La “revuelta y revolución” de Daniele Palermo

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Daniele Palermo, procedente de la universidad de Palermo, centro de referencia de los estudios Mediterráneos, explica las diferentes corrientes historiográficas acerca de los diferentes conceptos de “revolución” y “revuelta” con una profundidad historiográfica que llega hasta nuestros días.

La revuelta se puede conocer como una ruptura temporal con la política ordinaria, en primera instancia se vincula a las conspiraciones y desarrollo de intrigas políticas, mientras que cuando hablamos de revolución (término aplicado en un primer momento al estudio del surco de los cuerpos celestes en el siglo XVIII) tenemos un concepto que cambia con trasfondo ideológico, su explicación se toma desde el siglo XVIII a raíz de las revoluciones inglesas del XVII, definiéndose como una ruptura para volver a una constitución primitiva, pareciéndose al surco que vuelve a empezar en los astros que vuelve a su origen.

En 1776 la revolución norteamericana genera un cambio y se habla de ruptura en vez de volver a restaurar nada. Por otra parte, en el marco de las revoluciones del siglo XVIII aparece el concepto de Antiguo Régimen definiendo una realidad de pasado frente a una idea de futuro, la revolución francesa con su historiografía construirá este concepto a la vez que escribe su propia historia en torno a él.

Más tarde el marxismo acabará con la idea de que la revolución o la revuelta es cosa de conjuras, sino que es el resultado de la lucha de clases y la forma del reparto del excedente entre la población, favoreciendo a una minoría privilegiada que es propietaria de los medios de producción o que se vincula con las grandes esferas de poder en contra de la mayoría social, de la cual se aprovechan de su trabajo para mantener así su nivel de vida en pleno auge de la desigualdad.Eugene-Delacroixs-paintin-007

La lucha entre clases sociales se convertirá no solo en un concepto marxista sino en un estudio clásico que incluso aceptarán historiadores que no tienen nada que ver con el marxismo. Este concepto clásico va a seguir funcionando hasta la revolución rusa, pero en los años 30 del siglo XX se vuelve a refundar el debate del siglo XVIII sobre la revolución, la historiografía liberal va a hablar de las tensiones que aparecen entre el estado y la sociedad, en un marco de la construcción del estado moderno en términos generales.

Ante esto la historiografía marxista continuaba hablando de lucha de clases y se reinventa durante la Segunda Guerra Mundial para poner el foco esta vez en los aspectos económicos y sociales, hablando sobre movimientos antiseñoriales en un marco del tránsito del feudalismo al capitalismo, pero sin salir de la lógica de la lucha de clases que es la que para ellos genera las tensiones y la desigualdad. Se mantienen estas dos vertientes historiográficas en un momento del siglo XX en que el mundo se divide entre las teorías liberales y marxistas.

Por otra parte la revolución también habla del concepto estructural, fijándose en los cambios de gobierno de las esferas de poder. Se acaban polarizando las corrientes entre los liberales encabezados por Mousnier y los seguidores marxistas de Porsney.

Mousnier no habla de una revolución total porque cree que los campesinos son conservadores y defienden privilegios en defensa de argumentos políticos, mientras que Porsney continua viendo un trasfondo de desigualdades y tensión entre las clases populares y las dirigentes.

Brota Mandrou con una interpretación intermedia, basándose en la antropología y la cultura, creyendo que la revuelta o revolución no tiene una explicación mecánica sino que se trata de sujetos colectivos sumamente complejos.

Bercé y Thompson, en esta línea de complejidad acuñan el término de la “economía moral de la multitud”, para ellos no se puede especular con el hambre y cuando la economía moral de lo justo y lo injusto se viola aparece la revuelta o revolución.

Por otra parte, otros historiadores echan la culpa al estado del control de precios que aumenta en épocas de crisis y genera ira en el pueblo llano.

Trevor Roper distingue el ascenso de la burguesía en detrimento del feudalismo, para él la revolución no rompe nada sino que solo hay cambios estructurales.

Elliot por su parte, en las revueltas catalanas habla de centralismo radical de Conde Duque de Olivares, fijando la tensión en los conceptos centro-periferia. En contraposición la escuela de Annales considera que lo esencial es la política y lo social.

Hoy en día quedarían fijadas tras grandes líneas de debates para abordar la revuelta y la revolución.

Por una parte se considera que son las facciones, los bandos, los que protagonizan conflictos para dominar el escenario político, por otra parte, considera la historiografía alemana que la resistencia al poder es la clave, mientras que por último un debate surgido en el Mayo del 68 es que aquellos que apoyan las revueltas son luego atacados por los propios revolucionarios a la par que alguna facción se hace con el poder en ese momento de cambio en plena revolución.

No obstante, el debate revuelta-revolución sigue vivo hoy en día e inevitablemente bebe de estas fuentes que siguen polarizadas en múltiples frentes.

 

@hectorbraojos

 

Bibliografía

- Daniele Palermo “Percorsi storiografici sul XVII secolo”

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