Los orígenes del reino Astur y su posterior ideologización

Comparte historia...Tweet about this on TwitterShare on Facebook

El año 711 marca el abrupto final del reino visigodo de Toledo con la llegada a la Península Ibérica de los musulmanes, los cuales, en la mayoría de los casos, establecen pactos con las élites hispanogodas hasta completar la total ocupación peninsular en un breve intervalo de tiempo. En el año 722 los cristianos, liderados por Pelayo, oponen resistencia a los musulmanes en Covandonga, negándose a pagar tributos.

La tradición historiográfica hasta bien entrado el siglo XX  cuenta lo siguiente: Pelayo es uno de los hispanogodos que huyen hacia el norte. Pelayo posiblemente perteneciese a un grupo de nobles enemigos del rey Vitiza y aliados de Rodrigo, ya que cuando el rey Rodrigo accede al trono Pelayo recupera su anterior puesto como espartario del rey. Tras la invasión musulmana permanece en Córdoba a manos del valí Al- Hurr hasta el año 717, fecha en la que escapa de Córdoba y huye al norte donde incita a los astures a rebelarse contra el poder andalusí. En el año 722, tendrá lugar la batalla de Covadonga, hecho que para la historiografía tradicional marca el inicio de la Reconquista.

Medievalistas como Sánchez Albornoz califican a Pelayo como ‘‘el caudillo de un pueblo, el fundador de una monarquía, el restaurador de la cristiandad, el paladín de la civilidad europea frente a la religión y a la cultura islamitas y africanas’’. Este tipo de afirmaciones tienen una carga ideológica enorme que ha repercutido en buena parte de la historiografía posterior y en el sentir popular.

Sin embargo, hay historiadores que separan el primitivo proceso de resistencia de los pueblos del norte peninsular de la posterior ideologización de un término de invención historiográfica: el de Reconquista.

Los historiadores Barbero y Vigil tratan de explicar los orígenes de la Reconquista estudiando a los pueblos que desde hacía siglos ocupaban las zonas geográficas donde aparecerán los núcleos cristianos de resistencia (la Cordillera Cantábrica). Estos pueblos, entre los que se encuentran los astures, los cántabros y los vascones, nunca llegaron a ser completamente sometidos ni por romanos ni por visigodos. La romanización de estos pueblos nunca llegó a ser total: hallazgos arqueológicos han puesto de manifiesto la  imposibilidad de los romanos de imponer sus leyes y la pervivencia hasta fecha tardía de elementos indígenas. Los visigodos tampoco serán capaces de someter este espacio geográfico, produciéndose continuos levantamientos y enfrentamientos. Esta resistencia se comprende mejor si atendemos a causas sociales: los astures, cántabros y vascones tenían un sistema social antagónico al de romanos o visigodos. Sus sociedades están formadas por hombres y mujeres libres donde existe muy poca jerarquización social.

Sin embargo, la historiografía conservadora nos muestra cómo en la Cordillera Cantábrica se inicia la Reconquista, entendiendo a ésta como una lucha política y religiosa entre una cristiandad nacional derrotada en el 711 contra los musulmanes invasores. ¿Cómo es posible que en la región menos romanizada y menos cristianizada, que siempre había tratado de mantenerse independiente, apareciese precisamente la idea de Reconquista? Barbero y Vigil ven en esto una evidente contradicción:

En primer lugar, la resistencia cántabro-astur no obedece a motivos políticos o religiosos, pues ese fenómeno, el de resistencia, existía ya, como se ha visto, desde mucho antes de la llegada de los musulmanes.

En segundo lugar, el deseo de reconquistar unas tierras que nunca habían pertenecido a estos pueblos no se puede aceptar hasta tiempos posteriores (el siglo IX) en los que deliberadamente se creó una conciencia de continuidad con el reino visigodo.

Ahora bien, hemos visto cómo Barbero y Vigil desmontan toda idea preconcebida, pero su investigación nos lleva a plantearnos otra pregunta: ¿Si la idea de Reconquista no comienza en la batalla de Covadonga, cuándo empieza? Comienza en el siglo IX cuando el monarca Alfonso III tiene intenciones de reinar en toda la Península y para ello inicia una labor historiográfica que justifique tales intenciones, reconciliando dos hechos contradictorios: las continuas luchas de cántabros y astures contra los visigodos con la conversión de la zona en la sucesora del reino de Toledo.  Los ideólogos neogoticistas de Alfonso III crearán el proyecto expansionista de Reconquista, vinculando históricamente a Alfonso III con los reyes visigodos, llegándose a presentar genealogías que muestran parentesco entre Alfonso y los reyes toledanos. Esta labor legitimadora puede observarse en la compilación de textos que aparecen en la Crónica de Alfonso III, en la cual aparecen dos tradiciones que es preciso diferenciar y que nos hablan sobre los hechos de Covadonga donde Pelayo derrota a los musulmanes:

En primer lugar existe una tradición local (la versión rotense), en donde se habla de Pelayo como un personaje de ascendencia astur (y no goda), elegido caudillo por los propios astures reunidos en asamblea.

En segundo lugar existe también una tradición progoda (la versión sebastianense) que nos presenta a Pelayo como un noble godo, elegido caudillo por la nobleza goda refugiada en Asturias. Esta última tradición es la que identifica al reino de Asturias con el de Toledo, e interpreta la batalla de Covadonga como el inicio de la restauración del reino visigodo.

Esta segunda tradición es posterior a la primera y se observa una visigotización de su contenido, un producto ideológico con unos fines políticos definidos puesto que enlaza al reino asturiano con el reino visigodo, partiendo desde aquí, y no antes, la idea de de recuperación de la Península

Bibliografía:

- P. Iradiel, S. Moreta, E. Sarasa. ‘‘Historia medieval de la España cristiana’’

- C. Sánchez Albornoz. ‘‘Orígenes de la nación española. El reino de Asturias’’

- A. Barbero, M. Vigil. ‘‘Sobre los orígenes sociales de la Reconquista’’

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>