Teoría del federalismo

Comparte historia...Tweet about this on TwitterShare on Facebook

Dentro del concepto de federalismo hay diversidad de opiniones. No es la misma propuesta la que defendía Pi y Margall en España que la propuesta establecida en Estados Unidos. Su principio teórico es el mantenimiento de la unidad dentro de la diversidad en términos políticos y culturales. Uno de los problemas más recurrente de este sistema político es la tendencia de sus partes hacia el autogobierno. Lo que prima en un estado federal es, por lo tanto, la descentralización estatal. Este sistema fue inventado por los Estado Unidos, en la Constitución de 1787. “El federalismo se presentó como la solución al problema de la división y reparto de las atribuciones de gobierno entre estado central y otras entidades políticas. Se supervalora la descentralización asegurando el carácter único del estado en su conjunto” (G. Vergottini).

La finalidad de este sistema es satisfacer la descentralización y la unidad. Así pues, tenemos, por un lado, un estado central, y por otro, los estados miembros (Cuyos nombres varían según el país. En EEUU se conocen como estados federados, en Alemania como Lander…). El gobierno central incorpora unidades regionales en los procedimientos decisivos, eso sí, sobre una base garantizada constitucionalmente. El poder de los estados federados deriva del estado central, es una concesión, puesto que quien conforma la nación es el pueblo en base al depósito de confianza que realiza en sus representantes. Representantes que forman la asamblea del estado central.

Así pues, a nivel práctico distinguimos entre dos tipos de federalismos: Por un lado, aquellos que buscan unir lo que anteriormente estaba separado. Es el caso de EEUU o el Imperio Alemán (La unificación de Prusia en 1870-1871, el II Reich); conocidos como federalismos centralizadores. Por otro lado aquellos que pretenden desagregar lo que hasta ese momento estaba unido, conocidos como federalismos descentralizadores. El caso más obvio es el federalismo español de siglo XIX y XX.

Los inventores de este sistema, como he dicho antes, fueron los Estados Unidos, y a menudo, se utiliza su ejemplo como modelo “estándar” del federalismo, sin llegar a tener en cuenta que el resultado político fue fruto de la búsqueda de cubrir unas necesidades puntuales.

Este sistema ha sido presentado como la solución para preservar la diversidad cultural a la que tanto apelan los nacionalismos particularistas, pero a su vez, el estado unitario ha sido presentado como imprescindible para la hegemonización cultural y la modernización económica.

 

Bibliografía:

-       Beaud.O. “Federalismo y federación en Francia”.

-       Bednar.J; Ferejohn.J; Eskridge Jr. W. “Teoría política del federalismo”.

3 Comments

  1. Buen artículo compañero. Pero podemos ir más allá y reflexionar acerca de la idea del Principio federativo desarrollada por el anarquista Pierre-Joseph Proudhon. Aunque es cierto que la obra de Pi i Margall está bastante influenciada por la del francés, en la de éste podemos observar detenidamente como una progresiva unión de fuerzas en torno a una especie de comunas puede llegar a poner fin a un estado.
    Un saludo y seguid así.

    Post a Reply
    • El federalismo NO nació con los EEUU ni lo inventaron ellos. Ya en el S. XVI se fundó la Confederación Helvética (Suiza) y el Sacro Imperio Romano Germánico era una confederación de principados cuyos príncipes eran los electores. No lo sé, pero me imagina que estos dos ejemplos, a su vez, se basaron en modelos más antiguos.

      Post a Reply
      • Hablar de federalismo en el siglo XVI es como hablar de “nación” en la España de Felipe II, son conceptos contemporáneos, con unas concepciones muy concretas. El caso de Estados Unidos y las circunstancias políticas y económicas a las que tuvieron que hacer frente conformaron un nuevo modelo llamado federalismo. Si te lees cualquier manual de derecho constitucional verás que los Estados Unidos son tomados como referencia a la hora de hablar de este modelo por el mero hecho de que nació ahí. Si te fijas en el primer presidente de los Estados Unidos, George Washington, no supo cómo debían llamarlo al ser elegido; de hecho, en un principio, propuso que se le denominara “su majestad electa”. Que en la práctica se trate de funcionamientos similares no significan que sean lo mismo, tanto porque debemos enmarcar en su contexto cada modelo, como porque trabajamos con realidades diferentes. Espero haberme explicado bien : ). Gracias por compartir tu opinión con nosotros.

        Post a Reply

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>