Sobre la ilustración

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Para abordar un tema tan complejo deberíamos plantearnos una simple pregunta pero con difícil respuesta: ¿Qué es la ilustración? y ¿A qué nos referimos con corrientes políticas? Para responder a la primera pregunta nos remitiremos a parafrasear a Inmanuel Kant: “La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad”. Con esta frase se refiere a la incapacidad del hombre de usar su propia inteligencia con decisión. Aboga porque el hombre tenga valor de servirse de su propia razón, frase que adoptará la ilustración como estandarte. Alejándonos del plano filosófico del concepto, podemos entender este fenómeno como una corriente de pensamiento que se adaptaría en diferentes niveles, tanto el económico, como el social, como el cultural o el político. En nuestro caso nos centraremos en este último plano. No obstante vamos a enumerar brevemente unas de las características más significativas:

-          Antropocentrismo y autonomía moral del individuo, en base a la Antigüedad Clásica y el Renacimiento.

-          Centralidad de la razón, a través de la cual el individuo se constituye en un ser autónomo.

-          Concepción científica, universal e iusnaturalista del derecho.

-          Cualquier orden estatal debe ir precedido de unos derechos básicos del hombre. Derecho de seguridad de la persona, derecho a la propiedad, igualdad jurídica ante la ley, participación representativa de todo ciudadano en la política…

-          La ley como último garante de libertad y autonomía del ciudadano.

“La pereza y la cobardía son causa de que una tan gran parte de los hombres continúe a gusto en su estado de pupilo, a pesar de que hace tiempo la Naturaleza los liberó de ajena tutela”. Podemos entender esta corriente de pensamiento como la exaltación de la razón y la iniciativa para aplicarla con propia voluntad en todos los ámbitos. No es difícil entrever que esta corriente chocará frontalmente con lo que hoy día conocemos como Antiguo Régimen. El uso de la razón y la voluntad para aplicar lo comprendido con ella no sólo amenazará y acabará con el sistema estamental establecido, sino que será el germen de los nacionalismos y fuertes revoluciones. No creo aventurado afirmar que el resultado práctico más crudo y real de la ilustración fuera la Revolución Francesa.

La duda que vamos a analizar posteriormente con más detenimiento es cómo afectaría esta nueva corriente de pensamiento en el ámbito político en los diferentes países europeos, así como explicar y analizar como los monarcas absolutos del momento y su capa social privilegiada afrontarían e intentarían adaptar esta nueva corriente que amenazaba sus intereses.

Antes de nada creo importante realizar un leve paso por aquellos pensadores que establecieron las bases de este sistema de pensamiento para poder comprender mejor qué es lo que la ilustración pretende en su nivel más teórico y sus posibles interpretaciones por las diferentes capas sociales. En principio, podemos afirmar que la ilustración es la filosofía hegemónica en Europa del siglo XVIII. Un movimiento filosófico que fue tomando cierto protagonismo gracias a la aceptación del mismo por parte de clases cultas, especialmente de la creciente burguesía, posterior protagonista de lo que conoceremos como liberalismo, materialización de la ilustración. Creo importante señalar que el creciente poder económico de la burguesía del momento fue uno de los factores más importantes de la expansión de esta corriente, ya que, lógicamente, si esta doctrina no hubiera calado en un sector de la población con el poder suficiente como para amenazar el régimen establecido probablemente no hubiera tenido la repercusión que hoy conocemos. Librarse del mito, de la tradición, de la opresión sería un germen de pensamiento que evolucionaría hasta puntos insospechados, hasta el punto de acabar con todo el sistema establecido, desde la posición de la mujer del momento hasta el sistema absolutista fuertemente establecido. Afectaría en países como Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, España… incluso Rusia y Portugal.

La filosofía burguesa del optimismo: “Algún día todo irá mejor, ésta es nuestra esperanza” dice Voltaire. Un sector no privilegiado, con un poder económico importante que elabora su propia doctrina filosófica; Pero no debemos entender esta corriente de pensamiento como algo nuevo que surge espontáneamente, creo que esta filosofía no es más que la herencia de un proceso lento de otros pensadores, la ilustración es la herencia de Descartes, Spinoza, Leibniz, Locke… No vamos a entrar a realizar una comparación de los diferentes pensadores y sus obras, pero si señalaré que la idea del conocimiento de Locke en el que lo reduce todo a la experiencia se basa gran parte de la filosofía ilustrada, entendiendo la razón como experiencia. Esto es importante, porque darle protagonismo a la razón es darle protagonismo a la experiencia, y darle protagonismo a la experiencia es dejar a un lado el dogmatismo religioso, y en un segundo plano obviar las verdades divinas y centrar al ser humano en su experiencia, su razón y su voluntad. Esto a su vez afecta al sistema político, pues convierte la razón en la base de las argumentaciones jurídicas y legislativas; La concepción del Estado es competencia de la razón, es decir, que el estado y las normas que rigen la sociedad deben estar fundamentadas en la razón y, por lo tanto, en la experiencia. Ahora es más fácil comprender el cambio que supone en el campo político, pues el sistema establecido, el sistema estamental, se basaba en una estructura dogmática, es decir, en la religión: El rey es rey por la gracia de Dios, y un monarca absoluto concentra todos los poderes porque Dios así lo quiso y no es, ni por asomo, cuestionable… La nobleza y el clero son posiciones privilegiadas, son posiciones que te acercan a la excelencia moral, a Dios; los primeros dan la vida por su pueblo y luchan con honor, los segundos ayudan al ser humano a encaminarse en el buen sendero, el dictado por Dios, para así conseguir la salvación divina… Como observamos, todo el sistema se basa en un fundamentalismo religioso importante, el rey fundamenta su posición ante el pueblo en la Gracia divina, y los estamentos privilegiados justifican sus privilegios por lo mismo. El interpretar las posiciones políticas, el Estado, las leyes, las normas jurídicas… desde la experiencia (aquello que poco a poco conforma la razón) significa, básicamente, reinterpretar y cuestionar todo el sistema establecido, y el tener una base sólida y poderosa económicamente que sustenta esta ideología amenazará considerablemente el absolutismo, hasta el punto de acabar con él. Ante la creciente amenaza, los diferentes monarcas aplicarán variadas fórmulas para intentar contentar este sector y adaptar determinadas formas de la ilustración, manipulándolas y reinterpretándolas. Serán los que conozcamos como monarcas ilustrados, es decir, el despotismo ilustrado.

Anteriormente hemos visto cómo con la llegada de la ilustración se establecía la razón, y con ella la experiencia, como base y fundamento del Estado y de todo lo que con él conlleva. Las bases de lo que hoy en día conocemos cono derecho natural, es decir, el derecho racional, se establecieron aquí, en contraposición con lo que podemos conocer como derecho “sobrenatural” o “divino”, basado en la religión. Esta situación de base nos abre un marco de posibilidades enorme, pues replantea todo el sistema. De alguna forma, la pregunta a plantear por aquellos que conformaban el sistema establecido es, en primer lugar, cómo combatir esta creciente ideología, y una vez asumida por este sector la imposibilidad de frenar esta corriente ideológica, cómo adaptarla a su forma de gobierno de tal manera que los privilegiados sigan siendo privilegiados y que este sector en auge de la sociedad aceptara y se sometiera al monarca, dejando a un lado esos impulsos revolucionarios que adoptaron con la aceptación de esta nueva corriente filosófica e ideológica. No obstante creo importante puntualizar un aspecto concreto: No se trata de que con la llegada de la ilustración renegaran completamente de la religión, simplemente la readaptaron. Entendían que Dios otorgó al hombre de razón y experiencia, y el hecho de poseerla implicaba que había que usarla, y de la misma forma que la razón cuestiona las incógnitas que nos plantea la vida a nivel físico y metafísico, había que cuestionar el sistema establecido. No es una doctrina que se oponía a la religión, simplemente entendían que el tener la capacidad de hacerlo significaba que estaba intrínseco a la naturaleza del hombre, y no era, por lo tanto, algo en contra de la religión. Mario A. Cattaneo, filósofo de derecho contemporáneo nos habla de las características generales de la doctrina ilustrada, en ellas nos enumera en primer lugar que “es una actitud racionalista con respecto al derecho natural”, y en segundo lugar que “«una actitud voluntarista en relación con el derecho positivo”. Evitando entrar en términos demasiado complicados y enrevesados, lo que nos quiere decir Cattaneo es, en definitiva, que la ilustración se traduce en una lucha constante por aplicar y elaborar los valores jurídicos esenciales. Esta ideología, es decir, lo que podemos nombrar como ilustración jurídica hará especial calado en los soberanos de Alemania y Austria, mientras que en Francia por ejemplo, encontrará su aceptación en la burguesía. La diferente influencia y aceptación de los distintos países europeos dará de sí un marco heterogéneo de aplicaciones políticas de esta nueva corriente ideológica. Así en Alemania, por ejemplo la aplicación de las ideas ilustradas a nivel jurídico-institucional se hará desde los propios soberanos, mientras que en países como Italia o Francia calará en una burguesía que tenderá en su mayoría a radicalizarse, y tendrá un marco de oposición que terminará por traducirse en enfrentamiento directo y, finalmente, la revolución. Lo cierto es que estas ideologías no eran en sus inicios revolucionarias, pero en función del grado de oposición de los estamentos privilegiados tendieron a su radicalización. Así debemos distinguir en Europa entre dos ilustraciones jurídicas: una reformista y otra revolucionaria.

Reflejo de este derecho natural del que hablamos, basado en la razón, sería la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano. En ella se hablan de derechos y principios básicos como son la libertad, igualdad, propiedad, seguridad y la resistencia a la opresión. No hay que analizar demasiado a fondo para darse cuenta de que son principios que favorecían directamente la posición de la burguesía; Un sector de la población, perteneciente al estamento no privilegiado, pero con un poder económico importante y creciente. No es de extrañar que al margen de la libertad pidan la igualdad para poder tener los mismos derechos que los estamentos privilegiados, y que protejan su fuente de poder mediante la propiedad, y que a su vez pidan seguridad como derecho fundamental. Realmente, más que una declaración de derechos a nivel personal, es decir, orientados en el beneficio del pueblo llano en general, y de la burguesía en particular, se trata de unos derechos que atacan el sistema estamental de privilegiados y no privilegiados. Tras la idea de igualdad no se esconde la idea de que el pueblo llano o el campesino es igual al noble, se esconde la idea de que los privilegios con los que cuenta la nobleza deben ser aplicables a la burguesía por igual. Los intereses de un sector concreto en constante crecimiento son a nivel personal, no ideológico ni teórico.

Este documento se basa en la “Declaración de derechos del buen pueblo de Virginia” de 1776, en la que realizando un breve análisis observamos que se compone 16 artículos principales fundamentados en esta nueva corriente política, veamos algunos de ellos:

-          I: “Que todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes, y tienen ciertos derechos inherentes, de los cuales, cuando entran en un estado de sociedad, no pueden ser privados o postergados; en esencia, el gozo de la vida y la libertad, junto a los medios de adquirir y poseer propiedades, y la búsqueda y obtención de la felicidad y la seguridad.”

 

-          II: “Que todo poder reside en el pueblo, y, en consecuencia, deriva de él; que los magistrados son sus administradores v sirvientes, en todo momento responsables ante el pueblo.”

 

-          III: “Que el gobierno es, o debiera ser, instituido para el bien común, la protección y seguridad del pueblo, nación o comunidad; de todos los modos y formas de gobierno, el mejor es el capaz de producir el máximo grado de felicidad y seguridad, y es el más eficazmente protegido contra el peligro de la mala administración; y que cuando cualquier gobierno sea considerado inadecuado, o contrario a estos propósitos, una mayoría de la comunidad tiene el derecho indudable, inalienable e irrevocable de reformarlo, alterarlo o abolirlo, de la manera que más satisfaga el bien común.”

 

-          IV: “Que ningún hombre, o grupo de hombres, tienen derecho a emolumentos exclusivos o privilegiados de la comunidad, sino en consideración a servicios públicos, los cuales, al no ser hereditarios, se contraponen a que los cargos de magistrado, legislador o juez, lo sean.”

 

-          V: “Que los poderes legislativo y ejecutivo del estado deben ser separados y distintos del judicial; que a los miembros de los dos primeros les sea evitado el ejercicio de la opresión a base de hacerles sentir las cargas del pueblo v de hacerles participar en ellas; para ello debieran, en períodos fijados, ser reducidos a un estado civil, devueltos a ese cuerpo del que originalmente fueron sacados; y que las vacantes se cubran por medio de elecciones frecuentes, fijas y periódicas, en las cuales, todos, o cualquier parte de los exmiembros, sean de vuelta elegibles, o inelegibles, según dicten las leyes.”

 

Esta declaración de derechos es un reflejo directo de las ideas ilustradas en cuanto a la política se refiere, además de lo que podríamos considerar un primer borrador de los derechos humanos. Arriba tan sólo están expuestos los cinco primeros artículos que la componen de los dieciséis que son en total. Estos artículos servirán de base constitucional a todos los estados democráticos modernos En primer lugar observamos cómo exaltan el concepto de igualdad, rompiendo así con cualquier tipo de privilegio, y por lo tanto con el sistema estamental, es decir, con el Antiguo Régimen. Todos son iguales ante la ley, tanto un noble como alguien de pueblo llano tienen los mismos derechos jurídicos. El segundo artículo establece la base teórica de la democracia exponiendo que todo poder del Estado procede del pueblo. Teniendo en cuenta este concepto, vemos como se opone radicalmente con el sistema político absolutista: Por un lado el poder del Estado proviene del pueblo y por otro, el poder del Estado pertenece al monarca absoluto por la Gracia de Dios. Podríamos decir que pasamos de un sistema “divino-patriarcal” a los inicios de un sistema que podemos considerar “democrático” (teóricamente hablando). El tercer artículo tendrá más proyección en los países occidentales modernos, pues no sólo aboga por la protección del Estado hacia sus integrantes, sino que establece las bases de lo que en el siglo XX conoceremos como el Estado de Bienestar, en el cual garantizaría una serie de derechos básicos y servicios al pueblo. El cuarto artículo se centra más en la negativa hacia los privilegios, uno de los puntos básicos en el ámbito político de la ilustración consiste en acabar con un sistema que se basa únicamente en privilegiados y no privilegiados; En este caso se trata de que, por ley, se prohíban las desigualdades sociales en base a unos privilegios en los que se fundamenta el Estado y la sociedad. El último artículo expuesto, el quinto, se remite a la idea básica planteada por Montesquieu, uno de los filósofos que conformó uno de los pilares básicos de la ilustración política: La separación de poderes. Realizando un breve análisis muy escueto, consiste en que la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial fundamentaría la idea de un Estado relativamente equilibrado, pues la hegemonía de un poder sobre otro o la concentración de dos poderes en una misma persona u organismo fomentarían la corrupción y el sometimiento de un poder sobre otro. Como nos dice el filósofo Gioele Solari, “«la codificación resume los seculares esfuerzos de los príncipes, los jurisconsultos y los filósofos por reducir la legislación civil a una unidad material y formal [...]; la invocada uniformidad de las leyes civiles implicaba la abolición de todas las desigualdades jurídicas derivadas del nacimiento, la clase social, la profesión, la riqueza o el domicilio» La unificación de las leyes en un solo cuerpo, es decir, la codificación, y el sometimiento de todos los sectores de la población a dicho documento significa el fin de los privilegios, pues uno de los factores de pertenecer al sector privilegiado significaba tener derechos jurídicos diferentes. La idea de crear un documento, una constitución , soberana a la cual todos y cada uno de los integrantes del estado deben someterse significa el fin del Antiguo Régimen, pues hasta el monarca debe someterse a dicha constitución.

La burguesía será aquella clase social que tome la ilustración como arma política para luchar por sus intereses, pero ¿Quién era la burguesía? El término surgió en la Edad Media para designar comerciantes y artesanos, siempre sometidos a la autoridad señorial. Su paulatino traslado a las ciudades fue generando una clase social cuya principal característica común era la dedicación a actividades comerciales o artesanales. Dentro de esta clase social encontramos gran diversidad en lo que a la riqueza se refiere. En la sociedad del Antiguo Régimen el dinero no formaba una parte fundamental de la sociedad, ni ocupaba un interés especial, ni mucho menos central, en el estereotipo de hombre perteneciente al estamento privilegiado. La idea de ganar dinero por ganarlo no era algo especialmente importante. Los valores nobiliarios como el honor, el coraje, la cercanía a Dios, gratuidad… serán sustituidas por el lucro y la utilidad, en un contexto de cambio, con un sistema económico de libre mercado en constante crecimiento y unas necesidades económicas de los Estados europeos en aumento. La sola idea de definir quién es el burgués nos lleva a un complicado campo. Difícilmente podríamos encasillar a todos aquellos que hoy en día son considerados burgueses, la idea en sí ha quedado más bien acomodada en la contraposición de la monarquía absolutista y los sistemas estamentales que en un concepto con características propias definibles (De la misma forma que los denominados como jansenistas en España se liberaron de la significación teórico-religiosa para ser reconocidos como aquellos que se oponían a los jesuitas, y tras su expulsión serán los que van en contra de la iglesia de Roma, es decir, los regalistas). No obstante sí que podemos clasificarlos en un nivel más genérico, en aquellos pertenecientes al estamento no privilegiado, con un oficio y un determinado nivel económico. Siendo más o menos pudientes. No son ni nobles ni siervos, son hombres libres con un oficio que se rebelan contra la aristocracia que cuenta con el poder jurisdiccional sobre ellos. Buscan principalmente liberarse del yugo del Señor para someterse a la autoridad real. En el caso de Francia, la política absolutista de Luis XIV distanciaba a la clase política y las fuerzas activas. Los fracasos en la política exterior fueron graves, la prolongación de las guerras debilitaba considerablemente el país y con ello a sus integrantes, el aumento de las necesidades económicas del país y su malestar fue aglutinando una oposición que muchos para generalizar llamarán la burguesía. Esta oposición encontrará en la ilustración el arma ideal para enfrentarse contra el absolutismo y el Antiguo Régimen. En ella encontraron una alternativa de gobierno en que encajaba perfectamente con sus intereses. La burguesía será el motor del cambio y la filosofía ilustrada el combustible que lo ponga en movimiento. Como he explicado anteriormente, la ilustración es una corriente de pensamiento que influirá en todos los ámbitos, tanto el político, como el social, como el cultural, como el económico… La forma política la irá adquiriendo paulatinamente en contraposición con los sistemas absolutistas y estamentales, y la materialización más sugerente es la “Declaración de los derechos del buen pueblo de Virginia”. Un mensaje relativamente simple pero con consecuencias tremendamente trascendentes. La relativa simplicidad del mensaje en sí ayudó a su rápida expansión por toda Europa. Academias, masonería, salones, cartas, ensayos…además de la “Enciclopedia” de Diderot, que resumía el saber ilustrado en 17 volúmenes; fueron los hilos transmisores de esta nueva ideología que no tardaría en calar en todo sector descontento con el sistema establecido. Las funciones orientadas casi exclusivamente por parte de las academias hacia la literatura recibieron numerosas críticas de los ilustrados. En el siglo XVIII se multiplicaron considerablemente y le dedicaron espacios a las ciencias, la física y las matemáticas. En Italia destaca la “Accademia dei Pugni”, fundada en 1762 por Pietro Verri. En esta academia comenzó a criticarse la cultura y las costumbres establecidas en el momento. Comenzó en esta academia un grupo intelectual a favor del conocimiento empírico. Esta academia compuesta por milaneses sirvió de ejemplo para las muchas que surgirán por toda Europa y extenderán el pensamiento ilustrado. Por otro lado los salones fueron el lugar donde se reunían los estudiosos para discutir las cuestiones intelectuales del momento, en este caso la nueva filosofía que se basaba en el conocimiento empírico mediante la razón.

Aunque debemos tener en cuenta que la ilustración, al igual que otras corrientes de pensamiento, terminó por transformarse en una actitud de oposición frente al sistema establecido, pues la gran mayoría del sector social que se oponía al Antiguo Régimen no seguía de cerca las discusiones intelectuales sobre este nuevo sistema que se pretendía establecer. Como todo movimiento político debemos distinguir entre una serie de ilustrados en base a una actitud de oposición (que ignoraba relativamente el verdadero debate filosófico) que conformarían la gran mayoría; y otros ilustrados que serían los ideólogos de este fenómeno, y conformarían una minoría. Uno de los fenómenos de la ilustración fue la popularización del pensamiento filosófico, pues nunca antes se había expandido un movimiento, en inicio intelectual, a un sector tan amplio de la sociedad.

Otro detalle a tener en cuenta es que si la burguesía se presenta en apoyo de este nuevo sistema es porque favorece sus intereses; Creo que debemos alejarnos de la idea de una burguesía humanista e idealista que apoya derechos como la igualdad o los principios básicos teóricos de la democracia por una actitud filántropa. Una de las características propias de la ilustración filosófica es la exaltación del individuo, el individualismo, y las razones que se encuentran tras estas medidas que hoy en día se consideran parte de los derechos humanos son en base al individuo, y por lo tanto en beneficio de la burguesía. De hecho, la autoridad más abstracta de los Estados que se formarán tras la caída del Antiguo Régimen permitirá a la burguesía la creación de numerosas franquicias comerciales con las que se librarán, en gran medida de las imposiciones religiosas y políticas, todo ello gracias a los medios financieros que esta le proporcionará al Estado. De alguna manera, debemos hablar de una “alianza” posterior que se dará entre la burguesía y la monarquía, la primera le facilita una fuente de financiación y la segunda le facilita las vías comerciales. Un reflejo de esto será la alianza que se dará entre la dinastía capeta y la burguesía en Francia.

Muchos de los monarcas europeos intentaron mantener su formato de gobierno absolutista adaptándose a los nuevos tiempos. La propagación del pensamiento ilustrado afectaba directamente al absolutismo, por esta razón muchos de los monarcas intentaron aplicar las ideas ilustradas a su forma de realizar política. Mediante la tolerancia y la búsqueda del bienestar de sus súbditos intentarán excusarse para mantener un sistema similar al del Antiguo Régimen. Lógicamente el objetivo consistía en calmar los ánimos de aquellos artífices de la revuelta intelectual, ampliando la tolerancia con respecto a este sector social del que hemos hablado anteriormente y respondiendo a algunas de sus peticiones políticas sin que repercutieran de sobremanera en la concentración de poderes del monarca. Intentarán acabar con este descontento latente que los amenazaba.

Hubo algunos monarcas que adaptaron el pensamiento filosófico del momento en beneficio propio. Carlos III de España, Federico II de Prusia o Catalina II de Rusia son tres de los ejemplos más significativos. A nivel teórico, se basaron en un modelo rey/filósofo. Una estructura social paternalista en la que el rey se dedica a la protección y el bienestar de sus súbditos, pero sin que éstos entren en la política (De ahí su lema, “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”). Con este sistema podríamos remontarnos casi a Platón con la idea de una aristocracia intelectual, en la que sólo el hombre más sabio y conocedor debe gobernar, pues sólo él será capaz de tomar las decisiones acertadas para el bienestar de su pueblo; A este hecho se obvian numerosos datos como la idea de Platón de que el gobernante debe despojarse de todo bien material para evitar la corrupción. No obstante los monarcas “ilustrados” se consideran herederos de la filosofía de Voltaire, Diderot, Montesquieu, Rousseau… El sistema consistía en rodearse de un equipo de gobierno con una mentalidad más o menos adaptada al pensamiento ilustrado pero sin que amenazase la autoridad del monarca. Para aplicar este nuevo sistema del “monarca ilustrado” llevarán a cabo una serie de reformas y cambios político/sociales que, sin llegar a amenazar y romper la autoridad real, asemejan un cambio más o menos notable. Las reformas siempre fueron hechas a manos de ministros elegidos por el propio monarca. Algunos de los reformadores más conocidos son el Marqués de la Ensenada en España, el marqués de Pombal en Portugal o Pombal en Francia.

Al margen de esta leve introducción debemos librarnos de ciertos tópicos. Entre ellos de la idea de que los monarcas ilustrados adoptaron esta nueva corriente con un espíritu activo de cambio. Como dice Voltaire de la Prusia de Federico II: Había encontrado “un número prodigioso de bayonetas y muy pocos libros”. Diderot a su vez le dedicará un escrito en 1771 a Federico II conocido como “Páginas inéditas contra un tirano” (Nunca llegará a publicarse). Lo que esto no indica es más que obvio, de la misma forma que la adopción de la filosofía ilustrada por parte de la burguesía no fue más que una manera de excusar mediante un marco intelectual e ideológico la lucha por sus intereses; los monarcas que supuestamente adoptaron una filosofía que atacaba su propio sistema absolutista lo hicieron por evitar que esa masa social latente se alzara en armas y derrocara su sistema. No son más que posturas o excusas con una máscara ideológica de cambio y de comprensión que esconden un motivo real y práctico; en este caso, la defensa del sistema establecido. Siempre hay que tener en cuenta que aquel que posee el poder quiere mantenerlo, y rara vez aceptará una nueva corriente ideológica que amenace su posición de privilegio. Dicho esto, también hay que tener en cuenta que tras esta nueva postura de la monarquía en algunos países europeos se empezaron a preocupar de la salud y la higiene pública (creando sistemas de alcantarillado y haciendo desaparecer zonas insalubres), mejoraron el sistema de comunicaciones para fomentar el comercio y enriquecer el reino (crearon nuevos sistemas de carreteras), establecieron una policía que “garantizara” la seguridad ciudadana, crearon prisiones modernas, escuelas etc. Realmente muchas de las medidas llevadas a cabo por los monarcas ilustrados se centraron más en la infraestructura de las ciudades que en cambios a nivel político. Como he dicho antes, la intención tras este nuevo modelo de monarca/filósofo no está el cambiar el sistema absolutista que le otorga los tres principales poderes, sino que pretende evitar lo que sucederá en Francia en 1789; una revolución social que acabe con todos sus privilegios. Desde un punto de vista marxista, cuando la lucha entre clases se recrudece y ninguna de las posiciones cede lo que estalla es una revolución, generalmente violenta. La expresión más violenta y extremista de lo que un inicio fue una corriente de pensamiento será la Revolución Francesa.

Otro dato a resaltar fue el gran desarrollo que experimentó la Administración y, por lo tanto, la burocratización. Una racionalización de la administración que fomentara el desarrollo de la economía, principalmente impulsada por la guerra (La revolución armamentística).  Lo cierto es que una modernización del Estado y la Administración, unido a la mejora de las infraestructuras, potencia la riqueza del país; si a esto le unes la ampliación de ciertas competencias de un sector social en crecimiento con una actitud lucrativa y lo enfocas al crecimiento militar del país tenemos un contexto aplicable a la realidad europea del siglo XVIII, al margen de sus particularidades.

El sistema político en práctica seguía siendo absolutista, es decir, todo el poder se concentraba en la figura institucional del monarca. Por otro lado debemos tener cambios en el propio equipo de gobierno. El rey debía dotarse de funcionarios y consejeros adecuados, adaptados a los nuevos tiempos y con ideas innovadoras que pudieran potenciar el absolutismo ilustrado. Se crearán escuelas que formen a esos funcionarios con la idea alienada de la ilustración en la que esta debe ser aplicada desde arriba, con la figura del monarca. Estas escuelas serán, por ejemplo, en Prusia, las universidades de Frankfurt, Oder y Halle.

La política del despotismo ilustrado estará orientada en la potenciación económica, la militar en consecuencia y la administración. La uniformidad de las leyes, la imposición de un idioma “oficial” dentro del reino, el crecimiento de las aduanas, los impuestos indirectos…la creación de ejércitos nacionales (En Prusia llegarán a contar con 200 000 efectivos en 1780), serán muchas de las medidas tomadas. Lógicamente estamos ante las puertas de lo que en los siglos posteriores conoceremos como nacionalismos. Muchas de estas medias actuarán con un agente de consolidación social y de conciencia común que será el germen de los nacionalismos.

En definitiva, a nivel genérico, nos encontramos con la adaptación de una filosofía que exalta al individuo, la razón y la experiencia. Por un lado tenemos al sector social perteneciente al pueblo llano con ciertas intenciones de mejorar su situación y acabar con los privilegios que determinados grupos de personas tienen por nacimiento, que encontraran en esta corriente de pensamiento la excusa ideal para darle un sentido racional e intelectual a su lucha, conocidos como la burguesía. Y por otro lado una monarquía que intenta anestesiar ese sector social mediante la adopción de determinadas medidas que ellos llamarán ilustradas. El resultado de la adopción de esas medidas por parte de la monarquía se basa en una modernización del país, fundamentada en mejoras en la administración y la infraestructura para potenciar la riqueza y orientarla principalmente al aspecto militar. Con lo cual, la utilización de la filosofía y la ideología para excusar las intenciones reales de cada capa social es una realidad. De la misma forma que la Iglesia se escudaba en diferencias ideológicas y religiosas para justificar diferencias políticas (Los cismas sufridos por la Iglesia no son más que diferencias políticas más que apreciables justificadas bajo diferencias de creencias religiosas). La esencia misma de la propia filosofía e ideología desarrolladas por los diferentes pensadores se pierde a la hora de intentar adaptarla a tus intenciones. Parece ser que toda acción en el ámbito público y social requiere de una justificación moral, y ella es encontrada en la filosofía.

Uno de los resultantes políticos más relevantes de la ilustración fue el liberalismo, fundamento de las revoluciones democráticas de los siglos XIX y XX. En base a las ideas ilustradas podemos realizar un análisis genérico del liberalismo: Defensa del individualismo, es decir, que dentro de la sociedad todo ciudadano defenderá sus derechos particulares; Constitucionalización de los derechos naturales del hombre;  Idea de un Estado que defienda las libertades de los ciudadanos (Un poder ejecutivo en servicio del pueblo y no de los intereses de aquellos que lo poseen), y que diferencie entre la esfera pública y privada. Debemos distinguir entre democracia y liberalismo, ciertamente el segundo será la base política del primero pero no son lo mismo. Podemos ver como las ideas ilustradas terminaron por materializarse en una ideología más o menos sólida, por lo menos en sus componentes generales. En base a esos principios básicos que acabamos de nombrar se establecerá un sistema económico, social, cultural y político. Lógicamente la aplicación de esta nueva corriente política conocida como liberalismo dará diferentes resultados en los diferentes países, pero creo que sí podemos hablar de una ideología política con unos principios básicos incuestionables y en los que se fundamentarán la mayoría de los países europeos. Uno de los documentos principales en los que el liberalismo basará su ideología será “La Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano”, y esta a su vez tomo cuerpo basándose, como anteriormente explico, en la “Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia” por lo que creo que la independencia de las colonias americanas servirá como gran antecedente político para las revoluciones acaecidas en Europa y el cambio político que se dará. Un relato interesante en el que se diferencian la sociedad francesa y la americana es el escrito por Tocqueville, conocido como “La democracia en América”.

Las proyecciones de la ilustración afectarán también a la independencia de las colonias españolas en Latinoamérica. El cambio político del Antiguo Régimen a un sistema liberal adquirirá dimensiones a gran escala. Probablemente el ejemplo americano con la independencia de las 13 colonias y el establecimiento de un sistema político libre de monarquía y con una serie de principios políticos que daban ciertos tintes igualitarios acabando con el sistema estamental sirvió como antecedente incendiario de las revueltas ocurridas en Europa. A nivel documental sí que podemos afirmar que el liberalismo se basó en documentos como los anteriormente nombrados. La constitución de Cádiz de 1812 también fundamentará muchos de sus principios en estos documentos y muchas de las constituciones elaboradas tras la independencia de las colonias hispanas en América se basarán, a su vez, en esta. Podríamos decir, pues, que la mayoría de los movimientos que tumbarán lo que conocemos como Antiguo Régimen se enmascararon bajo una ideología basada en esta corriente de pensamiento, y que su proyección tanto a nivel ideológico como a nivel político será enorme. Desde el fin del Antiguo Régimen en países como Francia, España, Inglaterra, Prusia… hasta la independencia de numerosas colonias en América, que tras conseguirla establecerán unos sistemas políticos liberales. La ilustración, su filosofía, su ideología será la forma que adopten aquellos descontentos con el sistema absolutista. Este sector sometido a la autoridad estamental dará forma a sus reivindicaciones adoptando esta ideología, y esta, a su vez, será la que inicie los cambios políticos que se darán en Europa y en América en el siglo XVIII.

Bibliografía:

-          Reale, Giovani; Antisieri . “La Ilustración. Historia del pensamiento filosófico y científico”.

-          “Declaración de los derechos del buen pueblo de Virginia”.

-          De Benoist, Alain. “El Burgués, paradigma del hombre moderno”.

-          Mayos, Gonçal. “La Ilustración”.

-          Vázquez Larrea, Iñaki. “La génesis democrática: La cultura de la ilustración y el liberalismo”.

-          Kant, Inmanuel. “¿Qué es la ilustración?”

-          Arriola, Jonathan; Bonilla Saus, Javier. “Liberalismo e Ilustración. Notas sobre algunas contradicciones del discurso político de la modernidad”

 

 

 

 

 

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