Los orígenes del nacionalismo autoritario francés

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RESUMEN:

Acción Francesa fue la materialización de un movimiento político monárquico y nacionalista, imbuido por el concepto cultural de nación, atribuido por Herder y Fichte. Fue fundado en 1898 por Henri Vaugeois (profesor de filosofía) y Maurice Pujo (periodista y escritor) a raíz del conocido como “Caso Dreyfus”. Este partido encontrará máximo apogeo ideológico bajo la figura de Charles Maurrás, quien dará forma política a su ideología exaltando el pasado monárquico de Francia. Lo cierto es que la influencia de Fichte y Herder en esta figura es más que notable. Este movimiento político tuvo una notable influencia a lo largo de la Tercera República Francesa. Su proyección e influencia política a lo largo de Europa es considerable; España, Hungría, Italia… Charles Maurrás y Action Francaise son el resultado de la evolución del nacionalismo orgánico. Las derrotas militares de Francia influyeron notablemente en la conformación de este tipo de movimientos. La exaltación de la patria humillada sería uno de los discursos centrales de estos partidos, así como un claro historicismo nacionalista.

Debemos diferenciar entre el legitimismo, más propio del siglo XIX, y el aspecto monárquico de Maurrás. El legitimismo surgió como respuesta a las amenazas y la Europa convulsionada por la Revolución Francesa y los movimientos liberales generados por la ilustración; Y defendía el restablecimiento de las monarquías destronadas por las revoluciones. Maurrás se limita a exaltar la patria, y acorde con las ideas románticas de Herder, la monarquía es el resultado “natural” de la evolución de las instituciones en la nación francesa. De hecho, su visión sobre la Iglesia es algo más práctica y funcional que dogmática, ya que aceptaba su autoridad como una útil forma de cohesión social.

Por otro lado, sería la figura de Charles Maurras la que acuñaría el concepto de nacionalismo integral. Este nuevo concepto proponía una revisión completa del concepto de nación. Directamente enfrentado con los valores de la Revolución Francesa, proponía un nacionalismo monárquico y católico, llegando incluso a tender hacia el antisemitismo.

 

INICIOS DE ACCIÓN FRANCESA:

 

Henri Vaugeois nació en L’Aigle en 1864, y falleció en 1916. Fue uno de los cofundadores de Acción Francesa, el partido político de corte nacionalista francés. Se trasladó a Coulommiers donde enseñó clases de Filosofía. Su ideología inicial se acercaba más al republicanismo y al liberalismo político. Es indudable que conocía las obras de Herder y Fichte, doctrinas que lo influyeron notablemente a la hora de entender el concepto de nación. Lo curioso fue su giro ideológico del liberalismo al monarquismo.

Maurice Pujo nació en 1862 y falleció en 1955. Sería el otro cofundador de Acción Francesa. Años más adelante, su hijo, Pierre Pujo, lideraría el partido.

Serían, pues, estos dos los responsables de la fundación del partido, pero no sería hasta la llegada de Charles Maurras hasta que consiguiera su forma política más definida.

El 21 de Marzo de 1908 se publicó por primera vez el diario conocido como  “L’Action française”. Este diario sería continuador de su predecesor, llamado “Revue d’Action française”. Su difusión se aproximó, en sus inicios a los 25,000 ejemplares. El primer número de la revista bimestral de pequeño tamaño y cobertura menciona un informe de la reunión pública realizada por Vaugeois.. Vaugeois era entonces republicano; Aunque acepta la colaboración del monárquico Charles Maurras, también aceptó la de los republicanos, católicos y de ideología neutral. Su lema era: ” la única Francia ” y su intención es la de reaccionar contra la anarquía que ellos dicen es ” el resultado de la proclamación por descuido o consideración”. Ya en 1899, la revista que publican se declara  hostil frente a la democracia  y rechaza ” la libertad como la base de la orden social ».

Es importante mencionar que ya en torno a este periódico y la opinión pública que generaba encontramos diversas personalidades. Entre ellas encontramos al economista George Valois (quien curiosamente de joven fue anarco-sindicalista), el historiados Jacques Bainville , el novelista León Daudet (con un creciente y destacado antisemitismo) o el escritor y crítico Jules Lemaitre (quien llegaría a ser el presidente de la Ligue de la Patrie Francaise). Este movimiento contaba con ciertos individuos pertenecientes a los círculos intelectuales más reconocidos, además de aproximarse a una militancia cercana a los 20,000 integrantes. Quizá como precedente de lo que ocurrió con las S.A. en la Alemania del NSDAP o las camisas negras de Mussolini, este movimiento político contó con las conocidas como Camelots du Roi (con una traducción similar a “los nuevos chicos del rey”). Los Camelots du Roi eran grupos de personas jóvenes encargados de la difusión y la venta del diario, el problema reside es que al mismo tiempo estaban imbuidos por unos tintes violentos importantes. Eran también los encargados de los “golpes de mano” en las calles. Podríamos decir que se encargaban de aportar los toques violentos y radicales frente a los liberales, racionalistas e incluso judíos.  Este grupo incluye a personas muy diferentes: estudiantes de las clases altas (los 3 hermanos Real del Sarte , Theodore Fallois , Armand du Tertre ) , también reclutan personas procedentes de las posiciones más humildes como Marius Plateau, chico de los recados en la Bolsa, Lucien Lacour , carpintero, Louis Fageau comprometido carnicero. No obstante, su función es generar cierto caos y desorden, para recordar a la sociedad la causa realista. El primer presidente de los Camelots du Roi es Maxime Real del Sarte. Estos jóvenes reaccionarios fueron protagonistas de numerosos actos de violencia callejera.

Las dos primeras entregas de la “Encuesta sobre la monarquía” (Obra escrita por Maurras) en 1900 aparecen recogidas en las columnas de “la Gazette” de Francia en los escritos de Charles Maurras (el tercero publicado en 1903). La idea de que, de acuerdo con Raoul Girardet, es, probablemente, ” las últimas grandes utopías políticas del siglo XIX francés ” es dar a conocer las conclusiones experimentales y dar prioridad a los clientes de las filas de un partido realista en desorden pero esencialmente católico. Dice que “el obrero, el siervo, el jefe de la defensa y la grandeza francesa sólo puede ser un descendiente de los líderes fundadores, el rey. Por lo tanto, el nacionalismo de Maurras se centra en el deseo de restaurar un poder fuerte.

En Junio de 1908 se trasladaron las cenizas de Emile Zola al Panteón de París. Este personaje tuvo un papel muy destacado en el caso Dreyfus que le costaría el exilio. Además fue uno de los principales estandartes del naturalismo francés, estilo artístico y literario. Este acto generó numerosas manifestaciones y propaganda en la cual se hacía referencia al  «gobierno de esos extranjeros más o menos naturalizados o metecos que, estos días, ensuciarán con el cadáver de su Zola el Panteón». Este acto encendió una mecha social que desembocaría en el siguiente acto, llevado a cabo en diciembre del mismo año, en el cual se produjo el “Caso Thalamas”. Consistió en que los Camelots du Roi asaltaron violentamente las clases del profesor Amédée Thalamas en la Universidad de La Sorbona. Este profesor ya fue objeto de agresiones por parte del grupo nacionalista de acción francésa, y de su brazo ejecutor, los Camelots du Roi. Este profesor ya fue atacado en 1904 por enseñar una visión diferente de Juana de Arco en el instituto Condorcet, en la cual según los Camelots, fue “criticada”. Todo aquel que mostrara una visión algo peyorativa o que no engrandeciera las virtudes de la nación francesa era objeto de crítica de Acción Francaise. Por otro lado, el antisemitismo también fue dejando huella en este partido. Una de sus manifestaciones más notables fueron las críticas empleadas al judío Henri Bernstein, a quien acusaron de desertor en el ejército francés. Esto aconteció en el año 1911, algo que agravó y endureció los movimientos en contra de la comunidad judía, además del propio caso Dreyfus.

En 1919 Charles Maurras pidió públicamente el voto para la mujer, pues entendía que sólo ellas serían capaces de comprender sus argumentos políticos, relacionados con la tradición y el catolicismo. Este derecho se  concederá a las mujeres en 1944, con el gobierno provisional de la República Francesa.
Debemos abordar con algo más detenimiento el catolicismo de Maurras. Como he comentado anteriormente, Acción Francesa no defendió en ningún caso el legitimismo, este partido, bajo la mirada de Charles Maurras, entendía la religión, la iglesia, el catolicismo, como una forma de cohesión social; Por lo tanto supeditada a la política. Esta visión fue criticada desde el Pontificado de Roma. Él entendía el catolicismo como forma de encontrar la unidad de la sociedad francesa. El 29 de Diciembre de 1926 tendrá lugar la condena papal al partico Acción Francesa. Como precedente debemos comentar que algunas de las obras de Maurras fueron incluidas por sus tintes agnósticos en el Index Librorum Prohibitorum. El Papa Pío XI condenó la influencia del partido en las juventudes católicas. En 1927 se prohibieron los sacramentos a todos los integrantes del partido. Este gesto indudablemente perjudicó considerablemente al partido, ya que estamos hablando de una ideología que exaltaba el pasado de Francia, su monarquía católica, y uno de sus grandes pilares fue la derecha tradicionalista francesa. Este sector se encontró en una encrucijada al verse enfrentadas sus creencias religiosas y sus creencias políticas. Este gesto podía compararse al acontecido durante la unificación italiana, cuando el Papa condenó a todos aquellos que quisieran entrar en Roma para convertirla en la capital de la nueva Italia. De hecho, la Casa Real, por continuar en la misma línea que la Iglesia de Roma, también optó por criticar este movimiento político. Como consecuencia evidente, la derecha tradicionalista comenzó a alejarse del partido, haciéndole perder un apoyo importante. Esta condena se levantó tras la Guerra Civil Española, ya que su influencia se materializó en el anticomunismo. En este caso, todo movimiento político contrario al comunismo era bien visto por la Iglesia. Algo similar acontecería en España con el franquismo, pues el inicio de la Guerra Fría supuso un cambio en la visión política internacional, pues lo que en sus inicios fue la lucha contra el fascismo y el autoritarismo estatal se convirtió en la lucha contra el comunismo, y es entonces cuando un estado, por muy totalitario que sea, mientras se mantenga en contra del comunismo, será bien visto por la comunidad internacional.

 

 

DESARROLLO DEL NACIONALISMO AUTORITARIO:

 

En Francia el nacionalismo devino algo más que un sentimiento emocional, una teoría o una doctrina. La derrota de París contra Prusia en la guerra de 1870-1871, el desastre de Sedán y la proclamación de la III República generó lo que el profesor Juan Pablo Fusi denomina como “nacionalismo de revancha”. Algo similar a la patria humillada que fundamentó el fascismo italiano o el nazismo alemán. En 1882, Paul Dérouléde creó lo que conocemos como la “liga de patriotas”, que no tardaría en alcanzar la cifra de 182,000 adheridos. Su programa consistió, en sus inicios, en promover una educación patriótica dentro del régimen republicano. Sin embargo, no tardó en denunciar la prudencia de la III República en la cuestión de Alsacia y Lorena, las cuales fueron anexionadas a Alemania en el año 1871. Por ello comenzaron a ver en el parlamentarismo un obstáculo para los intereses nacionales. En 1888 Eduard Drumont, un escritor y periodista francés, publicó el folleto conocido como la Francia judía, en el que se hablaba sobre la Historia Contemporánea francesa e introducía una nueva teoría sobre la culpabilidad del capital y de la influencia de los judíos en los problemas nacionales franceses. A su mismo tiempo, otro factor que influyó en la conformación del nacionalismo autoritario alemán fue el boulangismo, un movimiento que se articuló en torno al general Boulanger, que reivindicaba, del mismo modo, la revancha contra Alemania. Su presencia, no sin razón, y este movimiento, generó claras y evidentes especulaciones sobre la posibilidad de un golpe de estado en Francia. Otros sucesos influyeron en este proceso, como fue el escándalo de Panamá en 1892. El periódico de Drumont, “La libre Parole”, denunció que la compañía del Canal de Panamá había sobornado a conocidos parlamentarios y periodistas para conseguir que se aprobara una ley que autorizase un préstamo a su favor. Esta crisis colocó en el punto de mira al gobierno francés.

Por otro lado, el caso Dreyfus, el procesamiento del capitán judío Alfred Dreyfus, acusado de espionaje en favor de Alemania con pruebas falsas aupó el nacionalismo autoritario, haciendo del nacionalismo la nueva gran ideología de la derecha antirrepublicana. Maurice Barrés, escritor que en el pasado fue diputado boulangista, asumió la defensa del ejército, cuando los Altos mandos resultaron perjudicados por la fabricación de pruebas falsas para inculpar al capitán Dreyfus. Este personaje escribió una serie de ensayos como  Escenas y doctrinas del nacionalismo en 1902, y determinadas novelas como  Lo desarraigados, La llamada al soldado o  Sus figuras, publicados entre 1897 y 1902, que consistían claramente en una exaltación de la patria. Todos estos gestos fueron generando un nacionalismo social, que reclamaba recuperar la esencia y la tradición francesa.

Charles Maurras sería la figura entorno a la cual se articularía el nacionalismo autoritario francés propiamente dicho. Su doctrina, antiparlamentaria, antidemocrática y autoritaria, se convertiría en la ideología política del movimiento político Acción Francesa. Se interesó por la política a raíz del caso Dreyfus, y en Enero de 1899 se incorporó a Acción Francesa. Al año siguiente publicó su libro Encuesta sobre la Monarquía. En él apareció por primera vez el concepto “nacionalismo integral”, que suponía una revisión de todos los argumentos previos del nacionalismo francés y sentaba los fundamentos de lo que era una alternativa teórica y programática global a la Francia republicana y democrática. Su teoría nacionalista consistía en asociar Francia con su pasado monárquico y católico. Curiosamente, Barrés era republicano y llegó a reivindicar la tradición jacobina y napoleónica, propia de la Revolución Francesa, algo que chocaba directamente con la concepción antiliberal y antiilustrada de Acción Francesa. Su obra se contraponía con los valores de la Revolución de 1789, como decíamos; Es por ello que proponía los conocidos como valores eternos de Francia, que el atribuye a la familia, la religión católica y la monarquía, frente a los derechos del hombre y del ciudadano y los conceptos revolucionarios y democráticos de soberanía. Por tanto, su discurso político se centra exclusivamente en la búsqueda de la restauración de una monarquía hereditaria, tradicional y antiparlamentaria. Lo primero que había que hacer era eliminar los elementos de división antinacionales, es decir, el parlamento y los partidos políticos; En segundo lugar, había que eliminar otros elementos de división, que eran los judíos, los protestantes, los masones y los extranjeros; Finalmente, todos estos elementos debían integrarse de alguna manera en la nación, para así, devolverle a Francia su orgullo y gloria. Por otro lado, el discurso rondaba la integración de Alsacia y Lorena, así como eliminar la amenaza alemana. Es por ello que la figura de Maurras fue tan determinante, ya que le dio orden y estructura ideológica a lo que en principio eran meros sentimientos nacionales desorganizados, así como un caos de ideologías con un principio común. De esta forma consiguió aunar todos los sectores nacionalistas bajo un mismo movimiento.

Su Historicismo es más que evidente. Además observamos la influencia del Romanticismo político, sobretodo del concepto de nación orgánico. En un artículo publicado en 1901 en el diario Action francaise, expresaba los valores monárquicos y católicos recordando la Francia del 496, fecha de la conversión de Clodoveo, hasta el año 1792. Recordaba así mismo las apariciones de Lourdes y Juana de Arco.

Ya vimos cómo Acción Francesa se rodeó de un círculo de intelectuales y personalidades relativamente influyentes como Paul Bourget, Georges Sorel, Henri Massis, Pierre Gaxotte, Georges Bernanos y Jaques Maritain. Este círculo fue capaz de transformar la derrota política y judicial que supuso el caso Dreyfus en una victoria electoral e ideológica. Sería una victoria moral de nacionalismo. Acción Francesa tendría una influencia más que considerable en la política hasta la década de 1930. Atrajo numerosos movimientos estudiantiles, asociando la juventud al nacionalismo. El caso de los Camelots du Roi es más que evidente, cuya agresividad y activismo  dirigido contra los republicanos y los socialistas se dejó notar. Este activismo además contribuyó a generar una opinión pública favorable al revanchismo contra Alemania.

 

CHARLES MAURRAS:

 

Nacido en el año 1868 en una región del sur de Francia conocida como Martigues, Charles Maurras será la figura más emblemática del nacionalismo autoritario francés. Falleció en 1952. Fue escritor y periodista, recibió una importante educación católica y siempre estuvo fascinado por la zona francesa del Mediterráneo. Como dijimos anteriormente, se interesó por la política a raíz del caso Dreyfus (Affaire Dreyfus). Antes de ello había participado en un movimiento literario provenzal asociado al poeta Mistral, poeta que optó en su obra principal, a la que le dedicó ocho de sus años, por una grafía simplificada, en contraposición a las grafías clásicas. Desde entonces ese tipo de grafía es conocida como mitraliana.

Se incorporaría en Enero de 1899 al movimiento de intelectuales nacionalistas conocido como Acción Francesa. Estos intelectuales eran denominados como antidreyfusards. Sería en el año 1900 cuando publicaría su principal obra, Encuestas sobre la monarquía.

Volviendo a su pasado. A los diecisiete años se trasladó a la ciudad de París, en la que trabajó en diversos diarios y publicaciones periódicas. Curiosamente, en sus inicios también llegaría a escribir en la Cocarde, un periódico de corte republicano. Llegaría a trabajar como reportero en los primeros Juegos Olímpicos en Atenas en 1896. Cuando entró a raíz del caso Dreyfus en Acción Francesa consiguió influenciar en cierta medida en los dos cofundadores, en sus inicios republicanos, en monárquicos. La obra de Maurras tuvo gran influencia en la ideología “oficial” que presentaría el movimiento, pues en sus inicios, el historicismo y la monarquía no constituían pilares principales.  No tardaría en convertirse en editor del periódico propio del movimiento. Obviamente, parte de su obra se centrará en una crítica o una contraposición a los valores aportados por la Revolución Francesa. El historicismo radical que planteaba se enfrenta directamente con las intenciones de crear un país exnovo de los revolucionarios. La idea de nación ultrajada, tan presente en la conformación de todos los nacionalismos extremos, influyó notablemente en él. La exaltación de la nación francesa y la humillación recibida a manos de los prusianos fueron un caldo de cultivo ideal para la búsqueda de la gloria de la nación perdida. Este sentimiento ya comenzó a manifestarse en la propia Liga de Patriotas fundada por Dérouléde. No es de extrañar que defendiera la entrada de Francia en la I Guerra Mundial, independientemente de que eso significara el apoyar al republicano Georges Clemenceau. Su real preocupación era la dignidad y el orgullo de la nación francesa, fruto de una empatía nacional generada a raíz de los movimientos de las nacionalidades. Lo cierto es que si avanzamos a analizar su posición frente a la II Guerra Mundial nos encontramos con un Maurras considerablemente más ambigüo. De hecho, más adelante llegó a describir el ascenso de Petáin al poder como una “sorpresa divina”. En innegable ver que el nacionalismo de Maurras no tiene, ni mucho menos, los tintes vanguardistas y panacionalistas con los que contaba el nazismo. Sí que podríamos relacionarlo directamente con el fascismo mussoliniano, ya que éste buscó constantemente la exaltación de los valores históricos de Italia (llegando incluso a realizar un ingente esfuerzo arqueológico en la búsqueda de esa “gloria” del pasado). Sin embargo, volviendo a la ocupación nazi de Francia, criticó a los colaboracionistas parisinos y a los disidentes residentes en Londres. Más adelante llegó a explicar que pensaba que Petáin realmente trabajaba a favor de los aliados. No sería descabellado afirmar que tanto Petáin como De Gaulle estarán influenciados por las ideas aportadas por Maurras. En 1944 fue arrestado por colaboracionista, y condenado a muerte, condena que finalmente se transformó en cadena perpetua. Además fue expulsado de la Academia francesa. Para dejar aún más clara la influencia que tuvo el caso Dreyfus en la personalidad política de Maurras, su respuesta ante estos hechos fue afirmar que se trataba de una venganza del propio Dreyfus. Poco antes de morir retornó al catolicismo, a pesar de su notable agnosticismo en vida.

En cuanto a sus ideas políticas, al margen del nacionalismo integral anteriormente descrito, siempre abogó por la monarquía y el catolicismo. Lo cierto es que en cuanto a la monarquía se limitó a exaltar los valores de ésta como institución histórica del país. Su apoyo a la monarquía siempre fue teórico e impersonal. Cuando digo impersonal me refiero a que nunca se posicionó a favor de ninguna dinastía en concreto. No manifestó su apoyo ni a los orleanistas ni a los borbónicos. Su idea era mucho más teórica e idealista. El veía la monarquía, al igual que Herder, como una institución propia de Francia, resultado de la evolución de un pueblo y natural de su país. Lo mismo ocurría con el catolicismo. Al igual que en sus obras encontramos cierta importancia del catolicismo, transformándose en uno de sus pilares básicos de su ideario, no se trataba más que de un pilar funcional y objetivo. Su función consistiría en aunar al pueblo, en otorgar esa unidad que requieren todos los pueblos, bajo una monarquía absoluta, sin disgregaciones propias del parlamentarismo o la democracia. Su visión personal del catolicismo nunca fue  trascendente en su ideología. En varias ocasiones recibió críticas del propio pontificado, pues no hablaba de la Iglesia como institución, sino que hablaba de la religión como método de cohesión social. Creo importante recalcar que su visión, tanto de la monarquía como del catolicismo era puramente teórica e idealista, sin llegar a profundizar en qué dinastía debía portar la corona o qué Papa debía ser el que liderara ese proceso de unificación social. Su ideal de sociedad se encontraba plenamente jerarquizado. Su postura elitista encajaba perfectamente con las propuestas católicas y monárquicas; Esto unido al fuerte historicismo que imbuye su ideología dan como resultado una sociedad monárquica y católica, acorde a lo que a partir del siglo XIX se conocerá como movimiento de las nacionalidades.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

-        FUSI, J.P. 2003. “La patria lejana. El nacionalismo en el siglo XX”.

-       Kedouri. E. “Nacionalismo”.

-       Smith. A. “Nacionalismo”.

 

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