La Gran Depresión como generador de expresiones artísticas paradigmáticas

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Introducción

 

Se ha demostrado que en momentos de grandes crisis o conflictos surgen expresiones artísticas que marcan un antes y un después, la Gran Depresión de los años 30 no es una excepción. La crisis alimentó una revolución artística en la que aparecieron nuevas propuestas, convirtiendo esta época en una de las más valiosas y productivas de la historia de Estados Unidos. Toda una generación de artistas e intelectuales que hicieron parte de una sociedad devastada por los problemas sociales, generaron una original forma de reflexión y creación como respuesta al tiempo que les tocó vivir, donde por primera vez hubo un compromiso político y social, ya que no pudieron ser ajenos a las circunstancias de su momento.

 

En la década de 1930 la literatura se centró en el rechazo de la noción de progreso y un deseo de volver a los antiguos valores, a la pureza y la simplicidad. La fotografía se volvió un instrumento grafico que buscó despertar la conciencia de los ciudadanos. El cine contribuyó a extender la reciente cultura de masas y se erigió en una vía de escape a los problemas del momento. Los medios de comunicación revolucionaron la forma de vida, la radio vivió su época dorada y las publicaciones periódicas, revistas y tiras cómicas se propusieron como una forma de evasión. Lo que me propongo es mostrar las circunstancias de la época y como las expresiones artísticas se vieron influenciadas por la crisis convirtiéndose en un referente cuyo efecto podemos ver todavía hoy.

 

  1. Cronología y contexto:

 

Si enmarcamos la década de 1930 entre dos acontecimientos decisivos, el inicio sería la caída de la bolsa de octubre 29 de 1929 y final, el bombardeo a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Con el crash de Wall Street se terminó la prosperidad de la década de 1920 y empezó un desempleo masivo que solo se resolvió con la economía de guerra generada tras la incorporación de Estados Unidos a la II Guerra Mundial. He aquí algunas de las cifras que sirven para dar una idea de la severa crisis:

 

Entre el uno de octubre de 1929 y el 31 de agosto de 1931 cerraron 4.835 bancos [...] la quiebra bancaria supuso una contracción de la demanda, la quiebra de industrias, la pérdida de propiedades agrícolas y el desempleo. En 1932 un veintiocho por ciento de la fuerza de trabajo americana estaba en paro. Durante el resto de la década nunca descendió del veinte por ciento. [...] ciudades como Toledo llegaron a tener un ochenta por ciento de parados en 1932. Los parados buscaban día tras día, por las calles algún trabajo remunerado sin encontrarlo.[1]

 

  1. La Gran Depresión:

 

Con excepción de la Guerra Civil, la Gran Depresión ha sido la época de mayor crisis interna en la historia de Estados Unidos, la estructura económica que parecía inquebrantable simplemente se derrumbó. Las teorías sobre su causa son variadas y el debate entre expertos continúa hasta nuestros días. Puede decirse que hubo una combinación de factores, entre los que están: la falta de diversificación de la economía, los desequilibrios económicos por la desigual distribución del ingreso, las deudas de guerra impuestas por el Tratado de Versalles que los países europeos no pudieron saldar, un fuerte descenso en el ciclo económico, la especulación del mercado de valores, el endeudamiento de la población, los altos aranceles y otras restricciones al comercio internacional, la sobreproducción agrícola y finalmente el desplome del mercado.

 

Todo esto estuvo acompañado de un desastre natural sin precedentes en su historia, el Dust Bowl. La gran sequia invadió la región entre el Golfo de México y Canadá, 35 millones de hectáreas de tierras de cultivo fueron completamente destruidas y otros 100 millones de hectáreas perdieron su capa superior. Miles de colonos que se habían establecido en las grandes llanuras en la última mitad del XIX, dedicaron la tierra al cultivo de cereales y destruyeron las gramíneas que mantenían la tierra cohesionada y húmeda. Con la sequía las capas superiores de suelo se redujeron a polvo que fue desplazado hacia el sur y el este, formando nubes gigantescas que viajaban hacia el Atlántico. Miles de familias de granjeros perdieron sus tierras e iniciaron el éxodo hacia California y otros estados.

 

  1. La Gran Depresión en la literatura:

 

Durante la década de 1920 Estados Unidos consiguió un rápido desarrollo económico y una gran prosperidad. Fue una época de profundos cambios en la economía por el crecimiento de las industrias, los avances tecnológicos, el progreso de la aviación y la industria del automóvil, el crecimiento de la población urbana, el desarrollo de una cultura de masas, la llegada de los medios de comunicación no escritos como la radio y el cinematógrafo y la importancia que adquirió el  mercado de valores. Esta ola de prosperidad se vio plasmada en la literatura, Scott Fitzgerald publicó “El gran Gatsby” en 1925, una historia sobre el dinero fácil que parecía estar en todas partes. La llegada de la crisis en 1929, dio comienzo a una de las épocas más difíciles de la historia de Estados Unidos, y sin embrago, una de las más importantes de la literatura.

 

Entre 1900 y 1940 se desarrolló en Europa el modernismo, un movimiento literario vanguardista influenciado por el experimentalismo y las vanguardias artísticas, buscaba una ruptura con la herencia victoriana, la representación realista y empleó nuevas técnicas literarias como el monólogo interior. Muchos escritores estadounidenses se trasladaron a Londres o París, Fitzgerald, Dos Passos, Hemingway, Faulkner y Steinbeck hacen parte de un grupo que se conoce como la “Generación perdida”, nombre que les dio Gertrude Stein a los que vivieron en Europa en el periodo desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta la Gran Depresión.  Algunos de ellos participaron directamente en la guerra, Dos Passos dentro del cuerpo de la Cruz Roja, Hemingway como conductor de ambulancia,  Faulkner en la Fuerza Aérea Canadiense y Fitzgerald en el  ejército estadounidense.

 

Fue en esta época cuando surgieron los mejores escritores de Estados Unidos, dedicándose a dejar por escrito un testimonio de la vida de los pobres y de la clase obrera. Algunos decepcionados por la nueva forma de vida, el capitalismo, la codicia, la especulación y la pérdida de los valores tradicionales, comenzaron a hacer ensayos literarios y escribieron acerca de la pobreza, la política y la sociedad. Adquirieron una responsabilidad social e intentaron definir su labor en términos políticos y sociales. En ese momento el partido comunista se presentaba para muchos como la mejor opción para hacer cambios drásticos en su entorno capitalista y fue así como en 1932, alrededor de unos cincuenta  intelectuales formaron “La Liga de los Grupos Profesionales de Foster y Ford”, pensando que la crisis exigía una revolución y publicaron un folleto titulado “La Cultura y la Crisis” apoyando al candidato comunista a la presidencia.

No todos los escritores se dedicaron a este tipo de literatura, pero vale la pena insistir en que aunque la novela romántica histórica había sido ya popular en la década de los 20, también se vio influenciada directamente por la crisis. “El éxito de estas novelas no hay que buscarlo muy lejos [...] en un período de confusión e incertidumbre, existía un mercado ávido del consuelo de la nostalgia y el sedante de la acción”[2]. En 1936 se publicó “Lo que el viento se llevó”, la historia se sitúa en la guerra de Secesión y corresponde a ese modelo de literatura creada para distraer y evadir la realidad en una época desesperada. “Llegó un momento en que la editorial Macmillan, imprimía cincuenta mil ejemplares diarios de esta historia, [...] la película posterior ha llegado a convertirse en un elemento clave de la cultura popular norteamericana”[3].

 

John Steinbeck: Premio Pulitzer en 1940 y Premio Nobel de literatura en 1962. Se le considera el escritor estadounidense con mayor compromiso social de este período. Tal como lo había hecho Hemingway y otros escritores optó por el periodismo y la observación. Se apoyó en experiencias propias, lo que se nota en el realismo de los personajes y los acontecimientos que narró. Utilizo su natal California como el lugar de sus narraciones, cuando esta se convirtió en el destino de miles de migrantes, es allí donde retrata el sufrimiento, la injusticia, los abusos de la policía, la desigualdad, etc.   Steinbeck fue un crítico del capitalismo y defensor del New Deal de Roosevelt, incluyendo en sus novelas  medidas del presidente, como los FSA (Farm Security Administration), en “Las uvas de la ira”.

 

“Las uvas de la ira”de 1939 es suobra maestra, se considera una de las novelas más importantes, polémicas y transgresoras de la década, con un gran contenido social. Fue duramente atacada por su lenguaje y su crudeza, y defendida por Eleanor Roosevelt. “Fue denunciada en el Senado y en los púlpitos del Medio Oeste, denostada como parodia por los ofendidos habitantes de Oklahoma y prohibida en docenas de bibliotecas”[4]. Cuenta la historia de los Joads, una familia humilde que como tantas otras sufrió el Dust Bowl y la intervención de los banqueros, fue obligada a dejar su tierra y marchar hacia California. En un país de propietarios de tierra, estos migrantes conocidos como ‘okies’ fueron obligados a emplearse en pésimas condiciones y fueron tratados con brutalidad por la policía.

 

William Faulkner: Nobel de Literatura del año 1949 y Premio Pulitzer en dos ocasiones. Pertenecía a una familia tradicional y sureña, marcada por los recuerdos de la guerra de Secesión, y por la figura de su bisabuelo, el coronel William Clark Falkner. En sus historias siempre está presente el sur, fue su fuente de inspiración literaria casi inagotable, siempre incorporando temas como  la decadencia, los crímenes, la crueldad y  la devastación. Conocido por su uso de técnicas literarias innovadoras, como el monólogo interior, la inclusión de múltiples narradores o puntos de vista y los saltos en el tiempo dentro de la narración. Su influencia es notoria en la generación de escritores sudamericanos de la segunda mitad del siglo XX, García Márquez y Vargas Llosa admiten su influencia en la narrativa.

 

Sus novelas más importantes en este período son, “El sonido y la furia” (1929), “Luz de agosto” (1932) y “Absalón, Absalón” (1936). “El sonido y la furia” es considerada entre los cien mejores libros de todos los tiempos. Es una obra llena de imágenes conmovedoras, escrita de forma experimental, narrada por cuatro voces distintas, las de cuatro hermanos, entre ellos un discapacitado mental, que hacen una presentación directa de sus pensamientos antes de que sean racionales. Además las narraciones giran en torno a hechos relacionados pero están presentadas de forma no lineal, algunas separadas por varios años. Es la historia de la decadencia de la familia Compson, en un territorio imaginario bautizado por Faulkner como Yoknapatwpha, es una muestra del deterioro de la moral tradicional que es reemplazado por el aislamiento de la modernidad.

 

Ernest Hemingway: Ganó el Premio Pulitzer en 1953 y en 1954 ganó el Premio Nobel de Literatura. Vivió la violencia y la muerte de primera mano como conductor de un ambulancia durante la I Guerra Mundial, estuvo presente durante el desembarco de Normandía y la liberación de París. Había trabajado como periodista en un periódico de Kansas, lo que tuvo una gran influencia en su estilo, lleno de frases directas, cortas y duras. Es uno de los autores mas influyentes del siglo XX, importantes escritores siguieron sus elementos trágicos y la representación de las experiencias propias en los escritos. “La lucha contra el miedo que llena sus relatos y sus novelas con una tensión ansiosa es tal vez su tema mas característico, y su descripción de los momentos de desafío y perdida sigue siendo su logro más auténtico y duradero”[5].

 

Hemingway participó en la Guerra Civil Española como corresponsal y basado en esta escribió “Por quién doblan las campanas”. Describe la violencia y la crueldad, presenta situaciones extremas, narra  con gran detalle los lugares, las sensaciones, las personas, los olores. Siempre están presentes los sentimientos, describe los valores, las reacciones y los temores en medio del conflicto. La historia comienza cuando Robert Jordan, llega a la guerra con la Brigada Lincoln, como el encargado de destruir un puente estratégico, allí conoce a María, con la que vive una historia de amor. Robert mantiene su espíritu de lucha hasta el final y luego muere como un héroe, ayudando a sus amigos a escapar. Aquí plasma los que son temas recurrente en sus novelas, la búsqueda de la verdad y la razón y la lucha entre el bien y el mal.

 

John Dos Passos: Desilusionado con el capitalismo, hizo parte del grupo de intelectuales y escritores, incluyendo a Ernest Hemingway, que formaron lealtades directa e indirectamente con el Partido Comunista. Durante la primera mitad de la década de los 30, fue la figura mas reconocida de la izquierda, aunque finalmente terminó rompiendo con esta ideología. Sus novelas son tristes, atacan el materialismo de los Estados Unidos y muestran su descontento con la sociedad. Tuvo una honda influencia en varias generaciones de novelistas europeos y estadounidenses. “Dos Passos se dedicó a estudiar el presente a través del pasado y fue el historiador más destacado entre los novelistas de la década de la depresión”[6].

 

En el último libro de “Trilogia USA” publicado en 1936 habla como el dinero es lo que todo el mundo en la década de 1920 está buscando y muchos encuentran, sin embargo, lo que se crea es un mundo fuera de control donde la dignidad de la sociedad es sacrificada. Uno de sus relatos más famosos es el dedicado Sacco y Vanzetti, estos dos inmigrantes italianos anarquistas que fueron declarados culpables de robo y asesinato a pesar de que los argumentos presentados contra ellos eran suficientes, muchos piensan fue su ideología la que los llevó a un juicio y a una ejecución injustas que coincidió con el Red Scare. El caso tuvo una enorme repercusión internacional y generó protestas y huelgas en ciudades alrededor del mundo. Dos Passos estuvo encarcelado por protestar contra estas ejecuciones.

 

Edmund Wilson: Durante la década de 1920, se había convertido en un reconocido crítico literario y gracias a él, muchos escritores habían llegado a ser reconocidos en Europa. Wilson escribió prolíficamente en casi todos los géneros, incluyendo ficción, crítica social, no ficción, autobiografía, historia y sobre todo literatura. Con el colapso de los prósperos años veinte, Wilson, al igual que muchos escritores literarios, comenzó a hacerse preguntas sobre la conciencia social que debían tener los escritores ante el sufrimiento y  cuál era la verdadera historia de lo que estaba sucediendo. Como tantos intelectuales de su tiempo estaba convencido de que el comunismo era la clave para un futuro mejor, aunque no dejó de ser crítico con el Partido Comunista.

 

En octubre de 1930, emprendió una gira por el país como reportero para la Nueva República, los artículos que produjo se recogieron en un libro llamado “Norteamérica pierde los nervios” (1932) acerca de los problemas sociales de Estados Unidos sucedidos tras el crack, que se considera todavía la mejor imagen instantánea del país en su momento más desesperado. Muestra lo que la depresión significo en la vida diaria de los estadounidenses, en un capítulo llamado, “Un mal día en Brooklyn,” describe tres personas que intentaron suicidarse en el mismo día por la falta de trabajo. Habla de episodios muy violentos como una pelea entre manifestantes comunistas y la policía en Nueva York y la huelga de los mineros en West Virginia.

 

Tal como dice George Packer en su artículo “Don’t Look Down” en The New Yorker, “More than simple idealism or ideology, the intensity of that feeling was what moved some of the country’s leading writers to turn literature into a form of activism. They were pursuing the social muse. Marxism and an awareness of class conflict gave them -a powerful afflatus-, a ready dose of inspiration and a new language that could be both gritty and prophetic”[7].

 

  1. La Gran Depresión en otros medios:

 

El cine

 

La reacción del cine ante la depresión económica fue lo que en términos generales se ha llamado de “evasión”. El cine junto a los demás medios de comunicación, potenció el consumo de masas y el  gran mercado del entretenimiento, los productores promovieron un medio en el que los ciudadanos buscaban una distracción de sus problemas. Al comienzo de la década fueron muy populares las películas de gánsteres entre ellas “Enemigo Público” y “Scarface”, hubo cine cómico con exitosas comedias como “Tiempos Modernos” de Charles Chaplin que apareció en 1936, fantástico y de aventuras con “King Kong” en  1933 y “El Mago de Oz” en 1939, novela histórica romántica como la célebre “Lo que el viento se llevó” de 1939, y el primer largometraje de animación producido por Walt Disney “Blancanieves y los siete enanitos” se hizo en esta época.

 

Así mismo sucedieron cambios relacionados con la industria, ya que no pudo permanecer ajena al clima de preocupación e incertidumbre creado por la crisis y el desempleo, era necesario asegurar su supervivencia con películas que fueran éxitos comerciales, había comenzado el gran mercado del entretenimiento de masas. La primera película completamente en color y completamente hablada se estrenó en 1929 y ese mismo año se crearon los premios Óscar. También se puede localizar en esta década el comienzo de la costumbre de vender palomitas, evidencia del mal momento económico que obligó a los dueños de los teatros a buscar recursos extras. Hay también quienes aseguran que los finales felices de las películas se hacen comunes para generar un clima de optimismo. “Yet a ‘happy ending’ negates all their harsh experiences, tacking on the note of New Deal optimism”[8].

 

El cine además tuvo otra perspectiva que lo mantuvo ligado a las realidades de la depresión, algunas películas expresaron la crisis moral de un país que vivía el fin de la prosperidad de los años veinte, es el caso de la  adaptación de “Las uvas de la ira” realizada por John Ford en 1940, allí los problemas sociales se convirtieron en una forma de entretenimiento. Hubo películas cargadas de simbolismos, en “Los tres cerditos” de Walt Disney el lobo representa la crisis económica que quiere devorarlo todo y los tres cerditos a los ciudadanos comunes luchando por sobrevivir, por poner un ejemplo bastante usado. En conclusión, la oferta de películas no hizo más que contribuir para que el cine se convirtiera en un verdadero pasatiempo, “más de 75 millones de espectadores acudían al cine todas las semanas en Estados Unidos en la década de los treinta”[9].

 

“Tiempos Modernos” es considerado como un ejemplo de crítica social, en la obra se mezcla la ficción con la realidad para tomarla con un poco de humor. Retrata las fabricas cerradas, huelgas, enfrentamientos con la policía, hombres que roban para poder dar de comer a sus familias, el hombre que prefiere estar en la cárcel donde por lo menos tiene comida y protección. Se considera la última película muda, aunque es una mezcla de cine mudo y sonoro, ya que se emplearon algunos efectos como la  música, el sonido de las máquinas, etc. Aquí el cine es, como en las demás artes, el reflejo de las circunstancias del momento y Charles Chaplin tuvo la habilidad de describir las realidades de su época y trasladarlas a la pantalla.

 

La radio

 

“By the close of the 1930s, twenty-eight  million households boasted at least one radio set, with most tuned-in to a network or local station for an average of five hours a day. Reaching over 80 per cent of the population, and far more ‘Depression proof’ than the movies, radio dominated America’s entertainment habits”[10]. Escuchar la radio se convirtió en una fuente de distracción para millones de estadounidenses tanto es así que la década de 1930 a menudo se llama la Edad de Oro de la Radio. Las estaciones tuvieron un poco de todo para todas las edades, jóvenes y ancianos. Era una forma de enterarse de lo que pasaba y un medio de propaganda y publicidad. La audiencia se duplicó en los años de la Gran Depresión y fue usada por Roosevelt como una forma de acercarse al pueblo, de comunicar sus planes y explicar su visión política.

 

Su programa “conversaciones al lado de la chimenea” significó una comunicación directa con los ciudadanos y pronto logró ser uno de los presidentes más apreciados, además de que le permitía esconder los síntomas del polio que padecía. Se puede considerar un legado de Roosevelt el acercamiento a los medios de comunicación, que volvió a repetirse con la próxima gran herramienta de comunicación, la televisión. Esta práctica fue adoptada más tarde por Reagan, hasta el día de hoy es una costumbre que el presidente se dirija al pueblo en transmisiones regulares. Al mismo tiempo, el papel del presidente había empezado a cambiar, se hizo imprescindible que fuera un buen orador.

 

Revistas

 

La revista Life comenzó a publicarse en 1883 y en 1936 fue comprada por Henry Luce, el fundador de Time, así adquirió los derechos de su nombre y la convirtió en una publicación con énfasis en el fotoperiodismo, dedicada a transmitir imágenes de escenas espectaculares y grandes personalidades. Cuando la primera edición de Life apareció, Estados Unidos estaba en la mitad de la Gran Depresión y en Europa se vivía un clima de tensión que hacía pensar en una nueva guerra mundial, pero su director ignoró toda la situación y la primera portada fue la imagen de la represa Fort Peck en Montana. “The launch of Life magazine in November 1936, devoted to using photography to represent news, politics and the social world, also demonstrated the growing appetite for the photodocument, boasting a weekly circulation of one million copies within just three months of its launch”[11].

 

Tiras cómicas

 

“[...] la producción cultural de esta primera parte de la década de los treinta era escapista. Fue el periodo de la eclosión de héroes que todo lo podían, Superman, Dick Tracy y el Llanero Solitario, son solo una muestra de la necesidad de huir de la realidad cotidiana través del deseo de la llegada de héroes salvadores”[12]. Durante la Gran Depresión, los estadounidenses encontraron en los comics una forma de distracción, un entretenimiento barato y que podía hacerse en cualquier lugar. Además los héroes les proporcionaron una nueva forma de ver los problemas y el mundo real. Es el caso de Superman publicado por primera vez en 1933, seguido por Batman, Capitán América y muchos más.

 

El fenómeno de Superman refleja los desafíos que enfrentaban los estadounidenses en la década de 1930 era un hombre que se enfrentaba a situaciones de la vida real, dando a los lectores otra perspectiva sobre temas como la corrupción y la injusticia social. Las personas comenzaron a mirar a sus líderes locales asociándolos con el superhéroe y a comparar el New Deal con su lucha. Otra  creación interesante de este período fue la Mujer Maravilla, su creador era un sicólogo de Harvard y el inventor de la prueba del polígrafo, comprendió el poder de los libros de historietas en la cultura americana y la usó como un medio de difusión de su propia visión de la mujer.

 

Las ventas más altas de una tira cómica habían sido en promedio de alrededor de 200.000-400.000 ejemplares por número, pero cuando Superman tuvo su propia publicación, cada número bimestral de vendió cerca de 1.300.000 copias y estas cifras ni siquiera reflejan el número real de lectores porque los cómics en la década de 1930 y 40 años no se guardaban como objetos de colección sino que se pasaban de unos a otros. Los libros de historietas eran la versión de esta joven generación de la televisión moderna.

 

La fotografía

 

La crisis también fue motivo de reflexión y de creación artística. Fotógrafos contratados por la Farm Security Administration,recorrieron las granjas fotografiando la pobreza rural durante los años de la crisis y despertando las conciencias de sus conciudadanos”[13]. Desde sus inicios en la última década del siglo XIX, la fotografía periodística fue usada por los periódicos sensacionalistas y revistas para transmitir historias que eran ilustradas con imágenes impactantes, especialmente en los conflictos políticos o en documentales fotográficos tal como lo hizo Jacob Riis en “Cómo vive la otra mitad”. El período comprendido entre 1930 y 1950 es conocido como la Edad Dorada del fotoperiodismo.

 

El presidente Roosevelt fue quien encargó que documentaran fotográficamente las consecuencias de la Gran Depresión, para luego a partir de ahí obtener de las autoridades los fondos necesarios. Roy  Stryker dirigió a este grupo de fotógrafos que durante ocho años produjo más de 270.000 fotografías.

 

“El amplio material fotográfico recopilado permitió dar una visión de las duras condiciones en que vivía gran parte de la población rural norteamericana, especialmente al sur del país. El éxito del trabajo documental residió en la fuerza visual de una cruda realidad, en base a una representación sencilla, directa y altamente significativa a nivel moral. Sin ningún tipo de manipulaciones técnicas, alejado de todo contenido pictorialista y sin ánimo de desnaturalizar ninguna instantánea, se logró mostrar la América más mísera”[14].

 

Dorothea Lange: Las fotografías humanistas de Lange sobre las terribles consecuencias de la Gran Depresión la convirtieron en una de las periodistas más importantes del fotoperiodismo mundial. La “Madre migrante” es un hito en la fotografía de reportaje, pone a la sociedad cara a cara con el sufrimiento de los demás, su objetivo era  sensibilizar a la opinión pública de la miseria que vivía en las calles. La fotografía se publicó en el San Francisco News por primera vez para ilustrar un artículo sobre la desesperada situación de los recolectores agrícolas, posteriormente se transmitió en los periódicos de todo el país, generando una reacción al mostrar las  consecuencias de la pobreza.  El gobierno federal envió, de inmediato, veinte mil libras de alimentos a los trabajadores migrantes en California.

 

 

Esto fue lo que dijo Lange para describir la foto:

 

“Vi y me acerqué a la famélica y desesperada madre como atraída por un imán. No recuerdo cómo expliqué mi presencia o mi cámara a ella, pero recuerdo que ella no me hizo preguntas. No le pedí su nombre o su historia. Ella me dijo su edad, que tenía 32 años. Me dijo que habían vivido de vegetales fríos de los alrededores y pájaros que los niños mataban. Acababa de vender las llantas de su coche para comprar alimentos. Ahí estaba sentada reposando en la tienda con sus niños abrazados a ella y parecía saber que mi fotografía podría ayudarla y entonces me ayudó. Había una cierta equidad en esto”[15].

 

  1. El New Deal:

 

Con la elección del presidente Franklin Roosevelt en 1932 dio comienzo el New Deal, nada de lo que conocemos como el estado del bienestar existía. El presidente Herbert Hoover no pudo aliviar los problemas sociales en un periodo de crisis, no había un programa de rescate, seguro de desempleo, Seguridad Social, Medicare, ni gasto deficitario. La verdadera recuperación económica no empezó sino hasta que Estados Unidos movilizó su economía con la Segunda Guerra Mundial, pero en el plano social su éxito fue indiscutible. Se ha dicho que fue precisamente la falta de un estado de bienestar que hizo la depresión tan dura y aunque el programa tuvo sus fallos, logró la instauración de sistemas que permanecen activos y sirvieron de ejemplo a muchos países.

 

En conclusión, la década de 1930 fue una de las más activas de todas en la producción de imágenes históricas, desde películas cómicas hasta fotografías trágicas, incluyendo libros premiados y bestsellers. Estos trabajos demuestran que los artistas y los escritores encontraron en el pasado una forma de responder a las circunstancias del momento presente, algunos mediante compromisos políticos y culturales, sus creaciones son respuesta clara a los acontecimientos y constituyen una forma de definir la década y la enorme complejidad ideológica que hace parte fundamental de la historia de Estados Unidos.

 

Bibliografía

 

Sitios de internet:

 

Íñigo SARRIUGARTE GÓMEZ: “La Gran Depresión Americana y su influencia en el desarrollo de la fotografía social: “la América más mísera”. Recuperado de internet

dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3341914.pdf

 

Mark KELLEY: “The Golden Age of Comic Books: Representations of American Culture from the Great Depression to the Cold War”. Recuperado de internet

http://epublications.marquette.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1000&context=dittman

 

Tesa PRIBITKIN: “Superman – The New Deal Symbol of the American Way”. Recuperado de internet

http://www.supermanhomepage.com/comics/comics.php?topic=articles/new-deal-symbol

 

George PACKER: “Don’t look down”. Recuperado de internet (http://www.newyorker.com/magazine/2013/04/29/dont-look-down)

 

Miguel S. WIONCZEK. “La gran quiebra de la bolsa de valores de N.Y. en 1929″. Recuperado de internet

http://www.jstor.org/discover/10.2307/42776414?searchUri=%2Faction%2FdoBasicSearch%3FQuery%3Dliteratura%2By%2Bgran%2Bdepresion%2B%26amp%3Bacc%3Doff%26amp%3Bwc%3Don%26amp%3Bfc%3Doff&resultItemClick=true&Search=yes&searchText=literatura&searchText=y&searchText=gran&searchText=depresion&uid=3737952&uid=2134&uid=2&uid=70&uid=4&sid=21105016564713

 

Libros:

 

Conn, PETER: Literatura Norteamericana, Madrid, Cambridge University Press, 1998.

 

Eldridge, DAVID:  American Culture in the 1930s, Edinburgo, Edinburgh University Press, 2008.

 

Guardia Herrero, CARMEN de la: Historia de Estados Unidos, Madrid, Sílex, 2009.

 

Lange, DOROTHEA: Los años decisivos 1930-1946, Madrid, La fábrica, 2009.

 

Sanders, ANDREW: The Short Oxford History of English Literature, Oxford University Press, 2000.

 

Tindall, GEORGE: America a Narrative History. New York, W.W. Norton & Company, 1992.

 

[1]Guardia Herrero, CARMEN de la: Historia de Estados Unidos, Madrid, Sílex, 2009. pp.273.

 

[2] Conn PETER: Literatura Norteamericana, Madrid, Cambridge University Press, 1998.

[3] Ibid., pp. 247.

[4] Ibid., pp.263.

[5] Ibid,. pp. 221.

[6] Ibid,. pp. 258.

[7] George PACKER: “Don’t look down”.

[8] Eldridge, DAVID:  American Culture in the 1930s, Edinburgo, Edinburgh University Press, 2008. pp. 77.

[9] Guardia Herrero, CARMEN de la: Historia de Estados Unidos…, pp.287.

[10] Eldridge, DAVID:  American Culture in the 1930s…, pp. 93.

[11] Eldridge, DAVID:  American Culture in the 1930s…, pp. 87.

[12] Guardia Herrero, CARMEN de la: Historia de Estados Unidos…, pp. 294.

[13] Guardia Herrero, CARMEN de la: Historia de Estados Unidos…, pp. 294.

[14] Íñigo SARRIUGARTE GÓMEZ” La Gran Depresión Americana y su influencia en el desarrollo de la fotografía social: “la América más mísera”. pp.171.

[15]Lange, DOROTHEA. Los años decisivos 1930-1946, La fabrica, 2009. pp. 13.

 

Author: Diana Arango

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