La metalurgia del cobre

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El desarrollo de la metalurgia en las sociedades prehistóricas fue un paso muy importante en la histora de la humanidad. Hasta entonces, la piedra, el asta, el hueso… eran algunas de las materias primas más utilizadas para la creación de instrumentos o armas. El cobre supuso un avance más que considerable, ya que aventajaba a las materias primas anteriores por numerosas razones: es elástico, duro, dúctil, resistente…

La primera aplicación que se le dio al cobre no fue la creación de armas, sino de adornos. El cobre es un mineral relativamente abundante, además de práctico, bello y sobretodo útil. Lo más seguro es que su fundición fuera accidental, llevada a cabo por grupos sociales familiarizados con los procesos de horneado (como la cerámica), aunque no tenemos indicios claros sobre esta teoría. Es muy probable que los grupos que se iniciaron en la elaboración de cobre fundido fueran sociedades jerarquizadas, tanto en el ámbito social como en el económico, ya que requeriría cierta organización del trabajo para poder emplear tiempo a ello.

Su aparición no es de extrañar. Ya en el Neolítico tenemos constancia de grupos familiarizados con los procesos de horneado superiores a los 1000 grados centígrados (el cobre se funde a los 1086) mediante los cuales fundían malaquita y azurita, otro tipo de minerales. La obtención del cobre procedería de afloramientos superficiales y mineros (del mismo modo tenemos precedentes en el Neolítico, ya que se han hallado labores de extracción minera de sílex). Una vez se conseguía el mineral, había que transformarlo en metal mediante un proceso de fundición. Esto se realizaba en hornos. Los primeros eran hoyos o cubetas (de unos 20 o 30 centímetros de profundidad). Se han hallado casos en los Balcanes que llegan a tener chimeneas.

En el 8000 a.C. se utilizaban pepitas martilleadas para hacer alfileres. Lo más seguro, pues, es que los inicios de la manipulación de los metales se iniciara en el Neolítico. En yacimientos del VII milenio a.C. como Catal Hoyuk se han encontrado adornos de plomo. No obstante, los primeros testimonios son de finales del siglo VI. a.C./ principios del siglo V en el sureste de Irán, Serbia… Ya a finales del V milenio a.C. se extendería por Anatolia. Durante el V milenio a.C. se explota el cobre, lo que no sabemos es si concientemente o no, pero a mediados del IV milenio a.C. si que no hay lugar a dudas.

Sin embargo nos encontramos con cierto debate a la hora de afirmar en dónde se originó la metalurgia. Autores como Wertime opinan que se descubrió una vez, en un lugar concreto y probablemente de forma accidental, y a partir de ahí se expandió, llegando a través de Anatolia a Europa. Otros autores como Renfrew proponen que hubieron diversos focos independientes donde se descubrió la metalurgia.

Recientes trabajos afirman que la metalurgia respondía a necesidades estéticas de la sociedad en cuestión, no económicas. Sin embargo no son poco frecuentes los trabajos que proponen que los orígenes de la metalurgia se encuentran en los comportamientos socioeconómicos. La realidad es que no se tiene del todo claro las causas de sus orígenes. Lo cierto es que sí que hallamos una transmisión cronológica de este a oeste, es decir, de Asia Menor hacia Europa. Otra posibilidad es que se originara en focos independientes y que de esos focos se fuera transmitiendo paulatinamente a otras sociedades cercanas. La realidad es que es muy difícil de demostrar. En lo que no hay lugar a dudas es en que este proceso se inició en el IV milenio a.C. En cuanto a los focos originarios, fueran varios o uno solo, parece muy claro que la región de Anatolia fue uno de ellos, y que de ahí se expandió cronológicamente.

Es en esta etapa y junto a la metalurgia cuando comienzan a surgir nuevos modelos de organización mucho más complejos y jerarquizados. La metalurgia puede ser considerada como una derivación de este proceso de complejidad de los comportamientos socioeconómicos. Autores como Sherrat proponen la “revolución de los productos secundarios” como el motor de este cambio. Cuando productos como los adornos o similares, que no son de primera necesidad, comienzan a cobrar importancia, empieza a apreciarse un proceso de desarrollo de la economía. La jerarquización también ayudo a este supuesto, ya que el líder en cuestión pretende diferenciarse de los demás con adornos y similares. A este proceso le acompañó el desarrollo de la tecnología de producción, no sólo la metalurgia sino otras novedades como el uso de animales domésticos. De ellos se obtenía gran variedad de recursos sin la necesidad de sacrificarlos, como la leche, la lana o la fuerza de arado y arrastre.

En definitiva, la metalurgia sería una de las derivaciones de un proceso de complejidad socioeconómica que sentó las bases de las sociedades humanas tal y como las conocemos hoy en día.

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