Los petroglifos galaicos

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INTRODUCCIÓN:

 

Generalmente se sitúan en la zona de la actual Galicia y el Norte de Portugal. La presencia en zonas más al sur de la península son menos frecuentes (Hallamos algunas representaciones en el valle del Tajo portugués). Las investigaciones más recientes han hallado petroglifos en la provincia de León. Dentro del arte prehistórico en Galicia encontramos tres diferentes tipos de representaciones artísticas: En primer lugar hablaríamos de las realizadas en el interior de los monumentos megalíticos, en segundo lugar de los que se encuentran en cistas de la Edad del Bronce, y en tercero y último, y más frecuente, los realizados en piedras al aire libre (realizados sobe rocas graníticas).

Se trata de un fenómeno asociado al área de las Rías Baixas, siendo el valle del río Lérez la zona con mayor número de representaciones. No existe un consenso claro sobre si se iniciaron a finales del Neolítico o a comienzos del Calcolítico (Entre el II y el III Milenio). Normalmente los más antiguos son los grabados realizados en el centro de la roca, siendo los de las zonas más marginales, probablemente, posteriores. Prácticamente, todos los petroglifos de la Edad del Bronce se sitúan cercanos a la costa de la provincia de Pontevedra.

Existen historiadores que asocian la tipología de los petroglifos a cierta influencia oriental (Cretense, griega, egipcia o incluso anatólica). No obstante, existe un gran debate sobre la cultura a la que pertenecen. Hay símbolos asociados al Calcolítico y otros a la Edad del Hierro. La evolución tipológica de los petroglifos en esta zona geográfica hace muy difícil asignarlos a una cultura concreta. Hay expertos que opinan que los petroglifos son el resultado de las evoluciones de diferentes culturas y símbolos, cómo puede pasar con los grabados postpaleolíticos del resto de la península.

Dentro del Grupo Galaico se observan diferencias, desde el punto de vista temático y técnico. El soporte, como el tipo de roca, son rasgos comunes que nos llevan a asociar los petroglifos a una cultura propia y específica.

Dentro de la temática del grupo Galaico hay dos grupos: Por un lado, donde predominan las figuras geométricas (Con fuerte componente simbólico), y por otro, de un carácter naturalista (menos numeroso), en el que hallamos figuras de animales y antropomorfos.

Muchos escritores aseguran que la significación del arte esquemático, halladas en el arte rupestre británico e irlandés, estaban asociadas con lo sagrado, y que delimitaban paisajes. Ningún dibujo o grabado se limitaba a cumplir una única función. Hay motivos que marcan caminos que atraviesan un paisaje y también se encuentran en las tumbas megalíticas (En su interior). El significado concreto es muy difícil de comprender, es probable que no fuera accesible para todo el mundo. Lo cierto es que cuánto más se estudian dichas imágenes, más difícil es comprender su propósito concreto.

Se han hallado representaciones similares en Gran Bretaña e Irlanda, como los grabados del interior de Newgrange o los círculos de Derryleague (Ambos en Irlanda), así como los grabados de la región de Northumberland (Al norte de Inglaterra).

Las primeras manifestaciones artísticas parietales que se conocen en la zona de Galicia van ligadas a la presencia de las primeras estructuras arquitectónicas megalíticas. Es probable que los orígenes de los petroglifos se hallaran en al arte esquemático propio del interior de las estructuras megalíticas, como es probable la relación o interacción, tanto directa como indirecta, de las diferentes culturas europeas del Atlántico.

Los megalitos eran monumentos construidos con grandes piedras, relacionados con las tumbas bajo túmulo, lo que enlaza esta simbología con el mundo ritual. No es extraño considerar que estos símbolos estuvieran cargados de una importante significación, tanto práctica como ritual.

 

 

PRINCIPALES CONJUNTOS:

 

Existe una gran cantidad de conjuntos en los que hallamos diversos grabados, los más emblemáticos son:

  • Champás 1 (Pontevedra).
  • Pedra dos Mouros (Pontevedra).
  • Pedra do Lombo da Costa (Pontevedra).
  • Peneda Negra (A Coruña).
  • Laxe do Outerio do Cogoludo (Pontevedra).
  • Monte de Santa Trega (Pontevedra).
  • Pedra do Outerio da Mó (Pontevedra).
  • Laxe das Rodas (A Coruña).
  • Pedra do Laberinto (Pontevedra).
  • Outerio do Cribó (Pontevedra)
  • Os Ballotes (Pontevedra).
  • Pedra da Beillosa (Pontevedra).
  • Pedra das Ferraduras (Pontevedra).
  • Laxe da Rotea de Mendo (Pontevedra).
  • Laxe da Forneiriña (Pontevedra).
  • Pedra do Pial da rei (Pontevedra).
  • Laxe dos Cabalos (Pontevedra).
  • Pedra da Serpe (Pontevedra).
  • Castro de Troña (Pontevedra).
  • Castro de Os Remedios (Pontevedra).
  • Pedra da Beillosa (Pontevedra).
  • Matabois III (Pontevedra).
  • Laxe do Outerio do rio Loureiro (Pontevedra).
  • Conxo (Santiago de Compostela).
  • Mogüelos III (Pontevedra).
  • Coto dos mouros (Pontevedra).
  • Primadorna I (Pontevedra).
  • Monte Penide (Pontevedra).
  • Xan de Deus (Pontevedra).
  • […]

Estos son tan solo una peuqeña mención de la gran cantidad de conjuntos petroglifoides que hallamos a lo largo del noroeste de la Península Ibérica.

 

PETROGLIFOS, TIPOLOGÍA Y TÉCNICA:

 

Los petroglifos son grabados en rocas al aire libre. Las rocas utilizadas como soporte son generalmente graníticas. Encontramos la mayor densidad de representaciones en el cuadrante Sur-Oeste del País Gallego. En definitiva, son especialmente frecuentes en la provincia de Pontevedra. Partiendo desde este núcleo, a medida que nos alejamos va disminuyendo paulatinamente la densidad y frecuencia de los petroglifos.

Existe una amplia gama tipológica. Las representaciones más frecuentes son las “cazoletas”. Estas se presentan generalmente aisladas, aunque también existes algunos casos en los que forman parte de otros motivos. En definitiva, los motivos circulares son los más característicos. Por otro lado también hallamos representaciones de espirales, antropomorfos o animales (como cérvidos o caballos). Por último y menos frecuentes hay motivos como esvásticas, laberintos, paletas… Encontramos cierta escasez del arte naturalista frente al esquemático. En algunos casos, da la impresión de que las diferentes figuras dentro de un mismo panel fueron grabadas en diferentes periodos de tiempo, siendo los soportes utilizados de manera continuada; aunque tampoco se descarta la posibilidad de que todos los grabados se realizaran en mismo periodo de tiempo. Más adelante procederemos al análisis más detallado de las diferentes tipologías.

En algunos casos, la técnica se basa en surcos transversales en forma de V (se aprecian los golpes dados con el instrumento), y en otros, surcos transversales en forma de U (con una anchura mucho mayor que el anterior). Respecto a este último estilo, se especula si era una técnica que requería tiempo y paciencia o si el resultado era fruto de un piqueteado erosionado (De ahí que al tacto resulte “suave”). Los surcos transversales en forma de V tienen los bordes muy angulosos y las paredes rectas; A simple vista y al tacto se aprecian perfectamente los golpes que aplicaron para el grabado. Además se aprecia que el instrumento utilizado era afilado y puntiagudo. Es considerablemente mayor la profundidad del grabado que la anchura del mismo. Es frecuente la elaboración de cruces o herraduras con esta técnica. Los autores afirman que la presencia de esta técnica es propia de culturas algo más modernas, pues es una técnica novedosa, de hecho, muchos de ellos están datados en la Alta Edad Media (estarían relacionados con delimitaciones jurisdiccionales…). El otro tipo de técnica, en U muy abierta, daría un resultado de un óvalo partido. Generalmente presentan los bordes muy desgastados, de hecho, son muy suaves al tacto, y la anchura llega a ser el doble que la profundidad (al revés que la anterior técnica). Este tipo de técnica afecta al resto de figuras, es decir, que es, sin lugar a dudas, la técnica predominante. El aspecto que nos ha llegado es muy desgastado y erosionado. Los autores han intentado explicar el aspecto tan erosionado y casi pulido por un tipo de grabado de insistencia; Sería el fruto del continuo frote sobre la superficie hasta conseguir el surco deseado. Sin embargo, otros autores han querido ver dos fases distintas: En primer lugar, un piqueteado muy fino, que daría el perfil del dibujo, y en segundo lugar los surcos más elaborados y desgastados. Finalmente, otros autores atribuyen el desgaste al paso del tiempo y la erosión climática. Cierto es que todas las explicaciones tienen su sentido.

En cuanto a la tipología, distinguimos los siguientes tipos:

 

  • En primer lugar, las cazoletas. Se tratan de un simple hoyo excavado en la roca cuyo fondo es más o menos cóncavo. Su tamaño no suele superar los 5 cm de profundidad. Muchas de las veces aparecen asociadas a otros paneles u otras representaciones o grabados en la roca. No obstante, también tenemos constancia de cazoletas aisladas, sin ningún otro tipo de grabado cerca. En cuanto a su cronología no podríamos establecer una concreta. Muchos autores establecen sus inicios en el Neolítico, principalmente por su asociación con grabados esquemáticos; Pero no podríamos elaborar una cronología precisa. Las encontramos a lo largo de toda la provincia gallega. Son, sin lugar a dudas, las representaciones más frecuentes dentro de lo que conocemos como petroglifos galaicos.
  • Tras este grupo, las representaciones a las que deberíamos hacer mención son a las diferentes combinaciones circulares. Se tratan de una gran cantidad de diferentes figuras cuya base es la línea curva; especialmente el círculo, con una gran variedad de tipologías diferentes. Encontramos, por ejemplo, gran cantidad de círculos concéntricos, algunos presentan radios, otros no; otros presentan cazoletas integradas en el grabado… En otros casos apreciamos la presencia sólo de semicírculos, o semicírculos concéntricos… A pesar de la gran cantidad de tipologías, es cierto que podríamos establecer una cierta categoría dentro de ellos. En cuanto a su extensión geográfica, es de los grupos más extensos. Abarcaría su presencia desde el río Duero hasta Arteixo y Nostián (alrededores de A Coruña). Sin embargo también encontramos representaciones algo más aisladas: Como A Golada (Pontevedra), Xunqueira de Ambía (Ourense) o Escairón y Guitiriz (Lugo). Estos grabados circulares aparecen, en muchos casos, asociados con otros grabados, generalmente zoomorfos. Parecen formar composiciones. Su asociación con los zoomorfos han hecho considerar la posibilidad de representar terrenos de algún tipo, no obstante, su similitud con los oculados y soliformes esquemáticos dificultan aún más su interpretación.
  • En el tercer lugar de frecuencia de representaciones encontraríamos a los zoomorfos. Curiosamente, las representaciones de animales se concentran especialmente en la zona de las Rías Baixas. Su límite al norte se situaría en el ayuntamiento de Ames, cerca de Santiago de Compostela; y su límite al sur se encuentra en la zona del Bajo Miño. Más adelante analizaremos los lugares geográficos en que hallamos todos los grabados y su posible relación con el entorno. No obstante, hoy en día se han seguido hallando nuevos complejos y representaciones, especialmente en la zona del Bajo Miño. La zona de las Rías Baixas es costera, a medida que nos adentramos hacia el interior, las representaciones de zoomorfos van disminuyendo considerablemente hasta su desaparición. Cuando hablamos de zoomorfos, hablamos prácticamente de cuadrúpedos, ya que al ser figuras propias del arte esquemático, su falta de detalles dificultan considerablemente la identificación concreta. Lo cierto es que los más fáciles de describir son los ciervos machos, fácilmente identificables por su cornamenta, en cambio, los demás animales son casi imposibles de identificar. Es por ello que hablamos de cuadrúpedos, ya que el grado de esquematización puede llegar a simplificarlos tanto que los convertiría en pectiniformes. En muchos casos son figuras acéfalas o con más de cuatro patas, por lo que hasta el término de cuadrúpedos se nos quedaría corto. Otros animales que resultan identificables serían las serpientes, ya que consisten en un simple trazo ondulado en muchos casos. Además deberíamos mencionar la presencia de huellas de animales representadas, también relativamente fáciles de reconocer. La cornamenta a menudo nos facilita la labor de identificación; No sólo los cérvidos, sino los cápridos y los bóvidos resultan relativamente fáciles de reconocer. Las dimensiones de estas figuras son variadas. Encontramos figuras entre 30 y 40 centímetros, las más pequeñas, y figuras que llegan a alcanzar el metro de tamaño. Las más predominantes oscilan alrededor del medio metro. Dentro de los animales deberíamos hacer otra pequeña clasificación de la frecuencia de las mismas:         *Ciervos: Sabemos de su presencia exclusivamente por la cornamenta. Decimos ciervos debido a que sólo los machos presentan la cornamenta representada. De hecho, esta muy exagerada en la mayoría de los casos. Cuando vemos representados cuadrúpedos al lado de ciervos machos, nos inclinamos a pensar que se trata de cérvidos de algún tipo, o bien hembras, o bien crías, o incluso machos con la cornamenta caída, en la época de caída de la misma. La ausencia de cornamenta dificulta su identificación, pero la cercanía a la figura de un macho y sus similitudes formales nos llevan a identificarlos de esa manera. Estos animales suelen aparecer representados realizando alguna actividad relacionada con su comportamiento natural. Esto es un claro indicativo de la ávida observación que estos grupos humanos realizaban de este tipo de animales. A pesar de que dominaran la agricultura y la ganadería, la caza seguiría siendo una importante actividad, bien como forma de prestigio social, o bien como aporte alimenticio. Resulta llamativa la frecuencia de representaciones de la época de cópula de los ciervos. De hecho muchos de ellos han sido representados en pleno acto, pero la mayor parte de grabados que representan este periodo se centran en la parte que precede a la cópula (generalmente se tratan de grabados en los que uno de los cérvidos olfatea los genitales al otro, previo a la cópula; o de uno de los animales que apoya la cabeza sobre la grupa del otro; Por último, en algunos casos, distinguiríamos al macho bramando). Otras veces aparecen representadas manadas de cérvidos, en las cuales el macho ocupa una posición preminente frente a los demás. Cuando se graban, las manadas circulan en línea recta, quizá fruto de la esquematización más que el realismo. Otras veces encontramos la figura humana, siempre protagonista del panel, cazando a los animales. Normalmente aparece armado, generalmente con arcos. En el caso de no aparecer armado, la posición de la figura humana es de dominación con respecto al animal. Dentro de todas las representaciones “aisladas”, sólo podríamos identificar claramente estas dos: Las escenas relacionadas con la cópula, y las relacionadas con la caza. Dentro de las figuras de cérvidos, podríamos realizar otras subdivisiones categóricas, en este caso, estilísticas:                         ∙Tipo 2: Este tipo está formado por una única línea que contornea a todo el animal. Todas las extremidades del cérvido o zoomorfo están unidas entre sí por la misma línea. Las patas suelen estar algo diagonales con respecto al cuerpo. Los cuartos traseros y delanteros presentan cierta elevación con respecto al posible suelo, es decir, que probablemente representara movimiento, se encuentra el animal en posición de trote. Los de este tipo se concentran en el valle de Lérez.          *Caballos: Lo cierto es que su similitud con los cérvidos es bastante considerable, ya que el nivel de esquematismo que presentan dificulta su claro reconocimiento. El grupo de representaciones que identificaríamos como caballos será similar al Tipo 2 de los cérvidos. Los puntos en los que nos apoyamos para identificarlos son la ausencia de cornamenta y la presencia de una larga y espesa cola. La ausencia de cornamenta ya hemos visto que podríamos asociarlo o bien a ciervas, ciervos jóvenes o ciervos adultos en la época de caída de la cornamenta, es pues la cola el punto en el que nos apoyamos para reconocerlos e identificarlos como caballos. Esta interpretación la haríamos en caso de que el zoomorfo apareciera solo. Es indudable la asociación de estas figuras a los caballos cuando encontramos un antropomorfo sobre ella. Estas representaciones serían más recientes en cuanto a la cronología se refiere, pues en pleno Neolítico la monta de caballos todavía es ciertamente cuestionable. Teniendo en cuenta que las representaciones de arte esquemático ocupan un amplísimo periodo temporal, remontándose hasta la Alta Edad Media, debemos ser cautos a la hora de aplicar cronología a los diferentes grabados. De hecho, es relativamente mayor la frecuencia de antropomorfos montados sobre caballos, es decir, de jinetes. Muchas de las representaciones de caballos suelen ir asociadas a otros grabados como combinaciones circulares y cazoletas. Al igual que los cérvidos, debían formar parte de algún tipo de panel que hoy día nos es difícil de interpretar.         *Serpientes: La frecuencia de estas representaciones es relativamente escasa, o por lo menos no es tan frecuente como las anteriores. En muchos casos quizás sería más correcto hablar de signos serpentiformes, ya que el grado de esquematismo que presentan los reduce a una mera línea ondulada, que se ha identificado como serpiente. Esos grabados tendrían paralelos, algo más complejos y elaborados en el arte macroesquemático. La presencia de signos serpentiformes es frecuente desde el Neolítico en la Península Ibérica, por tanto nos es difícil aplicarle una cronología concreta. El caso de las serpientes también se ha dividido en dos tipos diferentes:                         ∙Tipo 2: Esta variante cuenta con más detalle, pues en ella se aprecia cierto volumen, pues el cuerpo se delimita con dos líneas más o menos paralelas entre sí.
  •                          ∙Tipo 1: Una sola línea ondulante, con una cabeza bien diferenciada.
  • .
  •                          ∙Tipo 3: Este tipo es el más escaso y el más problemático, de hecho podríamos interpretarlo como un tipo en el que incluimos el resto de grabados que no podemos introducir en las dos clasificaciones anteriores. De hecho, se concentran en 3 lugares concretos: Os Ballotes, Cabras de Ribeira y Boiro y Axeitos (este actualmente está destruido). Se caracterizan estas figuras por estar tremendamente esquematizadas y ser de un tamaño superior al normal o más frecuente. El cuerpo del animal presenta una estructura poligonal, rectangular, del que parten las extremidades, que son cuatro trazos rectos, paralelos entre sí. El cuello y la cabeza también presentan un altísimo grado de esquematismo, que dificultan aún más su identificación. Los surcos, de hecho, son mucho más profundos de lo que estamos acostumbrados a ver. Este tipo de representaciones nos ha llevado a un conflicto a la hora de establecer su cronología, ya que si su técnica se escapa de las tipologías anteriores, incluso el instrumento utilizado para grabarlos es distinto, probablemente sean grabados de otro periodo diferente. Este tipo se limita a la Ría Arousa.
  •                          ∙Tipo 1: Las representaciones limitadas por dos líneas. Una que                         arranca desde las extremidades delanteras, contorneando el cuello, cabeza, lomo y cuartos traseros. Desapareciendo las patas posteriores. La otra línea comenzaría en la parte interior de las patas delanteras, contornearía el vientre y finalizaría en el final de las patas traseras. Estas figuras se caracterizan por su estatismo. Este tipo, geográficamente se extiende por prácticamente toda la zona anteriormente dicha de expansión de los zoomorfos.
  • Cruciformes: Tras los animales, estos símbolos son los que observamos con más frecuencia. En muchos casos, dentro de un panel de figuras esquemáticas neolíticas o posteriores observamos la presencia de cruciformes. Su presencia no tiene límite geográfico, resulta fácil encontrarlas a lo largo de todo Galicia, sin especial concentración en ningún lugar concreto, a diferencia de otros grabados como los animales, por ejemplo. Curiosamente la mayoría de las cruces están grabadas con un instrumento diferente a los demás grabados, que suele ser más duro e incisivo, se ha especulad que incluso metálico. Esto nos rejuvenece considerablemente la cronología, llevando a acercarlo incluso a la Alta Edad Media, como mencionamos anteriormente. Esta última hipótesis la aportó el autor R. Sobrino Lorenzo-Ruza. Esta teoría se fundamenta en que en el caso de existir algún tipo de superposición entre los anteriores grabados y cruces, siempre las cruces se encuentran por encima, por lo que son posteriores, además del diferente instrumento empleado para su elaboración. Existen paralelos a lo largo de la Península Ibérica como un intento de “cristianización”. La Pedra de Beillosa es un buen ejemplo de superposición entre grabados esquemáticos prehistóricos y cruciformes algo más recientes. Creo importante saber diferenciar entre grabados por un intento de cristianización y un posible intento de delimitación del territorio o incluso marcaje de rutas pastoriles de los grabados prehistóricos.
  • Antropomorfos: La presencia de antropomorfos o figuras humanas es relativamente escasa dentro de los petroglifos gallegos. Como ocurre con las figuras anteriores, tanto la cronología como la identificación de los mismos es un problema, ya que el alto grado de esquematización a veces dificulta la interpretación del mismo. Ya conocemos los diferentes ejemplos del arte esquemático a lo largo de la Península Ibérica y hemos observado como el grado de esquematización lleva a convertir a la figura humana en signos ramiformes, golondriformes, acéfalos… y que los identificamos como antropomorfos, bien por el contexto, bien por la evolución estilística. Lo cierto es que en muchos casos los antropomorfos podríamos introducirlos dentro de los cruciformes ya que se limitan a una cruz. En complejos rupestres como Os Ballotes, Pinar do Rei, Río Loureiro… observamos estas dificultades de reconocimiento a las que nos enfrentamos con respecto a los antropomorfos. Al igual que en los anteriores casos, también podríamos diferenciarlos en diversos tipos según su tipología:                         ∙Tipo 2: Serían figuras de antropomorfos contorneadas con una línea continua.
  • Muchos de los antropomorfos los encontramos montados sobre un caballo, lo que no indicaría una cronología algo más reciente, llevando sus inicios mínimos a la Edad del Hierro. En otros casos encontramos las figuras humanas de pie, de frente, en muchos casos, y formando parte de un panel, o una escena, en algunos casos con cierto carácter narrativo. Estas escenas podríamos clasificarlas en equitación, caza o doma de algún tipo de animal, pastoreo… Las escenas se suelen limitar a ello, de la misma forma que en el arte levantino observamos generalmente escenas de caza, también observamos otro tipo de escenas de la vida cotidiana, como la recolección de miel o la recogida de frutos de los árboles mediante el golpeo con algún tipo de rama, en el arte esquemático gallego no vemos representadas otras escenas de la vida diaria, como podría ser la agricultura. Si hablamos de comunidades ganaderas e incluso capaces de montar a caballo, la agricultura formaría una parte esencial de su vida, pero no existen o no conservamos ninguna escena relacionada con ello. No obstante, quizás la funcionalidad de los grabados no estuviera relacionada con ello, sino que su funcionalidad la limitara a un tipo de representaciones concretas. Otro importante elemento de análisis que nos sirve como fuente a la hora de elaborar una cronología, así como establecer el modo de vida de estos grupos sociales, es el utillaje que presentan los grabados. Esto es, si encontramos una hoz, lo que nos indica es que esas sociedades conocían la agricultura, o por lo menos la recolección de un tipo de cultivo muy concreta, lo que nos acercaría al Neolítico o cronologías posteriores. Este método lo podemos aplicar a los grabados rupestres esquemáticos gallegos. En cuanto a las armas, encontramos desde arcos a yelmos, escudos, armas arrojadizas, espadas… utensilios que nos acercarían más bien a la Edad del Hierro. Por lo tanto, a pesar de que los inicios del arte esquemático se establezcan en torno al Neolítico, es probable que los grabados gallegos establezcan su cronología más tardía alrededor de la Edad del Hierro. En los casos de que los antropomorfos aparezcan representados con armas o utensilios podemos acercarnos a la cronología. Estas representaciones se concentran especialmente en los lugares de mayor densidad de grabados, en este caso, Pontevedra. Curiosamente todos los antropomorfos aparecen asociados con otro tipo de representaciones, no conocemos hasta la fecha ningún antropomorfo aislado dentro de los petroglifos gallegos. En la mayoría de los casos aparecen asociados a los círculos concéntricos o las cazoletas. En menor porcentaje, se asocian con representaciones zoomorfas y por último, y menos frecuentes, con armas. En cambio, las huellas o los ídolos no suelen estar tan relacionados con los antropomorfos. El carácter narrativo de muchos de los paneles nos indica que, probablemente, la asociación de las figuras humanas a las cazoletas y los signos circulares sean la explicación o la narración de algún hecho concreto. El alto grado de esquematización nos dificulta su comprensión, pero me atrevería a decir que tienen cierta similitud con los pictogramas, ya que la esquematización nos indica un carácter utilitario, dejando a un lado los embellecimientos formales (más propios del arte paleolítico magdaleniense) y limitándose a una representación puramente esquemática y simplista que transmite un hecho o escena concreta. Así pues, creo que la asociación de los diversos símbolos comprende una significación concreta para las culturas que los realizaron, y tendrían un carácter funcional concreto.
  •                          ∙Tipo 1: Aquellos antropomorfos que se reducen a unos sucesivos trazos rectos.
  • Ídolos: La representación de estos ídolos es realmente escasa. Lo cierto es que los identificados como signos idoliformes no es más que una categoría compleja en la que introducimos todos aquellos grabados a los que no somos capaces de darle una significación concreta. Los signos bitriangulares, soliformes asociados a otro tipo de símbolos, los oculados soliformes… son diferentes tipos de ídolos del arte esquemático a lo largo de la Península Ibérica. Este tipo de grabados están concentrados en unos yacimientos muy concretos: Pedra das Ferraduras, Conxo, Mongüelos y Coto dos Mouros. Existen otro tipo de representaciones que se han incluido dentro de los ídolos, pero realmente no está clara su interpretación ni clasificación. La utilidad que encontramos en los idoliformes es su asociación con el arte mueble de determinadas culturas, lo que facilita considerablemente establecer una cronología más precisa.
  • Laberintos: Se establecen como una categoría por la peculiaridad de su forma, pero son realmente escasas. La mayoría se han encontrado en los alrededores de la Ría de Pontevedra.
  • Paletas: En pocos casos se han encontrado paletas excavadas en la superficie de la roca, similar a las cazoletas, solo que son de forma cuadrada y con un posible mango. Las pocas representaciones que tenemos aparecen relacionadas con otros grabados. Teniendo en cuenta la técnica con la que fueron elaboradas se han asociado a un periodo prehistórico, por lo menos, dentro de las cronologías establecidas, en los puntos más arcaicos. En Val Camónica tenemos representaciones de paletas grabadas en piedra. Las “paletas” representadas son muy similares a las que encontramos en los petroglifos gallegos.
  • Esvásticas: Este tipo de símbolos sólo aparecen en un yacimiento concreto, en la gran roca de Portela de Laxe, en Pontevedra, al igual que los laberintos, se han incluido como categoría por su peculiaridad estilística. Se han tallado con instrumentos metálicos y, en su caso, se ha establecido una cronología muy concreta, pues se ha identificado el instrumento con el que fue elaborado como castrexo.
  • Espirales: En el Noroeste de la Península Ibérica son relativamente frecuentes la presencia de espirales. Generalmente aparecen relacionadas o asociadas con motivos circulares, a veces, complementándolos o formando parte del mismo. Encontramos espirales que se desarrollan en el sentido de las agujas del reloj, y otras en que la espiral se desarrolla al contrario. Estos dos tipos se denominan como destrógiro y levógiro. Su dispersión geográfica es exactamente la misma que los motivos circulares, ya que siempre aparecen asociadas con ellos.
  • Cuadrados: Encontramos también representaciones cuadradas o rectangulares, generalmente asociadas con los motivos circulares. En algunos casos denominamos cuadrados a lo que serían espirales o círculos concéntricos cuadrangulares, o con un ligero aspecto poligonal. En cuanto a la cronología son un verdadero problema, pues estudios recientes han determinado que estos cuadrados pertenecerían a etapas más bien tempranas. Para llegar a esta conclusión se han estudiado las técnicas con que se realizaron. En la mayoría de los casos presentan surcos muy bien definidos, poco erosionados, con las esquinas muy marcadas. Hallamos estas representaciones en zonas como la roca de Portela de Laxe, en Pontevedra. En otros casos estos “cuadrados” tienen las esquinas muy redondeadas y erosionadas, casos que se han asociado a etapas prehistóricas. Así pues, tenemos cuadrados propios de etapas más tempranas, dada su técnica y el instrumento con el que fueron realizados; y cuadrados que serían más bien de etapas prehistóricas, ya que sus surcos están algo más desgastados y erosionados. Uno de los problemas que se nos presenta con el arte esquemático es su permanencia a lo largo de la Historia. A la hora de establecer cronologías concretas, al no poder aplicarse el C14, nos encontramos con un verdadero problema con difícil solución.
  • Armas: Este sería el último de los grupos de representaciones a los que haremos mención. Se encuentran reducidos a un contado número de zonas. Todas ellas se reducen a la provincia de Pontevedra. Como excepción encontraríamos el Castro de Conxo, cercano a Santiago de Compostela. En cuanto a su cronología es considerablemente complicada de concretar.

 

CRONOLOGÍA:

 

J.M Vázquez Varela establece una división cronológica según los tipos diferentes de tipos de grabados. Lo cierto es que al no poder datarlos con C14 las fechas son estimadas, con un gran margen de error. Para su determinación nos limitamos a buscar paralelos por la Península Ibérica e incluso Europa, así mismo, las propias representaciones nos dan pistas sobre el periodo al que pueden pertenecer. Es por ello que si observamos una figura humana montando un caballo sabemos que nos movemos aproximadamente en la Edad del Hierro. Aun así, lo cierto es que todo lo relativo a la cronología es bastante impreciso. Según este autor, las combinaciones circulares estarían relacionadas con el fenómeno megalítico, que afectaría a toda la vertiente atlántica de Europa. Alargaría su presencia hasta el comienzo de la cultura castrexa. Esta teoría se basa exclusivamente en paralelos con el fenómeno megalítico y las representaciones que hallamos en él. Por otro lado, las espirales las dataría en torno al Calcolítico, alargándose su uso durante la Edad del Bronce. Los laberintos, sin embargo, ya habría que establecerlos en la Edad del Bronce propiamente. Las escenas de equitación las atribuye al Bronce Final, aunque muchos autores llegan a atribuirlos a la Edad del Hierro. En cuanto a las serpientes, algunas las establecería en la Edad del Bronce y otras en la Edad del Hierro. Las figuras humanas las establece en la Edad del Bronce, aunque ya en el Neolítico tenemos constancia de figuras similares a lo largo de la Península Ibérica. Sin embargo, los ídolos sí que los establece en el Calcolítico. El autor opina que los grabados de armas serían propios del Calcolítico también, y su representación se alargaría hasta muy avanzada Edad del Bronce. En este mismo encuadre cronológico establecería las paletas, recortando un poco sus inicios, estableciéndolos en la misma Edad del Bronce. No obstante, a la hora de datar las cazoletas no se atreve a lanzar una hipótesis, su cronología hasta el momento es indeterminada.

 

CONTEXTO GEOGRÁFICO:

 

Para intentar dar una explicación racional a la significación concreta de los petroglifos debemos estudiar su relación con el espacio geográfico. En el siguiente mapa observamos la distribución de los petroglifos a lo largo de Galicia y el Norte de Portugal. Es llamativo el hecho de que la gran mayoría de petroglifos se sitúa en zonas costeras, o cercano a las vías fluviales. En el siguiente mapa podemos apreciar los diferentes ríos de la zona. La mayor densidad de grabados se encuentra en zonas ricas en recursos naturales, cercanos a las vías fluviales. Si prestamos atención a los mapas podemos ver que incluso los conjuntos de grabados rupestres situados en el interior de la comunidad se establecen en la cercanía de los ríos. Obviamente no podemos establecer la relación directa entre los grabados y las zonas, pero desde luego que la coincidencia es llamativa. A pesar de no poder establecer la relación, sí que podemos analizar que las zonas donde se sitúan son lugares de mucho tránsito, tanto humano como animal. De hecho, la mayor parte de las representaciones de zoomorfos se concentra en la zona de las Rías Baixas. La dificultad reside en el hecho de comprender si se trata de demarcaciones de territorios propios para el pastoreo, ya que estas sociedades dominarían la ganadería; o se trata de zonas especializadas para la caza. Probablemente los campamentos o poblados de estas sociedades se establecieran en zonas cercanas a los grabados, ya que dentro del plano geográfico, son las zonas más ricas en recursos. La cercanía al mar estaría relacionada con la práctica del marisqueo y la pesca. Lo cierto es que la zona de concentración de grabados estaría muy en relación con el establecimiento de los poblados. Los paralelos a lo largo de la Península Ibérica nos indican que la práctica de realizar grabados en las rocas cercanas a los ríos es más común de lo que parece. Zonas como Foz Coa presentan una serie de grabados en piedras en una vía fluvial. Otros lugares como Siega Verde en Salamanca nos presentan grabados con una finalidad similar. Es complicado establecer qué relación tenían los grabados con las vías fluviales, pero lo que sí es cierto es que estas zonas serían lugares de mucho tránito, indispensables para la supervivencia de estos grupos, tanto por su densidad animal, como por su aporte de alimento, como por su aporte de agua. El estar al margen del código social que nos permitiría conocer la significación de los grabados nos dificulta considerablemente la comprensión de los mismos. Pero la verdad es que la relación entre petroglifos y vías fluviales es más que evidente.

 

 

 

 

 

INTERPRETACIÓN:

 

Comprender su significado o funcionalidad concreta es relativamente complicado, puesto que no conocemos la sociedad y las características de la misma que los realizaba. De hecho, su prolongación a lo largo de la Historia le otorga una continuidad que daría un significado diferente a los diferentes petroglifos, dependientes además del contexto cultural concreto de la sociedad que las realizase. Existe debate sobre las diferentes interpretaciones de los petroglifos. Lo cierto es que las especulaciones se basan en las sociedades que hoy en día conocemos del Calcolítico. Para ello, nos basamos en sociedades agricultoras y ganaderas jerarquizadas, generalmente de cereal, practicaban la minería y la metalurgia.

Las similitudes tipológicas de los petroglifos con los grabados de las sociedades megalíticas de la zona Atlántica han llevado, a algunos autores, a darle una significación ritual o religiosa. De esta forma analizan cada uno de los símbolos, atribuyéndoles una significación concreta. Las representaciones de cérvidos, por ejemplo, serían símbolos religiosos, la esvástica, un símbolo relacionado con el sol; las armas, símbolos de prestigio de guerra; las combinaciones circulares, se han interpretado conocimientos matemáticos o astronómicos… Lo cierto es que toda interpretación posible no es más que pura especulación. La mayoría de las primeras hipótesis realizadas sobre la significación de estos grabados se caracterizan por una notable ambigüedad. Para su análisis, investigadores se centraron en estudiar los recintos castreños, y en ellos, la representación de los petroglifos y diferentes grabados, anteriores a los castreños, pertenecientes al grupo prehistórico galaico. Para ello, diferencian entre aquellos que se encuentran en el interior y los que se encuentran en el exterior de dichos recintos. Las representaciones que encontramos son muy variadas. Por ejemplo, en la provincia de A Coruña, en el Catriño de Conxo, encontramos varias representaciones de armas; En el Castro de Viladabade hallamos tres círculos concéntricos con una cazoleta central; En el Castro Lupario encontramos una muralla con grabados de cuatro círculos concéntricos con una cazoleta central también. En la provincia de Pontevedra tenemos más representaciones. Por ejemplo, en la Cabeza de Francos hallamos un soporte de granito con círculos concéntricos y una cazoleta central; En el Castro de Santa Trega (zona que cuenta con gran variedad de grabados) hallamos, en el recinto exterior, representaciones como círculos simples, círculos concéntricos, muchas cazoletas… En la ladera oriental de Santa Trega tenemos más representaciones, como círculos, óvalos, cazoletas, paletas… En la misma provincia, en la península Do Morrazo también encontramos petroglifos con los mismos motivos, gran cantidad de círculos y cazoletas, así como figuras de difícil lectura. Seguimos encontrando más representaciones similares en el Valle de Alvedosa, Valle del Fragoso, Valle del Lérez, del Louro… Como vemos, su extensión geográfica es relativamente extensa.

Todas las especulaciones se realizan en base a los análisis del soporte, la ubicación y el grabado. Para el análisis nos centraremos más en los grabados exteriores a los recintos castreños. Dentro de la ubicación, encontramos petroglifos que no podrían ser vistos hasta la excavación realizada, y otros que están a simple vista, además de aquellos cuyos soportes han sido objeto de continuas grabaciones a lo largo del tiempo y otros que se concentran en una etapa concreta. Obviamente, estas representaciones son anteriores a los recintos castreños. Muchos de los soportes los utilizaron para levantar sus murallas, por lo que no reutilizaron su significación o funcionalidad concreta, usada desde, probablemente, el Neolítico. A pesar de la continuidad de sociedades en la misma región, la significación se ha perdido. La labor de inventario está aumentando paulatinamente, incrementando el radio de expansión de los petroglifos. Lo que en inicio se encontraba en las rías de Vigo y Pontevedra, ahora se expande por zonas como las rías de Arousa y el bajo Miño. Más limitada es la expansión de los mismos hacia el sureste. Hay investigadores que afirman que bajo la aparente homogeneidad de las representaciones, existen ligeras variaciones, quizás fruto de entidades particulares dentro del grupo galaico o quizás fruto de la evolución de sociedades a lo largo del tiempo. Es decir, que las diferencias serían diferentes representaciones grabadas en etapas diferentes, fruto de una evolución formal de la tipología.

Su significado concreto, como hemos afirmado anteriormente, es muy difícil de determinar. Para ello, debemos apoyarnos en sociedades y su forma de vida, información que obtenemos de los yacimientos. Sabemos que eran sociedades agrícolas y ganaderas, con cierta importancia de la guerra. Teniendo en cuenta que su sistema de vida se basaba en la agricultura, es muy probable que los petroglifos tuvieran un significado económico, tanto relacionado con zonas de paso para ganadería, como el establecimiento de determinados símbolos como indicativo de una zona concreta, quizás óptima para la caza o para su cultivo. Las representaciones de armas encuentran significado dentro de la importancia que tenía la guerra. Es más que probable que se estableciera cierta jerarquización social propia del prestigio en base a la guerra. No obstante, no tenemos un contexto cultural en el que enmarcarlos. Pese a la afirmación de que los petroglifos tenían una significación puramente religiosa, existe la posibilidad de que ésta estuviera relacionada con el sustento y, por lo tanto, con la alimentación. Para poder aportarle dicha significación socioeconómica debemos concentrarnos en la posición geográfica donde se sitúan, y los diferentes recursos a los que se podría acceder entorno a dicha posición. Pese a que no podemos encontrar su significación concreta, ya que al no conocer la cultura, nos es inaccesible, podemos establecer patrones comunes de símbolos en base a los recursos o rutas que ofrece los alrededores del soporte. En cualquier caso, la variedad de los mismos nos llevan a una situación complicada. J.M. Vázquez Varela propone que se deben dar nuevas hipótesis entorno a los petroglifos para establecer relaciones con otras variantes, así como intensificar los estudios de la economía y las sociedades para poder asociar esta simbología con ellas. Por otro lado, probablemente, la excavación alrededor de determinados hallazgos nos otorgue nuevos petroglifos que amplíen nuestro conocimiento. Se le ha dado otra significación relacionada con las matemáticas y la astronomía. Los paralelos similares en los grabados interiores de los monumentos megalíticos se han asociado a fenómenos astrológicos y atmosféricos (Un ejemplo sería newgrange, en el cual un día al año, un rayo de sol atraviesa la entrada y prácticamente la totalidad de su interior).

Lo cierto es que dada la gran variedad de grabados que tenemos, es muy probable que los diversos grupos tuvieran diferentes significaciones; Además, el hecho de que se alargara su uso a lo largo de muchos años variaría aún más su concepto. Para ello primero deberíamos diferenciarlos por grupos cronológicos, es decir, los propios del Calcolítico, de la Edad del Bronce, la Edad del Hierro y posteriores. Una vez realizada esa división (que tantos problemas ha dado, como hemos visto anteriormente), estudiar las características socioeconómicas del grupo en cuestión, y relacionarlas con las representaciones y los paralelos a lo largo de la Península Ibérica. En cuanto a la cronología se han lanzado ciertas hipótesis que relacionarían estos grupos con la ganadería y la agricultura. Las representaciones, muchas de ellas, nos muestran figuras humanas en posición de dominación con respecto a los animales. Esto nos llevaría a interpretarlas como ganadería o monta (en el caso de los caballos). Existen teorías que relacionan los símbolos circulares con terrenos concretos. Es posible, como hipótesis, que al estar siempre relacionados unos símbolos con otros, representaran delimitaciones de zonas pastoriles, y sirvieran a los ganaderos del momento a identificar determinadas características concretas relacionadas con su oficio o con el terreno.

Richard Bradley establece una división de diferentes paisajes: Dos de ellas las sitúa en los litorales, y la otra la sitúa más en el interior. Estas zonas se caracterizarían por sus grandes reservas de pasto. No obstante, cada una de las tres zonas presentaría ciertas peculiaridades. Por lo que según esta teoría, los petroglifos serían una forma de apropiación del territorio y de los recursos del mismo.

Por otro lado, las cazoletas son un gran misterio. La gran cantidad de hipótesis que podemos realizar sobre ellas nos dificulta su comprensión. Puede que tuvieran una función práctica o simbólica, es decir, que significaran algo, similar a otros símbolos, parecido a un pictograma; o que tuvieran una función práctica, ya que quizás colocarían algo en su interior o se llenarían de agua muchas de ellas en caso de lluvia. Un artículo publicado por Juan Carlos Campos afirma que el Homo Erectus ya realizó cazoletas. Sin embargo, con respecto a los grabados circulares, existen otras teorías que los relacionan con fenómenos astronómicos. Esta teoría también tendría su sentido, pues estos grupos dependerían del clima y de las estaciones para la agricultura y, por lo tanto, su sustento. No es de extrañar que fueran grandes observadores de las estrellas y de los movimientos astronómicos para determinar tanto las estaciones como los movimientos del sol. Quizás estos grabados indicaran algo relacionado con estos movimientos estacionales, que determinarían la cantidad de recursos existentes en el terreno. Los cérvidos representados es posible que estuvieran relacionados con la caza. En numerosas culturas la caza era una forma de determinar el prestigio social, quizás por estar íntimamente relacionado con la guerra. Tanto en el mundo micénico como en el arte levantino observamos como la caza se convierte en un poderoso elemento de prestigio social. El mejor cazador sería, probablemente, un gran guerrero, algo que en estas sociedades, belicosas, sería una aptitud digna de admirar. Seguramente la caza no significara uno de sus sustentos alimenticios más importantes, ya que estas sociedades dominaban la agricultura y la ganadería, pero como actividad simbólica sí que lo sería.

Creo importante hacer hincapié en la relación entre el arte esquemático y los pictogramas. La progresiva esquematización y simplificación de lo pintado o grabado otorga una función meramente práctica, dejando a un lado la función estética. Esta significación estaría relacionada con la intención de transmitir algo. Estos símbolos tendrían una significación concreta para los integrantes de estas sociedades, de hecho, muchos de ellos sólo serían comprensibles por ellos, ya que serían el resultado de la evolución de un código social propio, concreto que llevaría a reconocer determinados símbolos por la educación y la cultura recibida. Para muchos hablar de protoescritura es algo arriesgado, pero lo cierto es que el arte esquemático, en muchos casos, está más relacionado con los pictogramas que con el arte en sí. Otras representaciones como el arte levantino, o paleolítico sí que serían arte, ya que tienen una función estética. El alto grado de simplificación y esquematización de los petroglifos gallegos, así como su relación con el entorno geográfico, crean cierta carencia de su importancia estilística y formal, limitándose, más bien, a una funcionalidad relacionada con la transmisión de cierta información. Es cierto que el arte levantino, por ejemplo, también tenía una función narrativa, pero la preocupación en los detalles formales y estilísticos y el detalle de las figuras hacen ver que el autor tenía una cierta preocupación por la belleza. Estos grabados (los petroglifos galaicos) son puramente funcionales, prácticos, carentes de cualquier función estética.

 

CONCLUSIÓN:

 

Estamos ante unos grabados esquemáticos, probablemente muy relacionados con su entorno geográfico. El estudio de los mapas deja clara su relación con las vías fluviales. Lo cierto es que todo pictograma es prácticamente imposible de comprender si somos ajenos a la cultura de la sociedad que lo realizó. Es por ello que no debemos apresurarnos a realizar hipótesis concluyentes, pues no son más que eso, hipótesis. Sin entrar en detalles de la significación, sí que me atrevería a afirmar que, la carencia estilística, la obvia despreocupación por cuidar los detalles formales, otorgan a estos grabados una función más práctica y directa. Esta función narrativa, de transmisión de una información concreta, los acerca mucho a lo que consideramos como pictogramas. Quizás se alejen un poco de la escritura propiamente dicha, pero hablar de protopictogramas no estaría del todo fuera de lugar. Pues la evolución del “arte narrativo” desembocaría, en muchos casos, en pictogramas, pues la manera más primitiva de transmitir información es mediante dibujos, en cuanto a la pintura se refiere. No obstante, su relación y similitud con todo el arte esquemático de la Península Ibérica lo relaciona también con una cierta intención estilística. En cualquier caso, los petroglifos gallegos, al igual que todo el arte esquemático y macroesquemático, deberían ser objeto de un estudio más exhaustivo, que relacionara su arte con las culturas y sociedades concretas de su tiempo y los espacios geográficos en los que se encuentran.

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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  • BRADLEY, R; CRIADO, BOADO, F; FÁBREGAS VALCARCE, F. 1994. “Los petroglifos como forma de apropiación del espacio: Algunos ejemplos gallegos”. Trabajos de Prehistoria.
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  • PENA GRAÑA, A. 2004. “El tema de la caza salvaje en los petroglifos gallegos”.
  • SANTOS ESTÉVEZ, J.M. 2005. “Sobre la cronología del arte rupestre atlántico en Galicia”. Arqueoweb.
  • VÁZQUEZ VARELA, J.M. 1983. “Los petroglifos gallegos”. Revista Zephyrus.
  • VÁZQUEZ VARELA, J.M. 1999. “Los petroglifos prehistóricos de armas metálicas de Galicia en el contexto de la Península Ibérica, Europa y África”. Semata. Págs. 15-32.

1 Comment

  1. Hola Javier, excelente artículo. Enhorabuena.
    Imposible de sacarle pegas, si es que lo pretendiese alguien. Como apreciación personal, si pudieras editar el texto e insertar unas imagenes, quedaría para cum laudem.

    Magnífico trabajo.

    Un saludo.

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