal después de la Unión de Coronas de 1580 y ratificado por las Cortes de Tomar de 1581. Esta diferencia cuantitativa condicionará el desarrollo de este artículo.

La utilización o el ascenso de los sistemas esclavistas en el conjunto del continente americano y, más concretamente, en las Américas portuguesa e inglesa, no deja de ser una paradoja, según Genovese, ya que estos países, supuestamente avanzados, tienen que recurrir a una práctica o modo de producción arcaico[2]  y debido a la utilización de este sistema de trabajo forzado, los dirigentes o las elites sociales que dirigían ambas potencias se ven obligadas, en cierta manera, a realizar una legislación con el fin de controlar y limitar esta práctica. La gran diferencia a la hora de hablar de Inglaterra y de Portugal, en cuanto a la realización de las leyes que traten asuntos esclavistas, se observa en el propio ámbito del carácter de la esclavitud. Es decir, desde tiempos antiguos, la esclavitud tenía un doble carácter: público o privado, y dependiendo del mismo el poder realizó una legislación más abundante o no, dejando el asunto esclavo para el tratamiento individual dentro del seno de la familia.

Esta separación sigue estando vigente en los diferentes sistemas esclavistas que se desarrollan en la Edad Moderna. La primera potencia que desarrolló un comercio de esclavos fue Portugal, pero no porque tuviera un carácter exclusivamente público, sino que fue la primera potencia en realizar la expansión ultramarina por las costas africanas, consiguiendo los enclaves más valorados en el futuro para la trata de personas, situados en la costa occidental de África, donde destaca Saõ Jorge da Mina. Este comercio esclavista se vio favorecido cuando en 1452, el papa Nicolás V emitió una bula papal, denominada Dum Diversas, en la cual concedía al rey de Portugal, Alfonso V, el derecho de reducir a cualquier “sarraceno, pagano y cualquier otro incrédulo” a la esclavitud hereditaria. Con esta bula se legitimaba el comercio de esclavos que se inició con las expediciones de Enrique “el Navegante”. Esta aprobación de la esclavitud fue reafirmada y ampliada en otra bula papal, de 1455, denominada Romanus Pontifex. En el siglo XV, el grueso de los esclavos se encuentra en Europa (contando las islas del Atlántico) y se produce en parte gracias a la ley papal que autoriza esta trata, como se puede ver en la tabla siguiente. En estos primero tiempos es Portugal la encargada de abastecer al resto de potencias de esclavos, entre otras cosas porque Inglaterra y Holanda todavía no han empezado a expandirse por ultramar. Pero según avanzamos en el tiempo, la legislación esclavista va disminuyendo, esto se debe, en gran parte, a que la esclavitud en este reino tenía un carácter privado, exclusivo de la familia, en la cual el Estado apenas intercedía.

datos esclavos

Datos de la esclavitud a lo largo de la Edad Moderna, según Curtin.

En las Ordenações manuelinas de 1521, no hay constancia sobre la legislación que se debe tomar para con los esclavos, esto es una muestra de la nula responsabilidad política que tenía el monarca Manuel I (r. 1495-1521) en este aspecto. Habrá que esperar a la Unión de Coronas (1580) a manos de Felipe II de España, intitulado en Portugal como Filipe I, para empezar a observar una cierta preocupación política en los asuntos de los esclavos. Aun así, no será hasta el reinado de Felipe III de España, Filipe II de Portugal, para que esta preocupación se vea plasmada en unas nuevas leyes, las Ordenações filipinas de 1603. Estas ordenações sustituyeron a las manuelinas de 1521 y han estado vigentes en Brasil, en algunos aspectos, hasta fechas posteriores a su independencia, en 1822.

En cuanto a los asuntos esclavistas, son tratados en varios títulos de los libros IV y V, destacando este último, de las mismas. Pero no son una legislación para regular la vida de los esclavos, ni como se les podía tratar, ni que consecuencias tenían si no obedecían a su señor; ni siquiera realizan una definición formal y legal del término esclavo, al contrario de como veremos en Inglaterra, donde cada colonia realizaba una definición del esclavo y regulaba su vida. En las Ordenações filipinas, se establecen una serie de condiciones por las cuales una persona libre podía pasar a considerarse esclavo, pero no regulaba como tal la esclavitud. De los pocos títulos o capítulos que tratan exclusivamente sobre los esclavos, en cuanto a lo que no pueden hacer, sería el capítulo setenta del libro V, que dice así: “Que os escravos não vivam por si e os negros não façam bailes em Lisboa”[3].

Por lo tanto, la situación que se muestra para el estudio del sistema esclavista desarrollado por Portugal en cuanto a la legislación es bastante limitada, lo que dificulta el poder comprender la visión que las elites tenían sobre este asunto. Lo que está claro es que Portugal fue una de las potencias encargadas de subvencionar esclavos al resto de Estados, gracias a la rápida expansión que tuvo, al menos en los primeros tiempos de la denominada expansión europea. Pero el desarrollo de otras naciones en este ámbito les causo una fuerte competencia, dichos estados no son otros que Inglaterra y Holanda.

Estudiar el caso de Inglaterra en la legislación es relativamente más sencillo por lo que ya dijimos anteriormente, la cantidad documental es mayor, pero con la dificultad añadida del idioma, ya que al no ser nativo, el inglés antiguo representa un plus de dificultad.

La legislación que se desarrolla con la expansión marítima de Inglaterra representa una documentación muy rica para comprender como se veía la figura del esclavo por parte de la elite social que comandaba la corona. En este aspecto cabe señalar que la expansión británica es más tardía que la desarrollada por Portugal o Castilla. Como ya hemos dicho, el primer asentamiento permanente inglés no se produce hasta 1607 en Jamestown (situado en el actual estado de Virginia). La legislación sobre la esclavitud por parte de la corona británica se produce inmediatamente posterior a la creación de las primeras colonias o en su defecto, a la llegada de los primeros esclavos.

Cada colonia británica desarrollaba una legislación propia, sujeta a las leyes de la corona británica, en las cuales se genera una definición sobre el esclavo, aunque no solamente se centran en estos asuntos sino que también se aprecian características racistas, como en la Ley de Virginia de 1639, en la cual se decía que “todos los hombres podían tener acceso a un arma y a ocupar el cargo de gobernador, menos los negros”, por poner un ejemplo.

El ámbito de acción de la legislación inglesa se puede dividir en dos zonas diferentes, tanto por su situación geográfica, como por su situación político-social. Estas dos zonas fueron Norteamérica y las Antillas, en especial Barbados.

En la zona de las Antillas o del Caribe británico hay que destacar el código inglés sobre los esclavos empleado en Barbados en 1636, y reescrito sucesivamente, como en 1688. Este código legal se pone como objetivo y como fin proteger a los esclavos pero al mismo tiempo establece que deben ser tratados como bienes muebles en estatuto de propiedad privada, a la vez que se les negaba una serie de derechos básicos. Estas leyes permitieron cualquier tipo de consecuencia o castigo que el amo creyera oportuno, incluidas mutilaciones de miembros, quemarlos vivos, etc., sin temor a cualquier posible represalia. A su vez, este código se convirtió en la base legal para todos los futuros tratados y códigos sobre los esclavos de las colonias de la corona británica.

En el caso de Norteamérica, hay que destacar la Ley de Virginia de 1662, aunque existen otros muchos ejemplos como los de Carolina del Sur, Luisiana o Alabama. Esto se debe a la cierta independencia política de la que disfrutaban dichas colonias. Por ejemplo, en 1663, en Maryland se establece una ley en la cual toda persona negra importada es considerada esclava, sin importar realmente su condición previa o si realmente llegó a dicha colonia con el fin de ser vendida como esclavo.

Pero a Norteamérica no llegaron tantos esclavos como los que realmente habían ya que se permitió legalmente que los esclavos pudieran tener descendencia, y para tal circunstancia también apareció una leyes para establecer cuando un niño/a podía ser considerado libre o esclavo. Por poner un ejemplo, la Ley de Virginia de 1662 dice los siguiente: “Mientras que se han presentado algunas dudas si los niños conseguidos por algunos ingleses sobre un negro serán esclavo o libres, sea por lo tanto decretado y declarado por esta actual asamblea, que detendrán a todos los niños nacidos en este país esclavos o libres solamente según la condición de la madre.”[4]. En este aspecto surgió un debate religioso, que rápidamente atajó la legislación, en cuando al bautismo de un esclavo, según la opinión de una parte de la sociedad norteamericana, una vez se bautiza a un niño o a un adulto tendría que dejar de ser esclavo, pues un cristiano no puede ser rebajado a la condición de siervo; la Ley de Virginia de 1667, estableció que aun habiendo sido bautizado no se alteraría la situación del individuo ya que eso provocaría una avalancha de peticiones de conversión con la sola intención de convertirse en libres.

Por otro lado, estos códigos legales establecerán como las personas libres se deben relacionar con los esclavos. Por ejemplo, la Ley de Maryland de 1664 prohíbe a una mujer casarse con un esclavo, o la de Alabama de 1833 que prohíbe a cualquier hombre libre la redacción de un documento o la enseñanza de la escritura y lectura bajo penas económicas o, incluso, castigos físicos.

De todas maneras, hay que establecer una diferencia entre las colonias del norte con las del sur, siendo mucho más duras y exigentes las del sur. Por ejemplo la legislación de Carolina del Sur prohibía a un esclavo salir de la propiedad de su dueño, no se podía vender ningún producto a los esclavos, bajo penas de cárcel, etc. En cambio en el norte, aunque tenían unas disposiciones legales semejantes, puesto que estaban bajo el amparo de la misma corona, eran menos restrictivas o más benevolentes con las personas libres que vendían productos o enseñaban a los esclavos, por poner un ejemplo.

En conclusión, la legislación para con los esclavos existe en las dos potencias marítimas tratadas en este artículo, pero la diferencia de calidad y cantidad es considerable, ya que la esclavitud en Gran Bretaña era un asunto que concernía a la corona y, por ende, a los gobernadores de cada colonia, mientras que en Portugal la situación era la contraria. Como hemos visto, en el siglo XV, sí que existe una legislación que acepta y establece los parámetros de la trata de esclavos, en cambio, según avanza los siglos el tema de la esclavitud se convierte en algo privado, con una índole más familiar, donde el Estado no tenía cabida.


[1] No hay que olvidar que el comercio de esclavos o la trata de personas, en general, es un negocio que se viene desarrollando a lo largo de la historia de la humanidad. Pero es cierto que a partir de la caída del Imperio Romano o del inicio de la Edad Media, este comercio fue disminuyendo, al menos en lo referido a la zona occidental de Europa.

[2] Genovese, E. D., Esclavitud y capitalismo, Barcelona, Ariel, 1971 (p.44).

[3] Hunold Lara, S. (cord.) Ordenações filipinas, São Paulo, Companhia das Letras, 1999 (p. 221).

[4] En inglés: “Whereas some doubts have arisen whether children got by any Englishmen upon a Negro shall be slave or Free, Be it therefore enacted and declared by this present Grand assembly, that all children born in this country shall be held bond or free only according to the condition of the mother.”


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Author: Fernando Herranz Velázquez

Estudiante de último curso de Historia por la Universidad de Salamanca. Cofundador de la plataforma de publicación histórica "Mundo Histórico" (mhistorico.com). Colaborador de Intrahistoria.com y redactor de la sección Historia en QueAprendemosHoy.com

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