Tumbas templo romanas

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INTRODUCCIÓN.

Tenemos constancia de un determinado tipo de tumbas cuya apariencia se asemeja a un templo. En algunos casos, la influencia de los templos se limita a la fachada principal, pero existen tumbas cuya apariencia es completamente similar.

La finalidad del templo en sí es puramente ritual o religiosa, mientras que los monumentos naomorfos tienen una finalidad funeraria únicamente.

A menudo se han relacionado en cuanto a sus características arquitectónicas y estilísticas con los monumentos turriformes o con forma de torre. Tenemos ejemplos de arquitectura íbera que pueden resultar ilustrativos en la Península Ibérica como el Pozo Moro, actualmente en el Museo Arqueológico Nacional, que consiste en una estructura de planta cuadrada, con un podio y una estructura cuadrangular sobre él. En las esquinas de la estructura hallamos dos leones yacentes. La influencia de unos y otros no se ha demostrado, pero sí que se ha manifestado el hecho de que ambos estén relacionados, como monumentos de carácter funerario.

Lo cierto es que hay autores que entienden los monumentos naomorfos como una variante de los monumentos turriformes. Fernando Prados Martínez establece una división de las variantes de los elementos turriformes:

-       Aquellos derivados de túmulos.

-       Aquellos que presentan una cámara funeraria en su estructura (cámara interior).

-       Los que tienen forma de templo, o naomorfos, propios de la arquitectura romana.

-       Los que cuentan con un basamento escalonado.

-       Aquellos que se construyen sobre un podio.

En este tipo de monumentos prevalece la verticalidad frente a la existencia de un espacio interior, que en algunos casos termina por ser irrelevante. Esta idea de verticalidad se gestó, probablemente, en los monumentos romanos construidos en el norte de África, llegando a expandirse y subdividirse en diferentes tipologías arquitectónicas.

Este tipo de monumentos muchas veces eran un pretexto para los arquitectos para establecer variaciones y desligarse de las formas preestablecidas. En muchos ejemplos encontramos estilos e influencias diversas.

En cuanto a la decoración arquitectónica varía considerablemente en los diferentes ejemplos. En muchos de los casos, según el grado de influencia helenística que tenga, y por lo tanto, de la cronología. Cuanto más antiguo sea el monumento tendrá mayor grado de influencia helenística. A medida que avanzan los periodos cronológicos observamos mayor influencia y mezcolanza de diversos estilos. En los monumentos turriformes las decoraciones se limitan a las pilastras de esquina rematadas con capiteles, las molduras y las cornisas. En el caso de los monumentos naomorfos varían según el ejemplo, ya que cada uno cuenta con sus características arquitectónicas y decorativas propias.

Las ceremonias funerarias en el mundo romano eran realmente importantes. Lo cierto es que variaban según el status económico y social del individuo en cuestión. Conocemos diferentes ritos: Por un lado, el funus translaticium; por otro, el funus militare (para soldados);  el funus publicum(para personajes públicos) y ,por último, el funus imperatum (para el emperador).  La tumba podía ser individual, familiar o colegial, y el monumento visible podía ser arquitectónico, escultórico o epigráfico. Las tumbas templo son el resultado de la evolución de elementos turriformes, que en un inicio serían similares a un altar, ya que encontramos simples piedras con una inscripción, hasta su transformación en estructuras que imitan templos. Este caso sería quizás el más elaborado y ostentoso de este tipo de tumbas. En la mayoría de los casos, el difunto se encuentra enterrado en la cámara funeraria del podio o bajo él.

 

EJEMPLOS DE MONUMENTOS NAOMORFOS.

 

Un ejemplo ilustrativo de monumentos naomorfos sería el mausoleo de Fabara [Fig.2]. Esta consiste en una estructura cuadrangular, de la cual tres de los lados están sellados. En su construcción se utilizaron grandes sillares de piedra, regulares, unidos con grapas de hierro. La fachada principal es la que se asemeja a un templo. Cuenta con un pórtico tetrástilo de columnas de orden toscano. Más arriba encontramos un entablamento de orden jónico y un frontón donde se conserva el nombre del difunto (actualmente sólo se conserva el tímpano del frontón). La estructura estaba cubierta por un tejado a dos aguas que no se ha conservado. El acceso al interior se realiza por una entrada adintelada. Una vez en el interior nos encontramos con la cella, formada por una bóveda de cañón. Esta zona estaría destinada para aquellos que quisieran rendir culto al difunto. A su vez, es probable que contara con pinturas que representaran escenas del mismo o rituales… Finalmente, en el interior de la estructura, encontraríamos el conditorium, donde hallaríamos los restos del difunto. Está cámara funeraria es inaccesible. Probablemente, una vez insertados los restos, se sellaría.

Este monumento se encuentra en la Península Ibérica, a un kilómetro de la villa de Fabara, en el Bajo-Aragón, Zaragoza. Fue construido en el siglo II d.C. La familia o la persona enterradas en él probablemente se dedicaran al cultico de cereales.

Otro ejemplo bastante ilustrativo sería Souma de Kroub. Para observar la similitud entre los templos y las tumbas, un ejemplo muy representativo sería el templo de Portunus . en la ciudad de Roma. Este templo cuenta con una planta rectangular; Fue construido en torno al siglo 70 a.C. Presenta siete columnas en los laterales y cuatro al frente. Es próstilo, tetrástilo y pseudoperíptero, de orden jónico. Con un frontón que sobresale.

Otro ejemplo importante de tumbas templo podría ser la “Sedia del Diavolo” (silla del diablo). Se encuentra situado en la plaza Ellio Callistio. En su momento se construyó en lo alto de una colina en la via Nomentana (la misma plaza terminaría adquiriendo el nombre del propio monumento funerario). Aquí se hallaba enterrado el liberto Ellio Callistio. El nombre del monumento es debido a que con el derrumbamiento adquirió forma de “silla”; La referencia al diablo vino debida al color rojizo que tomaba en algunos atardeceres. La tumba consta de dos plantas, construido en ladrillo durante el siglo II d.C. Las ventanas están enmarcadas con pilastras corintias, coronadas con un friso.

Una escalera conduce al podio de la cámara baja (Semisubterránea). Las paredes eran blancas.Fueron restauradas con el paso del tiempo, pero lo cierto es que el tipo de construcción que daba soporte a la bóveda era poco usual en Roma. La cámara superior era utilizada para los ritos funerarios. Las paredes laterales son rectangulares, y dan soporte a un frontón. La pared del fondo se encuentra flanqueada por dos columnas.

Lo cierto es que los monumentos funerarios en la antigua Roma no seguían un estereotipo básico, sino que incluían diferentes características, variadas, que son fruto de la influencia de otras culturas o de la misma evolución de otros monumentos. Las características funerarias y mágico religiosas de los templos fueron evolucionando progresivamente. Su relación con el mundo funerario creó una identificación de los templos con las tumbas. En este caso, muchos de los grandes personajes de la antigua Roma decidieron modificar sus mausoleos o tumbas para asemejarse a los templos, transformando la función meramente ritual en una función funeraria. Existen diversos ejemplos, no sólo en Roma, sino también en otras provincias romanas como pudo ser la península ibérica. La riqueza estilística y tipológica de los monumentos funerarios romanos es realmente extensa.

Al igual que las pirámides. La monumentalidad adquirió gran importancia en el mundo romano. El deseo de exaltar las virtudes y la importancia del personaje en cuestión fue calando poco a poco llevando a los monumentos funerarios a experimentar un desarrollo considerable. En el caso de las tumbas templo se trata, en muchos casos, de asemejarse a los templos, generalmente en sus características exteriores, es decir, que no trataban de configurar un espacio interior con las mismas funciones que el templo, sino que intentaban que su cuerpo estuviera enterrado en un monumento arquitectónico imponente y llamativo, similar a las pirámides egipcias.

 

Bibliografía:

-       Prados Martínez, F. “Arquitectura Púnica: Los monumentos funerarios”.

-       Serrano Marcos, M; Arnau Davó, B; García Villanueva, I; Ruiz Val, E. “El monumento funerario templiforme”.

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