Las crónicas como modelos historiográficos

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Las crónicas son unos documentos que narran una serie de hechos contemporáneos al cronista de forma cronológica. El cronista busca con las crónicas contar unos acontecimientos históricos reales, basados en documentos originales, testimonios directos, y mediante la selección de la información, que se alejen de relatos ficticios como los mitos y leyendas. Los cronistas suelen ser testigos directos de los hechos que están narrando, suelen rechazar toda información pasada, o de testimonios poco fiables.

Las crónicas son en la Edad Media obras de gran importancia, caracterizadas por la implementación del providencialismo divino o la influencia de la Biblia, rasgos que heredarán las obras modernas posteriores. Es con el Humanismo cuando los cronistas empiezan a dejar de lado el providencialismo, influidos por los autores clásicos, en  favor del hombre, que son los responsables del devenir histórico.

En esta publicación vamos a intentar reflejar la evolución de la Crónica durante el periodo moderno, a través de tres obras vinculadas a la monarquía hispánica: Crónica de los Reyes CatólicosLa Crónica del Perú y La Historia de los primeros años del reinado de Felipe IV.

Crónica de los Reyes Católicos

Crónica de los Reyes Católicos

La obra de Fernando del Pulgar, Crónica de los Reyes Católicospublicada en 1492, se enmarca dentro de la tradición historiográfica medieval, puesto que es una obra fuertemente influida por el providencialismo. Es un claro ejemplo de Crónica real, se relata la historia de los grandes personajes y los grandes acontecimientos políticos. Nos narra los acontecimientos relacionado con el reinado de los Reyes Católicos, de los que fue secretario y cronista. Esta obra nos aporta el conocimiento de los acontecimientos más importantes de este periodo, así como las bases políticas del reinado de los Reyes Católicos.

La obra del cronista se caracteriza por la incorporación de nuevos signos a los viejos esquemas de las crónicas medievales. Podemos señalar que la Biblia es la base que sustenta sus obras en general, y ésta en particular, pues hace un gran uso del Antiguo Testamento cuando requiere de ejemplificaciones, el uso del Nuevo Testamento quedará reducido cuando el autor requiere de alguna cita. Fernando del Pulgar cuenta con un gran instrucción en el pensamiento cristiano, con un gran conocimiento de las obras, como San Agustín y su obra “De civitate Dei”, y del grecolatino, con autores como Tito Livio o Salustio. De los primeros, del Pulgar tomará la tradición medieval caracterizada por el providencialismo, de los segundos, plasmará en su obra tanto el temple como el razonamiento clásico, a la vez que los imitará en el uso de arengas. Las crónicas medievales serán otra gran influencia para Fernando del Pulgar, y más concretamente Fernando Pérez de Guzmán, cronista de Juan II. Como recursos para la realización de la Crónica, del Pulgar utiliza una serie de elementos, entre los que podemos encontrar epístolas reales, información de la cancillería, documentación contable, documentos jurídicos y diplomáticos, acontecimientos internacionales. Otra característica en su Crónica, es remitir al lector a crónicas pasadas para completar la información. Pulgar recalcaba que la Crónica formaba parte de una continuidad, por lo que no veía necesario documentar unos hechos documentados con anterioridad.

Fernando del Pulgar contempla la Historia como “tenacita scripturae”, perduración de lo escrito. Así solo hace uso de hechos reales, que son los merecidos de ser contados, pues el historiador no puede “escrevir en esta vida cosa contraria a la verdad

Con el surgimiento del Humanismo y la historiografía de los sucesos particulares, empieza

Crónica del Perú

Crónica del Perú

a surgir la historiografía indiana en Castilla. Como ejemplo de esta corriente historiográfica, tenemos a Cieza de León y su Crónica del Perú. Esta obra es una mezcla de autobiografía, testimonios ajenos, de observación, evangelización, sorpresa, admiración, etc., fruto de la observación de una tierra desconocida e insólita.

Esta Crónica se enmarca entre la tradición medieval, pues la providencia es la que conduce a la evangelización indígena, y de la nueva corriente humanista, donde aparece una preocupación con todo lo relacionado con el hombre, las culturas nuevas, el maltrato indígena, etc. La obra de Cieza de León está divida en cuatro partes: la primera, una ordenada y precisa descripción geográfica, etnológica y cultural de las regiones visitadas, especialmente del Perú; la segunda es un resumen histórico del imperio Inca; la tercera, que se haya perdida, trata sobre la conquista de Perú; y por último la cuarta, incompleta, “es mayor que las tres dichas, y de mas profundas materias”.

En esta crónicas indianas podemos observar que se tratan de una mezcla entre historia y épica, realidad y ficción, etc. Si bien a veces hay una pérdida de contacto con la realidad, al hacerse uso de causas irracionales ante algo sin explicación, suponen una fuente de conocimiento histórico, pues nos muestra unas sociedades diferentes y las dinámicas que se produjeron cuando ambos bloques culturales entraron en contacto. Cieza de León, hace uso de la observación directa, lo que le va a llevar a derribar ese mundo prefigurado de las Indias, para dar lugar a una nueva visión más real y humanista.

Malvezzi

Malvezzi

Como última referencia para observar la evolución de las crónicas modernas, haremos uso de la obra de Virgilio Malvezzi, Historia de los primeros años del reinado de Felipe IV.

En esta obra nos encontraremos una historia muy vinculada a los poderes políticos, de estilo renacentista y de un refinamiento excepcional, aparte de lacónico, que ha dado lugar a ser el ejemplo clásico dentro del estilo lacónico.

Malvezzi llega a la corte de la mano del valido Conde Duque de Olivares, con quien estará muy unido, mostrando gran confianza y admiración, tanto en la persona como en la obra del Conde Duque, pues según él, Olivares, “mereció (…) llegar al puesto de Valido antes de conseguirlo”.

Malvezzi realizaba su obra en 1639, en un ambiente político e intelectual, donde la objetivad resultaba difícil, pues al ser el cronista de Felipe IV, y al estar a sueldo bajo la administración, realiza una obra destinada a defender las políticas reales y a vanagloriar a los grandes personajes. Por lo tanto encontramos una historia muy vinculada a los poderes políticos, como se puede observar en su admiración por Olivares.

El autor tiene como fuentes los documentos oficiales, a través de los cuales trata de elaborar una narración verídica y moralizante. Hará uso de un estilo conciso, denso en significados y efectos deliberadamente preparados. Será un estilo breve, preciso, pero llamativo. Malvezzi se caracterizará por ver una función, además de narrativa, educadora de la Historia, por lo que posee una idea renacentista en cuanto a la Historia.

Podemos concluir añadiendo que las crónicas nos permiten obtener una visión sobre los acontecimientos pasados, desde una perspectiva legitimadora de un modelo, régimen o personaje. Están destinadas a contar los grandes logros políticos de una determinada época y un determinado gobernante, por lo que son narraciones altamente politizadas, y a pesar de querer mostrar la realidad de los acontecimientos, presentan unos hechos con una perspectiva muy subjetiva, lo que nos aclara la gran dependencia entre cronista y administración.

Esta forma legitimadora de ver la Historia se irá sustituyendo por nuevas formas con la llegada de la Ilustración y más tardíamente de la ciencia histórica alemana. Aún así el modelo historiográfico de la Crónica es una herramienta de gran valor para la labor del historiador, que tiene la posibilidad de conocer unas narraciones directas, que muestran una realidad subjetiva, basándose en la providencia y en la legitimación de las acciones de los poderes políticos.

Vía | Cieza de León, P. La Crónica del Perú. Historia 16. Madrid, 1984; del Pulgar, F. Crónica de los Reyes Católicos. Espasa-Calpe, Madrid, 1943. Estudio por Juan de Mata Carriazo; Malvezzi, V. Historia de los primeros años del reinado de Felipe IV. Londres, 1968.

En colaboración | La Historia Heredada

Author: Juan Diego

Licenciado en Historia, autor del blog http://lahistoriaheredada.wordpress.com/, amante de la arqueología y mente inquieta.

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