Leónidas

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Un viejo proverbio chino afirma que “Un general valiente o estúpido es una calamidad.

Leónidas, rey de Esparta, fue hijo de Anaxándridas. No conocemos la fecha exacta de su nacimiento, probablemente sería a los inicios de la década del 540 a.C. Desconocemos el nombre de su madre, pero sí que sabemos que fue la primera esposa de su padre. Cuando nació Leónidas, su padre ya contaba con un hijo legítimo, Cleómenes (Aparentemente el rey era bígamo; Cuando Heródoto se refiere a la bigamia de Anaxándridas nos dice que era una “condición nunca oída en Esparta”). Tras el nacimiento de Cleómenes, por parte de su segunda esposa, su primera esposa logró concebir, y así nacieron en primer lugar Dorieo, Leónidas y Cleómbroto. Así pues, el rey tuvo 4 hijos. Esta situación no impediría a Cleómenes tomar el trono.

Leónidas subiría al trono de forma inesperada tras la muerte de su hermano Cleómenes (Se especula con la posibilidad de que fuera alcohólico; Aparentemente se suicidó, según la versión oficial). Los espartanos eran abstemios, no eran partidarios del culto a Dionisos. Lo más probable es que la muerte de Cleómenes fuera fruto de un asesinato premeditado. Un plan en el que Leónidas, como su sucesor, tomó parte.

Cuando la amenaza de la llegada de los persas se aproximaba, los espartanos se encontraban en fiestas, una fiesta en honor a Apolo conocida como las “carneas”. Sería entonces cuando Leónidas partiría a las Termópilas con un grupo de 300 hombres, todos ellos “hombres con hijos” (Heródoto 7, 205, 2). Se han realizado aproximaciones con respecto al número de hoplitas que se enfrentaron a los persas, se piensa que el número oscilaría entre los 7000 y los 10 000 (Probablemente los espartanos llevaran una serie de esclavos a la batalla, conocidos como hilotas, estos esclavos no son cuantificados por las fuentes debido a que no serían considerados como guerreros). Hoy en día sabemos que Heródoto era muy dado a exagerar, y sus estimaciones sobre la cantidad de persas presentes en la batalla son erróneas, él estima un número cercano a los dos millones, cuando las estimaciones actuales lo reducen a 200 000. No sabemos nada sobre la trayectoria militar de Leónidas. Probablemente adquiriera experiencia militar en el año 520 a.C. en batallas menores contra los atenienses y los argivos.

Es conocida la llegada de un emisario persa que explicaría al rey el gran poder del imperio persa, así como la inutilidad de ofrecer cualquier tipo de resistencia. Ante esto, exigiría a los espartanos que depusieran las armas y se sometieran; a lo que Leónidas respondería una famosa frase bien conocida: “Ven y tómalas” (molon labe. Plutarco. Obras morales y de costumbres 225D). La batalla de las Termópilas duraría algo más de dos días, hasta la supuesta traición de Efialtes, el cual desveló a los persas un paso oculto (el sendero de Anopea) que llevaría al ejército aqueménida a la retaguardia de los espartanos. El rey permanecería con 700 tespios, 400 tebanos y los 300 espartanos. Todos ellos murieron en el último contraataque contra los persas.

Existe un debate historiográfico sobre la razón por la cual Leónidas decidió quedarse en las Termópilas despidiendo al resto del ejército, quedándose con un pequeño contingente, aún a sabiendas de que los persas se aproximaban por la retaguardia. Nos encontramos con varias teorías. Por un lado, se dice que cuando Esparta acudió al oráculo de Delfos este afirmó que caería el rey o la ciudad, es decir, que la muerte del rey salvaría Esparta (Sin olvidar que Esparta era una diarquía); Por otro lado se apela al rigor espartano y la vergüenza que supondría retirarse; otra teoría nos dice que Leónidas despediría al ejército debido a que tenía claro que sus fuerzas no podrían enfrentarse a los persas por dos frentes, asi que decidió sacrificar un pequeño contingente para salvar al resto de soldados (Se estima que serían 2000 o 3000). Finalmente, una de las teorías más aceptadas afirma que Temístocles, en contacto constante con Leónidas, mandó un comunicado en el que decía que debía retirarse, por lo que necesitaba ganar tiempo para evitar que los persas acribillasen su flota en el estrecho de Calcis, para así poder llegar a Salamina. En cualquier caso, el hecho es que el rey espartano permaneció en las Termópilas. Tras la derrota del ejército de la liga helénica a manos de los persas, estos arrasarían Beocia y Atenas.

Respecto a los restos de Leónidas, se piensa que fueron llevados de vuelta a Esparta para ser enterrados según las costumbres y los ritos espartanos. El poeta más admirado de entonces, Simónides de Ceos, escribiría el epitafio en verso en honor a los 300: “Extranjero, di a los espartanos que aquí yacemos, obedeciendo sus preceptos” (Heródoto 7, 228, 2).

Bibliografía:

Fields, N. “Termópilas”.

Valls. X.  “Leónidas, Héroe de las Termópilas”.

Espluga. J. “Termopilas “.

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