Los hechos y la Historia. ¿Cuándo se convierte un suceso en histórico?

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Hace algún tiempo, discutiendo (en el buen sentido de la palabra) con un gran amigo, y futuro colega de profesión, me preguntaba qué consideraba yo historia y que criterios utilizamos los historiadores para decir que un hecho es histórico. Realmente fue una conversación muy productiva y enriquecedora. Gracias a ella, me animé a escribir este artículo de opinión sobre un tema tan conflictivo y que causa gran disparidad de opiniones entre nosotros.

Tradicionalmente, y según le exponía a mi amigo, se puede considerar que un hecho o suceso es histórico cuando pasan entre treinta y cincuenta años. Se considera que en el transcurso de este período, la sociedad ha logrado hacer un pensamiento crítico e imparcial del acontecimiento en sí. Le ponía ejemplos como la Primera y la Segunda Guerra Mundial para explicarle que a pesar de lo cercano que nos pueda parecer, la sociedad ha logrado hacer un pensamiento crítico sobre el tema, con el fin de estudiarla, entenderla y comprenderla. También discutimos sobre si la Guerra Civil española o la dictadura de Franco son consideradas como sucesos históricos, sin llegar a una idea clara.

A la conclusión que llegamos, es que para poder considerar un hecho como histórico, tenemos que observar el impacto que sigue teniendo dicho acontecimiento en la vida y en la mentalidad de las gentes de la sociedad afectada. Por ello, por ejemplo, llegamos a la conclusión de que la Guerra Civil en España no se puede considerar como algo histórico como tal, pues seguimos muy influenciados por ella, seguimos viviendo en la España dividida. Sé que esto es una interpretación controvertida, y que me puede llevar a críticas, pero ateniéndonos a esta interpretación de lo histórico no podemos rebatir que la sociedad española siga dividida y que el hablar de la dictadura, o de la propia guerra, puede llevar a enfrentamientos dialécticos y/o físicos. Ante esta situación, el desarrollo de un pensamiento crítico e imparcial es harto difícil, por lo que realizar un pensamiento histórico sobre el tema, dentro de la sociedad española, es una terea complicada.

Después de esta conversación, me volvió a preguntar si podemos entonces considerar historia el final de la Segunda Guerra Mundial, con las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Sinceramente, me quedé dubitativo. Mi respuesta fue sencilla, para el mundo occidental sí, para esas localidades del Japón, no. Mi argumentación se basó en que para Europa y el mundo occidental, el tiempo y, sobre todo, el desarrollo de los acontecimientos de los años posteriores, han aumentado el desarrollo de un pensamiento crítico con la guerra, con el fascismo y con el nazismo. En cambio, en el mundo extremo oriental, concretamente en Japón, esos acontecimientos siguen a flor de piel. El estallido de las bombas nucleares provocó un cambio brusco de la vida en esas zonas, cambio que hoy en día sigue presente en la población local por la contaminación nuclear. Esta contaminación, aunque hoy en día es ya mínima (en comparación con los momentos posteriores al estallido de la bomba), hace que esa bomba siga presente en el pensamiento de la sociedad de Hiroshima y Nagasaki, por lo que no se puede considerar que para ellos eso sea historia, sino su presente. Es como si en ese momento el tiempo se hubiera detenido, convirtiéndolo en un momento atemporal que acompaña simultáneamente al desarrollo de las agujas del reloj.

En conclusión, para poder afirmar que un acontecimiento es historia, tenemos que tener muchos aspectos en cuenta. Y, desde mi punto de vista, nos tenemos que centrar en la propia sociedad. Observar como ese acontecimiento sigue presente en la vida cotidiana de las personas, en su forma de pensar y en su mentalidad. El oficio del historiador, y en este caso del contemporaneista, es más complicado de lo que parece, pues aparte de ver y analizar los procesos, nos tenemos que detener a observar como estos afectan a la sociedad y si siguen vigentes en ella. Haríamos un trabajo sociológico para poder analizar con un mayor rigor un suceso que puede que nosotros consideremos histórico pero la sociedad que lo vivió siga viéndolo como el presente.

Con todo esto, no quiero rechazar ninguna hipótesis ni teoría de cuándo y cómo debemos considerar un suceso como histórico. Sino crear debate, hacer que las nuevas generaciones de historiadores nos replantemos las cosas y no aceptemos dogmas impuestos. Sé que este artículo me puede llevar a muchas críticas. Tal vez los ejemplos utilizados, concretamente el ejemplo español, sean un tanto controvertidos, pero esto a su vez demuestra que estos sucesos siguen latentes en la sociedad.

Por último, quisiera agradecer a Manuel Manzano todas sus conversaciones, haciendo que el tiempo que pasamos juntos sea tan enriquecedor, haciendo que me replante muchos aspectos de la historia. Gracias.

 

Author: Fernando Herranz Velázquez

Estudiante de último curso de Historia por la Universidad de Salamanca. Cofundador de la plataforma de publicación histórica "Mundo Histórico" (mhistorico.com). Colaborador de Intrahistoria.com y redactor de la sección Historia en QueAprendemosHoy.com

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2 Comments

  1. Desde mi punto de vista, no hay un criterio objetivo ni parcial acerca de la definición de “hecho histórico” ni que la sociedad tenga una opinión objetiva ni parcial tampoco. Hace poco salió a la luz un estudio acerca de la verdadera importancia que tuvo la URSS y los EEUU en la derrota del nazismo. Bien, en 1950 la URSS era la clara “salvadora” de Europa y en 2014 lo era los EEUU. ¿Es objetiva y parcial, al menos para la ciudadanía europea, ese estudio?, ¿y ese hecho?. Considero un hecho histórico cualquier incidente que marca de un modo u otro, a un colectivo reseñable, a un país, a una comunidad,…independientemente del tiempo transcurrido. El 11-M fue, como quién dice, hace nada, y está muy vivo en la conciencia colectiva española y no por ello deja de ser un hecho histórico. Otra cosa es el tratamiento que le podamos dar y yo sí considero que la distancia temporal tiene su beneficio a la hora de analizar en su conjunto ese hecho. Pero la crónica in situ es realmente esclarecedora y es fuente para el futuro.

    Muy buen post ;)

    Saludos.

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    • Me alegro de que guste y, sobre todo, cree esto: Debate. Por otros medios, he recibido alguna crítica por mis postulados, las acepto e incluso alguna me ha abierto otra forma de observar y entender los hechos.
      Un error que he cometido, y que admito, es que no he diferenciado la historia (en referencia al pasado) de la Historia, con mayúscula, en referencia a la disciplina científica que analiza y estudia los hechos del pasado. En este artículo me refiero a la segunda.
      Gracias por comentar y dar tu opinión Juanfra.
      Atentamente,
      Fernando Herranz.

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